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Fatiga en el embarazo

Última actualización 13 de Agosto 2013
Fatiga en el embarazo

Introducción

Al principio del embarazo la mayoría de las mujeres se sienten muy cansadas y difícilmente pueden terminar el día sin haber tomado una siesta o se van a dormir tan pronto como llegan a sus casas.

NO te preocupes, es un síntoma normal en un embarazo sano. La fatiga o cansancio del embarazo es la manera que tiene tu cuerpo de decirte que necesita más reposo.

La mayoría de las mujeres presenta este síntoma en el primero y en el tercer trimestre del embarazo. En el primer trimestre porque en ese momento se están desarrollando la mayoría de los órganos del bebé, así que aunque no se vea, hay mucho trabajo que se está desarrollando adentro de ti. Y en el tercer trimestre el bebé ha crecido mucho y el peso extra que llevas se suma a las demandas físicas internas del embarazo.

¿Cuál es la causa de la fatiga?

Podríamos considerar a la fatiga como uno de los primeros síntomas del embarazo. Recuerda que dentro de ti se está formando otra vida y eso va a demandar mucha energía de tu organismo. Para proveer a ese bebé de lo que necesita para desarrollarse, tu volumen de sangre se va a aumentar en un 50% pero tu capacidad pulmonar va a disminuir un 20%. Estos dos ejemplos sirven para que te des cuenta de lo que tu organismo tiene que trabajar aún cuando estás en reposo. Si añades tu actividad normal, te darás cuenta que la fatiga es una consecuencia totalmente normal.

¿Cuál es la causa de la fatiga?

Demandas en el aparato circulatorio: Como ya lo mencionamos anteriormente, en estos tres primeros meses se requiere de un enorme cambio en las demandas de tu aparato circulatorio. Para que tu bebé cuente con los nutrientes y el oxígeno necesario, tu organismo produce más sangre, el corazón trabaja más y late más veces por minuto para poder bombear el volumen circulatorio aumentado.

Efectos Hormonales: En las primeras semanas, los niveles de progesterona, una hormona que es necesaria para mantener el embarazo, se elevan impresionantemente y esta elevación repentina puede, por sí sola, ponerte a dormir.

Cambios en tu metabolismo: Igualmente cambia la forma en que el cuerpo procesa los alimentos y nutrientes. Al mismo tiempo, la baja en los niveles de azúcar en la sangre y la disminución de la presión arterial, se suman a lo anterior para acabar con tu energía.

Cambios físicos y emocionales: Además de todos estos cambios físicos, puede haber otras cosas que contribuyan a que te sientas cansada como puede ser la náusea y el vómito y el impacto psicológico de saberte embarazada. Quizás estás durmiendo menos en las noches porque te tienes que levantar más frecuentemente al baño, o quizás tienes insomnio o te sientes indigesta al irte a dormir. Todos estos son problemas normales del embarazo y lo único que puedes hacer es tratar de tomarlo con calma y aprovechar al máximo los momentos que tengas para reposar.

¿Cuándo se puede considerar el cansancio como síntoma de algo más?

El cansancio y la fatiga pueden hacerte sentir “baja de baterías” y en algunas ocasiones, esto puede ser un síntoma de depresión. Si con el cansancio tienes sentimientos de poca esperanza, desánimo y ya no disfrutas lo que antes te gustaba, habla con tu ginecólogo.

El cansancio también puede ser un síntoma de anemia que no es rara en el embarazo.

La fatiga y la anemia

Como ya lo dijimos, en la mayoría de los casos la fatiga es un síntoma normal y saludable porque te obligará  a tomar el reposo que tu organismo necesita en este primer trimestre.

Sin embargo, la fatiga también puede ser un síntoma de anemia, especialmente de la anemia por falta de hierro que afecta a casi el 50% de las embarazadas.

Tu cuerpo necesita hierro para producir hemoglobina, la sustancia que se encuentra en los glóbulos rojos cuya función es transportar oxígeno a los tejidos de tu organismo y al bebé. Esta necesidad de hierro se aumenta durante el embarazo porque el bebé lo necesita, porque tu volumen de sangre se aumenta y porque te estás preparando para el sangrado que puede haber durante el parto.

¿La fatiga puede ser un síntoma de anemia?

Es por esto que tu médico te pedirá, al principio del embarazo, un análisis de sangre en el que se mida el nivel de hierro que tienes y como es muy común que la anemia se presente más adelante en el embarazo, te pedirán otro análisis a finales del segundo trimestre o al principio del tercero. Basándose en los resultados, tu médico podrá determinar si es necesario que tomes hierro y cuánto debes tomar.

Esto ayudar a disminuir la fatiga cuando es causada por anemia.

¿Cuánto durará este cansancio?

Esto es diferente para cada embarazada, pero generalmente te empezarás a sentir mejor en el segundo trimestre. Desafortunadamente, te volverás a sentir cansada a mediados del tercer trimestre ya que en ese momento llevas mucho peso y quizás tengas problemas para dormir por varias razones que incluyen acidez estomacal, dolor de espalda, calambres en las piernas, que el bebé se mueve mucho y, especialmente, necesitarás ir frecuentemente al baño.

Si continúas cansada cuando ya has llegado al segundo trimestre o si estás preocupada de que sientes que algo no está bien, háblalo con tu médico, Puede ser normal pero es importante asegurarte de que no sea por anemia o incluso por depresión.

¿Hay algo que pueda hacer para mejorar la fatiga?

Sí, hay muchas cosas que puedes hacer para aumentar tu energía y hacer que te sientas menos cansada. Algunas de ellas tu cuerpo mismo te obligará a hacerlo:

Descansa más: Vete a dormir más temprano y trata de dormir cuando menos 8 horas diarias. Empieza a tomar siestas cortas, 15 minutos de sueño pueden hacer la diferencia. En el trabajo trata de interrumpir cada hora, estírate, camina un poco, respira profundamente, toma líquidos y renueva tu energía.

Trata de no levantarte en la noche: Toma suficientes líquidos durante el día y evita tomar bebidas dos o tres horas antes de acostarse para que no tengas que levantarte con tanta frecuencia a orinar en la noche. Si tienes acidez estomacal frecuente, come la última comida del día varias horas antes de acostarte o de irte a dormir. Antes de acostarte, estira suavemente los músculos de las piernas. Eso te ayudará a evitar los calambres nocturnos.

Disminuye el estrés y el trabajo: Si te es posible, disminuye las horas de trabajo y los compromisos sociales. Evita todo aquello que te produzca mucho estrés y limita los eventos sociales y otras actividades que exijan demasiado de ti. Si llevas una vida demasiado apresurada, te darás cuenta de que ya no puedes hacer todo lo que hacías y que te cansas muy rápido. Así que te recomendamos que elijas lo que creas que es más importante, estimulante y divertido y dejes o pidas ayuda para realizar el resto.

Busca el apoyo que necesites: Con tus familiares o con tu pareja, si tienes otros niños que atender.

Aliméntate sanamente: En este momento necesitas cerca de 300 calorías más por día, pero esas calorías no deben de ser de alimentos chatarra. Tu bebé necesita de nutrientes, especialmente hierro y proteínas.

En el trabajo: si puedes cerrar la puerta y tomarte una siesta de 15 minutos, sentirás la energía renovada. O tómate esta siesta a la hora de la comida en tu coche si no tienes otro lugar para dormir. Si estás en tu casa, reserva el tiempo para sentarte con tus pies elevados.

Evita los carbohidratos simples

Los carbohidratos simples como  las golosinas azucaradas pueden otorgar un gran impulso de energía en el momento pero a medida que baja el nivel de azúcar en la sangre vuelve la fatiga. Esto es porque los carbohidratos chatarra se metabolizan más rápidamente que  los complejos  que contienen la fruta, el yogurt o el queso. Combinar hidratos de carbono complejos con proteínas es la mejor manera de tener por más tiempo una fuente de energía ya que la digestión lleva más tiempo, por ejemplo combinar una tostada con una rodaja de queso o un vaso de yogurt.

Una dieta balanceada puede darte la energía que necesitas. Si tienes hambre entre comidas come algo nutritivo que te recupere la energía y no te engorde.

Limita también las bebidas con cafeína y asegúrate de tomar suficientes líquidos.

La deshidratación agrava la fatiga. Los alimentos ricos en proteínas y hierro son: la carne roja, el pescado el pollo y los huevos. Otros alimentos ricos en hierro son los cereales reforzados con hierro, las pastas y el pan.

Ejercítate: Aún cuando sientas que con trabajo puedes hacer tus tareas diarias y no te sientas capaz de realizar ningún ejercicio, si te organizas a realizar una pequeña caminata te sentirás mejor y aumentarás tu nivel de energía. A menos de que tu médico te lo haya prohibido, trata de hacer algún ejercicio (de bajo impacto siempre) 30 minutos diarios. Si ya tienes una rutina y quieres continuar practicándola, no olvides comentarlo con tu médico, algunos ejercicios son demasiado fuertes y otros no son recomendables después de algunos meses de embarazo.

Practica yoga que, además de beneficiar la postura y alineación corporal, optimiza la cantidad de oxigeno que llega a los pulmones con los ejercicios de respiración, logrando así combatir una fatiga que muchas veces no es sólo física sino también  sobre todo mental. Recuerda, siempre tienes que comentarlo con tu médico.

¡Aguanta! Pronto estarás en el segundo trimestre saliendo de fin de semana o viendo la tele a altas horas de la noche, recordarás este periodo de noches relativamente tranquilas, con nostalgia. Así que cada vez que puedas toma mini siestas zzzzzz., hazlo mientras puedas.

¿Está bien que tome una bebida energética cuando me siento agotada?

No, muchas de esas bebidas están llenas de cafeína, azúcar o sustitutos de azúcar y otras hierbas que pueden pasar la barrera placentaria y no ser saludables para tu bebé. Trata de no tomar nada que no haya sido aprobado por tu médico. En general debes de estar cambiando malos hábitos por buenos hábitos y, por lo tanto, en vez de tomar una de esas bebidas puedes tomar una comida ligera con altas proteínas que te alimente y devuelva la energía.

¿Hay algún riesgo si no duermo y descanso como debo de hacerlo?

En un estudio reciente de la Academia Americana del Sueño, se encontró que dormir menos de seis horas (o más de 10) cada noche en el primer trimestre del embarazo, eleva el riesgo de presentar una presión arterial elevada en el tercer trimestre.
Si no puedes dormir porque tu vejiga no te lo permite y te tienes que levantar a cada rato a orinar, date vuelta y apóyate en brazos y piernas unos minutos –dice Carrie Parker Gastelu, una instructora de yoga de Nueva York- “esto ayudará a mover al bebé lejos de tu vejiga y estarás más cómoda”.

¿Cuándo debo llamar al médico?

Aunque la fatiga hasta cierto punto es normal en el embarazo, debes hablar con tu médico si notas que la fatiga es:

  • Repentina
  • No desaparece con el descanso adecuado
  • Aumenta al paso de los días
  • Si te sientes muy cansada aún cuando ya llegaste a las primeras semanas del segundo trimestre.
  • Si te encuentras deprimida o muy preocupada.

La fatiga puede ser un síntoma de anemia, sobre todo si tienes:

  • Falta de aliento (disnea)
  • Palpitaciones del corazón
  • Debilidad
  • Piel pálida

Referencias