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Consulta Médica antes del Embarazo

Última actualización 14 de Agosto 2013
Consulta Médica antes del Embarazo

Introducción

Habitualmente, cuando una mujer quiere programar un embarazo le surgen muchas dudas, y con frecuencia acuden al ginecólogo exponiéndoles sus planes y proyectos en busca de respuestas. Es habitual que las mujeres en esta situación planteen al médico lo siguiente: “Me quiero quedar embarazada, ¿qué tengo que hacer doctor?”.

La consulta preconcepcional es aquella que optimiza las condiciones sociales y médicas tanto maternas como paternas antes de la concepción. Se realiza a todas las mujeres que planean un embarazo, y tiene como objetivo identificar y modificar los factores de riesgos -tanto médicos como sociales- con el fin de conocer tu “salud preconcepcional” y mejorar las condiciones de un embarazo, tanto para la madre como para el feto.

Un cuerpo que está preparado y sano  para concebir, es la mejor  bienvenida  que le puedes dar a  tu bebé.

¿Cuáles es la finalidad de la consulta médica antes del embarazo?

Su finalidad es el conocimiento de aquellos factores que pueden dificultar (o facilitar) la concepción y el posterior desarrollo del embarazo y la maternidad para poder incidir sobre ellos precozmente.
Para lograr esto, se llevan a cabo tres acciones principales:

  • Evaluar si existe algún riesgo preconcepcional.
  • Educar a la futura madre acerca de los mejores hábitos de salud y estilo de vida que es importante adoptar antes del embarazo.
  • Recomendar los medicamentos o suplementos necesarios en cada caso.

Como muchos embarazos no son planificados, los profesionales de la salud que proporcionan asistencia médica a la mujer durante los años reproductivos deben considerar la posibilidad de una gestación y aconsejar a la mujer sobre aquellos comportamientos o hábitos que pueden poner en riesgo a la madre y al feto. Además es una ocasión ideal para que el médico insista sobre las ventajas de la planificación de los embarazos y sobre la importancia del cuidado médico durante la gestación.

¿Con cuánto tiempo de anticipación se debe realizar la consulta preconcepcional?

Idealmente debe realizarse dentro del año anterior al inicio del embarazo, pero no hay reglas fijas. El momento adecuado es cuando la pareja tenga el deseo de tener un hijo.
Se considera que tres meses antes de embarazarte, tienes una especie de ventana abierta, con una  oportunidad magnífica  para saber si te encuentras en buenas condiciones de salud para embarazarte y tener un bebé sano ya sea tu primer embarazo,  el subsiguiente o el último  que planeas  tener.

Evaluación del posible riesgo preconcepcional.

Para identificar los riesgos preconcepcionales tu médico hará una detallada historia clínica en la que tendrá en cuenta tus antecedentes genéticos, la edad y si tienes alguna enfermedad crónica y las cirugías practicadas previamente.

Es importante que el médico distinga entre las mujeres sanas que acuden a la consulta en forma preventiva, de las que ya tienen alguna enfermedad y en cuyo caso adquiere una gran importancia programar y preparar el embarazo y darle un seguimiento más cercano.

Al evaluar el riesgo preconcepcional tu médico también tendrá en cuenta tus antecedentes reproductivos. Si has tenido complicaciones en embarazos previos es normal que estés preocupada y eso mismo es lo que te ha llevado a acudir con prontitud a la consulta médica.

Los antecedentes que más se han de tener en cuenta son el parto prematuro, los abortos, la muerte fetal y la cesárea anterior. En todos estos casos la labor preventiva hace mejorar de manera considerable los resultados de la futura gestación.

El médico realiza también un examen físico, toma muestras de laboratorio: papanicolau, química sanguínea, grupo sanguíneo y factor Rh y pruebas serológicas de detección de rubéola, sífilis, VHB, VHC, y VIH.

Posteriormente, te brindará consejos muy valiosos que te ayudarán a mejorar las posibilidades de éxito durante la concepción y el embarazo.

Historia clínica

Entre los datos que te preguntará el médico en la primera visita destacan:
Edad de la madre: Las gestantes de 15 a 19 años tienen con mayor frecuencia hijos con bajo peso, prematuros y las tasas de mortalidad infantil son mayores.

Las causas no están claras y se cree que puede estar influenciados por la inmadurez biológica, estatus social bajo, cuidados preconcepcionales y prenatales inadecuados, conductas inadecuadas o mal estado nutricional. 
Las gestaciones con una edad materna menor de 17 años o mayor de 40 conllevan un riesgo incrementado de alteraciones cromosómicas.

Además, las gestantes mayores de 35 años tienen mayor riesgo de infertilidad (menopausia prematura, endometriosis, etc.), presentan con mayor frecuencia enfermedades crónicas y complicaciones durante la gestación y el parto como diabetes gestacional, hipertensión o alteraciones de la placenta.

Peso: La obesidad es otro problema que cada año va en aumento. Sería ideal que la mujer en el momento de la gestación tuviera peso adecuado, ya que la obesidad se relaciona con subfertilidad, diabetes gestacional e incremento del parto por cesárea. Para ello se debe promover una nutrición equilibrada y la realización de ejercicio de manera frecuente.

Información general: el médico te hará un interrogatorio amplio de sobre: datos de tu menstruación, antecedentes de infecciones vaginales y de transmisión sexual, embarazos previos y complicaciones surgidas en ellos.  Te preguntará también sobre los métodos anticonceptivos utilizados y te dirá cómo y cuándo debes dejarlos y te preguntará si existe algún antecedente en tu familia de:

  • Niños con malformaciones
  • Niños con retraso mental
  • Niños muertos en la infancia
  • Historia de madres o hermanas con abortos
  • Historia de infertilidad en familiares
  • Algún grado de parentesco con tu pareja
  • Padecimientos genéticos

Enfermedades crónicas: Para tu médico obstetra es de especial interés el conocimiento de las enfermedades crónicas actuales o pasadas que puedan condicionar el desarrollo del futuro embarazo.

Además del riesgo inherente a la propia enfermedad, hay que sumar los efectos adversos que pueden suponer los medicamentos que tomas para su tratamiento. Éste es el momento idóneo para evaluar el tratamiento que estás siguiendo y, siempre de acuerdo con tu médico tratante, hacer los ajustes más adecuados durante el embarazo.

Tu ginecólogo te informará acerca  del efecto que puede tener el embarazo sobre la enfermedad y del efecto que ésta y su medicación tendrán en el feto; éste puede ser el caso de mujeres con:

Diabetes: las embarazadas diabéticas tienen de 2 a 3 veces más riesgo que las no diabéticas de presentar complicaciones como aborto espontáneo, alteraciones congénitas (malformaciones óseas, alteraciones cardiovasculares, defectos del tubo neural y alteraciones génito-urinarias), preeclampsia o parto prematuro.

Se ha demostrado que el control estricto del nivel de azúcar en la sangre (glucemia) en el periodo preconcepcional y durante las primeras semanas del embarazo (periodo de organogénesis), ha reducido el riesgo de malformaciones fetales y abortos espontáneos; por lo tanto, es importante planificar sus embarazos de forma que mantengan un nivel de azúcar en la sangre balanceado.

La tensión arterial (TA), función renal y la posibilidad de padecer retinopatía o neuropatía deben ser evaluadas antes de la concepción. El primer escalón del tratamiento de las diabéticas que planifican una gestación es la dieta para controlar los niveles de glucemia.

Hipertensión Arterial (HTA): las mujeres hipertensas pueden ver agravada su enfermedad durante la gestación. La hipertensión crónica puede aumentar el riesgo de que se produzcan complicaciones durante el embarazo, como problemas con la placenta y retraso en el desarrollo del feto.

Es necesario que el médico conozca la gravedad de la hipertensión que padece una mujer antes de que quede embarazada para que pueda determinar cuál será el mejor tratamiento a seguir durante el embarazo.

Asma: el asma es una de las enfermedades médicas más frecuentes en mujeres en edad fértil. El embarazo puede modificar la evolución del asma, sobre todo en pacientes con asma moderada o severa que podrían tener un agravamiento de sus síntomas particularmente en el último trimestre de gestación. Las embarazadas asmáticas se benefician claramente manteniendo durante la gestación un tratamiento estricto capaz de controlar los síntomas y evitar crisis agudas.

Fenilcetonuria (PKU): es una enfermedad metabólica, que se transmite genéticamente (produce una alteración en la enzima fenilalanina hidroxilasa, produciéndose un aumento de los niveles de fenilalanina en sangre).

Actualmente, se ha comprobado que las mujeres jóvenes que padecen esta enfermedad, deben seguir estrictamente una dieta especial desde tres meses antes del embarazo y continuarlas durante el mismo. De esta manera, pueden controlar los niveles de fenilalanina en la sangre para poder tener un bebé sano. Necesitarán realizarse análisis de sangre por lo menos una vez a la semana durante todo el embarazo para asegurarse de que los niveles de fenilalanina en la sangre no sean muy elevados.

Enfermedad tiroidea: el médico debe mantener los niveles ideales de las hormonas tiroideas tanto para favorecer la fertilidad como para evitar un posible daño al bebé. Es importante que el endocrinólogo trabaje en conjunto con el obstetra y que tú sigas estrictamente el tratamiento que te indiquen.

Epilepsia: en la epilepsia tanto la enfermedad por sí misma, como los medicamentos que se utilizan para su control, son factores teratógenos (que causan malformaciones al bebé) comprobados, aunque parece que para la evolución del embarazo es más negativa la presencia de crisis epilépticas incontroladas, que los efectos adversos asociados a la medicación.

Es importante mantener la dosis de medicación mínima que controle el riesgo de crisis epiléptica y de ser posible, que sea un solo medicamento; incluso algunos investigadores recomiendan retirar la medicación si en los dos o tres años previos no se han presentado crisis.

Enfermedad tromboembólica: las mujeres que presentan enfermedades con especial riesgo tromboembólico ven incrementado este riesgo durante el embarazo y en el postparto. Es de especial importancia que el médico te indique cuáles son los anticoagulantes permitidos durante el embarazo.

Lupus eritematoso sistémico (SLE): Este trastorno autoinmune puede provocar síntomas similares a los de la artritis, enfermedad renal y erupción cutánea, y también incrementar el riesgo de aborto espontáneo o de parto prematuro. Sin embargo, cuando una mujer afectada no ha presentado síntomas durante por lo menos seis meses, lo más probable es que disfrute de un embarazo saludable. La atención médica antes de la concepción es importante para determinar cuál es el mejor momento para quedar embarazada.

Enfermedad renal: Las mujeres que padecen enfermedad renal crónica deben consultar a su médico antes de quedar embarazadas para determinar si el embarazo es seguro para ellas y para su bebé.

Algunas mujeres con enfermedad renal grave pueden sufrir más daño renal durante el embarazo y sus bebés pueden estar expuestos a un riesgo mayor de muerte y de falta de desarrollo. Otras mujeres que padecen enfermedad renal leve por lo general tienen embarazos saludables, aunque deben asegurarse de que su presión arterial esté bajo control desde antes del embarazo.

Tuberculosis: ante el aumento de la incidencia de tuberculosis en población de alto riesgo la realización del test de la tuberculina preconcepcional es una buena medida de tamizaje de infección tuberculosa en mujeres inmigrantes del tercer mundo, infectadas con VIH y población de bajo nivel socioeconómico.

Otras: Todas las mencionadas anteriormente son consideradas como las enfermedades más comunes en la edad reproductiva pero puede existir también la posibilidad de: enfermedad inflamatoria intestinal, psicosis maníaco-depresiva, artritis reumatoide, infección por el virus de la hepatitis B (VHB) o infección por el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana).

Enfermedades infecciosas y vacunaciones

Es importante resaltar, dentro de tus antecedentes médicos la exposición a enfermedades infecciosas y tu estado de actualización en las vacunas:

  • Rubéola: la infección primaria de la madre con el virus de la rubéola en el primer trimestre de gestación puede producir alteraciones fetales en un 50% de los casos incrementándose el riesgo de aborto espontáneo y recién nacido muerto y en un 35% si se produce en el segundo trimestre. Si tú no sabes si ya tuviste esta enfermedad, tu médico debe hacerte un análisis para detectar si estás inmune o es necesario vacunarte. En caso afirmativo, debe posponerse el embarazo cuando menos tres meses para asegurarse que la persona quedó protegida y desarrolló inmunidad.
  • Toxoplasma: Algunos médicos realizan pruebas para determinar la inmunidad existente contra esta infección parasítica que puede producir lesiones neurológicas severas al bebé, otros sostienen que es mejor la información preventiva a las madres.
    Hepatitis B: el 90% de los portadores crónicos de VHB han sufrido la infección de forma asintomática; por ello muchas mujeres desconocen que lo son. Aunque no se recomienda el estudio preconcepcional, las pacientes con alto riesgo podrían ser identificadas y aconsejadas y proceder a su vacunación tres meses antes del embarazo para asegurarse que quedó protegida y desarrolló inmunidad.
  • VIH O Sida: es importante que tu médico sepa si tú o tu pareja han tenido conductas de alto riesgo, si te han puesto alguna transfusión sanguínea, si sospechas que alguno de ustedes dos tiene enfermedades de transmisión sexual. A estas mujeres se les ofrecerá la realización de análisis de sangre específicos. Los avances en el tratamiento de las mujeres seropositivas gestantes han demostrado disminuir la transmisión vertical del VIH hasta un 8,3%15.  En mujeres seronegativas con pareja seropositiva, existe la posibilidad de inseminación artificial con semen lavado y libre de virus.

Examen físico (revisión ginecológica).

Es el momento para hacer una revisión de Senos.- Se recomienda que las mujeres se revisen sus senos cada mes y una revisión anual  realizada por el médico.

En la revisión ginecológica el médico sabrá si tienes fibromas, ovarios poliquísticos, endometriosis. Si te han hecho alguna cirugía en el cuello del útero o en el útero.

Mediante pruebas diagnósticas puede determinar si una mujer padece infecciones vaginales o del tracto urinario que puedan aumentar el riesgo de un parto prematuro.

Si padeces de alguna lesión en la espalda que pueda afectarte durante el embarazo o cuando nazca el bebé, debes de consultar al ortopedista.

Estilo de vida

A partir del momento en que decidiste  preparar tu cuerpo  para  que estar  en condiciones óptimas para el  embarazo, el médico te pedirá que cambies algunos de los hábitos que resulten perjudiciales para la salud del bebé y la tuya:

  • Nutrición y consejo sobre suplementos.- con ácido fólico desde al menos un mes antes de la concepción y durante las 10-12 primeras semanas de gestación, en toma diaria continuada. Ha demostrado disminuir el riesgo de defectos del tubo neural hasta en un 60%. Debe acompañarse de dieta equilibrada. Si tienes sobrepeso tu médico te ayudará para que inicies una dieta adecuada a tu edad, peso y estatura y logres tu peso ideal antes del embarazo.
  • Actividad Física.- Es mejor si desde antes practicas algún deporte de bajo impacto.
  • Tu profesión o trabajo que desempeñas.- informa a tu médico si tu trabajo requiere muchas horas de estar parada, o sentada, si estás en un lugar muy caluroso o cerca de áreas muy calientes, manejas sustancias químicas peligrosas, materiales de desechos humanos o industriales etc., todo importa y tu médico debe de saberlo.
  • Estrés.- En algunas mujeres el embarazo y el parto pueden desencadenar mucho estrés, miedo o ansiedad, sobre todo si hubo experiencias tristes  o malas en embarazos anteriores. Debes de hablar con tu médico y platicar con él, sobre tus dudas, temores etc. Tu médico decidirá si requieres de un psicólogo o de un psiquiatra para que te brinde apoyo emocional.
  • Evita el consumo de alcohol, drogas y tabaco.- También es obligación del médico aconsejar a las futuras mamás el abandono del hábito del tabaco o en su defecto disminuir su consumo lo máximo posible, ya que el tabaco está claramente asociado a riesgo de aborto, prematuridad y bajo peso al nacer.
    • Lo mismo con el alcohol, ya que los problemas que se derivan de su consumo van desde retraso de crecimiento hasta el grave Síndrome alcohólico fetal. Hay estudios que observan que más de la mitad de las mujeres en edad reproductiva y que no usan método anticonceptivo (por tanto en riesgo de quedar embarazada) consumen alcohol.

Vacunas

La consulta preconcepcional es una buena oportunidad para revisar si estás actualizada o atrasada en tu programa de vacunaciones.

Aunque hoy en día la mayoría de las mujeres están vacunadas de la rubéola, es importante su determinación, y en el caso de que se detecte rubéola negativa, sin ninguna duda está indicada la vacunación. En la consulta el médico te recomendará que evites el embarazo en los siguientes tres meses tras la vacunación.

Las embarazadas también son un grupo de riesgo en el caso de contraer la gripe, ya que debido a las características de la inmunidad, durante el embarazo la gripe puede ser más grave, por ello sí que se aconseja la vacunación.

La vacunación del VHB es otra de las recomendaciones que se da a la mujer que quiere embarazarse.

Hablando de vacunas, si tienes pensado quedarte embarazada intenta evitar viajes a zonas que tengan enfermedades endémicas como la malaria o la fiebre amarilla, o vacúnate debidamente con anterioridad.

Consejos acerca de los mejores hábitos de higiene y dietéticos

Los hábitos higiénico-dietéticos a seguir son uno de los aspectos que más preocupa a la mujer que quiere embarazarse y por supuesto a la que ya está embarazada.

Infecciones que puedes contraer: en este sentido, la toxoplasmosis -una infección producida por el toxoplasma gondii y que puede producir complicaciones graves si se contrae durante el embarazo-, si bien la infección durante la gestación es extremadamente infrecuente, es uno de los problemas que más trae de cabeza a la mujer embarazada.

En la consulta el médico te explicará cómo se previene la toxoplasmosis: evitando el contacto con gatos, teniendo en cuenta que si el gato es toxoplasma negativo no nos puede transmitir la enfermedad, por lo general lo son los que no salen nunca al exterior, ya que no cazan pájaros ni roedores o tienen contacto con carne o heces infectadas, por lo que si es el caso de tu gato doméstico no tienes que tomar ninguna medida al respecto.

Si tienes dudas el veterinario puede hacerle un análisis de sangre. También se debe lavar bien la verdura, tomar la carne bien cocida, limpiarse bien las manos tras manipular alimentos o utilizar siempre guantes si se realizan labores de jardinería.

La listeria es otra infección que puede complicar el embarazo, en ocasiones de manera grave, si bien es bastante infrecuente. Se evita tomando quesos curados y todos los alimentos que contengan leche, sea leche pasteurizada.

Medicamentos y suplementos farmacológicos

Dentro de la consulta preconcepcional el médico te informará también de la importancia que tienen ciertos suplementos farmacológicos para la buena marcha del embarazo, y te recomendará ácido fólico, yodo y polivitamínicos.

Ácido fólico: está cientificamente demostrada la importancia del consumo de ácido fólico para reducir los defectos del tubo neural o espina bífida. El tubo neural se cierra entre los 18 y 26 días después de la concepción. Por este motivo es esencial comenzar la suplementación con ácido fólico mínimo cuatro semanas antes y continuar 12 después la concepción. La dosis recomendada es entre 400-800 microgramos/día.

Yodo: el yodo es necesario para el desarrollo neurológico fetal. Nuestra dieta suele ser deficitaria en este elemento, por eso cobra importancia en las embarazadas tomar sal yodada y administrar un suplemento de yodo de entre 150-200 microgramos/día.

Polivitamínicos: recientemente se están publicando artículos en los que se observa que los polivitamínicos pueden disminuir las posibles malformaciones cardiacas, urinarias, orofaciales y de las extremidades de los futuros bebés, aunque todavía quedan muchos trabajos por publicar que demuestren claramente estos hechos.

Consejo Genético:

Si padeces alguna enfermedad genética, el ginecólogo te pedirá que acudas, antes del embarazo, con un médico genetista.

Esta consulta tiene la finalidad de ayudar a una persona que padece una enfermedad genética y/o a sus familiares en riesgo, a entender las características y consecuencias de dicha patología, sus probabilidades de presentarla o transmitirla a su descendencia y las opciones de prevenirla o evitarla.

La realización de estudios genéticos de diagnóstico y la asesoría de los consejeros expertos en genética que puedan brindarse antes del embarazo pueden ofrecer a una pareja una mayor seguridad de que sus hijos no corren un riesgo elevado de padecer una enfermedad hereditaria específica.

También pueden proporcionar una oportunidad para que las personas portadoras evalúen las opciones y decidan los pasos a seguir, como por ejemplo la realización de pruebas prenatales de diagnóstico. Igualmente deben considerarse los defectos cromosómicos relacionados con la edad de la madre, como el síndrome de Down, especialmente si la mujer tiene 35 años de edad o más.

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Conclusión

Para concluir, la consulta preconcepcional tiene gran relevancia por toda la tarea educadora, informativa y preventiva que conlleva, pero sin embargo son pocas las mujeres que se benefician de ella. Queda mucha labor por delante para lograr que la mujer planifique mejor su embarazo y acuda a las consultas de Atención primaria, con prontitud y de esta manera mejorar los resultados obstétricos y perinatales.

Referencias