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Fetopatia por diabetes mellitus Hijo de Madre con diabetes mellitus

Última actualización 19 de Agosto 2013

¿Qué es la diabetes mellitus?

Los azucares se encuentran en los carbohidratos y son la fuente principal de energía en el cuerpo humano.

Para entender mejor la diabetes, es importante que primero entendamos el proceso normal del metabolismo de los alimentos que ingerimos. Durante este proceso suceden varias cosas:

  • Los alimentos se transforman durante la digestión en glucosa que es absorbida por la sangre.
  • Un órgano llamado páncreas, forma insulina. El papel de la insulina es movilizar la glucosa de la sangre y llevarla a los músculos, grasa y células del hígado. En estos lugares se utiliza como combustible y es necesaria para que el organismo desarrolle todas sus actividades.

En los diabéticos este sistema se “descompone” y en vez de que la glucosa sea transportada dentro de las células, se acumula en la sangre y eventualmente es excretada por la orina. Con el tiempo, la exposición a altos niveles de glucosa en la sangre puede dañar los nervios, los riñones, los ojos, el corazón, los vasos sanguíneos y el sistema inmunológico.

Clasificación

Existen 3 tipos principales de diabetes:

  1. La diabetes Tipo I generalmente se diagnostica durante la niñez. El cuerpo fabrica poca o nada de insulina y es necesario inyectarla diariamente para que el niño pueda vivir.
  2. La diabetes Tipo II es más común. Generalmente se presenta durante la vida adulta. El páncreas no fabrica suficiente insulina o desarrolla una resistencia a la insulina. Cuando tus células desarrollan una resistencia a la insulina, se rehúsan a aceptar a esta hormona como la llave para abrirle la puerta a la glucosa y como resultado, la glucosa permanece y se acumula en el flujo sanguíneo Muchas de las personas que tienen Diabetes Tipo II ni siquiera saben que la tienen.
  3. Diabetes Gestacional es la elevación de los niveles de glucosa que se presenta en cualquier momento del embarazo en una mujer que no es diabética.

Los factores de riesgo para la diabetes son tanto del ambiente como de la herencia, entre ellos encontramos:

  • Uno de los padres, hermano o hermana con diabetes
  • Obesidad
  • Edad arriba de los 45 años
  • Algunos grupos étnicos (afro-americanos , hispano-americanos)
  • Diabetes gestacional o haber tenido un bebé de más de 4.5 kg.
  • Presión arterial elevada
  • Niveles elevados en la sangre de triglicéridos
  • Niveles elevados de colesterol

 

Complicaciones

Como ya lo mencionamos anteriormente, las complicaciones que se pueden tener en la Diabetes Mellitus dependen del estadio en el que se encuentre la enfermedad. Las más comunes pueden ser:

  • Nefropatías: alteraciones a nivel de los riñones.
  • Retinopatías: como hay exceso de glucosa (azúcar) en el organismo empieza haber mayor circulación de líquidos hiperosmolares (que tienen sustancias de mayor peso molecular) y la retina empieza a presentar problemas, debido a que ahí se encuentran venas muy pequeñas.
  • Deshidratación: por la pérdida de agua (orina en exceso) y también de electrólitos (sustancias que se encuentran en el agua).
  • Neuropatías: lesiones en los nervios, se pierden la sensibilidad de las manos o pies, y el cuerpo se siente dormido o como cosquilleo.
  • En casos más graves puede presentarse coma por el aumento de la glucosa (azúcar) y llegar a la muerte.

 

Diabetes y Embarazo

La diabetes es la condición patológica que con mayor frecuencia complica el embarazo con influencia en el futuro de la mujer y de su hijo. El 0.3 % de las mujeres en edad fértil son diabéticas. La mayor parte de estas complicaciones pueden ser reducidas al nivel de la población general mediante una atención médica adecuada.

Diabética en edad fértil:

Que desea embarazarse: Es una mujer que debe ser controlada de forma intensiva para obtener un control metabólico óptimo. Aún cuando ya tengas experiencia en el manejo de tu diabetes, el embarazo puede crear nuevas circunstancias médicas. Es muy importante que si deseas embarazarte trabajes en conjunto con tu médico especialista en diabetes y tu ginecólogo para proteger tu salud y la de tu bebé. Acude a tu ginecólogo y planea tu embarazo desde al menos 6 meses antes de la fecundación. Si en el momento en que te embaraces has logrado un control óptimo de la diabetes y estás tomando ácido fólico, tienes muchas posibilidades de que tu bebé y tu embarazo sean normales y muy buenos. Se recomienda la utilización de un método anticonceptivo, que no debe suspenderse hasta conseguir el control óptimo y mantenerlo por un periodo de 3-6 meses. Tu médico desaconsejará un embarazo cuando:

  • Hay un mal control metabólico
  • Tienes retinopatía proliferativa
  • Tienes cardiopatía isquémica (deficiencia en la irrigación de la circulación del corazón)
  • La enfermedad ha causado nefropatía con deterioro de la función del riñón.
  1. Inmediatamente después de recibir el diagnóstico de embarazo, debes acudir de inmediato con tu médico para que se inicie el control que llevarás durante este período. El seguimiento médico de la embarazada junto con una búsqueda activa de factores de riesgo, permitirá prevenir la gran mayoría de los problemas y complicaciones.
  2. La diabetes mal controlada puede influir de manera negativa sobre la gestación, tanto por lo que se refiere a la madre como al recién nacido. Esta repercusión, como es lógico, resulta menos manifiesta en el caso de la diabetes gestacional.

No desea gestación: es prioritario y urgente establecer un método anticonceptivo eficaz.

Influencia del embarazo sobre la diabetes

La presencia del embarazo, a través de mecanismos como la producción por la placenta de una hormona de acción contrainsulínica (lactógeno placentario) o el consumo de nutrientes (glucosa y aminoácidos) por el feto para su desarrollo, va a alterar el metabolismo de los hidratos de carbono y a contribuir en el empeoramiento de la diabetes preexistente (diabetes preexistente) o al desencadenamiento de una diabetes hasta entonces ignorada (diabetes gestacional).

Por lo que a la diabetes preexistente se refiere, si bien al principio pueden disminuir algo las necesidades insulínicas, a partir de la segunda mitad del embarazo tienden a aumentar, con la consiguiente tendencia a hiperglucemia (elevación de los niveles de azúcar en la sangre de la madre) y cetosis (acidosis sanguínea) si no se establece un control metabólico adecuado.

La diabetes gestacional suele ser más leve desde el punto de vista metabólico en comparación con la diabetes preexistente. Con la terminación del embarazo esta alteración suele corregirse en unas tres cuartas partes de los casos, si bien con el tiempo muchas de estas mujeres, cuya alteración metabólica se ha corregido, pueden también convertirse en diabéticas permanentes.

Influencia de la diabetes sobre el embarazo

La diabetes mal controlada puede influir de manera negativa sobre la gestación, tanto por lo que se refiere a la madre como al recién nacido. Esta repercusión, como es lógico, resulta menos manifiesta en el caso de la diabetes gestacional.

Repercusiones maternas:

  • está demostrado que la diabetes favorece la existencia de una mayor frecuencia de partos prematuros, hipertensión arterial, preeclamsia, infecciones urinarias o vaginales, polihidramnios (aumento de líquido amniótico), etc.
  • El embarazo puede contribuir a un empeoramiento de la retinopatía diabética, sobre todo la proliferativa no conocida o no tratada. La mujeres con nefropatía (enfermedad del riñón causada por la diabetes) e hipertensión tienen mayor riesgo de preeclampsia y retraso del crecimiento del bebé dentro del útero. Se ha descrito una mayor mortalidad entre las mujeres embarazadas diabéticas con cardiopatía isquémica

Repercusiones en el bebé:

Un bebé de madre diabética es, por definición, un bebé que nació de una madre que padece de Diabetes Mellitus, pero se refiere en especial a aquél que nació de una madre que tuvo un nivel elevado de azúcar en la sangre (glucosa), durante todo el embarazo y que puede presentar:

  1. Macrosomía: bebés de más de 4 kilos, cara con cachetes grandes y nariz chata. El cuello se ve corto por exceso de grasa y las manos regordetas. A pesar del gran tamaño del bebé, el funcionamiento de su organismo es inmaduro y durante los primeros días pueden presentarse problemas. Los bebés de estas madres crecen tanto porque el azúcar en exceso en la sangre de la madre pasa al feto, el feto entonces produce insulina para contrarrestar lo cual favorece la acumulación de dicha azúcar como grasa. La grasa se acumula en los hombros y tronco haciendo dificultosos los partos y con riesgo de trauma durante el parto. S us órganos y sistemas también son más grandes, en especial el hígado, las glándulas adrenales y el corazón.
  2. Los niños nacidos de madres diabéticas, tienen cinco veces más probabilidades que uno normal, de tener alteraciones respiratorias (membrana hialina).
  3. Aumenta la posibilidad de tener óbitos (bebés muertos). Se cree que los bebés con macrosomía acabaron con la dotación de oxígeno antes de su nacimiento.
  4. Falla cardiaca o sea la pérdida de la capacidad del corazón para bombear la sangre a todo el cuerpo. Cuando hay falla cardiaca, muchos órganos no reciben suficiente oxígeno y reducen su capacidad de funcionar adecuadamente. Se asocia también a la enfermedad vascular en particular con daño renal (del riñón) y una mayor incidencia de muerte del bebé.
  5. Hipocalcemia (baja de calcio en la sangre), e ictericia (color amarillo de la piel) en el recién nacido.
  6. Al nacer, estos bebés pueden tener un episodio de hipoglucemia (que se les baja el nivel normal de azúcar que deben de tener en la sangre) poco después de su nacimiento y esto es debido a la alta producción de insulina que tiene el bebé (la sustancia que moviliza el azúcar de la sangre hacia los tejidos del organismo) como una respuesta a los altos niveles de la madre. Es por esto que se debe tener una medición constante de los niveles de azúcar en su sangre durante las primeras horas después del nacimiento.
  7. Aumento en la incidencia de anomalías congénitas por hiperglicemia (elevación de los niveles de azúcar en la sangre) cuando la madre no ha tenido un buen control metabólico en el primer trimestre del embarazo. La incidencia de anomalías mayores (cardíacas, del tubo neural, genitourinarias, gastrointestinales, y músculo esqueléticas) es  varias veces mayor que en la población general:
  8. La cetoacidosis puede llevar a una tasa de hasta el 50% de mortalidad fetal.

A largo plazo, parece también que estos niños pueden ser más proclives al desarrollo de obesidad o diabetes que la población general.

Prevención

Prevención Primaria: El objetivo primario es conseguir la salud y el estado de nutrición óptimos del individuo. Una buena base es el tener una alimentación variada que ayude a disminuir los riesgos de obesidad (exceso de peso). Deben evitarse alimentos que contengan mucha grasa; disminuir el consumo de harinas, azúcar, dulces y alcohol; realizar algún deporte, asistir a control médico antes y durante el embarazo; realizar exámenes de laboratorio para poder detectar esta enfermedad a tiempo.

  1. Control antes del embarazo.- En toda mujer diabética que quiera ser madre es indispensable que tu ginecólogo y el especialista en diabetes lleven juntos un control estricto de tu enfermedad y del embarazo para lograr un buen control metabólico y un embarazo sin complicaciones. Es importante lograr este óptimo control antes de la concepción, para evitar o disminuir la presencia de anomalías congénitas en el bebé.
    • Al mismo tiempo, es importante que tu médico te hable claramente acerca de los posible problemas derivados en caso de embarazo, los métodos anticonceptivos que deberás seguir hasta que se considere que estás en el mejor momento para embarazarte, la modificación del tratamiento con insulina según los resultados de tus análisis, etc. No se aconseja el embarazo en diabéticas con importantes complicaciones renales o retinianas, grave hipertensión o con un mal control metabólico de su enfermedad.
  2. Control durante el embarazo.- Con el fin de evitar complicaciones, es necesario que sigas estrictamente las recomendaciones que te harán tanto el obstetra como el especialista en diabetes. En el momento del parto es importante también la colaboración del pediatra neonatólogo y la enfermera educadora. Las mujeres diabéticas portadoras de enfermedades renales (nefropatías) están más sujetas a trastornos relacionados con el aumento de la presión arterial durante el embarazo.

 

Tratamiento de la diabetes en el embarazo

En la actualidad no existe ningún tratamiento que cure la diabetes, pero el nivel de glucosa en sangre puede controlarse con una medicación adecuada y un buen manejo del estilo de vida que incluye: comer lo que se debe comer y cuando se debe comer, mantener un peso adecuado y hacer suficiente ejercicio.

Es importante repetirlo: si tienes los niveles de glucosa en sangre controlados desde antes del embarazo y durante el embarazo, es muy factible que puedas tener una gestación y un bebé saludables y sin complicaciones.

Labor del especialista en diabetes: tu médico buscará una adecuada compensación del metabolismo de tu glucosa mediante el establecimiento de un régimen dietético y un tratamiento insulínico idóneo.

  • La dieta de la embarazada diabética no debe variar de la que vienes realizando desde antes del embarazo, a no ser por la necesidad de un discreto aumento en el aporte de proteínas y ocasionalmente del aporte de calcio, hierro y ácido fólico. Durante el embarazo no deberás engordar más de 12 kg de peso, Como promedio, una mujer en edad gestacional debe consumir de 2200 a 5000 calorías. Para mujeres con diabetes gestacional debe ser dividida entre comidas y un refrigerio antes de dormir. Se recomienda una dieta baja en grasas y proteínas y alta en carbohidratos y fibra.

    Objetivos:
    La dieta debe ser:

    1. balanceada
    2. manejable
    3. con un control glucémico adecuado
    4. control de peso adecuado
  • Las diabéticas gestacionales se tratarán inicialmente sólo con dieta, para añadir insulina cuando el control metabólico logrado no sea óptimo.
  • Los requerimientos de insulina tienden a incrementarse durante el embarazo porque las hormonas producidas por la placenta hacen que se disminuya la respuesta normal a la insulina. El médico te enseñará a ajustar la cantidad de insulina que debe administrarse en cada pinchazo; para ello se basará en la valoración de glucosa en sangre capilar que hagas en tu domicilio, mediante el uso de tiras reactivas. Asimismo, es necesario que compruebes periódicamente en orina la posible existencia de cetonuria (aumento de la acidez por la presencia de cetonas). Las determinaciones de glucosa en orina son de escaso valor en el embarazo, ya que durante el mismo aumenta de manera fisiológica la capacidad del riñón para eliminar azúcar.
  • En caso de que tomes algún medicamento oral para controlar tu glucosa, es necesario que le informes a tu médico el nombre del medicamento que tomas seguramente te cambiará a insulina ya que algunos de estos medicamentos se consideran teratógenicos.

Monitoreo de la glucosa en casa

La medición de azúcar en la sangre (glicemias) debe hacerse un mínimo de dos veces por semana en pacientes bien controladas en ayunas y dos horas después de los alimentos.

Lo IDEAL es hacerlo 5 veces al día todos los días

Meta: 90 a 130 gl.

Con cintas reactivas se hace también un análisis de la orina para precisar los niveles ácidos de cetona. Grandes cantidades de cetona en la orina pueden ser signo de “cetoacidosis”, una complicación seria que si no es tratada puede conducir a la muerte del bebé.

Durante el parto, para el control de la diabetes, el médico administrará la insulina por vía intravenosa junto con glucosa.

Labor del obstetra:

Cumplirá los siguientes objetivos:

  • Primero que nada tu médico te hará algunas pruebas para controlar tu inmunidad frente a determinadas infecciones (rubéola, toxoplasmosis, etc.),
  • Buscará igualmente la posibilidad de infecciones sobreañadidas (urinarias o vaginales),
  • control tu ganancia de peso y de la tensión arterial
  • comprobará a lo largo del embarazo el adecuado crecimiento, bienestar y madurez de tu bebé.

Para la valoración del crecimiento del bebé, estudio de la implantación de la placenta y del volumen de líquido amniótico el médico te hará periódicamente ultrasonidos Esta técnica de ultrasonidos se empleará asimismo en el diagnóstico de posibles malformaciones congénitas.

Para evaluar el bienestar del bebé, tu médico tendrá en cuenta todo lo que le relates con respecto a los movimientos del bebé y los registros que él tome de la frecuencia cardiaca fetal tras determinados estímulos que provoquen la contracción uterina (administración de oxitocina).

Cuando sea necesario y a partir de las 36 semanas, el médico hará un estudio de amniocentesis para confirmar la madurez del bebé.

En la actualidad, con adecuado control de la diabetes y la oportuna vigilancia obstétrica, el embarazo de una gestante diabética no tiene por qué no finalizar por vía vaginal; no obstante, la presencia de determinadas circunstancias puede conducir en muchos casos a la práctica de cesárea (inmadurez del cuello uterino, macrosomía, nefropatía grave con hipertensión, retinopatía proliferativa con hemorragias retinianas importantes, causas obstétricas independientes de la diabetes, etc.).

Labor del pediatra neonatólogo: Cuidará del recién nacido, previniendo o tratando las posibles complicaciones, antes referidas, tales como dificultad respiratoria, hipoglucemia, hipocalcemia, ictericia, etc.

De particular importancia es el diagnóstico precoz de las anomalías congénitas mayores o menores que el niño pueda presentar.

Labor del educador: Se ocupará de enseñarte todos aquellos conocimientos y habilidades precisos para el buen control de la diabetes durante el embarazo, haciendo énfasis en el aprendizaje de la dieta, técnicas de insulinoterapia, realización de auto análisis de sangre y orina y especialmente en la orientación de los ajustes terapéuticos frente a posibles emergencias de la vida diaria.

  • Ejercicio:El ejercicio ayuda a que la insulina actúe más eficientemente para controlar el azúcar.

 

Tratamiento y cuidados después del embarazo

No existe ningún inconveniente, sino más bien al contrario, para el establecimiento de la lactancia natural.

Transcurridos 3 meses después del parto, y al término de la lactancia, te harán nuevamente análisis para nivelar tu diabetes. En caso de que la diabetes se haya presentado por primera vez durante tu embarazo, te someterán a una sobrecarga oral de glucosa con objeto de comprobar si la diabetes diagnosticada durante el embarazo se ha corregido o es permanente.

Por último, y de cara al futuro, tu médico te recomendará un método anticonceptivo transitorio (anticonceptivos orales, métodos de barrera o dispositivos intrauterinos) o uno definitivo (ligadura de trompas, vasectomía). Lo que se considere más oportuno.

Pronóstico

En cuanto al bebé: el tratamiento preventivo ayuda a asegurar la recuperación. En general, los síntomas se resuelven en unas semanas. Sin embargo, cuando el corazón está crecido entonces tardará meses para resolver el problema.

En cuanto a la madre: Desafortunadamente, muchas diabéticas llegan al consultorio cuando la gestación ya se encuentra adelantada o, incluso, cuando se presentan señales de serias complicaciones. Si los niveles de glucosa no son rigurosamente controlados durante la gestación, existe un riesgo muy aumentado de mortalidad perinatal, abortos, anomalías congénitas y traumatismos durante el parto. Por otro lado, las embarazadas que tienen un seguimiento médico adecuado, tienen la misma posibilidad de tener un bebé sano que las mujeres no diabéticas.

Probabilidad de que se repita

Depende de los antecedentes familiares. Si la enfermedad se ha presentado reiterativamente en familiares cercanos (abuelos paternos, maternos, padres, hijos, hermanos, etc.) es probable que vuelva a presentarse en las generaciones futuras.

No obstante, pueden disminuirse factores de riesgo: es necesario tener alguna actividad, regular el consumo de grasas y harinas. Y no olvidar que la obesidad condiciona y aumenta las probabilidades de que se presente la enfermedad.

Referencias