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Dolor de espalda durante el tercer trimestre

Última actualización 2 de Septiembre 2014
Dolor de espalda

Dolor de Espalda durante el  Tercer Trimestre 

Dolor que aparece en la parte baja y central de la espalda y que puede o no irradiarse hacia los lados. Aumenta al estar de pié o andando. El dolor de espalda puede presentarse en cualquier momento del embarazo, pero es común que se presente en la última etapa del embarazo y se intensifique a medida que progresa el embarazo debido al aumento de peso del bebé. El dolor de espalda puede irrumpir en la rutina de tu vida diaria, o interferir con tu sueño durante la noche.

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La lumbalgia aparece en el 80% de las gestantes siendo para algunas simples molestias y para otras, dolores invalidantes que les llevan a desplazarse en silla de ruedas.

¿Qué me produce el dolor de Espalda? 

Aunque las causas pueden variar, la mayoría se deben a:

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Aumento de peso y cambios en la postura. La mayor parte del peso ganado por la embarazada está concentrado en la parte inferior de la pelvis junto con el aumento de volumen abdominal. Por esto se produciría una tendencia a inclinar el cuerpo hacia delante, lo cual la embarazada tiende a compensar inconscientemente con una posición hacia atrás de la parte superior del cuerpo por sobre la pelvis, restaurando su centro de gravedad, pero aumentando la lordosis (curvatura hacia adelante) del segmento lumbar de la columna vertebral y aumentando el esfuerzo en la espalda.

El dolor de espalda también se presenta si se está presionando un nervio. Además el peso adicional que llevas  implica más trabajo para tus músculos y un aumento de estrés para las articulaciones, por eso al final del día el dolor de espalda se siente mucho peor.

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Un estudio antropológico de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos), publicado en la revista científica “Nature” revela que sin este cambio el embarazo supondría una carga mucho mayor para los músculos de la espalda.

Los investigadores han descubierto cómo la curvatura lumbar va aumentando merced a que las articulaciones de la mujer son más largas que las de los hombres y a que intervienen tres vértebras en ese lugar. La naturaleza es sabia, y el cuerpo de la mujer se prepara para estos cambios, pero aún así el dolor de espalda llega con frecuencia.

Separación de los músculos.A medida que el útero se va expandiendo, los músculos rectos del abdomen que van de las costillas hasta el hueso púbico, se separan a lo largo y se relajan, esta relajación sucede también con los glúteos.  Esta separación empeora el dolor de espalda.

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Cambios hormonales. Durante el embarazo tu cuerpo produce una hormona llamada Relaxina que permite que los ligamentos  del área pélvica  se relajen para que estén más sueltos y prepararse para el parto, esta misma hormona  puede aflojar los ligamentos de la columna y puede hacer que te sientas menos estable y tengas dolor al caminar, al estar de pie o sentada por períodos de tiempo prolongados.

Estrés. El estrés emocional puede causar tensión en los músculos de la espalda, que muchas veces se siente como espasmos o como dolor. Puedes  sentirlo en períodos de estrés durante tu embarazo.

¿Cuáles son las características y cuándo aparece el dolor de espalda?

Las características del dolor varían en cada caso tanto en forma como en intensidad y localización. Los síntomas son frecuentemente moderados, aunque también pueden ser severos e incapacitantes.

Comúnmente, la aparición del dolor ocurre alrededor de la semana 18 de embarazo y la máxima intensidad se observaría entre la semana 24 a 36. El dolor durante el primer trimestre de embarazo puede ser un antecedente fuerte de que se presentará el dolor en el tercer trimestre.

Se describen como dolores “intensos”, “secos”, “profundos”… y algunos pueden resultar incapacitantes, esto es, impiden que la embarazada realice sus actividades cotidianas, incluso caminar.

¿Hay diferentes tipos de  dolor espalda  en el embarazo?

Los especialistas describen dos tipos comunes de dolor en la parte baja de la espalda durante el embarazo:

El dolor lumbar. Es como el dolor en la parte baja de la espalda que quizás experimentaste antes del embarazo. Se siente sobre la columna vertebral y alrededor de ella, aproximadamente al nivel de la cintura o un poco más arriba. También puede irradiar a las piernas.

Permanecer sentada o de pie durante periodos de tiempo prolongados y levantar objetos hacen por lo general que el dolor empeore y éste tiende a ser más intenso al final del día.

Dolor pélvico posterior. Un mayor número de mujeres embarazadas padecen de dolor pélvico posterior, que se siente más abajo que el dolor lumbar. Se puede sentir muy adentro de las nalgas, en una o ambas, o en la parte trasera de los muslos.

Es posible que se desencadene a raíz de ciertas actividades tales como caminar, subir escaleras, entrar o salir de la tina, sentarse o levantarse de un sillón bajo, darse vuelta en la cama, girar el cuerpo y levantar cosas.

Las posiciones en que flexionas las caderas — como cuando te sientas en una silla o te inclinas hacia adelante mientras trabajas sentada en el escritorio — pueden empeorar el dolor pélvico posterior. Las mujeres con dolor pélvico posterior están también más predispuestas a tener dolor en el hueso púbico.

¿Quiénes están más predispuestas a tener este tipo de dolor?

Si sufriste este tipo de dolor, ya sea antes de quedar embarazada o durante un embarazo previo, serás más propensa al dolor en la parte baja de la espalda.

Por motivos ginecológicos, algunas mujeres deben guardar reposo durante el embarazo, otras lo hacen por hábito, sin motivo médico que lo justifique.

El sedentarismo y el reposo provocan con relativa rapidez una pérdida de fuerza y masa muscular, y con ello aumenta la probabilidad de que la musculatura se sobrecargue o lesione, y  el dolor de espalda dure más

Si estás embarazada de mellizos o gemelos, o incluso de más bebés, aumentan las posibilidades de tener dolor de espalda. La obesidad puede ser un factor de riesgo que genere dolor en la parte inferior de la espalda durante el embarazo. Sin embargo, los estudios que existen al respecto muestran resultados contradictorios.

¿Cómo puedo distinguirlo de la ciática?

Cuando el dolor en la parte baja de la espalda se irradia hacia las nalgas  y los muslos, frecuentemente se confunde con ciática. 

Pero la verdadera ciática  puede ser causada por una hernia o una inflamación de un disco en la parte inferior de la columna vertebral, afecta sólo a alrededor del uno por ciento de las mujeres embarazadas.

Si padeces ciática, el dolor de tu pierna generalmente será más severo que el de tu espalda,  y también puedes sentirlo detrás de tu rodilla  e irradiarse a tu pie y dedos.

Probablemente puedas sentir piquetes y  adormecimiento en tus piernas.

Si piensas que tienes ciática debes de ir al médico. Llámale inmediatamente si  pierdes sensibilidad o debilidad en una o en ambas piernas, en las ingles,   o falta de sensibilidad en la vejiga o el ano, lo que te puede ocasionar dificultad para orinar  o evacuar, incluso incontinencia

¿Qué puedo hacer para mejorar el dolor de espalda?

Cuando las molestias de dolor de espalda durante el embarazo nos impiden llevar un ritmo de vida normal hay que consultar al especialista por si necesitamos un medicamento y, en la medida de lo posible, buscar una postura cómoda de descanso que alivie el dolor. La fisioterapia y determinadas técnicas de relajación pueden ser eficaces para aliviarlo.

Los planes de tratamiento tienen un enfoque amplio y buscan trabajar en todo lo que puede provocar el dolor como puede ser la postura, la alineación de las articulaciones, fuerza muscular y flexibilidad.

Ejercicio. Practicar ejercicio regularmente fortifica los músculos y aumenta la flexibilidad. Esto podría aliviar el estrés en tu columna. Algunos de los ejercicios se pueden practicar durante el embarazo para la embarazada son: caminar, nadar y la bicicleta fija.

Tu médico o fisioterapeuta te puede recomendar ejercicios para hacer más fuertes los músculos de la espalda y del abdomen. Esto mejorará la mecánica de tu cuerpo y te preparará para el momento del parto en el que hay una gran demanda física. Será un gran apoyo también en el proceso de recuperación después del parto.

Al tonificar tus músculos mejoras el metabolismo, disminuyes la severidad de la fatiga post parto y recuperas más rápido tu peso de antes del embarazo.

Aplicación de frío y calor. La aplicación de calor  y frio en tu espalda, pueden ayudar. Si tu médico está de acuerdo, puedes aplicarte compresa frías en el área adolorida durante 20 minutos varias veces al día. A los dos o tres días  cambia por aplicación de calor, ya sea con el cojín eléctrico  o la bolsa de agua caliente. NO DEBES DE APLICAR CALOR SOBRE TU ABDOMEN DURANTE EL EMBARAZO.

Mejora tu postura. Para prevenir el dolor lumbar es conveniente adaptar las posturas de la actividad diaria al nuevo estado de embarazo. Para ello no es aconsejable estar mucho tiempo de pie, quieta, sin un punto de apoyo.

Es recomendable, si la embarazada está de pie, que apoye la parte inferior de la espalda en una pared. Utilizar un asiento cómodo en el trabajo, colocando cojines o una toalla en la zona lumbar, coloca tus pies sobre una pila de libros o un banco y siéntate derecha llevando los glúteos hasta el final del asiento y echa los hombros hacia atrás.

Al agacharte, no te inclines hacia adelante, hazlo en cuclillas.

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Usar un cinturón de soporte para maternidad, puede ayudarte.

 

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Realiza técnicas de elongación: Aquí te sugerimos una técnica de elongación llamada “elongación del gato” que te ayudará para aliviar estos dolores. Arrodíllate en el piso, cabeza abajo y camina solamente con tus manos hacia delante de modo que los brazos queden totalmente extendidos frente a ti. Sin arquear tu columna sostén esta posición contando hasta cinco. Lentamente empieza a sentarte de forma que tu cola se apoye sobre tus talones. Repite este ejercicio de cinco a diez veces.

El masaje. te puede ayudar a que te relajes, tu pareja  puede ayudarte con esta medida.

El calzado. Usa zapatos de tacón bajo, no planos, que tengan un buen soporte en el arco del pie.

Reposa y relájate. El reposo es muy beneficioso en estos casos. Debes recostarte en posición lateral con las rodillas hacia arriba (posición fetal).

Asesoramiento. Si tu dolor de espalda se relaciona con el estrés, hablar  con un profesional de la salud te puede ayudar.

Acupuntura. Los estudios han comprobado que este método puede ser muy efectivo para aliviar el dolor  en la parte baja de la espalda  durante el embarazo. Consúltalo con tu médico si estás interesada en probarlo.

Tratamiento quiropráctico.  Cuando este tratamiento  es realizado correctamente, la manipulación de la columna puede ser segura durante el embarazo, pero debes de consultar a tu médico antes  de buscar este tipo de tratamiento.

¿Qué hago si el dolor persiste?

Si ya has hecho todo lo que mencionamos anteriormente y el dolor no se mejora, llama a tu médico.

Aunque el dolor de espalda es muy común, no es algo que se deba ignorar. En algunos casos puede ser un signo de labor de parto pre término o de algún otro problema obstétrico, así que siempre coméntale a tu médico que tienes dolor de espalda para que pueda evaluar cuál es la causa y sugerirte el tratamiento adecuado.

Referencias