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Cólicos del Recién Nacido

Última actualización 17 de Septiembre 2015
Cólicos del Recién Nacido

¿Qué es?

La palabra “cólico” es el término médico que se usa para describir el llanto incontrolable de un bebé, que por lo demás goza de buena salud y se alimenta bien.

“El bebé llora sin consuelo, habitualmente durante la noche, sin causa identificable y sin hallazgos al examen físico. Este problema generalmente tiene su inicio durante la segunda semana de vida, se intensifica entre las semanas cuarta y sexta, y disminuye luego, gradualmente, desapareciendo por el tercer mes de vida” (Saavedra y colaboradores).

                                                                 Cólicos del Recién Nacido

Los cólicos son una condición relativamente común, la cual afecta a cerca del 20% de todos los bebés recién nacidos.

El cólico no es una enfermedad y no le hará daño a tu bebé a largo plazo, pero resulta difícil de sobrellevar, tanto para los bebés como para los papás.

¿Cuáles son los síntomas?

Llorar y sentirse molestos son situaciones normales para cualquier bebé y no necesariamente decimos que tiene cólico. En un bebé que se considera saludable y bien alimentado, decimos que tiene cólico cuando se presentan los siguientes signos:

  • Episodios de llanto predecibles: Un bebé que tiene cólicos generalmente llora más o menos a la misma hora todos los días (generalmente en la noche pero puede ser a cualquier hora del día), Los episodios de cólico pueden durar desde pocos minutos hasta tres horas o incluso más tiempo. El bebé, ya casi al final del episodio, es posible que defeque y que pase muchos gases.
    • Los gases no son la causa de los cólicos Sin embargo, algunos bebés que padecen cólicos también sufren mucho de gases porque tienden a tragar aire cuando lloran.
  • Llanto incontrolable e intenso: El llanto del cólico es intenso, suena como si el bebé tuviera mucho problema y generalmente es de tono agudo. La cara del bebé se enrojece y es muy difícil –o mas bien imposible- consolarlo.
  • Es un llanto que se presenta sin que haya ninguna razón: Es normal que los bebés lloren a veces, esta es su forma de comunicarse y quiere decir que está incómodo porque necesita que le cambien el pañal, que lo alimenten o que lo pongan a dormir. El llanto del cólico no se asocia a ninguna de estas causas y es más fuerte que lo normal.
    • Es posible además que sus episodios de llanto empiecen y acaben de manera repentina.

La postura del bebé cambia: Estira y enrosca las piernitas hacia su abdomen, los puños cerrados, arquea la espalda y los músculos abdominales tensos son muy comunes durante los episodios de cólico.

    colicos de bebe

La madre interpreta esto como hambre, dado que el niño busca y chupetea como si la tuviera, y lo coloca al pecho, lo que no hace más que aumentar el dolor. Recordemos que el niño no tiene otra forma de expresarse que el buscar y llorar, ante cualquier estímulo y, en este caso, es el cólico lo que lo provoca y no el hambre.
Como el niño continúa llorando la madre interpreta que no tiene leche y ofrece leche artificial, iniciando la disminución del estímulo de succión y pérdida del círculo virtuoso de la lactancia materna.

¿Cuánto durará?

Por suerte, después de la tempestad viene la calma. El cólico suele intensificarse alrededor de las 6 semanas y mejora notablemente entre los 3 y 4 meses.

Del 80 al 90 por ciento de los bebés superan el cólico para cuando cumplen los 4 meses. El porcentaje restante podría tomar un mes más para superarlo.

Eso implica, que quizás tengas por delante bastantes meses de “tempestad”. Mientras tanto, trata de consolar a tu bebé lo mejor que puedas y pide ayuda si la necesitas. Cuidar de un bebé que padece cólico es muy estresante, y necesitas descansar de vez en cuando para mantenerte tranquila.

Pídele a tu pareja, a un familiar o a una amiga que te cuide al niño mientras vas a dar un paseo, o desahógate con un buen llanto si es que eso te ayuda a disminuir la tensión.

¿Es un problema serio?

Tranquilízate, no es un problema serio. Tu bebé, aunque aparentemente sufre, tiene buena salud y su crecimiento y desarrollo se realizarán de manera normal. Es importante asegurarse de que la causa del llanto no tiene otro origen más serio.

Diagnóstico

El diagnóstico de cólico es uno de exclusión, lo que significa que el pediatra le hará un examen físico para identificar o descartar otras causas (como por ejemplo oclusión intestinal), antes de decidir que el bebé, que por otro lado está perfectamente sano, padece de cólicos.

                                                                         ¿Es un problema serio?

Las pruebas de laboratorio y estudios de radiografías, generalmente no son necesarios, pero en los casos en los que hay alguna duda, son un auxiliar importante para excluir otros posibles problemas.

Los pediatras generalmente aplican la regla de tres para diagnosticar a un bebé con cólico:

  1. Un bebé que llora por más de tres horas al día
  2. Cuando menos tres días por semana
  3. Durante al menos tres semanas seguidas (el llanto inició entre las dos y seis semanas de vida). Y que se extiende por tres meses.

¿Cuál es la causa?

No existe ninguna causa clara que pueda explicar este llanto inconsolable que experimentan estos bebés, puede ocurrir independientemente de si son o no primogénitos, de si son niños o niñas o de si se los alimenta con leche materna o con leche de fórmula.

Lo que sí se sabe es que los bebés cuyas madres fumaron durante el embarazo o después del parto, tienen mayores posibilidades de padecer cólico (aunque este riesgo se reduce si el bebé es alimentado con leche materna).

Algunos especialistas creen que los episodios largos de llanto debido al cólico, constituyen una liberación física para los bebés que son muy sensibles. Cuando llega la noche, explican, estos bebés están agotados de tanto mirar, escuchar o experimentar sensaciones nuevas y comienzan a llorar para desahogarse.

Otra teoría es que algunas veces el cólico es causado por un desequilibrio de la bacteria saludable en el intestino. Los estudios han demostrado que los bebés que padecen cólico tienen una microflora intestinal diferente a la de los bebés que no sufren de cólico.

De modo que tratar el cólico con probióticos (en particular el denominado Lactobacillus reuteri) ha ayudado a reducir los síntomas del cólico en algunos bebés. Habla con tu pediatra sobre esta opción y pídele recomendaciones.

Otras posibles causas

Influencia hormonal: Dentro del útero el intestino del niño debe estar paralizado, para que el bebé no defeque (meconio) porque el feto podría aspirar esta defecación y producirle neumonitis. Son las hormonas femeninas las que logran inhibir totalmente la movilidad intestinal.

Una vez que la sangre materna no llega al niño por haberse cortado el cordón durante el parto, el intestino se libera de esta influencia hormonal, e inicia un período de movilidad que en algunos niños se transforma en hiperreactividad intestinal (el intestino se mueve más de lo normal). Esto provocará dolores o cólicos del lactante que se presentan desde la 2a semana de vida y que duran hasta el 2º mes.

Forma de alimentación cuando el bebé se alimenta con leche materna: Otra posible causa de cólicos de bebé amamantados, es que toman mucha “leche de frente” (leche de frente es cuando no se vacía bien el primer pecho antes de ofrecerle el segundo) y esto les causa gases. Esto es porque la leche de frente tiene mucha lactosa y, al no ingerir la leche de atrás -que es la que contiene las grasas y proteínas- se dificulta la absorción en el intestino.

Adaptación mutua: Los cólicos pueden estar relacionados con la adaptación que tienen que hacer tanto los padres como el recién nacido. Obviamente los bebés no pueden hablar, pero hasta que aprenden, una forma de comunicarse con los adultos es a través del llanto. Los padres tienen que aprender a interpretar las razones por las cuales su bebé llora, y saber qué hacer para contentarlo. ¿Tiene hambre el bebé? ¿Está mojado? ¿Tiene frío? ¿Tiene calor? ¿Está cansado? ¿Está aburrido?

Un bebé llorará por estas razones, así como también por otros problemas, y los padres deben tratar de determinar qué está provocando la tensión del bebé, a menudo utilizando el sistema de prueba y error. Los padres primerizos, especialmente, pueden tener problemas para interpretar las señales de su bebé y para responder adecuadamente. El bebé puede continuar llorando simplemente porque no se han satisfecho sus necesidades.

Temperamento y adaptación al mundo: Los recién nacidos también tienen que adaptarse al mundo en el que van a vivir. No todos los bebés tienen el mismo temperamento. Algunos se adaptan a las luces, los ruidos fuertes y los demás estímulos que los rodean sin ningún problema, mientras que otros no pueden adaptarse tan fácilmente.

Al igual que los adultos, algunos bebés tienen muy buena disposición y otros son impacientes. El llanto puede ser una forma en la que el bebé desahoga sus sentimientos a medida que se va adaptando al mundo. Se ha observado que los bebés lloran durante un período específico cada día, a medida que se van acostumbrando al mundo, y a medida que sus padres van aprendiendo a interpretar sus necesidades.

Sensibilidad excesiva a los gases: Otra posible razón del llanto excesivo en los bebés podría deberse a una sensibilidad excesiva a los gases del intestino. La cantidad normal de gases que se produce a medida que se digieren los alimentos puede provocar más molestias en algunos bebés que en otros.

Si un bebé que tiene cólicos parece producir más gases que otros bebés, esto probablemente se deba a que traga más aire al llorar durante períodos prolongados.

Alergia a la leche de vaca. Es poco frecuente que la causa de un cólico sea una verdadera alergia a la leche. Sin embargo, algunos bebés puede ser más sensibles a las fórmulas basadas en leche de vaca. El médico de su hijo le recomendará cambiar la fórmula basada en leche de vaca por la fórmula basada en leche de soja para ver si esto ayuda a aliviar los síntomas de los cólicos.

¿Debo llevar a mi bebé al doctor si creo que padece cólico?

Sí, es una buena idea hablar con el doctor sobre el llanto de tu bebé. Puede descartar otras posibles causas, como problemas intestinales o una infección urinaria. También querrá verificar que tu bebé esté comiendo y creciendo adecuadamente. El doctor podrá ayudarte a decidir la mejor forma de afrontar el cólico.

Y si tu bebé tiene otros síntomas como fiebre, vómitos (el vómito consiste en devolver el contenido del estómago con violencia a través de la boca, mientras que escupir es un flujo suave del contenido del estómago hacia fuera de la boca) diarrea o sangre en las heces, llama al doctor inmediatamente. Estos síntomas no se deben al cólico.

Prepárate para la cita con el pediatra

Siempre es buena idea ir preparada, esta es una información que le ayudará al médico y a ti a saber algunos datos precisos de tu bebé:

  • Lleva un récord de los episodios de llanto incluyendo cuándo y qué tan seguido suceden, qué tanto duran y cualquier otra observación que hayas hecho acerca del comportamiento de tu bebé antes, durante y después de cada episodio.
  • Anota cómo has tratado de calmarlo y cuáles fueron los resultados.
  • Anota la dieta del bebé y el horario de alimentación así como la pérdida o ganancia de peso.
  • Escribe todas las preguntas que quieras hacerle.

¿Existe algún tratamiento?

No hay ningún medicamento que elimine el problema, pero sí existen recomendaciones para afrontar estos episodios con menos angustia. Lo fundamental es mantener la tranquilidad para que el niño no empeore al percibir un ambiente crispado en la familia.

¿Puede una alergia alimenticia causar cólico?

Una de las cosas que tu pediatra puede considerar es si tu bebé ha desarrollado una alergia o intolerancia a la proteína de la leche de vaca. Eso causa problemas estomacales similares al cólico (pero no lo causa).

Si ese es el caso de tu bebé -a quien alimentas con leche de fórmula- tu pediatra podría recomendarte que le des por un tiempo fórmula hidrolizada (en este tipo de fórmula, las proteínas se descomponen en partículas más pequeñas que son más fáciles de digerir que las moléculas más grandes de proteínas).

Si la proteína en la leche de vaca le causa problemas a tu bebé, es probable que sus síntomas mejoren alrededor de una semana después del cambio de fórmula.

Si amamantas a tu bebé, prueba a eliminar los productos lácteos de tu alimentación, aunque no existe evidencia concluyente de que esto ayude. Habla con el pediatra antes de reducir tu consumo de leche, queso y yogur durante un par de semanas, para ver si hay algún cambio (la proteína de la leche de vaca puede permanecer en tu leche materna por ese periodo de tiempo, así que este experimento dietético requiere un poco de paciencia).

Si estás amamantando también es posible que, aparte de los productos lácteos, tu bebé sea sensible a otro alimento de tu dieta. Existe mucha controversia en cuanto a qué productos son problemáticos (y la investigación sobre el tema tiene resultados contradictorios), pero los principales sospechosos son los siguientes:

  • Harinas.
  • Huevos.
  • Nueces.
  • Fruta, brócolis, aguacate, coliflor y comidas especiadas.
  • Cafeína.
  • Chocolate.

Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. Si tu bebé se pone mejor, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro hasta volver a incorporarlos todos en tu dieta.

Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico. Habla con tu doctor si notas que ciertas comidas provocan que tu bebé se ponga incómodo.

 ¿Qué puedo hacer por mi bebé en caso de cólicos?

Aprender a interpretar el llanto de tu bebé puede ser de utilidad para tratar el cólico. Lleva algún tiempo que los padres y los bebés se acostumbren uno al otro. Recuerda, los bebés llorarán durante un período determinado cada día bajo circunstancias normales.

Si tu médico le ha diagnosticado cólico a tu bebé, puedes intentar lo siguiente:

  1. Lo primero, es asegurarte de que el bebé realmente no llora por hambre. No lo obligues a alimentarse si no está interesado en el biberón o en el pecho.
  2. Alimenta a tu bebé en un lugar tranquilo y en el que te encuentres relajada. Hazlo con el bebé erguido y no acostado.
  3. Los bebés que desarrollan cólicos tienden a acumular muchos gases. Intenta nuevas posiciones para alimentar al bebé y nuevos biberones que contribuyan a reducir la cantidad de aire que tu bebé traga mientras está siendo alimentado.
  4. Ayúdalo a que eructe más seguido durante la alimentación y no lo acuestes inmediatamente después de la misma, sino mantenlo en brazos meciéndolo a un ritmo regular y mientras caminas lentamente.
  5. Arrullar al bebé meciéndolo puede calmarle cuando esté llorando. Lo puedes mecer en los brazos, en una mecedora, en la cuna o en una sillita tipo columpio (cuando ya controlen la cabeza). Cántale y háblale despacito. Ofrécele objetos interesantes para que mire de diferentes formas, texturas y tamaños.
  1. Coloca al bebé a través de tu regazo sobre su estómago y frótale la espalda.
  2. Trata de bañar a tu bebé a la noche, muévelo y juega con él antes de la toma nocturna.
  1. El chupón ayuda, con la succión se relaja su estómago y le ayudará a sentirse mejor.
  2. Un paseo en coche, o en su carriola, el ruido constante y monótono de los electrodomésticos y la música suave pueden lograr que se calme.
  3. Cambia de técnicas para sacar los gases: masajea a tu bebé. Colócalo tumbado boca arriba y sin el pañal y desliza tus manos por su abdomen en sentido circular, cántale y háblale despacio. Posteriormente, se flexionan las piernas del bebé hasta que sus rodillas contacten con el abdomen, comprimiéndolo. Estos ejercicios se repetirán varias veces. Le ayudará para expulsar gases.
  4. Para ayudar al movimiento de gases y disminuir la acidez, es conveniente que cargues a tu bebé en posición vertical. Le ayudará a expulsar los gases que le están molestando. Permite que mire hacia delante, a los bebés les gusta tener diferentes vistas del mundo.
  5. Tómalo en brazos y abrázalo. Los bebés no se malcrían por recibir demasiada atención. Sin embargo, pueden tener problemas más adelante si se les ignora y no se satisfacen sus necesidades cuando son bebés.
  6. Algunos bebés necesitan una disminución de la estimulación y se podrían sentir bien envueltos en mantas en una habitación oscura.

Si aún así el dolor no cede pregúntale a tu médico si puedes darle algún analgésico. Los antiespasmódicos deben usarse como último recurso ya que si se dan en forma seguida pueden causar constipación (estreñimiento) y aumentar los dolores abdominales.

Consejos básicos:

Cuidar a un bebé con cólicos puede ser extremadamente frustrante, así que asegúrate también de cuidar de ti misma. No te culpes ni a ti ni al bebé por el llanto constante; el cólico no es culpa de nadie. Intenta relajarte, y recuerda que tu bebé superará esta fase finalmente.

  1. Es necesario que esta difícil tarea de reconfortar al bebé sea tanto de la mamá como del papá, para que los dos puedan tener momentos de descanso.
  2. Si sientes que la situación te está causando demasiado estrés, deja al bebé con otra persona y toma un descanso. Los amigos y familiares a menudo cuidarán al bebé con gusto cuando necesites algo de tiempo para ti misma
    1. Si no hay nadie disponible inmediatamente, está bien colocar al bebé en la cuna y vete a otro cuarto a tomarte un descanso antes de hacer otro intento de consolarlo.
    2. Si en cualquier momento sientes que podrías lastimarte a tí misma o al bebé, coloca al bebé en la cuna y pide ayuda inmediatamente. NUNCA LO SACUDAS.
  3. Mucha paciencia, tener un bebé con cólicos es una experiencia desgastante para cualquier madre y padre pero deben entender que esto pasará.

Cuándo llamar al médico

A pesar de que tener un bebé que padezca de cólicos es relativamente normal, aún existen circunstancias en las cuales sería una gran idea buscar la ayuda de tu pediatra. Para descartar la posibilidad de que algo más le esté sucediendo, deberás asegurarte de lo siguiente:

  • Que el bebé no llora porque tiene hambre, porque está cansado, o porque se siente incómodo por estar demasiado abrigado o demasiado desabrigado.
  • Esto podría sonar bastante obvio, pero es importante asegurarte de estar abrazando a tu bebé la cantidad de veces que sea necesario. ¡Los bebés recién nacidos simplemente no pueden quejarse por obtener demasiada atención y afecto, es por ello que debería sacar provecho de esta oportunidad y llenar a tu bebé de mimos y de abrazos!
  • Como precaución, también deberías comprobar que tu bebé no esté llorando porque se siente incómodo a causa de alguna erupción o rozadura causada por el pañal o por otro tipo de problema común.

Si decides llamar a tu médico, asegúrate de tener todos los detalles listos. Es muy importante saber cuándo llora el bebé, cuándo come y cuándo duerme. También debería estar atenta al patrón de sus evacuaciones intestinales. Ésto ayudará a su doctor a confirmar si no hay algunos otros factores a tener en cuenta.

¡Ojo! No debes olvidar jamás llamar a tu médico si, aparte del llanto tu bebé tiene fiebre, vómitos, diarrea, estreñimiento, u otro síntoma.

Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos

                                                       Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos

Cuando los llantos del bebé te pongan nerviosa, lo primero es buscar la tranquilidad y un ambiente silencioso. Un bebé con cólico tiende a estar sensible a la estimulación de cualquier tipo. Si las personas a su alrededor están preocupadas, ansiosas, “de los nervios”, los bebés pueden llorar aún más.

Ayudar a un bebé con cólico es una cuestión de experimentación y observación. Si tienes suerte e identificas a un desencadenante, puedes eliminarlo enseguida. Si no es así, debes aprender cuáles son las medidas más reconfortantes para tu bebé.

Cada niño “funciona” de distinta manera. A algunos les encantan estar envueltos en una mantita, sentirse calentitos; otros prefieren estar libres. De todas formas se debe intentar diferentes recursos, observar su reacción, y a partir de ahí, adoptar o descartar la medida.

                                                                Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos

No te sientas culpable si experimentas sentimientos de frustración; el hecho de ser mamá o papá de un bebé que sufre de cólicos puede llegar a transformarse en una experiencia sumamente estresante. Tolerar el llanto constante de su bebé por extensos períodos de tiempo podría fácilmente destrozar los nervios de cualquier persona. Además, tal y como sucede con todos los padres, su reacción natural será ayudar a su bebé y el hecho de no saber cómo hacerlo, podría ser extremadamente frustrante.

Esta es la razón por la cual es tan importante pedir ayuda antes de que pierdas el control de todo; pídele a tu pareja, a alguna amiga/o, a un vecino, o a un familiar que cuide de tu bebé recién nacido por algunas horas, y de esta manera tu podrás relajarte un poco. Incluso, tomarte media hora al día para darse un baño relajante o para dar una caminata enérgica podría ser lo que necesitas para volver a centrarte y recuperar tus fuerzas.

Tomar estos descansos les ayudará a llevar este tiempo con paciencia, perseverancia y buen humor.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber si el llanto de mi bebé no es señal de un problema?

El llanto de cólico es difícil para los padres, pero no le hace daño al bebé. Algunas veces, el “llanto coliquiento” es causado por otro problema como por ejemplo una hernia o algún otro. Nunca esperes a que llegue a los tres meses para acudir al doctor. Pide toda la información que necesites si estás preocupada o te está costando mucho aguantar el llanto.

Dile al pediatra si el bebé tiene fiebre, parece que tiene dolor (su llanto es extraño y no quiere que lo cargues), come menos de lo común, vomita o tiene diarrea.

¿Puedo prevenir el cólico?

No, no hay forma de saber si tu pacífico recién nacido se transformará en una sirena que no para. Esto no tiene nada que ver en tu forma de cuidarlo o de amarlo.

Referencias: