Menú

Infogen


Ir al Consultorio Virtual

Infección de Citomegalovirus Durante el Embarazo

Última actualización 16 de agosto 2013
Infección de Citomegalovirus Durante el Embarazo

¿Qué es un virus?

Esto es diferente de las bacterias u hongos que pueden vivir y reproducirse en un caldo de nutrientes. El virus infecta a las células pegándose a su membrana y obligándola a que lo introduzca dentro de la célula. Ya dentro de la célula, sale de su protección y toma control del metabolismo de la célula haciendo que ésta produzca más virus en vez de hacer lo que estaba supuesta a hacer.

Definición

El citomegalovirus (CMV) es una enfermedad provocada por un virus de ADN. Es una infección viral común que por lo general no produce síntomas y su principal importancia radica en la gravedad de la infección que es capaz de producir en recién nacidos y en personas con el sistema inmunológico deprimido. Como todas las infecciones virales de este grupo, tiene la característica de generar infecciones latentes una vez superada la infección primaria.

El CMV es más común en los niños pequeños. Aproximadamente entre el 50 y el 80 por ciento de las mujeres en edad fértil ya han tenido CMV antes y, por lo general, no necesitan preocuparse al respecto durante el embarazo.

Los niños pequeños con CMV pueden transmitirlo a otros miembros susceptibles de la familia y a las personas a cargo de su cuidado. Cuando una mujer embarazada se infecta con el virus, puede transmitirlo al feto. En una minoría de los casos, la infección provoca enfermedades graves, incapacidades permanentes e incluso la muerte del recién nacido.

¿Que tipo de virus es el citomegalovirus (CMV)?

El CMV es un virus perteneciente a la familia de los herpesvirus. Esta familia incluye también a:

  • Herpes simplex (que causa enfermedades venéreas y los “fuegos” de la boca
  • Varicela zoster (que causa la varicela y el herpes zoster)
  • Epstein Barr (que causa la mononucleosis y el linfoma proliferativo).

Estos virus comparten la habilidad de permanecer inactivos pero vivos dentro del organismo toda la vida. La excreción del virus puede llevarse a cabo intermitentemente sin que haya ningún signo detectable y sin causar síntomas.

(CMV) es un virus distribuido en todo el mundo y grupos socioeconómicos. Es también el virus que se transmite más frecuentemente a un bebé antes del nacimiento.

Transmisión o Forma de Contagio

La transmisión del CMV se da de persona a persona y requiere de un contacto cercano con la persona que excreta el virus. Teniendo en cuenta que se ha detectado el CMV en varios fluidos corporales incluyendo saliva, orina, leche, lágrimas, heces, secreciones vaginales y cervicales, sangre y semen, parece claro que la transmisión puede producirse por distintas vías. Adicionalmente la infección puede producirse por transfusiones sanguíneas y transplante de órganos.

Aunque el virus no se considera altamente contagioso, se ha demostrado que se extiende fácilmente dentro de los hogares y guarderías.

Clasificación

La enfermedad por CMV puede producirse bien después del primer contacto con el virus: infección primaria ; como consecuencia de la reactivación del virus latente: infección recurrente o por una reinfección por otra cepa.

¿Cómo se puede contagiar el bebé?

Las vías de transmisión pueden ser:

  • Transplacentaria (a través de la placenta): Aunque la infección por CMV no conlleva riesgo para la salud de la mujer embarazada, sí puede ser riesgosa para el bebé ya que se transmite a través de la placenta y puede ser causa de aborto espontáneo, parto prematuro y se asocia con retardo en el crecimiento intrauterino y otras anomalías.
  • En el nacimiento : Por la ingestión de secreciones infectadas.
  • Postnatal (después del nacimiento) : A través de la lactancia o por contacto con otras secreciones.

La infección congénita afecta a un 0,2-2,5% de los nacidos vivos y es la causa más frecuente de malformaciones congénitas en el mundo desarrollado. Del total de infectados el 90-95% no tendrán síntomas (asintomáticos) en el nacimiento y de esos, alrededor de un 15% desarrollarán secuelas. Del 5 al 10% restante que sí tendrán síntomas (sintomáticos), el 90% tendrán secuelas que serán principalmente neurológicas. La tasa de transmisión durante el embarazo está íntimamente relacionada con la inmunidad materna.

La infección congénita por CMV es más frecuente cuando una madre seronegativa, es decir que nunca estuvo en contacto con el virus, adquiere la infección por primera vez durante el embarazo. La edad gestacional no tiene importancia en cuanto al riesgo de transmisión hacia el feto a través de la placenta, sin embargo la severidad de la enfermedad se agrava cuando la infección tuvo lugar antes de la semana 20. Las infecciones recurrentes maternas, por lo general no tienen efectos que sean clínicamente aparentes durante el período neonatal.

Como ya lo mencionamos, el virus también puede transmitirse al bebé durante el parto al entrar en contacto con las secreciones vaginales o más tarde a través de la leche materna. Cuando ello ocurre, los bebés rara vez desarrollan complicaciones graves relacionadas con el CMV.

Las mujeres que llegan al embarazo con la infección crónica (la adquirieron antes de embarazarse) tienen un riesgo muy bajo de transmitírsela a sus hijos.

Un sistema inmune saludable mantiene el virus en alerta.

Factores de Riesgo

En los estudios realizados se ha observado que la seropositividad (se han desarrollado anticuerpos) se asocia con:

  • mayor edad (mayores de 20 años)
  • peores condiciones socioeconómicas,
  • mayor paridad,
  • mayor presencia de niños en la misma casa y
  • grupo étnico

¿Cuáles son los síntomas en el adulto?

La infección primaria inicia por la entrada del virus al organismo y puede no dar ningún tipo de síntomas. Es seguida por una prolongada y no detectable infección durante la cual el virus se localiza dentro de las células sin causar un daño medible o una enfermedad determinada ya que permanece vivo pero inactivo durante toda la vida de la persona infectada y solamente entra en actividad cuando su sistema inmunológico se deprime por tratamiento médico o enfermedad. Sólo en algunas ocasiones podrás sentir como si tuvieras gripa con síntomas como inflamación de los ganglios, fiebre y fatiga esto hace que el médico confunda estos síntomas con mononucleosis o con hepatitis.

La infección es muy importante para ciertos grupos de riesgo:

  1. bebés durante el embarazo
  2. personas que trabajan con niños
  3. personas cuyo sistema inmunológico está comprometido como pueden ser los que recibieron un trasplante de órgano o que tengan SIDA.

¿Cuáles son los síntomas en el bebé?

La mayoría de los bebés con citomegalovirus congénito (presente al nacer) no presenta síntomas de la infección después del nacimiento. Entre los síntomas más comunes se incluyen los siguientes:

  • Nacimiento prematuro
  • Bajo peso al nacer
  • Crecimiento del hígado y piel amarilla (hepatomegalia e ictericia)
  • Crecimiento del bazo (esplenomegalia)
  • Ruidos respiratorios anormales que indican infección pulmonar
  • Anemia o tromocitopenia .
  • Depósitos de calcio en el cerebro (calcificaciones intracraneales)

Sin embargo, cada bebé puede experimentar los síntomas de una forma diferente. Aproximadamente un 10 por ciento de ellos desarrolla una “infección silenciosa” o libre de síntomas y esto hace que no se atienda desde el principio. Con un tratamiento de apoyo, la mayoría podrán sobrevivir pero tendrán una serie de complicaciones desde el principio de su vida.

Aproximadamente un 10% de ellos desarrolla manifestaciones tardías de la infección congénita. En la edad preescolar o escolar, estos niños pueden tener:

  • Problemas de aprendizaje
  • Problemas de la visión
  • Diferentes grados de retraso mental
  • Diferencia en el desarrollo
  • Pérdida de la audición después de nacer o durante su niñez. La infección congénita de CMV es una de las causas principales de sordera en los niños

Los síntomas del citomegalovirus pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su bebé para obtener un diagnóstico.

Hay muy poco riesgo de transmisión para aquéllas mujeres que se infectaron 6 meses antes de su embarazo.

¿Cómo se hace el diagnóstico de una infección por CMV?

La mayoría de las infecciones por citomegalovirus no son detectadas porque casi no dan síntomas y el virus tiende a reactivarse sin dar síntomas. Sin embargo, el individuo infectado desarrolla anticuerpos y esos anticuerpos durarán toda la vida.

Las pruebas de laboratorio pueden detectar estos anticuerpos y detectar si hubo infección previa. Además, el virus también puede cultivarse de muestras de orina, exudado de la faringe y muestras de tejidos que detecten una infección activa.

Se debe sospechar de una infección por CMV cuando:

•  Tiene síntomas similares a los de una mononucleosis infecciosa ( dolor de garganta, fiebre, dolores musculares y fatiga constante), pero los resultados del laboratorio son negativos o cuando

•  Muestra signos de hepatitis pero tiene resultados negativos de laboratorio de la hepatitis A, B, y C.

Para obtener un resultado más certero, el análisis de sangre deberá repetirse a las 2 semanas. Estos estudios son muy costosos y el médico debe evaluar su beneficio.

En los bebés recién nacidos, los médicos diagnostican el CMV buscando el virus propiamente dicho en los fluidos corporales dentro de las tres semanas posteriores al nacimiento.

¿Cuál es el tratamiento?

Esta enfermedad no tiene cura aunque existen vacunas protectoras en fase experimental. Se pueden tratar únicamente los síntomas con diferentes medicaciones antivirales, pero no tiene éxito durante el embarazo.

¿Cómo puede una mujer embarazada prevenir la infección de CMV?

La transmisión del virus puede prevenirse ya que generalmente se transmite a través de los líquidos del organismo que entran en contacto con las manos y después son absorbidos a través de la nariz o boca de la persona susceptible.

Las mujeres que tienen hijos pequeños o las que trabajan con grupos de niños pequeños (por ejemplo en guarderías) pueden reducir su riesgo de CMV practicando una higiene meticulosa. Hasta un 70 por ciento de los niños de entre 1 y 3 años que asisten a guarderías puede excretar el virus y transmitirlo a sus familias o a las personas a cargo de su cuidado. Para prevenir la infección de CMV, las mujeres embarazadas deben s eguir las prácticas de higiene comunes al cuidar a los niños:

  • Lavarse bien las manos después de cualquier contacto con la saliva y orina de los niños pequeños incluso después de cambiarles los pañales o recoger sus juguetes.
  • Desechar cuidadosamente los pañales y pañuelos descartables y otros artículos que puedan estar contaminados.
  • Evitar compartir vasos y utensilios con los niños pequeños

Las mujeres embarazadas que son profesionales de la salud y puedan estar en contacto con pacientes infectados, incluidos los bebés recién nacidos, también deben practicar una buena higiene y tomar las precauciones universales recomendadas en las instituciones de atención médica para manipular materiales que puedan estar contaminados. Las mujeres que trabajen en el ámbito médico o en guarderías también deben considerar realizarse un análisis antes del embarazo para comprobar si han tenido el virus de CMV anteriormente. Si ya han tenido el CMV, no tienen por qué preocuparse durante el embarazo. No se recomienda un diagnóstico de rutina en las mujeres de bajo riesgo.

El uso de preservativos disminuye las probabilidades de contagio durante las relaciones sexuales, pero los besos y otras formas de contacto íntimo también son contagiosos. Por lo cual, lo más recomendable son las relaciones estables.

Preguntas Frecuentes

¿Cómo puedo saber si mi bebé se ha infectado con CMV?

Una vez que se ha demostrado que estás infectada, hay varios métodos para comprobar si el bebé ha sido afectado: se puede hacer una amniocentesis para estudiar el líquido que rodea al bebé y se puede analizar la sangre fetal en búsqueda de la presencia de infección. Sin embargo, estas pruebas no nos pueden decir la severidad del problema. En algunos casos, el ultrasonido puede ser de gran ayuda para ver si hay disminución del líquido amniótico (oligohidramnios) o si el bebé es pequeño para su edad gestacional (retardo del crecimiento uterino), y otros.