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Anemia en el Embarazo

Última actualización 12 de Marzo 2015
Anemia en el Embarazo

Introducción

La sangre es el fluido que nos mantiene con vida circulando a través del corazón, arterias, venas y capilares. En su circuito de ida lleva nutrientes, electrolitos, hormonas, vitaminas, anticuerpos, calor y oxígeno a los tejidos y ya de regreso hacia los pulmones, recoge todo aquello que ya no nos sirve junto con el bióxido de carbono.

La sangre está compuesta por un líquido llamado plasma y por células:

  • glóbulos rojos que son un tipo de células sanguíneas, flexibles y en forma de disco, contienen hemoglobina (Hb), una proteína rica en hierro (es la que le da el color rojo característico a la sangre), encargada de llevar el oxígeno desde los pulmones a tejidos distantes que dependen de éste para la producción de energía y su supervivencia.
  • glóbulos blancos que luchan contra la infección y
  • las plaquetas que ayudan a detener el sangrado.

Definición de anemia

La anemia es la insuficiencia de glóbulos rojos o la capacidad reducida de los mismos para transportar oxígeno o hierro.

La relación entre anemia y embarazo es frecuente, aunque raramente es una complicación seria, (la sufren más del 50% de las mujeres embarazadas).

¿Cuántos tipos de anemia del embarazo se pueden presentar?

Existen varios factores que influyen en la aparición de la anemia durante el embarazo y son los que determinan el tipo y la gravedad de la anemia.

Las causas más comunes de anemia en el embarazo incluyen:

  • Deficiencia de hierro (anemia ferropénica)
  • Deficiencia de ácido fólico o vitamina B12 (anemia megaloblástica).
  • Enfermedades hemolíticas (como la incompatibilidad sanguínea materno fetal) (Problemas de Rh)
  • Supresión de la médula ósea (desaparición del tejido que produce los glóbulos rojos).
  • Pérdida crónica de sangre
  • Cáncer

La anemia ferropénica: por deficiencia de hierro, es la más frecuente durante el embarazo (90%) y es causada por un descenso del hierro por debajo de los valores normales.

El hierro es un mineral que no puede ser fabricado por tu organismo y que debe ser absorbido de los alimentos que comes. Es utilizado por cada uno de los glóbulos rojos para la producción de hemoglobina, una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos encargada de llevar el oxígeno a todas las células de nuestro organismo.

En la segunda mitad del embarazo, la cantidad de sangre en el cuerpo de la mujer aumenta hasta un 50 por ciento más de lo usual para poder suplir sus necesidades y las del bebé en desarrollo.

Aunque el hierro se encuentra en muchos alimentos, es difícil de absorber y esto dificulta la capacidad incrementada de tu cuerpo para obtener lo que necesitas durante el embarazo. Cuando no tienes suficiente hierro en tu dieta, produces menos glóbulos rojos y esto es causa de anemia.

Y aún cuando la dieta esté balanceada y la ingesta de vitaminas sea suficiente, una embarazada puede estar anémica porque el embarazo altera los procesos digestivos y la madre no absorbe bien el hierro.

Anemia megaloblástica: Generalmente se produce por un déficit de ácido fólico o de vitamina B12.  El ácido fólico no se acumula en el cuerpo, ya que se trata de una vitamina hidrosoluble (soluble en el agua)que se elimina a través de la orina, por lo que es preciso obtenerlo a través de la dieta o los suplementos de forma continuada.

La deficiencia de ácido fólico en la madre puede originar defectos congénitos graves en el bebé como espina bífida, por eso se recomienda a las mujeres en edad reproductiva tomen ácido fólico diariamente, considerando que un 80% de los embarazos no son planeados, y continuar tomándolo durante el primer trimestre del embarazo.

La vitamina B12 contribuye a la formación de los glóbulos rojos, y se encuentra en la carne de vaca y de aves, la leche y sus derivados, los huevos, etcétera. Las mujeres vegetarianas (al no ingerir alimentos de procedencia animal) tienen muchas posibilidades de padecer deficiencias de esta vitamina, y necesitar suplementos de la misma durante el embarazo.

Anemia por pérdida de sangre

 La pérdida de sangre durante y después del parto, también pueden ser causa de anemia. El promedio de esta pérdida en un parto vaginal es de 500 ml y cerca de 1,000 ml en una cesárea. Si la madre cuenta con reservas adecuadas de hierro, rápidamente podrá superar esto.

¿Por qué hay más probabilidades de tener anemia durante el embarazo?

Desafortunadamente, la mayoría de las mujeres comienzan el embarazo sin las reservas de hierro suficientes para satisfacer las crecientes demandas de su cuerpo, particularmente durante el segundo y tercer trimestre. Si llegas al punto en que ya no tienes suficiente hierro para producir la hemoglobina que necesitas, estarás anémica.

El riesgo es aún mayor si tienes náuseas lo suficientemente graves como para causar vómitos frecuentes, si has tenido dos o más embarazos seguidos, si estás embarazada de más de un bebé, si llevas una dieta pobre en hierro o si el ciclo menstrual previo al embarazo fue muy fuerte.

¿Cuáles son los requerimientos de hierro en el embarazo?

La cantidad de hierro que necesita tu cuerpo aumenta significativamente cuando estás embarazada.

Durante el embarazo, con el aumento del volumen de sangre, la cantidad de hierro que necesitas aumenta durante el embarazo de 18 a 27 miligramos (mg) por día. Por lo tanto, necesitas más hierro con el fin de producir más hemoglobina para toda esa sangre adicional. Igualmente, necesitas hierro extra para tu bebé en desarrollo y la placenta.

Como es difícil absorber el hierro suficiente solamente a través de la dieta, tu médico te recomendará un suplemento de hierro de 30 mg. como preventivo. Muchas de las vitaminas prenatales contienen esa cantidad de hierro.

¿Qué mujeres están en riesgo de padecer anemia?

  • Las que han tenido más de un embarazo, especialmente si el período entre ellos ha sido menor de dos años
  • Las que consumen dietas pobres en hierro o con hierro de baja biodisponibilidad
  • Quienes en la etapa anterior al embarazo tienen menstruaciones abundantes
  • Aquéllas que utilizan el Dispositivo Intrauterino (DIU)
  • Las vegetarianas, especialmente si su dieta es muy estricta
  • Las que tienen problemas genéticos en la producción de ácido fólico
  • Quienes tienen parásitos intestinales que causan micro-hemorragias.
  • Las adolescentes que están e crecimiento y desarrollo.

¿Cómo sabré si estoy anémica?

Tu médico te hará un análisis de sangre para saber si tienes anemia en la primera consulta prenatal. Una de estas pruebas (hematocrito) mide el porcentaje de células rojas en tu plasma. La otra (hemoglobina) mide el número de gramos de hemoglobina en tu sangre.

Incluso, si no estás anémica al inicio del embarazo, es común que la anemia se desarrolle a medida que el embarazo avanza. Por eso, te harán otro análisis al final de tu segundo trimestre o comienzos del tercero.

Es normal que tus niveles de hemoglobina y hematocrito bajen algo en la segunda mitad del embarazo, cuando la cantidad de sangre en tu cuerpo se expande dramáticamente y la cantidad de plasma (el componente fluido de la sangre) aumenta de forma más rápida que el número y tamaño de las células rojas, pero es importante que no desciendan demasiado.

¿Cuáles son los síntomas de la anemia en el embarazo?

Si desarrollas anemia, es posible que no tengas ningún síntoma, especialmente si tu condición es leve. O bien, puedes sentirte cansada (cansancio injustificado), débil y mareada. (Por supuesto, estos son síntomas que muchas mujeres tienen durante el embarazo, ya estén anémicas o no).

También puedes notar que estás más pálida (especialmente en las uñas de las manos, debajo de los párpados y en los labios). Otros síntomas incluyen un ritmo cardiaco acelerado, palpitaciones, respiración entrecortada, dolor de cabeza, agotamiento, ansiedad, irritabilidad o problemas para concentrarte.

Finalmente, algunos estudios han encontrado algún vínculo entre la anemia ferropénica severa y los antojos por sustancias que no son alimentos como hielo, papel o arcilla (condición conocida como pica). Si tienes estos antojos, no te dejes llevar por ellos y asegúrate de avisar a tu médico.

A continuación, se enumeran otros de los síntomas más comunes de la anemia. Sin embargo, cada mujer puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • Pérdida abundante de cabello.
  • Uñas frágiles que se quiebran con facilidad.
  • Inapetencia.
  • Apatía.
  • Dolor de cabeza.

Es importante tener en cuenta que no todas las mujeres embarazadas experimentarán síntomas de anemia, salvo que la cantidad de glóbulos rojos sea muy baja.

¿Cómo se trata la anemia?

El mejor tratamiento de la anemia durante el embarazo es prevenir su aparición con una dieta variada y equilibrada, que incluya alimentos ricos en hierro y en vitaminas cuyas carencias provocan el desarrollo de la anemia. Una dieta vegetariana estricta no aporta las necesidades diarias de hierro y vitamina B12, por lo que se debe consultar con el médico la conveniencia de utilizar suplementos durante el embarazo.

Es importante incluir en la dieta los siguientes alimentos:

  • Hígado.
  • Carnes rojas.
  • Carnes de ave (pollo, pavo, pato).
  • Huevos.
  • Frutas ricas en vitamina C, que ayuda al organismo a absorber el hierro (naranjas, limones, fresas, kiwi…).
  • Vegetales de hojas verdes (espinacas, brócoli, acelgas…).
  • Legumbres (lentejas, habas, guisantes…).
  • Pan y bollos de harina integral.
  • Pescado y mariscos (sardinas, anchoas, mejillones, almejas, etcétera).

Tratamiento médico

Una vez instaurada la anemia, el médico te prescribirá suplementos de hierro, ácido fólico, o vitamina B12, y te pedirá que mantengas su consumo durante todo el embarazo e, incluso, tras el parto, hasta que el trastorno desaparezca.

Para asegurarte de absorber la mayor cantidad de hierro posible, toma las píldoras de hierro con el estómago vacío. Tómalas con agua o jugo de naranja (la vitamina C ayuda a la absorción), pero no las tomes con leche (el calcio dificulta la absorción). El café y el té también dificultan la absorción.

En cuestión de una semana más o menos después de comenzar el tratamiento, deberías haber empezado a producir muchas nuevas células rojas y tus niveles de hemoglobina empezarán a elevarse. Generalmente solo se tarda un par de meses en resolver la anemia, pero tu doctor seguramente te aconsejará que continúes tomando suplementos de hierro durante varios meses para que puedas recargar tus reservas de hierro.

Otra cuestión importante que hay que tener presente: ten la precaución de guardar las píldoras de hierro en recipientes a prueba de niños o fuera del alcance de estos. Cada año mueren más niños por sobredosis de hierro que por cualquier otro tipo de envenenamiento accidental con medicamentos. De hecho, una sola dosis para adultos puede envenenar a un niño pequeño.

¿Ingerir mucho hierro tiene efectos secundarios?

Los niveles altos de hierro en suplementos pueden alterar el tracto gastrointestinal. La mayoría de las veces se produce estreñimiento, que de por sí es un problema para muchas mujeres embarazadas.

Si tienes estreñimiento, tomar jugo de ciruelas pasas te puede ayudar a mantener la regularidad (y, por si fuera poco, es una buena fuente de hierro). Tomar un reblandecedor de heces también te puede ayudar.

También puedes padecer acidez, molestias abdominales, náuseas o, rara vez, diarrea. Si piensas que el suplemento te hace sentir mareada, prueba a tomarlo antes de acostarte. Intenta tomar tu hierro en momentos diferentes del día para ver qué es lo que mejor te funciona.

Por ejemplo, si el hierro irrita tu estómago o si sufres de acidez, evita tomarlo a la hora de irte a dormir porque estar recostada después puede incrementar tus molestias.

Por otra parte, si tu única queja es que el hierro te hace sentirte con un poco de náuseas después de ingerirlo, intenta tomarlo cerca de la hora de irte a dormir, porque quizás puedas dormir a pesar de las náuseas.

Si los efectos secundarios continúan molestándote, consulta con tu médico. Puedes evitar problemas estomacales si comienzas con una cantidad pequeña de hierro y luego la vas aumentando gradualmente hasta llegar a la dosis que necesitas, o puedes tomar el hierro en dosis divididas durante el día.

Si estas tácticas no te ayudan, quizás necesites tomar el hierro siempre con comidas, o usar una fórmula de liberación lenta. No es la solución ideal a nivel de absorción, pero quizás sea lo necesario.

Por último, no te preocupes si tus heces son más oscuras cuando comienzas a tomar hierro. Este es un efecto secundario normal. Pero si notas sangre en tus heces, ponte en contacto con tu doctor.

¿Cómo afecta la anemia la salud de mi bebé y la mía?

Tu bebé cubre su necesidad de hierro tomando su parte antes de que tú tomes la tuya. Sin embargo, la anemia materna puede afectar las reservas de hierro del bebé a la hora de nacer, lo cual aumenta el riesgo de que padezca anemia durante la infancia.

La anemia durante el embarazo se asocia con un mayor riesgo de tener un parto prematuro o un bebé de bajo peso. También se asocia con un riesgo mayor de un bebé que nace sin vida o que muere al poco de nacer. Por lo tanto, hay que tomarse este tema muy en serio.

La anemia ferropénica también puede afectar tu salud al quitarte energía y hacer que a tu cuerpo le resulte más difícil luchar contra las infecciones. Y, si estás anémica en la última etapa del embarazo, tienes más posibilidades de tener problemas si pierdes mucha sangre en el momento de dar a luz.

Puedes sentirte mareada, sentir acelerado el ritmo cardiaco o tener otros síntomas que requieren permanecer en el hospital un día extra o dos.

También tienes más posibilidades de necesitar una transfusión de sangre. Y hay investigaciones que sugieren que la anemia puede elevar tus posibilidades de tener una depresión posparto.

¿Qué puedo hacer para prevenir la falta de hierro?

Toma vitaminas prenatales y lleva una dieta sana que incluya muchos alimentos ricos en hierro. La carne roja es tu mejor opción, aunque la carne de ave (carne oscura), otras carnes y los mariscos también son buenas fuentes.

Entre los alimentos ricos en hierro que no provienen de animales se encuentran los siguientes: legumbres, tofu, pasas, dátiles, ciruelas, higos, damascos (albaricoques), papas (con su piel), brócoli, remolachas, vegetales de hoja verde, panes integrales, melazas y cereales fortificados con hierro.

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Ten en cuenta que tu cuerpo absorbe mejor el hierro de fuentes animales (hierro hemínico) que de fuentes no animales (hierro no hemínico).

¡OJO! no comas hígado para cubrir tus necesidades de hierro. Es mejor evitar el hígado durante el embarazo, porque contiene cantidades peligrosas de vitamina A, que puede causar defectos de nacimiento cuando se consume en exceso durante el embarazo.

¿Hay algo que pueda ayudar a mi cuerpo absorba el hierro mejor?

Comer y beber alimentos ricos en vitamina C, al mismo tiempo que tomas el suplemento de hierro o comes vegetales ricos en hierro, puede ayudar a que el cuerpo absorba significativamente más del tipo de hierro que se encuentra en fuentes no animales.

Entre los alimentos con vitamina C que son una buena opción se incluyen: un vaso de jugo de naranja o tomate, un puñado de fresas (frutillas), chiles (pimientos) dulces, o media toronja (pomelo).

 La carne y el pescado (fuentes de hierro hemínico, que el cuerpo absorbe mucho más fácilmente) también pueden mejorar la absorción de hierro proveniente de los alimentos que no son carne. Por ejemplo, si añades un poco de carne de res a un guiso vegetal, la carne puede ayudarte a absorber el hierro de los vegetales.

¿Hay algo que interfiera con la habilidad del cuerpo para absorber hierro?

El calcio interfiere con la habilidad del cuerpo para absorber hierro. Por lo tanto, si estás tomando suplementos de calcio o un antiácido que contiene calcio, suspéndelos mientras comes alimentos ricos en hierro o no los tomes en el mismo momento que el suplemento de hierro.

Por la misma razón, no tomes el suplemento con leche, que es rica en calcio. En lugar de eso, bebe leche entre las comidas.

Lo mismo se aplica al té o café, porque contienen polifenoles que interfieren con la absorción de hierro proveniente de los suplementos o las fuentes vegetales.

Cuando el tratamiento es efectivo, los niveles de hemoglobina aumentan dentro de las tres semanas de tratamiento. Los análisis para medir los niveles de hemoglobina deben repetirse a las dos a cuatro semanas de comenzado el tratamiento. Si no respondes al tratamiento, el médico tendrá que evaluar otros factores como el mal cumplimiento, enfermedades crónicas y otras causas.

Prevención

Come una dieta bien balanceada que incluya buena fuente de hierro, vitamina B12 y ácido fólico. Si eres vegetariana, habla con tu médico o nutriólogo acerca de su dieta y toma los suplementos que sean necesarios por prescripción médica. Consulta sobre tomar Vitamina C adicional ya que esta hace más ácido al estómago y puede mejorar la absorción de hierro que ingieres en la dieta.

Sigue las instrucciones de tu médico con respecto a las vitaminas prenatales que contienen hierro y ácido fólico. Si eres vegetariana tendrás que hablar con tu médico para saber si tienes que tomar también un suplemento de Vitambina B12 durante el embarazo y la lactancia.

Disminuye el consumo de productos con cafeína. Estas sustancias disminuyen la absorción de hierro. Otras sustancias que tienen similar efecto son los conservadores alimenticios, grandes cantidades de calcio y fosfato de algunos vegetales. Selecciona cereales y panes enriquecidos con hierro.

Cualquier mujer en edad reproductiva debe realizarse un examen de sangre por lo menos una vez al año, a fin de detectar oportunamente la presencia de anemia y un examen clínico para detectar la presencia de parásitos intestinales.

Llama a tu médico si sientes:

  • Fatiga persistente, ahogo, palpitaciones, piel pálida o cualquier otro signo de anemia.
  • Infórmale si estás teniendo periodos menstruales excesivos, si tienes síntomas de úlceras digestivas, hemorroides o sangrado del colon o del recto.
  • Evita exposición a sustancias con plomo para evitar intoxicación.

Resumen

Podemos concluir afirmando que la anemia es una de las patologías más frecuentemente observadas durante el embarazo. En la gran mayoría de casos, la anemia es condicionada por deficiencias nutricionales (hierro y ácido fólico), las cuales se pueden revertir con la administración de suplementos orales. Dichas carencias deben ser rápidamente reconocidas y tratadas para impedir que la anemia se empeore y se presenten complicaciones tanto para la madre como para el bebé.

Referencias