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Audición prenatal del bebé

Última actualización 26 de Julio 2014
Los orígenes del desarrollo de la habilidad auditiva del bebé, ha sido un tema de debate y especulación. Desde hace mucho tiempo se dice que el bebé responde al sonido cuando está en el útero. En contraste, hasta finales del siglo XIX los científicos decían que el recién nacido era sordo y que desarrollaba la audición en las primeras semanas de vida.

Introducción

Los orígenes del desarrollo de la habilidad auditiva del bebé ha sido tema de debate y especulación. Desde hace mucho tiempo se dice que el bebé responde al sonido cuando está en el útero. En contraste, hasta finales del siglo XIX, los investigadores decían que el recién nacido era sordo y que desarrollaba la audición en las primeras semanas de vida.

A principios del siglo XX, esta opinión cambió y se aceptó que el bebé sí podía escuchar desde el momento de su nacimiento. Esto llevó a mucha especulación acerca de en qué momento el bebé empezaba a oír. Un estudio detallado de los orígenes de la habilidad auditiva surgió en 1980 cuando las opiniones de los investigadores cambiaron y se amplió la posibilidad de utilizar el ultrasonido para observar al feto dentro del útero.

A lo largo del siglo XX y lo que va de este, se han acumulado evidencias sobre la existencia de audición en el feto, especialmente en el último trimestre del embarazo. Los médicos especialistas en ginecología y obstetricia han determinado si el bebé escucha midiendo paralelamente los latidos del corazón fetal mientras estimulan con sonido al bebé. Esta prueba se conoce con el nombre de Prueba de Estimulación Vibro-Acústica.

Por otra parte se han realizado mediciones para determinar qué es lo que oye el bebé. Mediante la colocación de micrófonos dentro de la cavidad uterina se ha calculado que el ruido de fondo puede alcanzar niveles de intensidad de 72-85 decibelios (dB).

La atenuación que producen todos los tejidos maternos para que un estímulo externo alcance el oído fetal es de 30-60 dB. De los datos anteriores se infiere que cabe perfectamente la posibilidad de que un feto pueda escuchar algunas conversaciones y algunos sonidos externos por lo que se cree que el bebé sí puede reconocer voces (entre ellas la más importante es la materna), música y canciones.

¿Qué es el sonido y qué es el ruido?

El sonido es la producción de una onda sonora que se propaga a través de gases (el aire), líquidos o sólidos y que nuestro oído percibe. El sonido tiene intensidad, frecuencia, periodicidad y duración.

El ruido se define como cualquier sonido calificado, por quien lo sufre, como algo molesto, indeseable e irritante.

¿Qué es el sonido y qué es el ruido?

Es algo que está siempre presente en nuestro ambiente y que se ha asociado a numerosos efectos en la salud de los adultos (incluyendo la pérdida de la audición y la elevación de la presión arterial).

El ruido puede dañar la audición del feto y del recién nacido.

¿Cómo se mide el sonido?

La intensidad del sonido se mide en decibeles (dB). El sonido es posible medirlo a través de un instrumento llamado decibelímetro o sonómetro. El decibel (dB) mide la fuerza del sonido más que la cantidad de sonido. El umbral de audición se encuentra en el 0 dB y el umbral de dolor en los 120 dB. Los niveles seguros se consideran por abajo de los 85 decibeles. El oído humano no responde igual a todas las frecuencias de un ruido, percibimos mejor ciertos sonidos que otros, dependiendo de su frecuencia.

Unos valores medios en dB son los siguientes:

  • 25 dB NPS en un dormitorio urbano
  • 57 dB NPS en conversación normal
  • 64 dB NPS en conversación de tono elevado
  • 85 dB NPS durante un grito
  • 115 dB NPS en una discoteca
  • 130 dB NPS de umbral de dolor

He aquí una regla bastante segura. Si tienes que gritar para escuchar a una persona que está cerca de ti, entonces el sonido está por arriba del límite adecuado. Y una repetición del cruce de este límite puede traer consecuencias desagradables como puede ser la pérdida de la audición.

¿En qué momento se empieza a desarrollar la audición en el feto?

Variados estudios han demostrado que desde antes de nacer, el bebé ya tiene desarrollados sus cinco sentidos: el tacto, la visión, la audición, el gusto y el olfato. El desarrollo del sentido de la audición en el feto y en el bebé supone las partes estructurales del oído externo y medio que se desarrollan en las primeras 20 semanas de la gestación y llega a ser funcional como tal hasta las 25 semanas.

Sin embargo, se sabe que el niño responde al sonido desde la semana 16 de gestación, hecho más que interesante ya que las estructuras del oído no están completamente maduras hasta las 26 semanas, sugiriendo “percepción” por algún sistema alternativo. Se supone que la piel actúa como un “gran receptor” de toda la información vibrátil y que luego se van agregando elementos más especializados.

La cóclea (aparato sensorial de la audición que se ubica dentro del cráneo y que forma parte del oído interno)  y todos los órganos sensoriales periféricos, terminan su desarrollo normal en la semana 24 del embarazo. Desde la semana 25 se han registrado observaciones hechas a través del ultrasonido de cómo el bebé parpadea o se mueve cuando hay una estimulación vibro acústica. Esto se hará cada vez más presente hasta la semana 28 lo que indica la maduración de los nervios auditivos del sistema nervioso central.

El umbral auditivo (la intensidad a la cual uno percibe el sonido) a las 27 a 29 semanas es de 40 decibeles y va disminuyendo a 13 en la semana 42 lo que indica que existe una continua maduración de estos nervios después del nacimiento. Es así que se ha comprobado que la exposición al ruido del feto, ocurre durante el desarrollo y maduración del sentido del oído y que el sonido puede transmitirse bien dentro del medio ambiente uterino.

Los cambios más acelerados en la audición del feto tienen lugar entre las 26 y 28 semanas de la gestación. Se han utilizado varias técnicas para poder medir las capacidades auditivas de los fetos. Una de ellas administra un fuerte estímulo sonoro mientras se registra simultáneamente el electrocardiograma fetal y se mide su reactividad. En otra de ellas se han llevado a cabo observaciones de fetos mediante ultrasonografía y cuando simultáneamente se les estimula acústicamente y se observan la reactividad de los movimientos fetales generales de sobresalto y algunos particulares como los faciales y de parpadeo.

Si de pronto una puerta se cierra fuerte, el bebé dentro de la panza se sobresalta y aumenta su frecuencia cardiaca.

También se han llevado a cabo registros de la frecuencia cardiaca fetal durante la última etapa del trabajo de parto y su variabilidad influenciada por la estimulación auditiva.

Respuesta del feto a los sonidos

Aunque el feto sigue en el aislamiento que representa el estar dentro del útero, como ya lo mencionamos anteriormente, ya existe cierta sensibilidad del sistema auditivo a partir de la semana 25. De acuerdo a la Academia Americana de Pediatría,  a partir de este momento el feto percibe sonoridades internas del organismo de la madre como el sonido que hace el constante paso de la sangre a través de las arterias y del movimiento de los intestinos y respiración y externas como la reverberación de su voz y los sonidos del exterior que pasan a través de la membrana que cubre el vientre hasta el líquido amniótico.

Es importante saber que el sistema auditivo del ser humano es único y diferente del de los animales porque es capaz de recibir, interpretar y responder a un lenguaje complejo. Y, porque desarrolla también la capacidad de escuchar, discernir y responder a la música. Para desarrollarse requiere de experiencias auditivas de voces, lenguaje, música y sonidos significativos del medio ambiente que le deben llegar durante las últimas 12 a 14 semanas del embarazo.

Sin embargo, los expertos están de acuerdo en que el bebé puede sorprenderse por los ruidos inesperados. Las investigaciones han demostrado que las perturbaciones estridentes pueden cambiar el ritmo de los movimientos del corazón del bebé o incluso provocar que en ese momento orine y vacíe su vejiga. Son muchas las embarazadas que reportan que sintieron un fuerte movimiento del bebé cuando escucharon un portazo o un tronido en la calle.

¿Qué pasa cuando el sonido es demasiado fuerte?

El sistema auditivo inmaduro es particularmente sensible a la sobreestimulación por lo que se debe tener sumo cuidado, precisamente con sonidos que superen 100 dB. Felizmente el feto está protegido y aislado de los sonidos de origen externo durante toda la gestación, pero tal protección disminuye en los dos últimos meses.

Algo muy importante es que se amortiguan los sonidos de alta frecuencia, pero no se amortiguan los sonidos de alta intensidad, como son los gritos muy fuertes, los golpes, la música muy fuerte (alto wataje), sobre todo los golpes de las baterías de la “música moderna”. El sistema de la audición humana no ha sido estructurado para los sonidos de alta intensidad, como son los de la industria y los producidos por los amplificadores.

El sentido de la audición humana puede escuchar las voces más poderosas y los instrumentos más potentes, sin ser dañado, siempre que no se utilice amplificadores de sonido.

Los patrones de respuesta fetal a los sonidos (estimulación acústica) incluyen (en fetos prácticamente a término), taquicardia y movimientos de las extremidades y de los párpados cuando el estímulo es de más 105 dB. Con estímulos de menos de 100 dB, solamente taquicardias. Estas respuestas son señales de malestar fetal.

Con estímulos de 130 dB hay respuestas exageradas en los fetos humanos que sugieren malestar y aún dolor. Los movimientos y la taquicardia se relacionan con una situación de estrés, por tanto, de secreción de adrenalina, cuya presencia a una concentración innecesaria a nivel del sistema nervioso central del bebé, es inconveniente.

Es importante recordar que el sistema auditivo fetal puede ser afectado negativamente por los sonidos intensos y que los ruidos que pueden ser dañinos para los adultos, también lo son para los fetos.

¿Cómo responde el bebé a tu voz?

Debe considerarse que los estímulos para producir respuestas fetales se alteran a su paso del aire -a través de las paredes abdominal y uterina- al líquido amniótico y no se han hecho registros para demostrar que la llegada de un sonido (la voz por ejemplo) se capte tal como se emite, pues se puede asegurar que llega con modificaciones, no solamente en intensidad, sino con cambios en el timbre y en el tono. Es decir, llega amortiguado y alterado.

Sin embargo, se ha visto que el ritmo cardiaco del bebé cambia cuando escucha la voz materna. Así que hay mucha posibilidad de que no sólo la oye sino que lo reconforta escucharla. Es imposible que reconozca las palabras, es más bien que capta el tono que resuena, siendo más fácil los tonos de baja frecuencia. Para quienes no están familiarizados con los términos de alta y baja frecuencia, es pertinente aclarar que de alta frecuencia son los sonidos agudos (la voz femenina es un ejemplo) y los de baja frecuencia son los sonidos graves (la voz masculina es un caso).

¿Poner música va a desarrollar la inteligencia del bebé?

Esto nos lleva al llamado “Efecto Mozart”, un término inventado por el Dr. Alfred Tomatis alrededor de 1990 que dice que si el bebé escucha música clásica durante el embarazo, hará que se estimule el crecimiento del cerebro y que se establezcan las conexiones neurales. De acuerdo con muchos investigadores, esto es exagerado y no existe una evidencia científica que lo apoye.

Pero, ¿más es mejor? ¿Y realmente importa si estás escuchando a Mozart o a Hendricks? No necesariamente, como lo dijimos anteriormente, no existe una evidencia científica que demuestre que la estimulación acústica hace algo para influenciar en la creatividad, inteligencia o desarrollo del bebé. De hecho algunos investigadores se preocupan de que, si pones audífonos a tu abdomen puedes, más bien, interrumpir los patrones de sueño y desarrollo natural del bebé.

WebMD reporta que el estímulo llega naturalmente a tu bebé gracias a las conversaciones y actividades de tu vida diaria y esto es más que suficiente para prepararlos al mundo fuera del útero. Madre naturaleza hace un buen trabajo al presentarle el tipo necesario de estimulación que llega en el momento adecuado del desarrollo del bebé.

La Dra. Janet Di Pietro de la Universidad de John Hopkins menciona lo siguiente: Si las personas quieren escuchar música clásica está bien, pero si no lo hacen, creo que es irrelevante para el bebé, pero cuando mamá llega a casa y escucha música que la relaja, es así como el bebé obtiene el beneficio .

¿Qué pasa con los ultrasonidos?

Si se trata de sonidos, sabemos que muchas veces los fetos se mueven cuando se realizan ecografías (que son ultrasónicas), lo que quiere decir que el agente perturbador es la onda sonora directamente sobre el sistema nervioso central (SNC) y no a través del proceso biológico de la audición.

¿Se ha comprobado en el recién nacido si hay realmente aprendizaje?

Una vez que el bebé ha nacido, los investigadores intentan valorar los recuerdos y el aprendizaje de ciertos estímulos auditivos fetales. En estas observaciones, que generalmente se realizan entre el segundo y cuarto día de vida extrauterina, para dejar pasar el tiempo suficiente para que el bebé se recupere del ejercicio del trabajo de parto y nacimiento, se ha observado que el bebé puede identificar la voz materna ya que muestra preferencia por escucharla de entre otras voces.

En otras observaciones llevadas a cabo cuidadosamente, se ha mostrado que el bebé se tranquiliza o por el contrario se activa cuando se le estimula con un cuento o canción que le hayan cantado repetidas veces o incluso un tema musical de algún show que la madre haya visto con regularidad durante el embarazo, lo cual sugiere que el feto tiene la posibilidad de aprender y recordar. En un futuro se emplearán técnicas neurofisiológicas y de neuroimágen funcional que puedan proporcionar respuestas más objetivas.

Estímulos auditivos en el embarazo

La audición temprana postnatal es una continuidad de la audición fetal y es de las funciones sensoriales más desarrolladas en el recién nacido, casi como el olfato y a diferencia de la visión que se encuentra aún en un pobre desarrollo y tiene una muy mala resolución de contornos y de colores.

Al nacer el bebé muestra el reflejo de cierre involuntario de los ojos ante sonidos intensos, que es llamado el reflejo cócleo-palpebral. También es bien conocido que el reflejo del Moro, de apertura de brazos y cierre de estos como si tratara de abrazarse de algo para no caer, puede ser desencadenado por un fuerte estímulo acústico de manera casi exclusiva.

En otras interesantes observaciones se ha probado que el bebé cambia su patrón de succión de un chupón especial al cual se le ha adaptado un sensor electrónico para medir la frecuencia e intensidad del chupeteo, cuando se le estimula con diversos estímulos acústicos, especialmente cuando se le habla, lo cual sugiere su predilección al habla en etapas muy tempranas de la vida, aún cuando no pueda expresarlo.

Por último en otro trabajo se estudió la capacidad de reconocer diferentes frecuencias de sonido y se encontró que el bebé tiene capacidad para detectar cambios de frecuencia mínimos. Los resultados sugieren que los bebés tienen solo ligeras diferencias con respecto de los bebés mayores y los adultos. Estos datos se complementan con los de otro estudio en el que se sometió a bebés de menos de 6 meses a sonidos de idioma inglés y sueco siendo uno de ellos el materno.

Los bebés mostraron una clara preferencia por el idioma materno sugiriendo que la experiencia auditiva-lingüística temprana influye en el desarrollo de la percepción fonética, que a final de cuentas es para lo que ha evolucionado el oído humano: para el desarrollo del lenguaje. La audición humana alcanza su madurez alrededor de los 5 años de edad.

Recomendaciones:

La embarazada no debe exponerse, especialmente en el tercer trimestre, a ruidos de más de 100 dB.

Actualmente es posible saber si un recién nacido tiene hipoacusia o sordera mediante la prueba de TAMIZ AUDITIVO NEONATAL la cual se realiza en los hospitales de maternidad de gobierno de todo el país y en hospitales particulares

Todo recién nacido tiene derecho a esta prueba. En México nacen al año entre 2,000 y 6,000 niños y niñas con hipoacusia o sordera.

 

Referencias