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Hipoxia Perinatal

Última actualización 19 de agosto 2013

Introducción

No existe una definición específica y universalmente aceptada de asfixia neonatal o asfixia del nacimiento.Asfixia significa, etimológicamente, falta de respiración o falta de aire. La falta de respiración trae como consecuencia una baja concentración de oxígeno (hipoxia) en la sangre que afecta a todos los órganos y sistemas en diverso grado según su intensidad y duración. El daño más relevante se produce en el Sistema Nervioso Central con grandes consecuencias en cuanto a mortalidad y secuelas.

La suspensión o grave disminución del intercambio normal de oxígeno y dióxido de carbono en la placenta (durante el embarazo) o en los pulmones (después de nacer), da como resultado una disminución anormal del oxígeno en la sangre arterial, aumento del dióxido de carbono (CO2) disuelto en el plasma sanguíneo y, por consecuencia, disminución de la distribución de oxígeno en los tejidos yacidosis metabólica (exceso de ácido en la sangre, ph<7.0).

La acidosis es un término clínico que indica un trastorno en los electrolitos de la sangre que puede cambiar el pH de la sangre y conduce a lo que se llama acidemia la cual, a su vez, puede producir un estado comatoso y la muerte.

¿Qué es la asfixia perinatal?

El período perinatal suele definirse como el período comprendido entre la semana 28 de gestación y el séptimo día de vida extrauterina (otras definiciones aceptadas abarcan desde la semana 20 de gestación al séptimo día, o desde la semana 20 de gestación al día 28).

La asfixia perinatal es la que se puede presentar antes, durante o después del parto y que puede producirse por causas que afecten a la  madre, a la placenta y/o cordón umbilical o al propio feto. Es importante distinguir en estas definiciones que numerosos obstetras emplean el término sufrimiento fetal como equivalente a asfixia, cuando en realidad este término designa una situación inespecífica de riesgo fetal que puede o no deberse a la asfixia. Por lo que ambos términos nunca deben utilizarse como equivalentes.

Los Comités de Medicina Materno- Fetal, del Feto y Recién Nacido de la Asociación Americana de Obstetras y Ginecólogos (AAOG) y de la Academia Americana de Pediatría (AAP) establecen que para que exista asfixia perinatal con posibilidad de causar daño neurológico deben de existir los siguientes factores:

  • Acidemia metabólica o mixta grave medida en la sangre de la arteria umbilical (pH menor de 7.00).
  • Persistencia de un valor de 0 a 3, por más de 5 minutos, del test de Apgar (el “puntaje” de APGAR fue creado por la Dra. Virginia Apgar con el objeto de estimar el estado del bebé inmediatamente al nacimiento y determinar si requiere alguna maniobra de apoyo o reanimación cardiopulmonar).
    • Se evalúa al minuto y a los 5 minutos de vida.
    • El Apgar al minuto expresa principalmente la evolución prenatal. El Apgar a los 5 minutos tiene un mayor valor pronóstico en cuanto a la normalidad o potencial anormalidad neurológica y riesgo de mortalidad.
    • El Apgar bajo al minuto (0-3) es significativamente más frecuente a más bajo peso y aumenta el riesgo de mortalidad. El test de Apgar es por lo tanto, una información esencial.
  • Secuelas neurológicas neonatales (por ej., convulsiones, coma, bajo tono muscular).
  • Falla en la función de cuando menos dos sistemas (cardiovascular, pulmonar, renal.).

Únicamente en estos casos se puede concluir que ha existido asfixia perinatal.

Si es necesario dar ventilación a presión positiva al bebé por más de un minuto es otro criterio de asfixia actualmente.

Incidencia

La incidencia varía según los centros hospitalarios y la definición diagnóstica que se le da. Se puede estimar en alrededor del 0,5 al 1%, y este porcentaje está relacionado con la edad gestacional y el peso al nacimiento, llegando hasta el 9% en prematuros.

Se dice que el 90% de las asfixias se presentan en el periodo prenatal y un 10% en el postnatal.

Clasificación de la asfixia:

Se dice que hay asfixia del nacimiento cuando la respiración normal no se establece en el primer minuto después de nacer, hay palidez o cianosis, debilidad o ausencia del tono muscular, con pulso (o frecuencia cardiaca) menor o mayor de 100 latidos por minuto.

La asfixia puede ser leve y moderada cuando la respiración se restablece dentro de un minuto y el Apgar al primer minuto es de 4-7 o severa cuando la respiración está ausente y el Apgar al primer minuto es de 0-3.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo o factores desencadenantes se clasifican en:

Pregestacionales:

Demográficos

  • Edad materna menor o igual a 15 años
  • Edad materna mayor o igual a 35 años
  • Primer embarazo
  • 4 o más embarazos
  • Talla materna menor o igual 150 -155 cm.
  • Nivel socioeconómico bajo

Antecedentes médicos maternos

  • Diabetes mellitus
  • Enfermedad renal (ej., infección de vías urinarias)
  • Enfermedad hipertensiva: preeclampsia
  • Enfermedad cardiaca
  • Enfermedad endocrina (ej., problemas del tiroides)
  • Obesidad
  • Otras

Antecedentes obstétricos

  • Aborto: dos o más
  • Parto pretérmino: dos o más
  • Muerte perinatal: uno o más
  • Algún hijo nacido con anomalía congénita
  • Cesárea previa

Prenatales

Embarazo actual

  • Anemia materna menor o igual a 10 gramos de hemoglobina.
  • Bajo peso del bebé.
  • Isoinmunización Rh (reacción de la madre al Rh de la sangre del bebé).
  • Preeclampsia/eclampsia.
  • Embarazo múltiple.
  • Sangrado durante el embarazo antes de las 20 semanas.
  • Sangrado después de las 20 semanas: en la segunda mitad del embarazo, generalmente por desprendimiento prematuro –total o parcial- de la placenta y por la placenta previa.
  • Presentación podálica (el bebé no está de cabeza en el momento del parto).
  • Contracciones uterinas anormales.Gestación post-término (el embarazo se prolongó más allá de la semana 42).
    • Uso de oxitocina durante la labor de parto (como estimulante de las contracciones).
  • Infección materna durante el embarazo (como puede ser una infección de rubéola en el primer trimestre).
  • Presencia de meconio (la primera evacuación del bebé) en el líquido amniótico.

Durante el parto (intraparto)

  • Cordón umbilical: Prolapso del cordón, (salida del cordón umbilical antes que el bebé), el cordón umbilical está comprimido en algún punto e impide la circulación o hay circular de cordón que rodea el cuello del bebé.
  • Placenta: La sangre que fluye en la placenta disminuye por varias razones:
    • enfermedad hipertensiva de la madre con toxemia gravídica (preeclampsia),
    • insuficiencia placentaria: la placenta no funciona debidamente o tiene alteraciones de su implantación (placenta previa) e irrigación, está desgarrada, o se ha infartado, etc…
    • Abruptio placentae: la placenta se desprende antes del parto.
  • Hipertonía uterina: las contracciones son demasiado fuertes y seguidas lo que provoca una deficiencia en la oxigenación.
  • Ruptura Prematura de membranas: la bolsa se rompe antes del parto. El mayor riesgo asociado a esta patología es la infección de la madre y del feto independientemente de la edad gestacional.
  • La oxigenación materna está deteriorada, la madre sufre de algún problema respiratorio, se encuentra a grandes alturas, tiene alguna cardiopatía, o patología neural, etc…)
  • Parto de nalgas u otras posiciones anormales durante el parto (el bebé viene de nalgas o de pies)
  • Parto prolongado
  • Fórceps (uso de estos instrumentos durante el parto para ayudar a salir al bebé)
  • Cesárea: el riesgo de asfixia fetal en un bebé estable puede ocurrir debido a una baja en la presión arterial de la madre por la posición en la que se encuentra o por la anestesia, lo mismo en los casos en los que se le dificulta al médico extraer al bebé y por aspiración de líquido amniótico.
  • Frecuencia cardíaca fetal anormal (la actividad del corazón está disminuida) por malformaciones cardiovasculares o está deprimida por la presencia de alguna enfermedad neuromuscular o por las drogas depresoras del sistema nervioso central (SNC) administradas a la madre durante el parto.

Neonatales

  • Macrosomía (el bebé es muy grande y pesa más de 4 kg), desproporción cefalo-pélvica (la cabeza del bebé es demasiado grande para el tamaño de pelvis de la madre).
  • Prematuridad: los estudios muestran que la edad gestacional ideal para el parto se encuentra entre las 37 y 41 semanas. La morbilidad del bebé prematuro está determinada por la dificultad de adaptación a la vida extrauterina debido a la inmadurez de órganos y sistemas.
  • Restricción del crecimiento del bebé en el útero
  • Bajo peso al nacer: se calcula que los niños de bajo peso al nacer tienen 40 veces más el riesgo de morir que infantes de peso normal al nacer
  • Malformaciones congénitas: constituyen una de las principales causas de muerte prenatal.
  • Oligohidramnios (poca cantidad de líquido amniótico) o polihidramnios (demasiado líquido amniótico). Ambas son señal de alarma en el embarazo.
  • Síndrome de aspiración de meconio (es una afección grave en la cual un recién nacido aspira una mezcla de meconio y líquido amniótico hacia los pulmones cerca del momento del parto).
  • Síndrome de transfusión feto-fetal (en el caso de gemelos).
  • Anemia fetal
  • Neumopatías (cualquier enfermedad o trastorno que ocurre en los pulmones o que hace que éstos no trabajen apropiadamente), cardiopatías, etc.

La mayoría de las asfixias se presentan cuando hay asociación de tres o más de estos factores por lo que la identificación de los factores asociados le ayudará al médico para iniciar de inmediato el tratamiento.

¿Cuál es la respuesta del feto a la disminución de los niveles de oxigenación?

El feto en el útero tiene suficiente oxígeno como para cubrir sus necesidades y dispone además de una reserva de oxígeno.

La reserva fetal es el conjunto de mecanismos compensatorios que permiten al bebé tolerar, adecuadamente, el estrés del trabajo de parto y expulsión. Pero ante una situación de hipoxia y una vez agotada la reserva, el feto pone en marcha una serie de mecanismos de adaptación. La respuesta fetal dependerá esencialmente de varios factores que podemos englobar en cuatro grupos no independientes sino, la mayoría de las veces, relacionados entre sí.

  • La gravedad de la hipoxemia.
  • La duración del episodio de hipoxia (puede durar  minutos o prolongarse durante semanas). Es importante tener en cuenta que varios episodios de corta duración, pero muy seguidos en el tiempo, pueden llegar a ocasionar un fallo en la capacidad de adaptación del bebé, como sucede frecuentemente en el parto.
  • El estado de oxigenación del bebé previo al episodio de hipoxia, es decir la capacidad de reserva respiratoria disponible que pueda ser movilizada según las necesidades.
  • Edad de la gestación. Los bebés prematuros son más vulnerables que los bebés a término.

De acuerdo con estos principios, los médicos saben que el bebé va a responder de forma distinta a cada episodio de hipoxia.

¿Qué mecanismos de adaptación pone el bebé en marcha?

El bebé responde a la falta de oxígeno provocando cambios en su circulación redistribuyendo el flujo sanguíneo de forma que éste aumenta en el corazón, las suprarrenales y el cerebro, al mismo tiempo que se disminuye el aporte en las regiones del organismo del bebé en donde la sangre oxigenada no es vital.

Conjuntamente, se producen cambios compensatorios en la sangre como son el aumento de los glóbulos rojos (encargados de transportar el oxígeno en la sangre) y disminución del volumen de sangre.

Para disminuir el gasto de energía, el feto también disminuye sus movimientos físicos y respiratorioscomo un mecanismo de “ahorro” de energía. Este esfuerzo puede llegar incluso a retrasar el crecimiento del propio feto.

¿Cuánto tiempo puede mantener el feto una situación de hipoxemia?

El feto puede atender a esta situación durante un periodo prolongado, principalmente cuando el feto es normal y la intensidad de la hipoxemia no es importante, pero debe tenerse en cuenta que el gasto de lareserva respiratoria fetal y de los mecanismos adaptativos del feto hará que, si se vuelven a presentar otros episodios de hipoxemia, puedan producir efectos clínicos más importantes.

Si el déficit de oxigenación es mayor y los mecanismos de adaptación no son suficientes, pueden afectarse los tejidos periféricos y entonces se produce lo que se denomina “alarma fetal” que lo obliga a poner en funcionamiento mecanismos para liberar la hormona del estrés (adrenalina) y, al mismo tiempo, hacer una nueva redistribución del flujo sanguíneo para reservar la sangre más oxigenada para sus órganos más importantes: cerebro, corazón y pulmón.

  • El menor aporte sanguíneo al intestino puede traducirse en un hiperperistaltismo (aumento de los movimientos del intestino), relajación del esfínter anal y emisión masiva de meconio (la primera evacuación del bebé), afectándose, en casos graves, la integridad de la pared intestinal.
  • El número de latidos  del corazón puede incrementarse inicialmente, pero cuando la hipoxia es severa,  se produce una bradicardia (disminución del número de latidos por minuto).
  • La adrenalina actúa a nivel del metabolismo y las modificaciones hematológicas son aún mayores. Todos estos mecanismos pueden ocasionar una inicial restricción del crecimiento fetal y, a nivel de los riñones, una disminución de la producción de orina lo que, junto con la disminución de las secreciones respiratorias, darán como consecuencia un menor volumen del líquido amniótico (el riñón es muy sensible a la falta de oxígeno y la hipoxia puede ser causa de diversos problemas entre ellos la muerte de las células de este órgano).

Si estos mecanismos logran compensar y adaptar al feto al déficit de oxigenación, no habrá lesión fetal y, en caso de nacer, el bebé no tendrá ninguna lesión importante.

Estos mecanismos podrán mantenerse por un periodo más breve que los que anteriormente mencionamos por lo que es importante que el médico haga inmediatamente su diagnóstico e inicie el tratamiento.

¿Qué pasa cuando estos mecanismos de adaptación fallan?

Cuando los episodios de hipoxia son graves y/o duraderos, se sobrepasan los mecanismos de compensación fetal, apareciendo alteraciones a todos los niveles del organismo del feto.

¿Cuál es el daño a los tejidos y órganos?

La asfixia fetal produce un compromiso en todos los sistemas del organismo del bebé, por lo tanto, los síntomas que presente el feto o el bebé dependerán del grado en que haya sido afectado cada órgano. En algunos casos solo hay manifestaciones en un solo órgano. Los más afectados son el riñón, el SNC, el cardiovascular y el pulmón.

  • Sistema Nervioso Central: Es el órgano más vulnerable por su pobre capacidad de regeneración y las eventuales secuelas que pueden quedar. Las manifestaciones clínicas más características se han englobado bajo el término de Encefalopatía hipóxica isquémica 
  • Sistema cardiovascular: A nivel cardíaco la asfixia causa daño transitorio en el miocardio (la capa interna muscular del corazón) y de ahí que se disminuye el número de contracciones. El diagnóstico precoz y tratamiento de esta complicación determina la sobrevida inmediata del recién nacido asfixiado.
  • Sistema Respiratorio: El cuadro más frecuente es el Síndrome de Aspiración de meconio asociado con frecuencia a diverso grado de Hipertensión Pulmonar Persistente y hemorragia pulmonar.
  • Riñón y vías urinarias: La disminución de la circulación de la sangre en los riñones explican el compromiso renal que se observa en un gran porcentaje de los RN asfixiados. Clínicamente se puede observar disminución en la producción de orina (oliguria) e hipertensión arterial. La falta de tono muscular de las vías urinarias puede llevar a una parálisis de la vejiga.Sistema Digestivo: puede llegar a disminución de los movimientos del intestino y úlceras de stress. La isquemia intestinal (sufrimiento de las células del intestino por la falta de oxígeno) es uno de los factores predisponentes a la “enterocolitis necrosante” (inflamación que causa destrucción de cantidades variables de intestino).
    • La asfixia es probablemente la causa más frecuente de insuficiencia renal aguda en el período neonatal.
  • Sistema hematológico e Hígado: Se observan cambios en los componentes de la sangre como consecuencia de la hipoxia y estrés de la médula de los huesos. El hígado está dañado y como consecuencia puede haber ictericia (color amarillento de la piel), hemorragia dentro del hígado y baja del nivel de glucosa en la sangre (hipoglucemia).

 

Fase de reoxigenación

Si los episodios de asfixia son breves, la re-oxigenación permite que se restablezca el metabolismo celular en casi todos los tejidos, incluyendo el sistema nervioso central. La circulación se recupera con rapidez y ocurre un período de aumento de flujo sanguíneo; la frecuencia cardíaca se normaliza; el daño al cerebro se resuelve en unos 30 minutos y los ácidos del cuerpo se normalizan en las horas siguientes.

Si la hipoxia dura más de 30 minutos, algunas células no recuperan su función, desarrollándose posteriormente un infarto en esa región.

Tanto durante el periodo de hipoxia como en la fase de reoxigenación, puede producirse un daño neurológico irreversible o la muerte perinatal.

Diagnóstico

Evitar la hipoxia es un reto para todo el equipo médico perinatal, sin embargo aún no hay acuerdo de cuál es la mejor manera de diagnosticarla en útero ya que la mayoría de las pruebas diagnósticas no son 100% seguras.

Diagnóstico antes del parto

Estudios de imagen y laboratorio: La ciencia obstétrica ha establecido sistemas para monitorear el estado del bebé desde el embarazo y al inicio de la labor de parto y la asfixia fetal:

  • La ecografía o ultrasonido: para detectar a los fetos con retraso del crecimiento intrauterino, pero existen dificultades en la utilización de esta técnica, ya que cuando se hace un solo estudio durante todo el embarazo,  no se puede verificar cambios en la velocidad de crecimiento.
    • Valoración del líquido amniótico: El diagnóstico de oligohidramnios (falta de líquido amniótico) es esencialmente por ultrasonido y se considera un signo de alarma por lo que, ante el diagnóstico del mismo, el médico estará obligado a poner en marcha otras actuaciones obstétricas.
  • Monitorización de la frecuencia cardíaca fetal: La auscultación debeefectuarse durante al menos 30 segundos después de una contracción. Enpacientes de alto riesgo, el American College of Obstetricians and Ginecologist(ACOG) recomienda la valoración y registro de la frecuencia cardiaca fetal (FCF) cada 15 min, al menosdurante la fase activa del parto. Es un método fácil de realizar, bien tolerado por la embarazada y que no requiere aparatos sofisticados.Perfil biofísico fetal: Incluye la medición de los movimientos respiratorios y corporales, tono o fuerza de estos movimientos, volumen del líquido amniótico y la FCF. Aunque la frecuencia de los falsos positivos es del 30%, los resultados son mejores que con la valoración aislada de la FCF.
    • Un registro es anormal cuando la FCF basal es inferior a 110 Latidos/minuto, hay ausencia de variabilidad, o aparecen “desaceleraciones” en cada una de las contracciones.
    • Cuando se detecte mediante auscultación una FCF indicativa de alarma y los signos anormales persistan, el médico seguramente considerará realizar una cesárea.
  • Estimulación vibro-acústica (EVA): Se basa en que el feto sano, a partir de las 28 semanas de gestación, responde con un movimiento brusco y una elevación de la FCF a la estimulación con ruido y vibración.
  • Doppler: El doppler es una técnica relativamente nueva que estudia la dinámica circulatoria entre el feto y la placenta y entre el útero y la placenta.

 

Diagnóstico durante el parto

Monitorización electrónica contínua de la FCF durante el parto: La monitorización electrónica continua de la frecuencia cardiaca se introdujo a principio de los setenta. Desgraciadamente, algunos estudios han puesto de manifiesto una mayor frecuencia de cesáreas y partos vaginales quirúrgicos debidos a diagnósticos erróneos de sufrimiento fetal en pacientes con monitorización electrónica continúa. Además no se ha demostrado su utilidad comparada con la medición de cada 15 minutos.

Electrocardiograma: la interpretación de los patrones de FCF en relación con las contracciones uterinaspermite evaluar el estado fetal durante el parto lo que reduce la cifra de cesáreas por sufrimiento fetal en un 53%.

Cordocentesis, medición del equilibrio ácido-básico: La medición del equilibrio ácido base (EAB) es la piedra angular del diagnóstico de la hipoxia fetal que va a condicionar el tratamiento que el médico debe tomar para evitar el riesgo de daño neurológico

  • Monitorización continua del equilibrio ácido-base: La determinación de los valores del EAB durante el parto mediante microtomas de muestras de sangre, o en arteria umbilical en el recién nacido, permite obtener valores puntuales de un proceso que es dinámico.

Control Cardiotocográfico: Registra simultáneamente la actividad cardiaca del bebé y la actividad uterina –contracciones- incluyendo los movimientos fetales. Las contracciones pueden disminuir el flujo sanguíneo a la placenta y, por lo tanto, la oxigenación fetal. El feto que ya tiene hipoxia, tolera mal estas circunstancias y puede experimentar problemas en el corazón y disminución del gasto cardiaco.

  • Seguramente el médico hará un registro cardiotocográfico de corta duración en el momento en el que se inicia el trabajo de parto en las embarazadas consideradas de alto riesgo.

Observación de la presencia de meconio en el líquido amniótico: En el pasado la presencia de meconio en el líquido amniótico se consideraba un signo de hipoxia fetal. Sin embargo, actualmente se considera que el meconio es un hallazgo inespecífico que puede guardar relación con una gran variedad de problemas además de la asfixia. Por ejemplo, las malformaciones cardiovasculares (13.9%) la isoinmunización Rh, la corioamniotis (37.7%) y la preeclampsia (11.1%).

El valor predictivo del meconio como indicador de asfixia fetal es algo mayor cuando se da en embarazos de alto riesgo y cuando es de color verde oscuro o negro, espeso y pegajoso. El meconio ligeramente coloreado, de tonalidad amarilla o verdosa, guarda escasa relación con la hipoxia fetal.

Diagnóstico después del parto. Diagnóstico clínico

El recién nacido muestra disminución del tono muscular y dificultad para iniciar espontáneamente las respiraciones. Si el bebé no inicia rápidamente su respiración existirá una privación en el aporte de oxigeno que lo llevará a un estado de hipoxia con acumulación de toxinas, acidosis progresiva y signos neurológicos anormales.

Índice de APGAR: el puntaje de Apgar será bajo y continuará así si el bebé no respira normalmente a los 5 minutos.

Espectometría casi infrarroja: Esta técnica no invasiva, permite medir el volumen sanguíneo en el cerebro, los niveles de hemoglobina oxigenada y desoxigenada, así como las reacciones ante cambios en la presión del dióxido de carbono arterial. Los estudios preliminares realizados en recién nacidos a término con asfixia perinatal demuestran que el procedimiento resulta eficaz para conocer los cambiosque ocurren durante la fase de reoxigenación y los resultados tienen valor pronóstico.

Medición de gases en la muestra de sangre del cordón umbilical: Los gases (oxígeno y CO2) de la vena y arteria umbilicales suelen medirse en el momento del parto para determinar la situación del metabolismo ácido-básico del recién nacido en el momento de nacer. Este estudio se hace cuando el médico ha observado cualquier anomalía importante en el proceso del parto o cuando persisten los problemas en la situación del neonato más allá de los primeros 5 minutos de vida.

Tratamiento

Durante el embarazo: Son muy pocas las ocasiones en las que, ante un diagnóstico de hipoxia fetal durante el embarazo, el médico pueda realizar un tratamiento eficaz del mismo.

Su actitud puede ser activa, determinando, si la gravedad del caso lo permite, el momento más adecuado para finalizar el embarazo, o conservadora  permitiendo que el embarazo continúe teniendo en cuenta que no se ha demostrado que ninguna de las medidas que se han propuesto hasta el momento para mejorar la falta de oxigenación del bebé resulte eficaz.

Medidas conservadoras:

  • Reposo en cama
  • Terapia farmacológica (con medicamentos que el médico considera que puedan ayudar a resolver el problema).
  • Administración de oxígeno.
  • Otras

Tratamiento ante la hipoxia fetal durante el parto

  • Medidas generales: El tratamiento más frecuente ante una situación de hipoxia fetal durante el parto es extraer al feto por cesárea.Amnioinfusión: Mediante esta técnica (se pasa suero salino a la bolsa que contiene al bebé) se pretende diluir el meconio existente en la cavidad amniótica y evitar las compresiones de cordón. Esta técnica ha adquirido recientemente una gran difusión aunque todavía no está estandarizada la técnica ideal para llevarla a cabo.
    • No debe olvidarse, sin embargo, que existen algunas medidas conservadoras que contribuyen a mejorar el estado fetal. Por ejemplo, los cambios de posición materna, para evitar la compresión de la arteria aorta o para descomprimir el cordón, la regularización de la dinámica de la labor de parto interrumpiendo la administración de oxitocina; el médico puede también proporcionar a la madre una analgesia eficaz (bloqueo epidural) o puede también corregir posibles acidosis maternas, etc.
  • Nuevas terapias: El abanico de posibilidades preventivas de daño neurológico ante la hipoxia perinatal es cada vez más amplio gracias a los importantes avances que se han producido recientemente en el conocimiento del funcionamiento del cerebro.

Tratamiento ante la hipoxia neonatal después del parto

El bebé será trasladado de inmediato a la Unidad de Cuidados Intensivos donde el Neonatólogo, con una manipulación mínima y cuidadosa, tomará una serie de medidas generales como colocarlo en la posición adecuada, regular la temperatura, iniciar el control estricto de líquidos (sueros, orina y pérdidas insensibles) y realizarle una serie de análisis de laboratorio para controlar los gases, la acidosis metabólica, etc. Y según vea la evolución del bebé y las complicaciones que se vayan presentando, pedirá otros estudios más especializados.

Es importante mantener una oxigenación y ventilación adecuada tratando de evitar cualquier situación que pueda alterar esto: flexión o hiperextensión del cuello, el llanto, los procedimientos dolorosos, el ruido excesivo, una temperatura no controlada, las convulsiones, periodos de apnea (suspensión de la respiración no voluntaria), etc.

Pronóstico

Existen una serie de marcadores de mal pronóstico neurológico en la asfixia perinatal con encefalopatía hipóxico – isquémica.

Algunos de estos marcadores se obtienen de la valoración en los momentos inmediatamente siguientes al parto y otros se aprecian en una evaluación postnatal: exploración neurológica, pruebas bioquímicas, estudios neurofisiológicos (electromiografía que sirve para evaluar el estado de los nervios y músculos), estudios neuro-radiológicos (como la tomografía o resonancia magnética), etc.

¿De qué manera se puede prevenir la asfixia neonatal?

Mediante controles desde antes del embarazo y del embarazo, que detecten y traten oportunamente las enfermedades y problemas de la madre que puedan afectar al feto; a través de una monitorización del bienestar fetal y una buena atención de parto, con actitud de previsión y con personal entrenado por programas calificados de resucitación neonatal.

El factor más importante para prevenir el resultado perinatal deficiente es la asistencia prenatal precoz y de calidad. El médico debe prestar una atención escrupulosa a los antecedentes reproductivos y a la situación médica de cada embarazada.

Referencias