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La Hepatitis “B”

Última actualización 4 de octubre 2014
La Hepatitis “B” como Enfermedad de Transmisión Sexual

¿Qué es la hepatitis?

“Hepatitis” significa inflamación del hígado. El hígado es un órgano vital que procesa los nutrientes, filtra la sangre y combate infecciones. Cuando el hígado está inflamado o dañado, su función puede verse afectada. En la mayoría de los casos, la hepatitis es provocada por un virus.

La hepatitis viral, es causada por diferentes virus, cada uno de ellos es nombrado usando una letra del alfabeto. Existen cuatro tipos principales:

  • hepatitis A
  • hepatitis B
  • hepatitis C
  • hepatitis D

hepB

A pesar de que todos los virus son ligeramente diferentes entre sí, tienen una cosa en común: provocan una infección y una inflamación del hígado, que es dañina para las células del hígado.

El consumo excesivo de alcohol, las toxinas, algunos medicamentos y determinadas afecciones médicas también pueden causar hepatitis.

Hepatitis B

La hepatitis B, conocida también como Hepatitis sérica, es una infección hepática contagiosa y potencialmente mortal, causada por el virus de la hepatitis B (VHB). Constituye un importante problema de salud a nivel mundial y es el tipo más grave de hepatitis viral.

Aunque el VHB puede infectar a personas de cualquier edad, los adultos jóvenes y adolescentes corren el mayor riesgo.

Cuando una persona se infecta, puede desarrollar una infección “aguda”, que puede variar en gravedad desde una enfermedad muy leve con pocos o  ningún síntoma hasta una afección grave que requiere hospitalización.

La hepatitis B aguda se refiere a los primeros seis meses después de que alguien ha estado expuesto al virus de la hepatitis B. Algunas personas pueden combatir la infección y eliminar el virus.

En otras, la infección permanece y da lugar a una enfermedad “crónica” o de por vida. La hepatitis B crónica se refiere a la enfermedad que ocurre cuando el virus de la hepatitis B permanece en el cuerpo de la persona.

El hígado tiene una habilidad increíble para curarse a sí mismo, pero una inflamación a largo plazo causada por el virus de la hepatitis B, puede dar como resultado un daño permanente.

  • Se le llama cirrosis al tejido cicatrizal resultante de una inflamación crónica. Esta condición se asocia tradicionalmente al alcoholismo, pero puede ser causa de una infección activa crónica por hepatitis B. Cuando esto ocurre, el hígado pierde totalmente su capacidad de funcionar y el único tratamiento es el trasplante de hígado.
  • La hepatitis B puede ser causa también de un tipo de cáncer hepático.

La probabilidad de desarrollar una hepatitis B crónica depende de la edad y del estado inmunitario (defensas) del sujeto, siendo mayor cuando la infección se adquiere en la infancia que cuando se adquiere siendo adulto.

La hepatitis  B  puede ser una enfermedad silenciosa, (no hay síntomas), algunas personas tienen hepatitis durante muchos años sin saberlo y contagian a sus parejas sexuales, después descubren que padecen la enfermedad cuando el hígado, como consecuencia de la misma,  ya está dañado. Es por esto que es importante que estés informada sobre esta enfermedad y cómo prevenirla.

¿Por qué es tan peligrosa la hepatitis B?

Porque siendo una “infección silenciosa” que puede infectar a las personas sin que éstas se den cuenta, la mayor parte de las personas infectadas de hepatitis B no saben que tienen la infección y sin querer pueden contagiar el virus a otros a través de la sangre y otros fluidos corporales infectados.

Síntomas

Una infección de hepatitis B se considera “aguda” a partir del momento de contagio y durante los siguientes 6 meses. Esta es la cantidad de tiempo que habitualmente tarda un adulto sano en eliminar con éxito la infección de hepatitis B y desarrollar anticuerpos protectores. Durante la infección aguda, la persona puede contagiar y propagar el virus a otros.

Hepatitis B aguda

Los síntomas de la hepatitis B aguda se presentan después de 1 a 4 meses de la adquisición del virus. Muchas personas pueden no presentar ningún síntoma.

  • Entre los síntomas iniciales se incluyen:
  • Cansancio.
  • Disminución del apetito (anorexia).
  • Náuseas.
  • Ictericia o coloración amarillenta de la piel.
  • Orina oscura y turbia.
  • Dolor en la zona superior derecha del abdomen.
  • Dolores musculares y de las articulaciones (por inflamación).
  • Fiebre baja

El 90 por ciento de los adultos sanos pueden “recuperarse” eliminando el virus, lo cual se confirma por medio de un análisis de sangre. Una vez que la persona se ha recuperado, ya no ocasiona el contagio y será inmune a infecciones futuras de hepatitis B.

Hepatitis B crónica

Cuando una persona presenta durante más de 6 meses un resultado positivo en el análisis para detectar el virus de la hepatitis B, se le diagnostica con hepatitis B crónica. La infección crónica de hepatitis B puede persistir de por vida. Cerca del 10 por ciento de los adultos que contraen hepatitis B desarrollan hepatitis B crónica.

La hepatitis B crónica frecuentemente es asintomática o sólo se manifiesta por síntomas inespecíficos como cansancio o disminución del apetito.

Ocasionalmente se presentan incrementos de la actividad inflamatoria del hígado que pueden traducirse en exacerbaciones de los síntomas. En la medida que la infección produce un daño mayor en el hígado, pueden manifestarse los síntomas de la cirrosis hepática.

Cualquier persona infectada puede transmitirle el virus de la hepatitis B a otras personas incluso así no tenga ningún síntoma (portador crónico).

La mayoría de los recién nacidos y alrededor del 50% de los niños infectados con hepatitis B desarrollan hepatitis crónica.

¿Cómo se contagia la hepatitis B?

Como ya lo mencionamos anteriormente, el virus de la hepatitis B se transmite a través del contacto con sangre o fluidos corporales contaminados. Las vías de transmisión incluyen:

  • Relaciones sexuales: Probablemente la forma más frecuente de contagio. La transmisión puede ser través de relaciones tanto hetero como homosexuales.
    • El virus de la hepatitis B es entre 50 y 100 veces más infeccioso que el VIH y puede transmitirse a través del intercambio de líquidos corporales como semen, flujo vaginal y sangre.
    • Está considerada como una enfermedad de transmisión sexual (ETS).
  • Transfusiones de sangre: Actualmente es una forma de transmisión prácticamente inexistente debido a los exámenes practicados rutinariamente a la sangre que es empleada para transfusiones.
  • Transmisión perinatal: Consiste en la transmisión del virus de la hepatitis B de la madre al hijo, habitualmente cercano al momento del parto. Es una importante vía de contagio en países de alta prevalencia como China.
  • Drogas inyectables: El uso de jeringas y/o agujas contaminadas es una importante vía de contagio.
  • Tatuajes, perforaciones o “piercing” realizadas con material no desechable.
  • Contacto cercano o transmisión horizontal: La infección puede producirse si sangre de una persona infectada entra en contacto con las membranas mucosas (ojos, boca, genitales) o con pequeñas heridas de otra persona.
    • el VHB puede sobrevivir fuera del cuerpo humano durante un período prolongado; como resultado, la transmisión a través de artículos de uso doméstico contaminados, tales como cepillos de dientes, maquinillas de afeitar e incluso juguetes puede ser posible.
  • Procedimientos médicos: El virus de la hepatitis B puede transmitirse por instrumentos contaminados durante procedimientos médicos invasivos como cirugías si no se aplican las precauciones necesarias.

La hepatitis B no se contagia a través de la leche materna, ni al compartir utensilios para comer, abrazarse, besarse, tomarse de las manos, toser o estornudar. A diferencia de algunas formas de hepatitis, la hepatitis B tampoco se contagia por medio de comida o agua contaminadas.

¿Quiénes están en mayor riesgo de contraer el VHB?

Todas aquellas personas que:

  • Usan  drogas intravenosas y comparten jeringas.
  • Se involucran en comportamientos sexuales arriesgados (como tener compañeros sexuales múltiples y relaciones sexuales sin protección).
  • Son  receptores de un trasplante de órgano.
  • Tienen VIH o SIDA.
  • Reciben transfusiones de sangre por  sufrir de alguna enfermedad.
  • Han estado sometidas a diálisis renal por largo tiempo.
  • Trabajan en el área de la salud, por ejemplo: en  los laboratorios de análisis clínicos en los cuales se  manejan muestras de  sangre, orina, esperma, etc., Ej.,  los odontólogos e higienistas dentales.
  • Padecen de alguna enfermedad del hígado.
  • Su pareja  sexual padece de VHB.
  • Conviven con  amigos o familiares que padecen de VHB.
  •  Viven en áreas con índice alto de infección.
  • Se hacen un tatuaje o acupuntura con agujas contaminadas.
  • Comparten agujas durante el consumo de drogas.
  • Comparten artículos personales (como cepillo de dientes, maquinilla de afeitar y cortauñas) con una persona que tiene el virus.
  • Nacieron de una madre infectada con hepatitis B (en el parto la madre contagia al bebé).

El virus de la hepatitis B puede sobrevivir fuera del organismo por lo menos siete días. En ese período todavía puede causar infección si penetra en el organismo de una persona no protegida por la vacuna.

¿Cómo se diagnóstica el  VHB?

La infección por el virus de la hepatitis B habitualmente se diagnostica en una persona que tiene los síntomas de una hepatitis aguda, o a través de la investigación de alteraciones de las pruebas hepáticas en una persona sin síntomas.

En cualquier caso, el médico te interrogará acerca de factores de riesgo para adquirir el virus y buscará en el examen físico los signos que puedan orientar hacia el diagnóstico.

Debido a que muchas enfermedades hepáticas pueden tener manifestaciones clínicas similares a la hepatitis B, habitualmente los exámenes de laboratorio son los que dan el diagnóstico definitivo.

  • Aminotransferasas: También conocidas como transaminasas, son exámenes que permiten estimar el grado de inflamación hepática.
  • Bilirrubina: Su elevación indica una falla más importante de la capacidad excretora hepática y se manifiesta como ictericia.
  • Albúmina: es producida en el hígado. Su disminución habitualmente indica un daño importante del hígado.
  • Tiempo de protrombina: es una proteína producida por el hígado que sirve para la coagulación.
  • Marcadores virales: El virus de la hepatitis B puede detectarse a través de una serie de exámenes que detectan directamente proteínas producidas por el virus (antígenos) o la respuesta inmunológica producida por el organismo contra el virus (anticuerpos). El antígeno de superficie de hepatitis B (HBsAg) está presente tanto en la infección aguda como crónica. Su permanencia por más de 6 meses define a la hepatitis B crónica.
  • Carga viral: La detección y cuantificación del DNA (material genético) viral es una excelente forma de monitorizar el grado de replicación viral. Se usa frecuentemente para monitorizar la respuesta al tratamiento.
  • Biopsia hepática: La obtención de un trocito de hígado para análisis microscópico es una excelente manera de determinar el grado de daño existente en el hígado, importante para decidir el tratamiento.

¿Cuál es  el tratamiento?

La hepatitis aguda, a menos que sea grave, no necesita ningún tratamiento. La función hepática y otras funciones corporales se vigilan mediante exámenes de sangre. El médico te pedirá que reposes bastante en cama, que tomes muchos líquidos y que tu dieta sea sana.

Es muy importante seguir una dieta saludable y equilibrada ya que el hígado procesa y filtra todo lo que comemos y bebemos. Se recomienda una dieta baja en grasas y en sal, rica en carbohidratos complejos y que contenga las suficientes proteínas. Las proteínas derivadas de las aves, el pescado y los vegetales son las más beneficiosas.

Algunos pacientes con hepatitis crónica se pueden tratar con antivirales. Estos medicamentos pueden disminuir o eliminar la hepatitis B de la sangre. También ayudan a reducir el riesgo de cirrosis y cáncer del hígado. El médico tendrá que tener un control estricto que le permita evaluar la respuesta a los medicamentos que haya recetado y el funcionamiento del hígado.

No siempre es claro cuáles pacientes con hepatitis B crónica deben recibir tratamiento farmacológico y cuándo se debe iniciar dicho tratamiento. Existe más probabilidad de recibir estos medicamentos si:

  • El funcionamiento del hígado está empeorando rápidamente.
  • Manifiestas síntomas de daño al hígado a largo plazo.
  • Tienes altos niveles del virus de la hepatitis B en la sangre.

Para que estos medicamentos funcionen mejor, es necesario tomarlos tal cual te lo indica el médico. Pregunta qué efectos secundarios puedes esperar y qué debes hacer si se presentan. No toda persona que necesite tomar estos medicamentos responde bien.

Si presentas insuficiencia hepática, puedes recibir un trasplante de hígado. Es la única cura en algunos casos de insuficiencia hepática.

Otras medidas que puedes tomar:

  • Evita el alcohol.
  • Consulta con tu médico antes de tomar cualquier medicamento o suplemento herbario de venta libre. Esto abarca medicamentos como paracetamol, ácido acetilsalicílico (aspirina) o ibuprofeno.
  • El sobrepeso y la obesidad pueden ser factores que contribuyan a dañar el hígado.

¿Cuánto dura el  tratamiento?

El tratamiento puede tomar un año o más, dependiendo de la gravedad de la infección y de la respuesta del sistema inmunológico (las defensas) de la persona ante la infección.

¿Todas las personas que desarrollan VHB crónica se curan después de haber recibido el tratamiento?

Un porcentaje de personas sí se curan después de haber recibido el tratamiento, pero hay algunas que no responden al tratamiento y quedan infectadas y se convierten en portadores crónicos de por vida.

El portador crónico del VHB debe evitar las bebidas alcohólicas y los medicamentos que afectan el hígado porque pueden empeorar la enfermedad hepática.

¿Cómo se previene la VHB?

La infección se previene por medio de la vacuna.

Vacunación en bebés. Todos los bebés tienen que ponerse la vacuna. La primera inyección se administra en cualquier momento entre la 4ª u 8ª semana de vida, pero si la madre es portadora se administra a las 12 horas del nacimiento; la segunda, entre los 30 días y los 2 meses de edad (dependiendo de cuándo se administró la primera); y la tercera, entre los 6 y los 18 meses de edad.

  • Los niños y las personas en alto riesgo de desarrollar hepatitis B deben recibir la vacuna contra esta enfermedad.
  • Los niños menores de 19 meses que no hayan sido vacunados deben recibir dosis “de recuperación”.
  • Los trabajadores de la salud y aquéllos que conviven con alguien con hepatitis B, deben hacerse aplicar la vacuna.
  • Los bebés nacidos de madres que tengan hepatitis B aguda o que hayan tenido la infección en el pasado deben recibir una vacuna especial contra la hepatitis B dentro de las 12 horas posteriores al nacimiento.
  • Vacunación en niños mayores y adultos. También pueden vacunarse los niños y los adultos que no lo hayan hecho antes. La vacunación se realiza a lo largo de seis meses, durante los que hay que ponerse tres inyecciones. Los niños que no se han vacunado deben hacerlo. Pero además, este método preventivo, que se conoce como vacuna combinada, está especialmente indicado en:
    • Viajeros en zonas endémicas del virus A y B: África, América del Sur, Mediterráneo Oriental, Sudeste Asiático, China y las islas del Pacífico (excepto Australia, Nueva Zelanda y Japón).
    • Homosexuales masculinos con múltiples parejas.
    • Usuarios de drogas por vía parental.
    • Pacientes hemofílicos.
    • Personal sanitario de hospitales.

Aunque la mayoría de los niños que reciben la vacuna no sufren ningún problema como consecuencia de la misma, a veces pueden darse problemas menores, tales como enrojecimiento o molestia en el lugar de la inyección. Los problemas más graves asociados a la misma son muy raros. No obstante no se recomienda la administración de la vacuna:

  • Ante cualquier enfermedad más grave que un resfriado.
  • Si después de una dosis de la vacuna se da una reacción alérgica intensa.

Toda la sangre empleada para las transfusiones sanguíneas se analiza, así que la probabilidad de contraer el virus de esta manera es muy pequeña.

La vacuna o la inyección de inmunoglobulina contra la hepatitis B (IGHB) pueden ayudar a prevenir la infección si la recibes dentro de las 24 horas posteriores al contacto con el virus.

Otras medidas de prevención son:

  • Tener relaciones sexuales con condón.
  • No compartir los rastrillos de afeitar o los cepillos dentales.
  • No compartir las jeringas desechables si consumes drogas.
  • Evita la promiscuidad.
  • Uso de guantes desechables cuando se manejan productos biológicos como sangre, orina, esperma, secreciones de genitales.

Pronóstico

La enfermedad aguda generalmente desaparece después de 2 a 3 semanas. El hígado vuelve a la normalidad al cabo de 4 a 6 meses en la mayoría de las personas.

Casi todos los recién nacidos y alrededor de la mitad de los niños que contraen hepatitis B desarrollan la enfermedad crónica. Muy pocos adultos que contraen el virus desarrollan hepatitis B crónica.

Aproximadamente una en 100 personas que contrae la hepatitis B muere a raíz de la enfermedad.

Hay una tasa mucho más alta de cáncer del hígado en personas que tienen hepatitis B crónica.

Preguntas frecuentes

Soy un portador crónico de hepatitis, ¿qué debo de hacer respecto a mi pareja (s)?
Debes ser honesto(a) e informar a tu(s) parejas sexuales que eres un portador crónico, explicar el riesgo que implica el contraer esta infección y la importancia de acudir al médico. Tu(s) pareja(s) deberá(n)  realizarse los análisis de sangre requeridos por el médico.

Los resultados de laboratorio mostrarán si estás infectado(a) o si ya padeciste la enfermedad tiempo atrás, te curaste y  estás inmune.

  1. Si los resultados son  positivos del VHB para hepatitis aguda o crónica, tu pareja debe asistir al médico para que reciba tratamiento y se realice las pruebas de sangre periódicas que le permitirán conocer la evolución  y el pronóstico de la enfermedad.
  2. Si tu pareja no ha contraído el virus, debe consultar al médico para que, si lo desea, reciba la vacuna. Recuerda que debes de usar condón para disminuir el riesgo de contagio de la enfermedad.
  3. Si vas a iniciar una nueva relación de pareja, tienes la responsabilidad de  informarle que padeces de VHB, el alto grado de contagio de este virus, los riesgos de la enfermedad y sobre la existencia de la vacuna.  

El uso del condón reduce el riesgo de contraer el VHB.

Si me diagnosticaron el VHB aguda, ¿cuándo podré iniciar las relaciones sexuales?  

Tu médico, quien  conoce los resultados de laboratorio y la evolución de tu enfermedad,  será el indicado para autorizarte cuándo puedes reanudar tu vida sexual.
Recuerda que aún cuando no tengas síntomas, la infección puede estar presente y puedes contagiar a otras personas.

¿Las personas que padecieron de Hepatitis B y se curaron pueden donar sangre?

NO, nunca podrán donar sangre.        

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Referencias