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Hepatitis C, Virus de la Hepatitis C

Última actualización 19 de Agosto 2013

Introducción y breve reseña histórica

Aunque numerosos agentes infecciosos de todas las variedades desde virus hasta bacterias, protozoarios, hongos y helmintos pueden afectar al hígado y sus funciones, sólo los distintos virus de las hepatitis afectan a las células (hepatocitos) de este importante órgano.

Antes de 1966 ningún virus de la hepatitis había sido identificado, sin embargo se habían hecho ya importantes distinciones que fueron trascendentes para los avances actuales y futuros.

Definición

La palabra hepatitis se deriva de: “hepar” hígado e “itis” inflamación: inflamación del hígado. El término “hepatitis viral” se refiere a la infección primaria del hígado que puede ser causada por alguno de los seis virus que hasta ahora se conocen como causantes de la hepatitis: virus A, B, C, D ó Delta, E y G, así como de otros virus que pueden asociarse con infección hepática donde se incluyen los Adenovirus, Citomeglavirus, Herpes simple, Rubéola, Fiebre amarilla, Varicela zoster, etc.

La Hepatitis C es una enfermedad infecto-contagiosa causada con el virus de la Hepatitis C -VHC- de la familia Flaviviridae.

La Hepatitis C es una enfermedad infecto-contagiosa causada con el virus de la Hepatitis C -VHC- de la familia Flaviviridae.

El virus de la Hepatitis C fue identificado en 1989, después de muchos años de estudio, antes de esto, esta enfermedad se denominaba Hepatitis “NoA, NoB postrasfunsional”, esto quería decir que era una hepatitis que no había sido provocada por estos virus que eran los que se conocían en ese momento y que había aparecido después de una transfusión de sangre. A mediados de 1995 el virus fue visto por primera vez por científicos con la asistencia de un microscopio electrónico.

Es un tipo de hepatitis que afecta primariamente al hígado pero que también ataca a  otros órganos y puede desencadenar una serie de problemas en todo el organismo afectando al sistema inmunológico y causando otras enfermedades como la diabetes, el linfoma No-Hodgkin, complicaciones de la retina y tiroiditis.

Al principio se consideraba que este tipo de hepatitis era benigno porque el curso de su desarrollo es muy lento y no presenta síntomas por muchos años; para la mayoría de las personas, el progreso de la enfermedad puede durar de 20 a 30 años (50 a 70% de las personas afectadas van a “hepatitis crónica” que, habitualmente, no da ningún síntoma), pero otras pueden desarrollar cirrosis o cáncer del hígado rápidamente (un 20% progresará a cirrosis hepática en los 10-20  años posteriores al contagio). En la actualidad la infección por VHC es la primera causa de hepatitis crónica, la principal causa de trasplante hepático y de cáncer de hígado en el mundo occidental.

¿Qué es el hígado?

Es el órgano más grande de tu cuerpo, pesa aproximadamente 1,500 gramos y, a pesar de su gran tamaño, está escondido debajo de las costillas en el lado derecho de tu cuerpo. Normalmente permanece así, sin que sepas siquiera dónde está y es tu socio silencioso. Quizá es por esto que su funcionamiento es tan misterioso y desconocido para la mayoría de nosotros. Es solamente cuando se daña -por diferentes enfermedades o procesos- que uno se familiariza con este órgano vital.

Es el órgano más grande de tu cuerpo, pesa aproximadamente 1,500 gramos y, a pesar de su gran tamaño, está escondido debajo de las costillas en el lado derecho de tu cuerpo Es el órgano más grande de tu cuerpo, pesa aproximadamente 1,500 gramos y, a pesar de su gran tamaño, está escondido debajo de las costillas en el lado derecho de tu cuerpo

Funcionalmente, el hígado es el órgano más complejo que lleva a cabo una multitud de diferentes procesos, entre algunos de ellos son:

Procesa los carbohidratos, grasas, proteínas y el alcohol.

  1. Almacena vitaminas y hierro
  2. Produce y excreta bilis
  3. Desintoxica la sangre
  4. Produce proteínas plasmáticas y factores de coagulación.

¿Qué es el sistema inmunológico?

Tu cuerpo tiene un sistema inmunológico. Este sistema actúa como un ejército cuyo trabajo es proteger tu salud. Tu sistema inmunológico está formado por células y órganos que te van a proteger de la invasión los gérmenes que pueden afectar tu salud. El trabajo de tu sistema inmunológico es destruir esos gérmenes.

Los gérmenes vienen en multitud de tipos: bacterias, parásitos y virus. Cuando logran penetrar tu organismo, tu sistema inmunológico hará todo lo posible por defenderte de la invasión. Algunas personas logran defenderse con éxito y no se enferman pero su sangre llevará la prueba de que su sistema inmunológico luchó contra el germen invasor. Esta prueba se llama “anticuerpos”. Son como las “heridas de guerra” que quedan después de que el enemigo se ha ido.  Si tu sistema inmunológico se “deprime”, vas a estar en constante ataque de todos estos gérmenes que harán que te enfermes y puedas morir.

El virus de la Hepatitis C es uno de tantos virus que, si penetra en tu organismo, tu sistema inmunológico hará todo lo posible por defenderte de la invasión. Algunas personas logran defenderse con éxito y son las que desarrollan Hepatitis C aguda, dura entre 3 a 6 meses, teniendo una fase crítica que puede alargarse hasta un año e incluir una curación espontánea que suele ocurrir entre el 20% de los casos, en el segundo semestre de padecer la enfermedad.  Pero la mayoría de las personas, el 80% de las personas infectadas, llega a padecer la Hepatitis C crónica que puede alargarse 20 0 30 años sin síntomas.

¿Cuál es la diferencia entre las distintas hepatitis?

Todas son infecciones virales que inflaman el hígado, sin embargo, los virus son diferentes uno de otro y son también diferentes los medios de transmisión, el periodo de incubación y sus efectos. Cada una de ellas tiene formas especiales de presentación y las posibles complicaciones difieren sustancialmente, especialmente en la mujer embarazada, por las implicancias para la salud ulterior de la madre y el bebé. Las más conocidas y estudiadas son las tres primeras.

  • La Hepatitis A es una enfermedad que se transmite generalmente por beber agua o comer verduras o frutas frescas lavadas con agua contaminada por las heces (materia fecal) de las personas infectadas, las cuales pueden estar presentes en cantidades no visibles en alimentos y objetos. Se propaga cuando una persona infectada no se lava bien las manos después de ir al baño, a través de agua infectada, al comer mariscos contaminados con el virus, o bien al tener actividad sexual si las manos o la boca entran en contacto con excremento o parte del cuerpo contaminadas.  El contagio también se puede producir de persona a persona, por lo que es frecuente que en una familia haya varios afectados a la vez, o que aparezcan brotes en instituciones (por contagio simultáneo de varias personas con los productos contaminados). Actualmente es más frecuente en países en vías de desarrollo, donde las condiciones higiénicas son insalubres.
    • Tras el contagio se pueden tener síntomas normalmente de dos a seis semanas después de la infección. Los síntomas incluyen: trastornos gastrointestinales, náuseas, vómito, diarrea, pérdida de apetito, cansancio, color amarillento de la piel  y ojo (ictericia), orina de color amarillo oscuro y excremento pálido o con color blanco.  Las personas con infección de Hepatitis A pueden tener todos o sólo algunos de estos síntomas. Los niños pueden no tener ninguno de los síntomas o cursar una enfermedad parecida a una gripe moderada.

El nivel de transaminasas en sangre (enzimas del hígado que en circunstancias normales, residen dentro de las células del hígado, pero cuando el hígado está con problemas, son secretadas al torrente sanguíneo) se eleva y pueden aparecer trastornos de la coagulación. En un pequeño porcentaje de personas afectadas, el cuadro clínico se comporta como una hepatitis fulminante, con fallo hepático grave y riesgo de fallecimiento si no se hace trasplante de hígado. En la mayoría de los casos se cura sin tratamiento y los pacientes quedan inmunizados, de forma que no se vuelven a contagiar y el hígado se regenera. No existen portadores de la enfermedad que puedan contagiar después de la fase aguda.

  • La vacuna de la Hepatitis A:

Está indicada en individuos que manipulan alimentos, cuando se hace un viaje a un país en vías de desarrollo o para personas que trabajan con niños o enfermos mentales. También se recomienda a los trabajadores en contacto con aguas residuales no depuradas, varones homosexuales, hemofílicos y drogadictos.

  • Esquema de vacunación: Son dos dosis con un intervalo de 6 a 12 meses.
  • La Hepatitis B es uno de los virus de mayor trasmisión en el mundo. Se  contagia a través del contacto con sangre o fluidos corporales contaminados (semen o secreciones vaginales). Incluyen: relaciones  sexuales, trasfusiones de sangre, compartir jeringas y/o agujas contaminadas, trasmisión perinatal (de la madre infectada al hijo) en el momento del parto ó durante una operación cesárea.

Los hijos de madres con infección activa enferman en más del 90% de los casos si no son protegidos adecuadamente. Los usuarios de drogas por vía parenteral, el personal de salud, las personas a las que se les esté haciendo lavado de sangre (hemodiálisis) por alguna causa, las que conviven con una persona afectada con infección crónica por virus B y las que tienen una vida sexual promiscua son los que más riesgo tienen de infectarse.

  • Con frecuencia, la infección aguda pasa desapercibida o transcurre como si fuese una gripe, aunque también puede dar síntomas típicos como los ya comentados en la Hepatitis A.
  • Algunas de las personas afectadas se curan sin tener ninguna consecuencia (secuela) y adquieren inmunidad (es decir no vuelven a contagiarse) tras haber pasado el cuadro.
  • Otras mantienen su capacidad de contagiar a los demás sin que esto les afecte a ellos mismos. Se denominan portadores crónicos y esta capacidad de contagio se debe al antígeno de superficie del virus de la Hepatitis B (HBsAg), conocido como ‘antígeno Australia’ que persiste en estos individuos.
  • Un tercer grupo puede desarrollar hepatitis crónica y evolucionar en cirrosis. Éstos también tienen la capacidad de contagiar la enfermedad, pero, a diferencia de los portadores, el virus les afecta negativamente también a ellos.
  • Una proporción muy baja de pacientes con Hepatitis B aguda, entre el 0.1 y el 0.5%, desarrollan una forma muy grave de la enfermedad que se caracteriza por falla hepática aguda y que se conoce como hepatitis fulminante.
  • La vacuna de la Hepatitis B: Esta vacuna se incorporó en la Cartilla Nacional de Vacunación a partir de 1999  y actualmente se vacuna a todos los recién nacidos.
    • La Organización Mundial de la Salud en 1991 recomendó a todos los países incluyan la vacunación a lactantes en sus programas de vacunación y en 2003 recomendó la vacunación universal, es decir a toda la población.
    • Especialmente está indicada a personas de alto riesgo como son profesionales de la salud y para el personal que trabaja en residencias o con enfermos mentales. También es recomendable en personas sometidas a hemodiálisis (lavado de sangre), hemofílicos, drogadictos no infectados y pacientes VIH positivos cuando no estén muy deprimidos de su sistema inmunológico (inmunodeprimidos).
    • Es importante que se vacunen también, las parejas de las personas infectadas o  portadores del virus de la Hepatitis C y a los que tienen la infección crónica. Los bebés de madres con infección crónica o portadoras deben ser protegidos con gammaglobulina y vacunas en las primeras horas de vida. La gammaglobulina también se administrará tras una exposición, por ejemplo, después de un pinchazo accidental con material contaminado (personal de salud). La administración debe hacerse antes de que hayan transcurrido 12 horas tras el contacto.

Esquema de vacunación: Consiste en tres inyecciones intramusculares aplicadas en el brazo (exclusivamente en el músculo deltoides) 0-1-6 con intervalo de un mes entre la primera y la segunda y a los 6 meses la tercera. Es necesaria aplicar las tres dosis para estar protegido. La vacuna es bien tolerada.

Existe una vacuna recombinante contra Hepatitis A y B con el esquema de tres dosis.

  • La Hepatitis C se contagia por transmisión sanguínea, transfusiones de sangre y agujas contaminadas, uso de drogas por vía intravenosa o vía intranasal al compartir instrumentos contaminados fundamentalmente. Con menos frecuencia, la infección se puede adquirir por vía sexual o materno-fetal. En numerosas ocasiones, el modo de contagio no es conocido.
    • Más del 90% de las personas afectadas no tiene síntomas cuando contrae la enfermedad y ésta se suele descubrir de forma casual en un análisis o cuando comienza a dar síntomas porque ha producido una hepatitis crónica o desarrollar cirrosis. Estas personas tienen la enfermedad y además la pueden contagiar a los demás.
    • No hay vacuna frente a la Hepatitis C.

En caso de un pinchazo accidental con alguien que tiene esta enfermedad se aconseja hacer un estudio para determinar la posibilidad de contagio y en caso de que éste se haya producido se planteará un tratamiento precoz con fármacos que actúan frente al virus.

La Hepatitis D (HDV) le ocurre solamente a las personas que ya tienen Hepatitis B. La Hepatitis E (HDV) es similar a la Hepatitis A pero menos frecuente, aunque no existe una vacuna para combatirla el paciente suele mejorar por sí mismo a los pocos meses.

Adicionalmente existen las hepatitis auto-inmunes, de las cuales se desconoce la causa, sin embargo existe una cierta predisposición genética para desarrollar esta enfermedad, al igual que ocurre con otras enfermedades de tipo autoinmune. En ocasiones es posible identificar un factor desencadenante de tipo infeccioso que inicia el proceso inflamatorio hepático y que puede persistir incluso después de eliminada la infección,   Ciertos medicamentos pueden también desencadenarla.

Solamente existe vacuna frente a la Hepatitis A y a la Hepatitis B. Además, existen preparados de gammaglobulina que tienen anticuerpos protectores contra estos virus, con un efecto preventivo de breve duración (semanas) que persiste mientras queden anticuerpos en la sangre. La vacunación es segura y efectiva, disminuye la posibilidad de contraer la enfermedad en 98% de los casos cuando han pasado 30 días después de la aplicación de la segunda dosis.

 

¿Cómo se contagia la Hepatitis C?

Se conocen muchas, aunque no todas las posibles vías de contagio de la Hepatitis C. Esta relacionada principalmente con:

¿Cómo se contagia la Hepatitis C? flecha-1¿Cómo se contagia la Hepatitis C? flecha

  • Trasmisión Sanguínea: contacto con sangre de una persona infectada, por vía parenteral: heridas, exudados de heridas, laceraciones de la piel o mucosas.
  • Transfusiones sanguíneas: en la actualidad es una vía de contagio casi inexistente por los controles a los que se somete a la sangre utilizada para dichas transfusiones. Sin embargo, existen muchas personas que contrajeron la enfermedad mediante esta vía cuando no se había descubierto el virus ni había forma de detectarlo (antes de 1993).
    • Dado que existe un periodo denominado ‘ventana’, desde que te contagias hasta que desarrollas anticuerpos (que es lo que detectan los análisis), en el que se pasaría por alto el diagnóstico de una hepatitis, para reducir el riesgo de contagio, a todos los donadores  de sangre se les hace una encuesta sobre factores de riesgo de modo que si existe duda de que haya podido contagiarse, su sangre no se acepta.
  • Pinchazos accidentales o compartir agujas, inyecciones intravenosas, jeringas contaminadas con sangre infectada. las personas que fueron tratadas con inyecciones en la época en la que se usaban jeringas no desechables pueden contagiarse de la Hepatitis C.
  • Tatuajes y perforaciones corporales (‘piercing’) pueden ser causa de infección si no se usan materiales desechables o no se tienen las medidas higiénicas adecuadas. La persona que hace el ‘piercing’ debe utilizar guantes y lavarse las manos después de cada trabajo.
  • Uso de drogas por vía intravenosa o vía intranasal al compartir instrumentos contaminados con agujas o popote. En la actualidad, en nuestro país el grupo de los usuarios de drogas es uno de los más afectados por la enfermedad
  • Vía sexual: mantener relaciones sexuales no suele ser una causa frecuente de contagio. Existen algunas relaciones de más riesgo, como son las de carácter homosexual (si existen erosiones anales). También aumenta el riesgo de contagio si la persona afectada o su pareja tienen una enfermedad de transmisión sexual concomitante: la infección por VIH aumenta el riesgo de contagio, así como la gonorrea o la infección por clamidia (enfermedad de transmisión sexual causada por una bacteria que puede afectar los órganos genitales de una mujer). Durante la menstruación se desaconsejan las relaciones sexuales por la presencia de sangre.
  • Compartir cepillos de dientes, corta úñas, tijeras, navajas, rastrillos  o maquinas de afeitar puede poner en contacto la sangre de un paciente infectado con la de uno no infectado y éste podría ser un teórico vehículo de contagio, por lo que estas prácticas se desaconsejan.
  • Vía materno-fetal: los hijos de las madres afectadas pueden contagiarse. El riesgo de transmisión es del 2% y se incrementa al 4-7% para los hijos de madres con ARN (ácido ribonucleico que el virus necesita para replicarse) positivo en el momento del parto. También depende, en parte, de que existan otras infecciones asociadas o de lo traumático del parto.
  • Algunas de las personas afectadas (un tercio) son diagnosticadas y no tienen ningún antecedente que justifique el contagio, por lo que se supone que existen vías de infección diferentes de las nombradas y que no han podido ser demostradas hasta el momento.

¿Cómo NO se contagia?

La Hepatitis C no se contagia por dar pecho o leche materna, los abrazos, la tos, estornudos, besos, comida, agua, contacto casual, o por compartir utensilios de comida o vasos.

¿Qué personas tienen más riesgo de padecer Hepatitis C?

  • Persona que haya recibido una transfusión de sangre o derivados (plasma, inmunoglobulinas etc.) antes de 1993. Después de esta fecha, las pruebas que se realizan a las muestras de sangre minimizan tanto el riesgo que hace muy poco probable el contagio.
  • Usuarios de drogas por vía venosa o vía intranasal al compartir instrumentos contaminados (agujas o popotes). Este grupo de personas tiene un riesgo muy alto de tener una infección por Hepatitis C. Con frecuencia existen personas coinfectados por la Hepatitis C y el virus del VIH.
  • Portadores de tatuajes o perforaciones corporales: los tatuajes y los ‘piercing’ son un vehículo frecuente de transmisión de la infección cuando se realizan en lugares que no cumplen las medidas de higiene exigidas (uso de aguja única para cada individuo, material desechable, esterilización adecuada de los materiales). En los últimos años este problema parece en aumento por la gran difusión que han tenido estas técnicas, especialmente entre gente joven.
  • Haber recibido inyecciones con jeringas o agujas no desechables que están contaminadas. El uso de material de laboratorio desechable se extendió hace poco más de 20 años, previamente se empleaban agujas hipodérmicas que, en muchas ocasiones, no estaban esterilizadas de forma adecuada.
  • Antecedentes de intervenciones quirúrgicas. El modo de contagio en estos casos puede ser a través de heridas o sangre del personal quirúrgico, si entran en contacto con la sangre del paciente intervenido.
  • Haber compartido cepillo de dientes, corta úñas, tijeras, navajas, rastrillos o máquinas de afeitar contaminados con sangre infectada.
  • Personal de salud: el riesgo aumenta al tener más posibilidades de pinchazos accidentales con personas infectadas, algo que ocurre especialmente durante intervenciones quirúrgicas, y también en otros procedimientos como extracción de sangre, colocación de catéteres, etc.

¿Cómo se puede evitar el contagio del VHC?

Las personas infectadas con el virus de la Hepatitis C crónica deberían estar conscientes de que su sangre y, tal vez otros fluidos corporales, podrían ser potencialmente infecciosos, aún cuando la persona infectada no tenga síntomas. Se deben tomar todas las precauciones para evitar que la sangre infectada no entre en contacto con la sangre de otras personas. Por eso es muy importante para las personas que presentan el virus de la Hepatitis C:

  • No compartir artículos personales: cepillos de dientes, rasuradoras, corta úñas, navajas, etc.
  • Cubrirse las heridas y llagas abiertas.
  • Tener sexo seguro: usar condón.
  • No donar sangre, plasma, ni semen.
  • Informar a sus dentistas, doctores y enfermeras para que tomen las medidas necesarias.

¿El VHC es algo como el VIH?

No, pertenecen a dos familias de virus totalmente distintas, tienen estrategias  diferentes para la replicación, estructura, envoltura y para la supervivencia, NO son para nada parecidos – excepto en que ambos confunden completamente al sistema inmune. Sin embargo se sabe que las madres infectadas con VIH-HCV tienen mayor probabilidad de infectar al producto durante el parto.

¿Cuáles son los síntomas de la Hepatitis C?

Es una enfermedad silenciosa que puede presentarse de manera aguda o crónica.
La Hepatitis C aguda es casi indistinguible de la Hepatitis B aguda. Al poco tiempo de contraer la infección mucha gente tiene una enfermedad parecida a la gripe con fatiga, fiebre,dolores y malestar muscular, náusea y vómitos. Aproximadamente el 10% tiene ictericia (su piel y la parte blanca de los ojos se vuelve amarilla).Generalmente estos síntomas se resuelven y la persona afectada no padece síntomas de enfermedad hepática durante muchos años.  Los síntomas pueden ocurrir entre las 2 semanas a 6 meses después de la exposición, aunque normalmente sucede a los dos meses.

La Hepatitis C crónica la padecen el 80% de las personas infectadas. Puede no presentar síntomas por un largo periodo de tiempo hasta 20 0 30 años sin más síntomas que algunas alteraciones en los  marcadores hepáticos. Después puede empezar una fase de fibrosis del hígado, que en algunos años puede desarrollar cirrosis y evolucionar en cáncer de hígado.

Los efectos del virus varían ampliamente entre los individuos.

  • Cansancio y debilidad
  • Disminución de apetito
  • Náuseas o malestar estomacal.
  • Ictericia o coloración amarilla en la piel y/o ojos
  • Prurito (aparición de ronchas y comezón en la piel)
  • Dolor en la parte superior derecha del abdomen.
  • Dolor o inflamación de articulaciones.

Cuando se padece Hepatitis C crónica el paciente se mantiene estable y no hay mejora en forma espontáneas. En algunos casos, como el 20%, a los 15 o 20 años del diagnóstico se detecta progresión de la lesión hepática.

Los síntomas de la cirrosis incluyen fatiga progresiva, ictericia (piel  y ojos amarillos), orina oscura (del color de la coca-cola), hinchazón abdominal (ascitis), pérdida muscular, picor, desorientación, confusión, pérdida de apetito y facilidad para las magulladuras (moretones).

Los síntomas de la Hepatitis C se han confundido con los de la Fibromialgia (Fatiga Crónica). Los estudios más recientes muestran que la Hepatitis C tiene un efecto muy importante en la calidad de vida de las personas afectadas.

Diagnóstico

En la mayoría de los pacientes con VHC se detecta de forma casual, ya que la infección generalmente cursa sin síntomas. En un inicio suele descubrirse en el momento en el que: el médico realiza análisis de rutina, al ir a donar sangre, al hacer análisis para seguros médicos o de vida.

Actualmente existen varias pruebas disponibles para diagnosticar la infección por el virus de Hepatitis C. Tu médico puede confirmar si has sido infectada con el virus de Hepatitis C haciendo ciertas pruebas de sangre que verifiquen:

Actualmente existen varias pruebas disponibles para diagnosticar la infección por el virus de Hepatitis C

Enzimas del hígado: Cuando el hígado está siendo atacado y sus células están siendo destruidas, los niveles de enzimas en el hígado aumentan y la prueba de sangre llamada ALT sirve para medir esto.

El próximo paso es determinar si es el virus de la Hepatitis C lo que está causando este aumento en los niveles de enzimas.

Las pruebas diagnósticas para detectar la infección por el VHC se dividen en: pruebas serológicas y pruebas virológicas (ambas se hacen en sangre).

Las pruebas serológicas para la detección de los anticuerpos que el cuerpo produce para combatir el virus de la Hepatitis C son:

  • ELISA, EIA (enzyme immunoassay en inglés) o CIA (enhanced chemiluminescence immunoassay en inglés). Por lo general ésta es la prueba que se hace primero. Si es positiva, debe ser confirmada.
  • RIBA (recombinant immunoblot assay o ensayo recombinante inmunoblot).
    Una prueba adicional usada para confirmar el resultado positivo de la prueba ELISA.

Las pruebas virológicas confirman la presencia del ARN (ácido ribonucléico del virus) de forma cualitativa (para detectar si hay virus en la sangre –viremia) o cuantitativa (carga viral –qué cantidad), se le llama prueba de PCR o de reacción en cadena de la polimerasa y el genotipo del VHC (la determinación del tipo de virus de la Hepatitis C ya que existen varios genotipos del virus es necesaria para predecir la respuesta al tratamiento).

La utilidad de estas pruebas es confirmar el diagnóstico además de establecer la duración del tratamiento de acuerdo al genotipo del virus  y monitorizar la respuesta del organismo a los medicamentos antivirales  ya que puede detectar niveles muy bajos de ARN.

¿Qué es el genotipo de la Hepatitis C?

No todas las personas tienen el mismo tipo de virus de Hepatitis C. De hecho, existen seis tipos diferentes de VHC. Estos tipos diferentes se llaman genotipos y se numeran del 1 al 6. Algunos genotipos se subdividen aún más, en subtipos (por ejemplo, 1a y 1b).

El diagnóstico debe excluir otras causas posibles como VHA, VHB, citomegalovirus, infección del virus de Epstein-Barr, además de problemas no virales del hígado: hígado graso o enfermedades relacionadas con el alcohol o las drogas.

Es importante realizar pruebas periódicas de sangre con el fin de determinar si la enfermedad se ha vuelto crónica. Los análisis de sangre para detectar anticuerpos se repiten generalmente de tres a seis meses después del diagnóstico original.

¿Hay un tratamiento para la Hepatitis C?

Ninguna infección crónica se cura espontáneamente. La progresión de las lesiones es la norma, aunque con diferente rapidez en el tiempo según el individuo. Las personas afectadas tienen que estar vigiladas cercanamente por su médico y hacerse estudios de sangre para ver cómo está funcionando su hígado. Cuando el especialista lo considere adecuado, administrará algunos antivirales (Ribavirina combinados con el Interferón pegilado (el interferón es una proteína creada genéticamente que ayuda a eliminar el virus de la Hepatitis C de la sangre y el hígado). El interferón también combate la formación de tejido de cicatrización en el hígado y reduce la inflamación hepática.

El tratamiento de la Hepatitis C con estos medicamentos requiere un monitoreo médico  minucioso, análisis de laboratorio frecuentes y visitas al médico. Es muy importante que NUNCA INTERRUMPAS EL TRATAMIENTO sin antes consultar a tu médico gastroenterólogo o hepatólogo.

 

¿Cuánto dura el tratamiento?

La duración del tratamiento depende de su genotipo. La información sobre el genotipo es importante, ya que sirve para ‘pronosticar’ cómo va a funcionar el tratamiento, qué dosis debe tomarse de ciertos fármacos (ribavirina) y cuánto tiempo debe tratarse cada persona.

  • Genotipo 1 = 48 semanas (12 meses).
  • Genotipo 2, 3 = 24 semanas (6 meses).
  • Genotipo 4, 5, 6 = 48 semanas (12 meses).

Lo importante es recordar que el hecho de tener un genotipo u otro no significa que el hígado vaya a dañarse más o menos.

¡OJO! Si estás decidida a tomar tratamiento contra la Hepatitis C antes de embarazarte, es recomendable esperar por lo menos 6 meses después de terminar el tratamiento antes de embarazarte para evitar los defectos que el medicamento puede causar en el bebé. Los hombres que toman tratamiento deben usar control de natalidad durante el mismo y por lo menos 6 meses después de finalizado.

La respuesta al tratamiento depende, en parte, de lo avanzada que esté la infección. Las personas afectadas que ya padecen cirrosis tienen menos posibilidades de responder o su mejoría será menos espectacular que la de las personas que están en fases más precoces de la enfermedad. Sin embargo incluso los cirróticos responden al tratamiento y, el uso de estos medicamentos, puede reducir el riesgo de desarrollar un cáncer en el futuro.

Las personas con daño hepático avanzado, pueden necesitar un  trasplante de hígado. La Hepatitis C es   la causa número uno de los trasplantes de hígado.

Transmisión sexual de Hepatitis C

La transmisión sexual de la Hepatitis C es poco frecuente en las parejas monógamas. Aunque se han detectado VHC-ARN en los fluidos genitales femeninos, es rara la transmisión de la mujer a su pareja sexual. No se recomienda el uso de preservativos en estas parejas o en aquellas interesadas en tener descendencia.

Las parejas infértiles con VHC pueden recurrir a las técnicas de reproducción asistida.

Lo que concierne a las mujeres con respecto al VHC

Las mujeres pueden verse afectadas por la Hepatitis C de una manera diferente a la de los hombres. Esto es posiblemente debido a los efectos hormonales.

Menstruación: Los efectos del VHC pueden involucrar irregularidades menstruales, particularmente si estás experimentando síntomas significativos. Es importante que vigiles tu salud en general así como que lleves un control de la hepatitis.

Las toallas higiénicas y tampones que se han expuesto a la sangre deben envolverse firmemente y disponerse de una manera segura. Las superficies contaminadas deben lavarse perfectamente con cloro y la ropa que se haya expuesto a la sangre debe remojarse durante 30 minutos. El contacto sexual durante la menstruación no es seguro.

Es importante que tengas en cuenta que en la enfermedad hepática crónica es muy frecuente que se presente sangrado uterino disfuncional, menopausia prematura y cualquier otra clase de anormalidad hormonal. El hígado es quien procesa estas hormonas y no se procesan adecuadamente si este órgano está dañado.

Durante la terapia con interferón, muchas mujeres contraen una infección fúngica (hongos) tras otra, debido a la inmunosupresión que causa este medicamento.

Anticoncepción: Es importante que consultes siempre con tu médico para que él te indique cuál es el anticonceptivo indicado para ti ya que puede variar dependiendo de si la infección con el virus de la Hepatitis C está activa.

Terapia de reemplazo hormonal: Si tienes síntomas severos de Hepatitis C puedes necesitar hablar con tu médico si deben usarse hormonas para los síntomas de la menopausia. Si este es el caso, cremas vaginales externas y parches en la piel son probablemente mejores que las píldoras.

Consejo reproductivo para mujeres infectadas con VHC: Es importante que, si decides tener descendencia, te informes con tu médico acerca de la manera en que la Hepatitis C puede afectar o no el curso del embarazo o la fertilidad, si puedes o no infectar a tu compañero sexual, si tus hijos pueden nacer infectados y cómo puede reducirse el riesgo de transmisión.

Efectos del embarazo en la Hepatitis C

Una mujer afectada con la Hepatitis C que desea embarazarse puede tener cierta ansiedad sobre su salud y la de su bebé. Es importante saber que, aún cuando tiene el virus en la sangre, no tiene mayor riesgo de complicaciones obstétricas y el embarazo no parece inducir el agravamiento de su enfermedad excepto cuando la enfermedad hepática está muy avanzada, cuando hay problemas en la coagulación de la sangre o anemia.

No hay evidencia de que el VHC aumente la incidencia de anomalías congénitas, bajo peso al nacer o prematurez. Esta infección tampoco disminuye la fertilidad.

Las mujeres con VHC tienen alto riesgo de padecer “colestasis del embarazo” (es un trastorno en el que un obstáculo dificulta o impide el flujo normal de bilis de la vesícula biliar y se produce comezón e ictericia -color amarillento de la piel, los ojos y las membranas mucosas-), esta complicación es frecuentemente benigna y desaparece rápida y de manera espontánea después del parto.

Se puede presentar prurito o comezón ligero y empeora en las noches. Su tratamiento consiste en medicamentos de acción tópica o local.

Transmisión Vertical: es aquella que acontece de madre a hijo durante el parto. La trasmisión de virus de Hepatitis C madre-hijo es infrecuente pero puede darse durante el parto, especialmente si la carga vírica es elevada o existe coinfección por el virus de SIDA. El riesgo estimado de trasmisión es aproximadamente el 2% si la madre es VHC positivo, 5% si la carga vírica es elevada y 20% si existe coinfección por el VIH. El riesgo puede ser aún más grande en las madres que están infectadas con ambos virus, el VHC y el VHB. Información actualizada muestra que la transmisión puede ser un poco más probable en los bebés de las madres con genotipo 1.

La mayoría de los niños nacidos de madres con Hepatitis C reciben anticuerpos generados por el organismo de su madre NO SON PROTECTORES EN EL CASO DE LA HEPATITIS C; menos de un 4% de estos niños se infecta con el virus de la Hepatitis C y el 40% de ellos tiene antecedentes de problemas durante el parto.

Varios estudios indican que la transmisión de la Hepatitis C ocurre al momento del parto o cerca de él cuando la sangre se pone en contacto con las mucosas del recién nacido o es tragada por éste. La importancia de la transmisión del virus de la Hepatitis C está bajo línea de investigación por encontrarse que este modo de propagación es la mayor causa de infección por VHC entre los niños.

Dado el riesgo bajo de transmisión de madre a hijo, no existe suficiente información actualmente sobre el uso de la cesárea para reducir el riesgo de transmisión. Sin embargo, es posible que si una mujer tiene un caso agudo de Hepatitis C, habría más riesgo de que se infectara su bebé con la cesárea.

La carga viral y el riesgo de transmisión de madre a hijo: Como ya lo mencionamos, la carga viral es la cantidad de virus de la Hepatitis C circulante en la sangre (viremia). Si una mujer con Hepatitis C tiene una carga viral baja (menos de 1 millón de copias/ml), es menos probable que el virus pase a su bebé que si tiene una carga viral alta.

La placenta es una barrera salvo si existe rotura placentaria, amenaza de aborto, de parto prematuro.  Es por eso que, en este caso, deben evitarse cualquier estudio invasivo que ponga en riesgo su integridad (como amniocentesis, biopsia coriónica, etc).

Cuidados durante el embarazo

Los cuidados obstétricos se enfocan a limitar el daño hepático, controlar las complicaciones de esta enfermedad y reducir las posibilidades de transmisión madre-hijo. El consejo prenatal y la atención obstétrica cuidadosa son factores que repercuten favorablemente.

Si tienes Hepatitis C diagnosticada y descubres que estás embarazada, concerta inmediatamente una cita con tu médico. Deberás someterte con regularidad a chequeos médicos y a exámenes en los que se evalúe el estado de tu hígado. La terapia a base de Interferón para tratar la Hepatitis C deberá ser interrumpida debido a que los efectos que la misma podría dejar en el feto son totalmente desconocidos.

Las mujeres embarazadas con VHC podrían desarrollar ciertos síntomas, entre los que se incluyen: cálculos biliares y elevación del nivel de las enzimas hepáticas en sangre (que indican el daño de la célula hepática). Es importante que sean tu ginecólogo y el  especialista en enfermedades del hígado (hepatólogo) quienes lleven el control de los medicamentos que necesites durante este periodo.

Las mujeres con colestasis (este término comprende todas las situaciones en las cuales existe un impedimento en el normal flujo de bilis desde el hígado hasta el intestino-duodeno) durante el embarazo, tienen riesgo elevado de tener un parto prematuro u ocasionar estrés fetal.

El parto por cesárea normalmente no reduce el riesgo de transmisión. Sin embargo, es recomendable en mujeres con casos agudos de Hepatitis C o con infección con VIH, ya que hay más riesgo que se infecte su bebé. Cuando es necesaria la cesárea, se aplica anestesia peridural o anestésicos que no sean tóxicos para el hígado (hepato-tóxicos).

Dieta durante el embarazo: Lo importante del aumento de peso en el embarazo es que éste permita un crecimiento y desarrollo adecuado del futuro bebé. La idea es seguir las recomendaciones de alimentación para una mujer embarazada, adecuando la dieta como aquí se presenta.

Régimen de alimentación Liviano:   Alimentos Permitidos:

  • Leche semi o descremada.
  • Yoghurt natural o con sabor sin fruta.
  • Quesillo o queso fresco.
  • Carnes sin grasa: pollo sin la piel, res, pescado, pavo (cocinados al vapor, horno, o plancha).
  • Clara de huevo (en sopas, guisos, flanes, suflés, postres o merengues).
  • Verduras que no produzcan gases (no flatulentas): lechuga, apio, acelga, espinaca, espárragos, judías, calabaza, zanahoria, jitomate (pelado y sin semillas), betabel y berenjenas. En ensaladas crudas o cocidas, guisos, sopas-cremas, budines o puré. Siempre se verá la tolerancia de cada paciente a este tipo de alimentos.
  • Papas cocidas en agua, asadas, en guiso, puré o ensaladas.
  • Frutas que no produzcan gases (no flatulentas): chabacanos, duraznos, manzanas, peras, limón, membrillo, uvas sin semillas y peladas, o fresas y ciruelas (crudas, cocidas, bien maduras). Todo lo anterior según tolerancia.
  • Cereales, arroz, fideos, sémola, maicena y harina en preparaciones como sopas, guisos o postres.
  • Leguminosas: según tolerancia, pasadas por colador.
  • Pan: blanco refinado.
  • Galletas: agua, soda, galletas dulces sin agregado de crema y/o chocolate.
  • Azúcares: azúcar, miel, jarabes y mermeladas (sin semillas y pasadas por o colador), gelatina, caramelos y helados al agua.
  • Bebidas: Infusiones de té y hierbas, agua de canela, anís, agua de cocción de las frutas antes mencionadas, agua mineral sin gas, jugos en polvo, jugos de las frutas antes mencionadas y refresco sin gas.
  • Aceite: en crudo, agregado al final de las preparaciones, que sean de origen vegetal.
  • Condimentos y saborizantes: sal, jugo de limón, anís, canela, vainilla, perejil, y según tolerancia, orégano. Otros: caldos de cocción desgrasados de res, ave, pescado y de verduras.

Alimentos Prohibidos:

  • Leche entera, quesos maduros.
  • Carnes grasosas y fibrosas: cerdo, pato, ganso y cordero.
  • Carnes condimentadas: costillas de cerdo.
  • Carnes frías y embutidos: salami, chorizo, longaniza, salchichas, tocino, o morcillas, jamón de cerdo, mortadelas y patés.
  • Vísceras o interiores: sesos, criadillas, riñones, callos, ubre, lengua, hígado, mollejas, etc.
  • Mariscos: ejemplo: cangrejo).
  • Verduras que causen gases (flatulentas): pepino, col, brócoli, coliflor, rábano, chícharos, habas, cebolla, pimentón, maíz, chile y ajo.
  • Frutas que causen gases (flatulentas) y ricas en fibra: pepino, plátanos, sandía, melón, higos, nísperos, tunas, moras, kiwi y coco.
  • Frutos secos: nueces, cacahuates, almendras, avellanas y castañas.
  • Frutas grasas: aceitunas, aguacate.
  • Leguminosas enteras: frijoles, lentejas y garbanzos.
  • Cereales enteros
  • Pan especial, amasado, integral o centeno.
  • Productos de pastelería y confitería: pasteles, hot cakes, galletas con crema y/o chocolate, todo tipo de masas elaboradas con grasa o manteca, helados de cremas y chocolate.
  • Frituras de todo tipo, aceite cocinado o frito, mantequilla, margarina, manteca, mayonesa, cremas y conservas en aceite.
  • Bebidas: alcohólicas, gaseosas y café.
  • Condimentos: chile, pimienta, comino, ajo, pimentón y mostaza.
  • Caldos concentrados y sopas de origen industrial.

La lactancia

Se sabe que las madres que padecen Hepatitis C pueden amantar a los bebés sin ningún riesgo.  Son muchas las ventajas de amamantar. Las madres que dan pecho deberían revisar sus pezones antes de cada toma y evitar dar de mamar si tienen grietas, cortes, heridas o sangran ya que en este caso pueden contagiar al bebé con el virus de la Hepatitis C presente en la sangre.

La posibilidad de infección ocurrida después del nacimiento, por convivencia íntima con la madre, se considera nula.

Se desconoce si el interferón o la ribavirina pasan al bebé a través de la leche materna.

¿Cómo puedo saber si mi bebé tiene Hepatitis C?

Si un bebé nace de una madre con VHC+ y se analizará su sangre al nacer para comprobar los anticuerpos de C, la prueba sería positiva. Esto es porque el bebé tiene algunos anticuerpos de la madre adquiridos a través de la placenta.

Sólo cuando persistan los anticuerpos en sangre después de 18 meses tras el parto, puede considerarse que están producidos por el niño en respuesta a la infección.

¿Cómo afecta el VHC a los niños?

En los niños la infección usualmente es silenciosa, aunque hay niños de 8 años que pueden ponerse muy enfermos con la Hepatitis C, el padecimiento suele tener evolución crónica (su pronóstico final no se ha establecido). Aún no se tienen medios efectivos de prevención.

Niños que son portadores crónicos de VHC tienen modelos de crecimiento normales. Las hepatitis crónicas raramente progresan a cirrosis en niños y esto es consecuencia de que se requiere un periodo de tiempo de 10 a 20 años o más para las cirrosis. El cáncer hepático muy raramente ocurre en niños.

Los niños tienen menos probabilidades que los adultos de presentar síntomas de la infección con virus de la Hepatitis C, y por lo tanto son capaces de transmitir el virus sin saberlo. Parece que la Hepatitis C no afecta al crecimiento del niño.

Todos los niños, con o sin la Hepatitis C, deben recibir educación sobre la higiene correcta.

El tratamiento en los niños

No pueden tratarse niños con hepatitis crónicas simplemente como adultos en miniatura.
Existen pocos estudios del uso de interferón en niños con VHC crónico, sin embargo en un estudio reciente sesugiere que la terapia del interferón puede ser beneficiosa. Las posibles explicaciones incluyen el tiempo más corto de infección en niños, y que tienen una forma más leve de enfermedad.

Prevención

El tratamiento previo al embarazo con el objeto de disminuir la viremia o carga viral,  podría aumentar la probabilidad de mantenerse no virémica en el embarazo y bajar el riesgo de transmisión.

El bebé de una madre con Hepatitis C debe de recibir la vacuna contra la Hepatitis B en el primer mes de vida ya que pueden tener un riesgo mayor de infectarse y la Hepatitis B puede ser mucho más severa en un paciente con Hepatitis C. La vacuna contra la Hepatitis A deberá dársele, por las mismas razones, al cumplir los dos años de edad.

No se necesitan precauciones especiales para el cuidado del recién nacido. No existe el riesgo de transmisión vía orina o heces fecales. La Hepatitis C en los niños no es contagiosa. Estos niños no son ningún riesgo para la comunidad y por lo tanto, no debe restringirse sus actividades diarias.

Pronósticos

El pronóstico del recién nacido infectado  con VHC al nacer es favorable.  Además en algunos casos pueden recibir tratamiento con el cual la gran mayoría de los bebés infectados logran erradicar al virus por lo que no tendrán ningún problema posterior.

Probabilidad de que se repita

Aproximadamente cinco de cada 100 bebés con madres infectadas por el VHC se contagian. Esto ocurre al momento de nacer y no hay tratamiento que pueda prevenirlo. La probabilidad con cada embarazo es la misma.

Puedes obtener  más información sobre la Hepatitis C de en las siguientes asociaciones:

FUNDACIÓN MEXICANA PARA LA SALUD HEPÁTICA, A.C.
Avenida Revolución # 1386
Colonia Guadalupe Inn
México, D.F. 01030
Tel   56 63 48 86
Fax  56 61 50 97
www. hígado.com.mx
correo electrónico: informate@fundhepa.org.mx

American Liver Foundation (ALF)
75 Maiden Lane, Suite 603
New York, NY 10038–4810
Línea gratuita las 24 horas al día (7 días/semana)
1–800–465–4837 ó 1–888–443–7222
Teléfono: 1–800–676–9340 ó 212–668–1000
Correo electrónico: info@liverfoundation.org
Internet: www.liverfoundation.org

Hepatitis Foundation International (HFI)
504 Blick Drive
Silver Spring, MD 20904–2901
Teléfono: 1–800–891–0707 ó 301–622–4200
Telefax: 301–622–4702
Correo electrónico: hfi@comcast.net
Internet: www.hepfi.org

Referencias