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Comunicación con el recién nacido

Última actualización 22 de Julio 2015

Introducción

Una vez que nace tu bebé, un pensamiento que causa gran inquietud es:

¿De qué manera nos comunicamos con él?

¿No sería maravilloso que tu bebé pueda decirte con palabras que tiene hambre, está cansado, se orinó o no se siente bien? La falta de comunicación verbal en tu recién nacido puede dificultar la comunicación entre ambos, pero no es imposible.

El bebé se comunica por medio del lenguaje corporal, el llanto y demás pistas verbales. Siguiendo estas pistas podrás aprender a comunicarte con él.

Esta es una tarea retadora, pero no te des por vencida, gradualmente irás entendiendo el porqué de su llanto y gestos y podrás tranquilizarlo al tocarlo, al hablarle, al sonreírle y jugar con él.

¿Cómo establece contacto un recién nacido?

Desde el primer momento en que cargas a tu recién nacido, una de las primeras cosas que notarás es su llanto. En este momento de la vida, el llanto es la única forma en la que el bebé se puede comunicar. No te pueden decir que están cansados o con hambre y tampoco pueden sonreir o reír.

El llanto es la expresión más primitiva de las emociones humanas y cuando el pequeño no quiere parar de llorar, puedes estar segura de que, al menos, trata de comunicarse contigo.

Existen muchas teorías acerca de cómo comunicarte con el bebé, no se sabe con certeza si estas funcionan o no, sin embargo, te podemos asegurar que tu aprenderás a comunicarte cuando vayas conociéndolo y respetándolo en su individualidad.

El bebé sano es también capaz de establecer contacto con su entorno a través del uso de recursos como los órganos de los sentidos: ojos, oídos, nariz, boca y piel, los cuales funcionan como antenas para localizar las fuentes de estímulos que lo ayudarán en el aprendizaje.

Son los estímulos, táctiles, auditivos o visuales, que se dirigen especialmente al bebé para su cuidado al ser tocado y cargado, al colocarle en nueva posición, al cambiarle de ropa o al momento de bañarlo, cuando se le amamanta, canta o arrulla, la música que se elige para que escuche, etc.

¿Cómo reacciona el bebé a esta “invasión” de su espacio y su cuerpo?

 Diversos estudios han hallado que los bebés buscan, desde sus primeras horas de vida, estimular sus sentidos. Con ello inicia la construcción de su propia experiencia del mundo exterior.

Pero la naturaleza no puede hacerlo todo sola. Necesita nuestra valiosa ayuda. El bebé se encuentra inmerso en un mundo de afectos que él construye a partir de la manera en que sus padres, hermanos, etc., le hablan y en general lo cuidan.

Las caricias, las miradas, las palabras, son imprescindibles para su maduración.

Privarles de estas manifestaciones afectivas podría perjudicarle seriamente. Pero tampoco nos obsesionemos intentando que el bebé, a toda costa, se adapte a un gráfico de desarrollo.

Cada quien se desarrolla a su manera y con un ritmo propio que tenemos que respetar.

El llanto

Los bebés nacen con la facultad del llanto y está será su forma de comunicarse durante un tiempo. Por lo general, los llantos de un bebé indican que algo va mal: estómago vacío, un pañal mojado o sucio, pies fríos, cansancio, necesidad de de que lo cojan en brazos y lo abracen, etc.

urinaria

En poco tiempo, serás capaz de reconocer qué necesidad está expresando el bebé y tú reaccionarás en consonancia. De hecho, a veces lo que necesita un bebé se puede identificar a partir del tipo de llanto que utiliza; por ejemplo, el llanto de “tengo hambre” suele ser breve y agudo, mientras que el llanto de “estoy molesto” suele ser más variable y agitado.

Comunicarse con un recién nacido se enmarca en la tarea de colmar sus necesidades. Responde siempre a sus llantos ya que es imposible malcriar a un bebé tan pequeño por dedicarle demasiada atención. Contrariamente, las respuestas rápidas o inmediatas a los llantos del bebé le hacen saber que es importante y que merece ser atendido.

Probablemente habrá veces en que habrás colmado todas sus necesidades pero él seguirá llorando. No te desesperes; es posible que tu hijo esté excesivamente estimulado, tenga demasiada energía acumulada o simplemente que necesita un buen llanto sin motivo aparente.

El llanto es la principal forma que tienen los bebés de comunicarse, pero también pueden utilizar formas de comunicación más sutiles. Aprender a reconocerlas es gratificante y puede reforzar el vínculo con tu pequeño.

Es posible que durante el primer mes de la vida de tu bebé, logres entrever un atisbo de su primera sonrisa, ¡un bienvenido complemento a sus facultades comunicativas!

Llanto constante y habitual

Es habitual que los bebés atraviesen un período de agitación aproximadamente a la misma hora cada día, generalmente entre las últimas horas de la tarde y la media noche.

A pesar de que todos los recién nacidos lloran y tienen momentos de inquietud, cuando un bebé -sano por lo demás- llora durante más de 3 horas al día, más de 3 días por semana y durante por lo menos 3 semanas, se dice que padece una afección denominada “cólico del lactante”.

Puede ser inquietante para un padre, pero la buena noticia es que dura poco: la mayoría de los bebés la superan alrededor de los tres 3 o 4 meses de edad.

Puedes intentar consolarlo. Algunos bebés se calman con el movimiento, como el balanceo o que alguien los pasee por la habitación, mientras que otros responden mejor al sonido, como una música suave o el zumbido de una aspiradora. Es posible que tardes algún tiempo en averiguar qué es lo que calma a tu hijo durante esos estresantes momentos.

¿Debería preocuparme?

Habla con el pediatra si los llantos del bebé se prolongan más tiempo del habitual, si su llanto te suena extraño o se asocia a un descenso de su nivel de actividad, falta de apetito o movimientos o pautas respiratorias inusuales.

El pediatra te tranquilizará o buscará explicaciones médicas al malestar del bebé. Es posible que al bebé no le ocurra nada malo y que, a ti, el mero hecho de saberlo te ayude a relajarte y a mantener la calma cuando el pequeño se vuelva a sentir molesto.

  • El bebé está enfermo. Un bebé que llora más cuando lo cogen en brazos o lo mecen puede estar enfermo. Llama al pediatra, sobre todo si el bebé tiene fiebre de 38° C (100,4° F) o superior.
  • El bebé está experimentando dolor. Un sujetador de pañal abierto u otro objeto se le podría estar clavando en la piel. Observa atentamente todo su cuerpo, incluyendo todos y cada uno de los dedos de manos y pies (un trozo de pelo se podría enganchar accidentalmente alrededor de los diminutos dedos del bebé y provocarle dolor).

¿Cuáles son los sentidos que se desarrollan en un bebé y por qué?

Hemos aprendido a sentir antes que a comprender

Cómo cinco oráculos privados, los sentidos nos dan la posibilidad de renovar el vinculo que nos une con la vida. Los bebés nacen equipados con sus cinco sentidos: vista, oído, gusto, tacto y olfato, plenamente desarrollados, (aunque algunos de ellos sean menos precisos que otros) y están deseosos de ponerlos a trabajar para aprender acerca de su nuevo medio ambiente.

El oído: ¿Puede oír?

El oído del bebé está perfectamente organizado y desarrollado desde antes del nacimiento, escuchando las voces de sus padres, desde que está en el útero. El útero es un lugar sonoro. Los ruidos del entorno llegan amortiguados por el agua que rodea al bebé.

Desde el interior esos sonidos se mezclan con su propio latido, el de su madre y los ruidos intestinales. Su audición es capaz de percibir frecuencias que no son audibles para nosotros. Después de la piel, el oído es el primer órgano en desarrollarse,

Al nacer, empieza a distinguir toda clase de sonidos, la estructura de su oído es muy delicada y son especialmente sensibles al volumen. El sonido fuerte puede causar daño auditivo. Los ruidos inesperados lo asustan y lo hacen llorar – la voz suave lo calma.

El recién nacido oye, pero no puede localizar los ruidos. Existe evidencia de que los bebés responden más positivamente a la voz humana que a cualquier otro estímulo auditivo. Esta preferencia por la voz humana aumenta en los primeros cuatro meses de vida.

Si el bebé empieza a llorar mientras está acostado, comprueba lo rápido que se calma cuando oye tu voz aproximándose. Y observa con qué atención te escucha cuando le hablas en tono cariñoso.

Habla con tu bebé

A las primeras etapas de la comunicación se les denomina diálogo tónico, explica la licenciada Griselda Geuze, especialista en estimulación prenatal y durante la crianza.

Tal vez tu bebé todavía no logre coordinar la vista y el oído, pero es posible que, incluso mientras fija la mirada en el vacío, el bebé está prestando atención. Es posible que incluso cambie sutilmente su postura corporal y sus expresiones faciales y que hasta mueva brazos y piernas cuando le estás hablando.

Por supuesto, una de las primeras voces que reconoce es la de mamá ya que tiene preferencia por los sonidos agudos. Después de la primera semana también reconocerá los sonidos graves con lo que empieza a reconocer la voz de papá.

Un bebé recién nacido está acostumbrado a escuchar la voz de la madre, sus latidos cardíacos y la voz de su padre. Por eso es recomendable no sólo hablarle, sino también que disfrute la música que oía cuando estaba en el vientre materno.

Todos los miembros de la familia, en especial los padres, deben hablarle con un tono suave y claro. Para estimular el desarrollo del lenguaje del bebé hay que cantarle, bailarle, masajearlo, mimarlo, acariciarlo, ya que el contacto táctil es fundamental para el recién nacido.

Los padres deben expresarle los sentimientos que les produce, explicarle qué pasa mientras lo bañan, lo cambian y decirle cómo cambió sus vidas. Hacerlo crea un lazo fuerte con la madre, el padre y su cuidador habitual.

Los bebés aunque no reconocen el significado del lenguaje, reciben los mensajes emocionales por el tono de la voz utilizado, debemos acompañar las palabras con gestos, será la mejor manera de estimular su capacidad auditiva.

La vista: ¿Mi bebé puede ver?

 Antes se creía que los bebés nacían prácticamente ciegos, pero las últimas investigaciones han demostrado que su capacidad visual está bastante más desarrollada de lo que se pensaba.

Los ojos están bien formados antes del nacimiento y ya en el útero el bebé ejercita su vista abriendo y cerrando los párpados. Después del nacimiento mueve los ojos aún cuando no tiene suficiente agudeza visual para distinguir los objetos con claridad, ve, pero no mira.

Lo que más atrae al bebé los primeros días es el rostro de sus padres. Según los psicólogos, una cara humana es el estímulo más variado, rico y completo para el bebé y como una de las cosas más curiosas de la Madre Naturaleza, el bebé puede enfocar mejor a una distancia de 20 a 30 cm., justo la distancia a la que estaría tu cara cuando le das de comer. Le atraen también los objetos de colores llamativos y contrastantes

La visión del bebé mejorará día a día. A los 2 meses de edad, los infantes prestan más atención al estímulo visual y hasta pueden seguir con la mirada el movimiento de ciertos objetos, si algo de colores vibrantes se coloca como a 30 centímetros de distancia, los bebés concentrarán su mirada y lo seguirán con sus ojos conforme se mueve de lado a lado.

A los 4 meses empezará a desarrollar la visión binocular, o sea la habilidad de enfocar con sus dos ojos al mismo tiempo.

Los primeros seis meses del bebé estarán dedicados a ir “afinando” su visión .

Al comenzar a movilizarse aprecia las cosas en forma tridimensional y tratará de alcanzar los objetos. Llegará a la madurez y total desarrollo al año de edad.

El olfato: ¿Ya puede oler?

Otro de los sentidos que se encuentra desarrollado en el momento del nacimiento es el olfato el cual también lo ayuda a fomentar la relación con mamá al reconocer su olor y el de la leche materna.

El centro olfatorio (del olfato) del cerebro se forma al comienzo del desarrollo fetal. Se comprobó que los recién nacidos tienen un agudo sentido del olfato.

Dentro de los primeros días de vida, prefieren el olor de la madre, especialmente de la leche materna que ésta les proporciona y esta habilidad para detectar tu olor, lo ayuda a encontrar el alimento que necesita para crecer y desarrollarse.

Sí le molesta un aroma, notaremos una reacción de disgusto por parte del bebé.(hace gestos, se mueve, cambia su ritmo respiratorio).

El gusto: ¿Distingue los sabores?

Las papilas gustativas comienzan a formarse durante los primeros meses del desarrollo fetal. Es importante considerar que en un primer momento el bebé se familiarizará con su entorno a través de la boca por lo que ésta se vuelve el centro para reconocer objetos.

Se comprobó que los bebés prefieren sabores dulces a sabores agrios o amargos. Además, los bebés demuestran tener una marcada preferencia por la leche materna y la lactancia, especialmente después de los primeros meses.

El tacto: ¿es importante tocar a mi bebé?

La piel es todo un sistema sensorial en si mismo. La piel es como una gran oreja sensible, es la vía de comunicación más importante en las primeras semanas.

A través de su cuerpo le llegan al bebé señales llenas de sentido a través de las cuáles aprende quien es. Tocar a tu bebé hace que se produzcan las hormonas del crecimiento- nos dice el investigador Saul Schanberg de la Universidad Duke- y continúa: los bebés a los que se les limita este contacto, son bebés que no crecen porque los genes que reaccionan a estas hormonas dejan de trabajar.

Normalmente, como madre buscas tocar a tu bebé con frecuencia para asegurarte de que se mueve, reacciona y responde a los estímulos.

La piel además protege al organismo del entorno y desempeña una función fundamental al establecer la unión entre dos maneras de comunicación:

  • la corporal la cual se fortalece al tocar, acariciar, cargar y mecer al bebé
  • y la verbal fomentada desde el momento de su nacimiento cuando se le arrulla, habla, canta, lee, etc.

Es por esto que la comunicación corporal es el soporte de la comunicación verbal. Ambas se fortalecen entre sí de tal forma que no es suficiente sólo acariciar al bebé o únicamente hablarle; debe haber siempre una combinación de ambos tipos de comunicación.

Y esto, que comienza en los primeros días de su vida, llevará a estrechar los lazos afectivos que lo vinculan con sus padres y hermanos y viceversa.

¿Cómo puedo detectar que mi bebé quiere descansar?

Con el sistema inmaduro que tiene el recién nacido, es muy fácil que lo lleguemos a sobre estimular (lo pasamos de revoluciones). Cuando pasa esto, el bebé se encargará de decirte que quiere estar solo y te dará “pistas” que pueden ser: llorar, quedarse dormido, respirar ràpidamente, movimientos bruscos y no hacer contacto ocular. En ese momento, puedes estar segura de que lo que quiere es dormir tranquilo.

Epílogo

La comunicación entre madre y recién nacido es un pilar imprescindible para el bienestar y el buen desarrollo mental de los niños.

Además de ser una etapa hermosa, prepara las bases para la interacción futura, no solo con los padres y familia, sino con la sociedad en general. No desaproveches ese momento tan especial, crea tu propia relación con tu bebé y ese lazo durará toda la vida.

Referencias