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El embarazo de la adolescente y los problemas familiares

Última actualización 23 de Septiembre 2014
El embarazo de la adolescente y los problemas familiares

Embarazo de la adolescente y los problemas familiares 

Introducción 

La adolescencia, definida como “un periodo de la vida en el cual el individuo adquiere la capacidad reproductiva, psicológicamente pasa de la niñez a la adultez y consolida la independencia socio-económica”, es un período crítico. Muchosautoresdelimitanesta etapa de una forma imprecisa, pero la OMS la define como la etapa comprendida entre los 10 y los 19 años (Peláez J.1999).

En la actualidad, se observa una separación progresiva entre el desarrollo biológico de la adolescente y la madurez psicosocial pues se observa claramente un descenso en la edad de la menarquía (primera menstruación) en las mujeres, lo que les permite ser madres a edades tan tempranas como los 11 años.

La madurez psicosocial, en cambio, tiende a darse en edades más avanzadas debido al largo proceso de preparación que requiere una adolescente para llegar a ser autovalente en ambos sentidos (Centro Nacional de Educación Sexual, 2003).

Adolescentes en edad cada vez más temprana viven el drama de la maternidad no deseada, el rechazo de los padres y el desprecio o la indiferencia de los demás. Sin preparación alguna para la maternidad, llegan a ella y esa imprevista situación desencadena una serie de frustraciones, sociales y personales.

¿Qué repercusión tiene el embarazo de una adolescente en la vida familiar?

 Cuando se produce un embarazo en la adolescencia, toda la familia a menudo tiene que reunirse para decidir si los padres deben mantener al bebé, poner fin al embarazo o dar al bebé en adopción. Los padres pueden estar para ayudar a guiar a los adolescentes a tomar esa decisión, y toda la familia tendrá que enfrentar las consecuencias. El embarazo en la adolescencia puede ser un golpe arrollador para la vida familiar y reclamar una drástica variación y cambios en su funcionamiento habitual.

La actitud de la familia ante este acontecimiento, resulta decisiva para mantener la salud, el bienestar y la calidad de vida de la misma, tratándose de un proceso en que no sólo es importante tomar en consideración los aspectos biológicos sino también hay que considerar importantes factores psicosociales.

El problema que se presenta para las embarazadas adolescentes es que están transitando por el difícil camino de transformarse en una mujer adulta y, a la crisis de la adolescencia desencadenada por los cambios biológicos, psicológicos, sociales e interpersonales, se le suma la crisis del embarazo que es una crisis secundaria provocada por la presencia de una vida en el vientre, que compromete a estas jóvenes con una responsabilidad y madurez para las que no se han desarrollado totalmente (González G.H. 2006).

¿Cuál es la causa del embarazo adolescente?

No existe una específica, en realidad son muchas y pueden ser individuales, familiares, sociales, económicos o culturales.

Personales:

  • Edad de la menarquía precoz
  • Deseo de independencia
  • Falta de información acerca de su anatomía y fisiología.
  • Desconocimiento de métodos anticonceptivos y de su uso correcto.
  • Sentimiento de soledad, incomprensión y baja autoestima.
  • Uso y abuso de alcohol y drogas.
  • Rebeldía natural y búsqueda de identidad y nuevas experiencias.
  • Sentirse invulnerables porque “eso les ocurre a otros y a mí no”.

Familiares:

  • Inestabilidad familiar
  • Ejemplo familiar de embarazo adolescente: Varios estudios muestran que si los progenitores fueron padres adolescentes, es más probable que sus hijos lo sean. “Se dice que es por imitación o porque la joven piensa: “si tú te embarazaste a mi edad, ¿por qué no lo voy a hacer yo?”.
  • Falta de comunicación interfamiliar.
  • Provenir de familias disfuncionales.

Sociales:

  • Cambio de valores sociales
  • Estrato social bajo: Algunos estudios muestran que a mayor grado de escolaridad y solvencia económica hay menos embarazos en jóvenes, aunque ninguno de estos factores garantiza, por ejemplo, que una familia no sea disfuncional.
  • Presión grupal y de pareja para tener relaciones sexuales –a veces en forma esporádica- como una forma de demostrar que es “más hombre o más mujer”.
  • Influencia de los medios masivos de comunicación social.
  • Abuso sexual.
  • Pornografía y prostitución de adolescentes.

Culturales:

  • Sobre todo en áreas rurales hay poblaciones en donde no hay más expectativa de vida que casarse y tener hijos.

En ocasiones, los jóvenes no mantienen una buena relación familiar y cuando se presenta alguna situación no toman las decisiones adecuadas o no tienen la confianza para dialogar en familia en temas como la sexualidad, lo que puede traer como consecuencia embarazos no deseados.

Se plantea además la posibilidad de que el embarazo adolescente sea una forma de escapar del mundo del trabajo y del mundo escolar, si la adolescente no se siente capaz de enfrentar las exigencias escolares y/o laborales. Así, al embarazarse no se le puede exigir como al resto, porque ella ha adquirido otras responsabilidades que pertenecen al mundo de los adultos.

Se señala además la  presencia de una autoestima disminuida, habiéndose encontrado en varios estudios que las adolescentes embarazadas mostraban un bajo concepto de sí mismas. Se argumenta que buscan afecto para compensar su propia inseguridad.

Diversos estudios sobre fecundidad en adolescentes coinciden en que las relaciones familiares influyen considerablemente en el comportamiento sexual de la adolescente. La comunicación familiar es un factor determinante de las relaciones que se establece en el núcleo familiar y las relaciones que se establecerán con los demás.

¿Cuáles son las consecuencias de los embarazos no planeados en la adolescencia?

Mientras que las consecuencias no están bien definidas, las investigaciones confirman que hay muchas razones de preocupación acerca de los embarazos no planeados entre los adolescentes.

Desde el enfoque de la salud se observa que la madre tiende a padecer, principalmente debido a su inmadurez física, diversas complicaciones como: complicaciones obstétricas y relacionadas con el embarazo, mortalidad y morbilidad materna, bajo peso del recién nacido mortalidad y morbilidad de niños e infantes, aborto en condiciones de riesgo entre otras.

Desde un enfoque social,diversos estudios señalan que este tipo de embarazo cambia el proyecto de vida de las adolescentes y provoca un abandono obligatorio de sus metas futuras por la necesidad de afrontar nuevas responsabilidades ligadas al desarrollo del bebé y muestran una maternidad irresponsable, pues no están preparadas (psicológicamente) para cumplir su rol de madre ni enfrentar una estabilidad familiar (Alfonso A, 2003; Rivero y Cueva, 2006).

Los padres adolescentes tienden a contraer matrimonios tempranos o forzados, alcanzan menores niveles de educación, sin mencionar las consecuencias de tener hijos no deseados.

Es más probable que tengan problemas fuertes para relacionarse y para mantener la felicidad familiar, lo cual crea un medio ambiente complicado para el bebé que, para crecer y desarrollarse bien, necesita estabilidad familiar.

El embarazo no deseado no sólo afecta a los padres adolescentes si no que, además, se ve reflejado en la sobrepoblación, nivel académico y nivel económico de una familia.

Consecuencias para la adolescente embarazada

En las repercusiones del embarazo hay que tener en consideración  si se trata de una adolescente temprana (10 a 14 años), media (14 a 17 años) o tardía (18 y más) ya que las implicaciones psicológicas son diferentes tanto al inicio del embarazo como en la experiencia en sí de ser MADRE.

En general, las reacciones de las adolescentes ante la noticia de que esperan a un bebé son muy diversas, si bien en la mayoría de los casos experimentan incredulidad.

Es importante recordar que la adolescencia en si es un periodo crítico del desarrollo, que se caracteriza por la manifestación de profundos cambios en las distintas áreas de la vida de la adolescente, como por ejemplo, la búsqueda de la propia identidad e independencia de los padres.

Sin embargo, en el embarazo adolescente, por el hecho de ser madre, retardaría el alcanzar un mayor grado de independencia. La adolescente debe permanecer en su casa y experimentar una dependencia creciente de sus padres, en cuanto a ayuda económica, y cuidado del niño. Además, los roles llegarían a confundirse, con la madre y la abuela disminuyendo fuertemente la autoestima de la adolescente y su habilidad para crecer en una relación maternal con su propio hijo.

Por otra parte, la adolescente soltera embarazada es muchas veces rechazada, tanto por su grupo familiar, como por el sistema social, acentuando la inestabilidad psicológica y aumentando los sentimientos de culpa e inseguridad propias de su edad. La madre adolescente es propensa a experimentar sentimientos de culpa y autodesprecio. Por todo lo anterior, el embarazo adolescente crea un estrés severo.

Por otra parte, se da un distanciamiento de su grupo de pares ya que las responsabilidades como madre que debe cumplir la adolescente, son muy difíciles de compatibilizar con las necesidades propias de esta etapa que están atravesando sus amigos.

Las adolescentes embarazadas tienen pocas probabilidades de continuar sus estudios debido a que algunas instituciones educativas optan por negarles la entrada por temor de que puedan influir desfavorablemente en otros alumnos. Estas chicas que han abandonado los estudios, raramente vuelven a tener oportunidad de retomarlos donde los dejaron.

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Las repercusiones económicas que esto trae para la joven constituyen lo que se ha denominado como “la puerta de entrada al ciclo de la pobreza”. De igual manera los padres jóvenes corren un alto riesgo de experimentar periodos de desempleo o menor salario.

Lo más frecuente es que el embarazo en las adolescentes sea un “embarazo no planificado” o “no deseado”, con consecuencias desfavorables tanto para la madre como para el niño, así como con una alta proporción de fracaso en la relación de pareja.

Otra consecuencia del embarazo en edades tempranas es el riesgo de aborto o problemas relacionados con su salud debido al embarazo. Por lo general, las adolescentes acuden tardíamente a la consulta médica y las causas son muy variadas.

La situación psicológica de la adolescente embarazada es compleja y difícil. En ella se acumulan, a las dificultades propias de la adolescencia, los problemas afectivos que se observan a lo largo de cualquier embarazo, las dificultades personales o familiares que trae consigo el embarazo que originan ciertas reacciones -reales o simplemente temidas- de su entorno, la inquietud de un futuro incierto; la perturbación por las decisiones que se han de tomar, el vacío afectivo; etc.

Lo mencionado anteriormente muestra que la depresión de los padres adolescentes es otro factor que se agrega al embarazo no planeado. La liga entre embarazo no planeado y salud mental es importante porque la depresión no solamente afecta el bienestar de los padres sino que también disminuye su habilidad para ser padres y todo esto se va a reflejar en el bebé.

En consecuencia podemos resumir que los embarazos no planeados pueden traer serias consecuencias de salud física y mental tanto para los hijos como para sus padres.

En particular, las familias que tuvieron un embarazo no planeado tienen un riesgo incrementado de enfrentarse a multitud de problemas que persistirán durante mucho tiempo.

Los problemas familiares que siguen a un embarazo no planeado

Es importante reconocer el cambio de roles que enfrentan los padres adolescentes en el entorno social, porque comienza el miedo a la discriminación social, a no saber cómo se desempeñarán en su nuevo papel de padres en el que se considera, en muchas culturas, que el varón debe sostener la manutención de la “familia” (aunque en general, cada vez más mujeres son las que se constituyen como jefas de familia), además de no poder evadir una responsabilidad que atemoriza y que los colocó frente a la necesidad de abandonar sus estudios.

Cuando se compara a dos mujeres que tienen un embarazo planeado con mujeres que tienen uno NO planeado, es casi seguro que estas últimas estarán fuera de cualquier tipo de relación (no están casadas ni cohabitan) en el momento de la concepción y es casi seguro que así continuarán después del parto.

La mayoría de estas mujeres no llegan a establecer una relación más formal después del parto, es decir, continúan solteras o, si cohabitan, continúan cohabitando o rompen con sus parejas. La mayoría de las madres (sin que esto sea una regla), reportan tener conflictos con el padre del bebé antes del año después del parto y ambos no son felices.

Los embarazos no planeados no son un camino confiable para lograr una perdurable unión de la pareja, de hecho la mayoría de ellos ni siquiera llega a formar pareja y más bien se separan.

Conclusión

El embarazo adolescente es un problema de salud pública y como tal debe ser abordado por toda una sociedad, prevenir es la clave, una buena educación sexual a nivel escolar y un adecuado nivel de comunicación y confianza con los padres, aumenta los índices de abstinencia y genera comportamientos sexuales responsables en los jóvenes.

Referencias