Menú

Infogen


Ir al Consultorio Virtual

Cáncer de cuello uterino (cáncer cervicouterino)

Última actualización 13 de Marzo 2015

¿Qué es el cuello uterino?

Es el nombre que se le da a la parte más baja del útero. El útero es un órgano que sólo las mujeres tienen, y es el sitio donde los bebés crecen y se desarrollan cuando una mujer está embarazada.

Durante el embarazo, el útero aumenta de tamaño enormemente. Cuando una mujer no está embarazada, el útero es un órgano pequeño, en forma de pera que se encuentra entre el recto y la vejiga de la mujer. El cuello uterino es el que conecta el útero con el canal del nacimiento (la vagina) y puede ser visualizado y examinado por el ginecólogo durante un examen pélvico de rutina.

ce02

El cuello uterino está compuesto por tres capas de tejido:

  • Una capa externa conocida como membrana serosa
  • Una capa intermedia muscular
  • Una capa interna conocida como membrana mucosa compuesta por “células escamosas”. Esta capa interna tiene muchas glándulas pequeñitas que secretan una mucosidad lubricante.

Casi todos los cánceres cervicales surgen de las células de la capa interna.

¿Qué es el cáncer de cuello uterino?

El cáncer de cuello uterino (cervicouterino) es una enfermedad por la cual se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del cuello uterino.

El cáncer cervicouterino se desarrolla cuando las células en el cuello uterino comienzan a crecer sin control y pueden luego invadir tejidos cercanos o diseminarse a otras partes del cuerpo. Grandes colecciones de células que crecen anormalmente se llaman tumores. Algunos tumores no son realmente cáncer porque no pueden diseminarse o no amenazan la vida de las personas. Estos son llamados tumores benignos.

Los tumores que pueden diseminarse a otras partes del cuerpo o invaden tejidos cercanos son considerados cáncer y son llamados tumores malignos. Usualmente el cáncer cervicouterino es muy lento en crecer aunque en algunas circunstancias puede avanzar y diseminarse rápidamente.

El cáncer cervical es uno de los cánceres que más afecta a las mujeres jóvenes (en los 20s ó incluso en la adolescencia), por lo tanto, ninguna mujer que es sexualmente activa es demasiado joven para empezar los chequeos de detección temprana. Adicionalmente, el riesgo del cáncer cervical nunca disminuye, por lo tanto nadie es demasiada vieja para continuar con los chequeos.

Tipos de cáncer cervical

Existen varios tipos de cáncer cervical:

  • El carcinoma de células escamosas es el más común y constituye cerca del 80 al 90% de todos los casos. Este tipo de cáncer se origina en la capa superficial de células del cuello del útero, las células escamosas.
  • La segunda forma más común es el adenocarcinoma que se origina de las células que forman las glándulas en la cérvix. El porcentaje de cánceres de la cérvix que son adenocarcinomas se ha aumentado desde los años 1970s, aunque nadie sabe exactamente por qué.
  • Cerca del 3% al 5% de los cánceres cervicales tienen características de ambos escamosos y adenocarcinomas y son llamados carcinomas adenoescamosos o mixtos.
  • Existen otros tipos de cáncer poco frecuentes como el carcinoma neuroendocrino y de célula pequeña.

Los cánceres son caracterizados por las células de las cuales se originan.

Factores de riesgo

Aunque hay varios factores de riesgo asociados al cáncer cervical, nadie sabe exactamente por qué una mujer lo adquiere y otra mujer no.

  • Uno de los factores de riesgo más importantes para el cáncer cervicouterino es la infección con un virus llamado VPH (virus del papiloma humano). un virus común que se disemina a través de las relaciones sexuales. Existen muchos tipos diferentes (también llamadas cepas) de VPH y algunas cepas llevan a cáncer cervical. Otras cepas pueden causarverrugas genitales, mientras que otras no causan ningún problema en absoluto. Medicamentos hormonales. Algunos investigadores sugieren que las hormonas en los anticonceptivos pueden hacer que la mujer sea más susceptible a lesiones por VPH. Igualmente afirman que tomar anticonceptivos orales durante más de cinco años seguidos, incrementan el riego de tener cáncer de cuello uterino, especialmente cuando empezó a tomarlos antes de los 25 años.
  • Múltiples compañeros sexuales masculinos.
  • Inicio de relaciones sexuales a muy temprana edad.
  • Duchas vaginales: porque la ducha vaginal destruye la flora bacteriana normal del cuello del útero y de la vagina, las mujeres que se duchan una vez a la semana o más seguido, incrementan el riesgo de padecer cáncer cervicouterino.
  • Enfermedades que debilitan el sistema inmunológico: VIH, trasplantes de órganos, enfermedad de Hodgkin, etc.
  • Las fumadoras tienen por lo menos dos veces más el riesgo de desarrollar el cáncer del cuello uterino que las no fumadoras.
  • Exposición a químicos: las mujeres que trabajan en granjas o en la industria manufacturera y que están expuestas a ciertas substancias químicas que pueden incrementar su riesgo.

Signos y síntomas

El desarrollo del cáncer cervical generalmente es muy lento y comienza como una afección precancerosa llamada displasia. Pueden pasar años para que los cambios se conviertan en cáncer cervical. Habitualmente no se presentan signos perceptibles de cáncer de cuello uterino temprano sino hasta que las células malignas han invadido los tejidos cercanos.

Sin embargo, esta afección se puede detectar por medio de un estudio de Papanicolaou vaginal y es 100% tratable. La mayoría de las mujeres a quienes se les diagnostica cáncer cervical en la actualidad no se han sometido a citologías vaginales regulares o no han tenido un seguimiento por resultados anormales en éstas.

Habitualmente no se presentan signos perceptibles de cáncer de cuello uterino temprano sino hasta que las células malignas han invadido los tejidos cercanos. Sin embargo, existe la posibilidad de detectarlo desde el inicio con los exámenes anuales.

Las mujeres deben someterse a exámenes anuales, incluso una prueba de Papanicolaou para detectar células anormales en el cuello uterino. El pronóstico (posibilidad de recuperación) es mejor cuando el cáncer se encuentra temprano.

A medida que el tumor crece en tamaño, puede producir una variedad de síntomas incluyendo:

  • Sangrado vaginal anormal entre periodos, después de la relación sexual o después de la menopausia.
  • Menstruaciones con sangrado más fuerte y prolongado.
  • Flujo vaginal anormal (puede tener mal olor) y que no cesa.
  • Dolor de espalda ó pélvico
  • Dolor al orinar

Muchos de estos síntomas no son específicos del cáncer de cuello uterino y podrían estar presentes en otros padecimientos. Sin embargo, es importante que acudas de inmediato a tu ginecólogo si tienes cualquiera de ellos.

El cáncer cervical puede diseminarse a la vejiga, los intestinos, los pulmones y el hígado. Con frecuencia, no hay problemas hasta que el cáncer esté avanzado y se haya propagado. Los síntomas del cáncer cervical avanzado pueden ser:

  • Dolor de espalda
  • Fracturas o dolor en los huesos
  • Fatiga
  • Fuga o filtración de orina o heces por la vagina
  • Dolor en las piernas
  • Inapetencia
  • Dolor pélvico
  • Hinchazón en una sola pierna
  • Pérdida de peso

Diagnóstico

Para detectar (encontrar) y diagnosticar el cáncer de cuello uterino, tu médico va a utilizar pruebas que examinan el cuello uterino.

Si no estás embarazada, el médico puede utilizar los siguientes procedimientos:

  • Prueba de Papanicolaou: procedimiento para recoger células de la superficie del cuello uterino y la vagina. Las células son examinadas bajo un microscopio para determinar si son anormales. Este procedimiento también se llama “prueba Pap” o prueba de Papanicolaou.
  • Prueba del virus del papiloma humano (VPH): prueba de laboratorio que se usa para analizar el ADN (material genético) para determinar si hay ciertos tipos de infección por el VPH. Esta prueba también se llama prueba de ADN para el VPH.
  • Colposcopia: procedimiento mediante el cual se usa un espejo vaginal llamado colposcopio (un instrumento con aumento y luz que se introduce en la vagina) para que el médico pueda determinar si hay áreas anormales en la vagina o el cuello uterino.
  • Biopsia: si se encuentran células anormales en una prueba de Papanicolau, seguramente tu médico te hará una biopsia de tejido del cuello uterino, para que un patólogo la observe bajo un microscopio y determine si hay signos de cáncer.
  • Examen pélvico: se le llama así al examen de la vagina, el cuello uterino, útero, las trompas de Falopio, los ovarios y el recto. El médico introduce uno o dos dedos cubiertos con guantes lubricados en la vagina, mientras que con la otra mano ejerce una ligera presión sobre el abdomen para palpar el tamaño, la forma y la posición del útero y los ovarios. También se introduce un colposcopio en la vagina y el médico observa la vagina y cuello uterino para detectar signos de enfermedad. Habitualmente aprovechará este momento para tomar una muestra del tejido del cuello uterino (prueba de Papanicolaou).
  • Tomografía computarizada, Resonancia magnética o ultrasonido para comprobar hasta dónde ha llegado el cáncer.

Cáncer de cuello uterino durante el embarazo

Durante el embarazo, tu ginecólogo hará únicamente los tres primeros estudios. Cuando se ha confirmado el diagnóstico de cáncer en cuello uterino, es importante para el médico saber también el estadio o extensión del tumor que le va describir el tamaño, el grado de penetración y la diseminación dentro y fuera del cuello uterino (cérvix). Esto le ayudará a planear el tratamiento más adecuado para cada persona en particular.

Para lograr esto tendrá que utilizar la información que obtenga a través de los resultados de la biopsia y varios estudios de imagen como el ultrasonido, e incluso la resonancia magnética.

Tratamiento:

El tratamiento del cáncer de cuello uterino puede ser por:

  • Cirugía que puede incluir la extracción del útero
  • Radioterapia
  • Quimioterapia

El tipo de tratamiento va a depender de qué tan temprano se haya diagnosticado el cáncer, de la localización del tumor, el tipo de tumor, la edad de la mujer , su salud en general y su futura vida reproductiva y de si está o no embarazada.

No debemos olvidar que una herramienta valiosa como es la radioterapia, aplicada sobre la pelvis, provocará la muerte fetal.

Tratamiento durante el embarazo

El diagnóstico de cáncer será devastante para la embarazada y sus familiares. En el tratamiento estará involucrado un equipo médico de especialistas que puedan dar respuesta a temas como terminación contra continuidad del embarazo, retraso del tratamiento definitivo, tipo de tratamiento que se debe implantar durante el embarazo así como la planeación del momento y tipo de parto.

El tratamiento para pacientes embarazadas con carcinoma invasivo del cérvix debe individualizarse en base a la evaluación del riesgo materno y fetal. Para decidir el tratamiento del cáncer de cuello uterino durante el embarazo, el equipo médico tiene que tomar en cuenta el estadio del cáncer y la etapa del embarazo y el deseo de la embarazada de continuar con el embarazo.

La limitada experiencia que se tiene con un cáncer cervical diagnosticado durante el embarazo, hace que cualquier tratamiento que se proponga, aparte de la establecida terapia estándar para mujeres no embarazadas, sea experimental.

Dado que no se ha demostrado que el embarazo tenga un efecto adverso en el cáncer, cuando el diagnóstico se establece en la segunda mitad del embarazo y dependiendo de estadio del tumor, es muy probable que tu médico te diga que es posible seguir con el embarazo siempre adelantando el parto y haciéndolo por cesárea. Es probable que, al mismo tiempo, te hagan histerectomía (te quiten el útero) y ya una vez que te has recuperado de la cirugía, inicies los tratamientos de quimioterapia y radiaciones.

En los casos en los que el cáncer es detectado en el primer trimestre del embarazo y el tumor se clasifica en estadio II, generalmente se le sugiere a la embarazada interrumpir el embarazo para dar inicio inmediato al tratamiento. La radiación de la pelvis en este momento resultará en un aborto espontaneo Tu médico te hará ver que un retraso de seis meses en el tratamiento es demasiado para un cáncer progresivo.

Cuando se desea mantener el embarazo, el médico discutirá contigo las posibles opciones de tratamiento, su naturaleza y riesgos. El médico puede contemplar una linfadedectomía en la cual se extraen ganglios linfáticos y se estudian para determinar el riesgo que existe de continuar con el embarazo.

La quimioterapia neoadyvante durante el embarazo puede ser utilizada para estabilizar o reducir el tamaño del cáncer cervical.

La traquelectomía o remoción por medio de cirugía del cuello uterino, es un procedimiento que tiene muchos riesgos y debe ser ejecutada por un cirujano con mucha experiencia. El uso de estos tratamientos depende del estadio del cáncer.

Para los casos de cáncer de cuello uterino detectados precozmente (in situ) o para los casos de cáncer detectados durante el último trimestre del embarazo, es probable que el médico pueda diferir el tratamiento hasta el nacimiento del bebé.

En este caso, tu ginecólogo y el oncólogo necesitarán una vigilancia cercana. Repetirán la prueba de Papanicolaou cada dos meses durante el embarazo. Si llegara a surgir la sospecha de diseminación del cáncer, entonces se tendrá que realizar la biopsia que permita un diagnóstico y estadificación exactos.

El parto puede ser por vía vaginal cuando las lesiones no son muy grandes, pero generalmente tu ginecólogo preferirá la cesárea para evitar sangrados e infecciones

Pronóstico

El pronóstico (probabilidad de recuperación) depende de los siguientes aspectos:

  • La edad y el estado general de salud de la embarazada.
  • El estadio del cáncer (si el cáncer afecta parte del cuello uterino, todo el cuello uterino o se diseminó hasta los ganglios linfáticos u otros lugares del cuerpo).
  • El periodo del embarazo en el que se estableció el diagnóstico. Es muy probable que si se diagnosticó en el último trimestre, tiene un pronóstico grave y esto se debe, principalmente, al estadio del tumor y no al embarazo en sí mismo.
  • El tipo de cáncer de cuello uterino.
  • El tamaño del tumor.

Documento elaborado con la colaboración y supervisión del médico cirujano especialista en oncología Dr. Eduardo Maafs Molina.

Referencias.