Menú

Infogen


Ir al Consultorio Virtual

Edad Paterna

Última actualización 15 de agosto 2013
Edad Paterna

La edad paterna.- Es la edad del padre cuando concibe un hijo.
Definición de Edad Paterna Avanzada. Cuando un hombre concibe un hijo a la edad de 40 años o más. Este criterio no es universal pero es comúnmente usado en el Consejo Genético.

Los hombres deberían planear tener hijos antes de los 40. La importancia de la edad es bien entendida por las mujeres pero, según un estudio, no pasa lo mismo del lado masculino. Un estudio realizado en la Universidad de California en los Ángeles y publicado en la revista Human Reproduction afirma que el reloj biológico para la procreación en los hombres también funciona.

Los cambios son graduales, más que precipitados, comenta Brenda Eskenazi, investigadora de la Universidad de California, Berkeley. Algunos científicos proponen que, a diferencia del reloj biológico de las mujeres, que se detiene por completo cuando finaliza la fertilidad con la menopausia, el reloj de los hombres de edad avanzada podría describirse como algo que corre lentamente y pierde tiempo.

La Edad Paterna Avanzada y las Alteraciones  Genéticas  ¿Cuál es el riesgo?

Debido a factores socioculturales y económicos, en los últimos años se ha incrementado notablemente el número de hombres por encima de 35 años con deseo reproductivo. A medida que la pareja envejece, la probabilidad de tener problemas reproductivos incrementa.

El efecto negativo de la edad materna sobre la fertilidad está ampliamente documentado y sabemos que a partir de los 39 años disminuye drásticamente. El envejecimiento materno también se asocia con el aborto espontáneo, complicaciones del embarazo, anomalías congénitas e incremento de la mortalidad perinatal.

Sin embargo, los estudios que analizan el efecto que tiene la edad paterna sobre el éxito tras la aplicación de técnicas de reproducción asistida (TRA) son escasos y aportan resultados contradictorios. Lo cierto es que la función reproductiva masculina es menos vulnerable que la femenina en cuanto al proceso de envejecimiento, como demuestra el hecho de que muchos bebés han nacido espontáneamente con padres de edades comprendidas entre los 70-80 años.

No obstante, se han encontrado algunas asociaciones en estudios puntuales que relacionan un efecto negativo de la edad paterna avanzada con:

  • Disminución de la probabilidad de gestación durante el primer año.
  • Disminución de los niveles de esteroides, reflejando una alteración de la función testicular.
  • Incremento del riesgo de aborto.
  • Aumento de las complicaciones obstétricas como la preeclampsia.
  • Bajo peso de los recién nacidos.
  • Daños neurocognitivos en los niños nacidos.
  • Epilepsia, esquizofrenia, diabetes melitus y cáncer de mama de la descendencia.

Este tipo de complicaciones podrían ser, en parte, el resultado de anomalías genéticas sufridas en las células germinales de los padres (los espermatozoides) con mayor edad, incluyendo alteraciones en el imprinting genómico paterno, o mecanismo peculiar de regulación de la expresión genética vía paterna, así como mutaciones de novo (cambios en algún gen que da lugar a una enfermedad) ocurridas en las células espermáticas. También se ha observado un incremento de las alteraciones cromosómicas numéricas y estructurales en hombres de edad avanzada.

Respecto a los parámetros seminales, el volumen del eyaculado se asocia con una disminución lineal conforme se incrementa la edad paterna. Sin embargo, los datos publicados sobre movilidad espermática, morfología y concentración (millones/ml) son inconsistentes.

Hace décadas que los genetistas son conscientes de que el riesgo de ciertos defectos raros de nacimiento aumenta con la edad del padre. Uno de los más estudiados es una forma de enanismo conocida como acondroplasia, pero la lista también incluye neurofibromatosis; el síndrome de Marfan, una alteración de los tejidos conectivos; anormalidades craneales y faciales como el síndrome de Apert; y muchas otras enfermedades y anormalidades.

Joe Leigh Simpson, presidente electo del American College of Medical Genetics, afirma que al aumentar la edad paterna, se da una mayor frecuencia en las mutaciones nuevas.

Algunos estudios indican que el riesgo de mutaciones esporádicas de un gen puede ser de cuatro a cinco veces mayor en los padres de 45 años o más, en comparación con los padres que rondan la veintena. Se calcula que tener un padre mayor, aumenta el riesgo de defectos de nacimiento en un 1%, con respecto a un riesgo de defectos de nacimiento por antecedentes del 3%.

Según el American College of Medical Genetics, incluso los nietos pueden correr un mayor riesgo de padecer algunas afecciones que no se manifiestan en la hija de un padre de edad avanzada. Éstas incluyen distrofia muscular de Duchenne, ciertos tipos de hemofilia y síndrome de X frágil.

Un estudio reciente llevado a cabo en Francia, indicó que el efecto de la edad paterna puede estar determinado por las características del semen que se deteriora a medida que aumenta la edad del hombre. Los hombres de entre 36 y 57 años de edad acumulan muchos más espermatozoides dañados que entre los 20 y 35 años, lo cual no había sido considerado anteriormente debido a que sólo se tomaba en cuenta el número total de espermatozoides y no su calidad.

A diferencia de las mujeres, que nacen con un abastecimiento de óvulos de por vida, los hombres fabrican nuevo esperma de forma constante. Pero las espermatogonias (las células madre inmaduras de los testículos que reponen el esperma) se dividen y reproducen constantemente, y cada ronda de divisiones genera otra posibilidad de error. Cuando un hombre cumple los 50 años, las células que crean su esperma han pasado por más de 800 rondas de división y reproducción.

“Es como una fábrica de bombillas”, afirma el investigador Avi Reichenberg, “Puedes fabricar 1.000 millones de bombillas, pero parte de ellas estarán defectuosas. Cuando fabricas algo con tanta frecuencia y en cantidades tan grandes, las posibilidades de error son muy altas”.
Como consecuencia de esto, se incrementa el peligro de que el óvulo sea fecundado por un espermatozoide afectado y transmita defectos genéticos al bebé.

Riesgo de infertilidad

Por último, es común que la edad paterna se asocie a la edad avanzada materna. Debido a que una edad materna igual o mayor a 35 años es un factor de riesgo importante para la infertilidad, el efecto combinado de una edad materna igual o mayor de 35 años y una edad paterna igual o mayor de 40 años incrementa marcadamente el riesgo de infertilidad.
Entre las parejas compuestas por una mujer de entre 35 a 39 años, los riesgos son más altos cuando la edad de sus parejas es igual o mayor a los 40 años para el retraso en embarazarse (más de 12 meses para concebir) o para lograr un bebé vivo (el embarazo se aborta). El estudio del Instituto Nacional Francés para Estudios Demográficos llega a la siguiente conclusión: “en la reproducción, la edad ya no debe considerarse un motivo de preocupación para la mujer, sino para la pareja. De la misma manera que la edad materna de más de 35 años, la edad paterna de más de 40 es un factor de riesgo clave para la reproducción”.
Si la paternidad se debe de retardar en los hombres,  deben de llevar un estilo de vida saludable, sin drogas, sin fumar y con  buenos hábitos de alimentación, de higiene, de ejercicio  y descanso, mantener su peso ideal, y si tienen una vida sexual ocasional, promiscua, usar  el condón.

Referencias