Menú

Infogen


Ir al Consultorio Virtual

Lactancia: Alimentación del bebé, ¿Leche materna o fórmula?

Última actualización 19 de Octubre 2015
Lactancia: Alimentación del bebé, ¿Leche materna o fórmula?

Introducción

Elegir entre la lactancia materna y la lactancia artificial es una de las primeras decisiones –y de las más importantes- que tienen que tomar los padres que están esperando un bebé. A pesar de que no hay decisiones correctas o incorrectas, la Academia Americana de Pediatría (AAP) se une a organizaciones como la Asociación Médica Americana (AMA), la Asociación Americana de Dietologia (ADA) y la Organización Mundial de la salud (OMS) al recomendar la lactancia materna como mejor opción para alimentar a un bebé.

Concretamente, la AAP afirma que las madres deberían alimentar a sus hijos exclusivamente con leche materna durante los primeros 6 meses, pudiéndose alargar más el período de lactancia materna si tanto la madre como el bebé lo desean.

La decisión de amamantar o dar el biberón a su bebé es una decisión muy personal. Pero hay algunos puntos que tal vez quieras tener en cuenta antes de decidir qué es mejor para ti y tu recién nacido.

¿Qué es la leche materna?

La leche materna es el alimento natural producido por las madres humanas, cuyo propósito primordial es su uso para la alimentación del recién nacido.

La leche materna se considera generalmente la mejor fuente de nutrición para los niños, ya que contiene nutrientes necesarios para su desarrollo, es limpia y genera el vínculo madre-hijo.

¿Cómo se produce la leche materna?

Durante el embarazo, los pechos “construyen” una fábrica de leche preparándose para alimentar al bebé. Las hormonas que produce la placenta, ayudan en este proceso ( para las madres que tienen un embarazo múltiple, las hormonas extras que se producen, fabrican una fábrica más grande de leche).

Una vez que el bebé nace y la placenta se expulsa, la fábrica de leche ya está lista para producir y ahora, gracias a la acción de otras dos hormonas -la prolactina y la oxiticina en dos a cuatro días la producción se inicia a toda capacidad.

De ahí en adelante, serán tus pechos los que determinen cuánta leche debe fabricarse y esto dependerá de cuánta leche succiona tu bebé. Esto, pone al mismo bebé a cargo de la producción de su alimento.

Tu fábrica de leche está siempre produciendo. Cuando se vacían los pechos constantemente, entonces aumentan la producción. Pero si la leche se acumula y no se saca, entonces la producción disminuye.

Si tu bebé decide que quiere comer más seguido, seguirá succionando hasta que la producción de leche aumenta para satisfacer sus necesidades. Pero si estás produciendo más de lo que quiere, la leche que deja en tus pechos, manda una señal al cerebro para que se disminuya la producción hasta que lo que fabriques llegue a la cantidad que el bebé necesita o quiere.

Y entonces…qué tan seguido debe alimentrse el bebé está determinado no por su tamaño o edad, sino por tu capacidad de “almacenaje” (el tamaño de la bodega de tu fábrica de leche).

Los bebés cuyas madres pueden almacenar grandes cantidades de leche, comerán con espacios de tiempo más separados que las mámas con una menor capacidad de almacenaje.

Es muy común que se les comente a las madres que deben tomar o comer algún alimento en particular para producir buena leche, sin embargo, estos son solo mitos, como ya lo mencionamos (pero es importante repetirlo), la producción depende únicamente del estímulo que realiza el bebé al succionar.

Y ¿cómo sale la leche, cómo se secreta?

Para producir este estímulo en las glándulas mamarias de la madre, el bebé realiza un acto instintivo de succión que produce que en el cerebro de la madre, una glándula llamada hipófisis, libere la hormona prolactina, desencadenando así la secreción de la leche.

lactancia7

Cuanta más cantidad de leche tome el bebé, mayor será la estimulación de la hipófisis y por lo tanto se producirá más hormona prolactina y más leche producirá la madre.

Asimismo, la succión del pezón también estimula la producción de otra hormona, la oxitocina. Su liberación da lugar al reflejo de eyección (salida) de la leche. Esto es debido a que la oxitocina estimula la contracción de los conductos galactóforos.

Y ¿cómo sale la leche, cómo se secreta?

¿Qué hace que la leche humana sea tan especial?

La leche humana está diseñada para los bebés. La leche humana es específica para los bebés. Los humanos somos la especie que crece más lentamente pero que tenemos los cerebros más desarrollados y necesitamos fuentes inmediatas de azúcares para alcanzar la cantidad necesaria para un cerebro que crece rápidamente. Es por esto que la leche materna es relativamente baja en proteínas pero alta en carbohidratos (azúcares).

La leche materna contiene cerca de 100 ingredientes que no se encuentran en la fórmula. Las propiedades exactas integradas en la leche materna no son completamente conocidas, pero el contenido nutritivo es relativamente constante y obtiene sus ingredientes del suministro de alimentos consumidos de la madre.

Si haces dieta o te alimentas mal, el contenido se obtiene de tus reservas corporales. La composición exacta de leche materna varía de día en día, de toma a toma, inclusive dependiendo de si es de día o de noche, según el consumo de alimentos, el ambiente, la edad del bebé.

Es interesante observar que la proporción de agua y grasa fluctúa durante la toma. La leche liberada al principio de una mamada, es acuosa, baja en grasa y alta en carbohidratos, mientras que la del final de la toma es más rica en grasas, siendo por ello más saciante.

La mama nunca puede ser realmente vaciada ya que la producción de leche es un proceso biológico continuo: a mayor succión del bebé, mayor producción de leche.

Además de las cantidades apropiadas de carbohidratos, proteínas y grasas, la leche materna también proporciona vitaminas, minerales, enzimas digestivas y hormonas, es decir, todos los nutrientes que un infante en desarrollo requerirá.

La leche humana tiene propiedades que protegen al bebé contra las infecciones: Los bebés alimentados con leche materna son más sanos porque a través de la leche se le transfieren los anticuerpos de la madre y quedan protegidos, en un grado variable, contra una gran cantidad de enfermedades incluyendo neumonía, botulismo, bronquitis, infecciones por estafilococo, infecciones de oído, paperas, etc.

Lo que es más, la madre produce en su organismo los anticuerpos necesarios para luchar contra cualquier enfermedad que se encuentre presente en su ambiente y hace que su leche sea hecha “a la medida” para que el bebé pueda defenderse de esta agresión a la que se le expone.

Contiene también lactoferrina, que no solamente es la fuente de fierro para el bebé sino que además parece tener propiedades antibacteriales y antivirales. Y otros de los componentes protegen al bebé a nivel molecular haciendo de barrera para ciertos agentes patógenos causantes de enfermedades. Este efecto protector permanece aun después de que ya no lo amamantas.

Nutre y facilita la digestión. Los componentes de la leche materna -lactosa, proteína (suero y caseína) y grasas, a menudo denominados la “comida perfecta” para el sistema digestivo de un bebé humano, son fáciles de digerir por el sistema digestivo, todavía inmaduro, del recién nacido.

Como grupo, los bebés alimentados con leche artificial tienen más problemas digestivos que los amamantados. La leche materna tiende a digerirse con mayor facilidad, por lo que los bebés amamantados tienen menos episodios de diarrea o estreñimiento.

Una hormona gastrointestinal, la colecistokinina, manda señales de sedación y de saciedad. Cuando el bebé succiona, la secreción de esta hormona –tanto en la madre como en el bebé- produce una sensación de sueño. El nivel en el bebé sube dos veces, la primera cuando acaba de comer y la segunda a los 30 o 60 minutos. La primera, seguramente es inducida por la succión y la segunda, por la presencia de leche en el tracto gastrointestinal. La disminución en el nivel a los 10 minutos después de que se empezó a alimentar, le permite a la madre ponerlo nuevamente al segundo pecho o bien continuar en el primero para recibir una leche con más grasa.

Si después de alimentar al bebé se esperan 30 minutos para acostarlo, entonces se puede aprovechar la segunda elevación de esta hormona para que el bebé permanezca dormido más tiempo.

La leche humana contiene ácidos grasos esenciales que son necesarios para optimizar la funión cognitiva del cerebro y la visión. Los estudios han demostrado que los bebés prematuros que recibieron leche materna por sonda, están más avanzados en su desarrollo a los 18 meses que los prematuros alimentados con fórmula. Estos resultados sugieren que la leche humana tiene un impacto significativo en el crecimiento del sistema nervioso central y en la agudeza visual.

La leche materna contiene por naturaleza todas las vitaminas y minerales que necesita un recién nacido. La Food and Drug Administration (FDA) de EE.UU. regula las empresas de fabricación de leches infantiles para que éstas contengan todos los nutrientes necesarios.

Las leches comercializadas intentan reproducir algunos de los ingredientes de la leche humana y cada vez se están acercando más, aunque no han conseguido reproducir su composición exacta. ¿Por qué?

Porque algunos de los componentes más complejos de la leche materna son demasiado difíciles de fabricar artificialmente y hay algunos que todavía no se han identificado.

Todo esto nos dice que la leche humana es una substancia única que no puede ser copiada artificialmente.

Cambios de la leche materna durante la lactancia

Durante la lactancia la leche materna sufre diferentes transformaciones, a saber:

Calostro. Es un líquido viscoso amarillento que se produce desde el último trimestre del embarazo y durante los primeros cinco días después del parto. Contiene menos lactosa (azúcar de la leche), grasas y vitaminas hidrosolubles, pero contiene más proteínas, vitaminas y sodio.

El calostro es muy rico en inmonuglobulinas, las cuales protegen al bebé contra diversas infecciones.

Leche de transición. Es de color blanquecino azuloso; se produce durante el quinto o séptimo días hasta el final de la segunda semana después del parto.

Leche madura. Se produce a partir de la tercera semana después del parto y es más blanca y de mayor consistencia que las anteriores. Contiene todos los nutrimentos que el bebé requiere y su composición varía no sólo en cada madre, sino también de un seno a otro y según en el momento del día.

¿A través de la lactancia puedo transferirle otras sustancias a mi bebé?

Además de nutrientes, agua, enzimas y hormonas contenidas en la leche de la madre, al bebé también se le pueden transferir, mediante la lactancia, medicamentos o sustancias tóxicas, como el alcohol, o algunas enfermedades y virus patógenos, como el VIH

¿Cuáles son las ventajas de la lactancia materna?

Amamantar a un bebé puede ser una experiencia maravillosa tanto para la madre como para el bebé. Proporciona, aparte de una nutrición ideal, una intimidad que facilita una experiencia de vinculación especial de la que muchas madres disfrutan enormemente.

A continuación se mencionan algunos de los efectos beneficiosos de la lactancia materna.

Además de proteger contra las infecciones, también puede proteger a los pequeños contra:

  • las alergias,
  • el asma,
  • la diabetes,
  • la obesidad,
  • el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)

Como grupo, los bebés alimentados con leche artificial tienen más infecciones y se tienen que hospitalizar más frecuentemente que los alimentados con leche materna.

Es gratis. La leche materna no cuesta ni un céntimo. Y, debido a los anticuerpos que contiene, los bebés amamantados enferman menos que los alimentados con leche artificial.

En un estudio de costes publicado en el número de abril de 1999 en la revista científica Pediatrics, los investigadores concluyeron que los gastos médicos de los bebés que no se habían alimentado nunca con leche materna eran muy superiores a los gastos médicos de los bebés que sí se habían alimentado con leche materna.

Ofrece sabores diferentes. Una mujer que amamanta a su hijo necesita 500 calorías adicionales cada día para producir leche materna, lo que significa que deberá ingerir una amplia variedad de alimentos equilibrados.

Esto permite que los bebés amamantados puedan probar diferentes sabores a través de la leche materna, pues ésta sabe de forma diferente en función de lo que haya comido la madre.

Absoluta disponibilidad inmediata. Sin necesidad de esterilizar ni preparar biberones ni de hacer carreras de última hora al supermercado para comprar leche artificial, la leche materna siempre está lista para tomar. Y, puesto que siempre sale a la temperatura adecuada, no hace falta calentar biberones a media noche.

A las madres que amamantan a sus hijos también les resulta más fácil estar activas –y entrar y salir de casa con sus bebés- sabiendo que podrán alimentarlos en cuanto tengan hambre.

Previene la obesidad. Estudios recientes indican que la lactancia materna podría ayudar a prevenir la obesidad infantil y adulta. Según el National Women’s Health Information Center (perteneciente al U.S. Department of Health and Human Services), los bebés amamantados tienden a acumular menos peso innecesario, lo que podría ayudar a prevenir el sobrepeso de cara al futuro.

Bebés más inteligentes. Estudios recientes sugieren que los niños alimentados exclusivamente con leche materna durante 6 meses tienen un coeficiente intelectual (CI) de entre 5 y 10 puntos más que los alimentados con leche artificial.

 Contacto “piel a piel”. Muchas madres disfrutan enormemente de la íntima conexión que establecen con sus bebés cuando los amamantan. Y el contacto piel a piel puede contribuir a formar y a afianzar el vínculo emocional entre madre e hijo.

Beneficia igualmente a la madre. La capacidad de alimentar a su bebé sin necesidad de administrarle ningún otro nutriente puede ayudar a una madre a ganar seguridad en sí misma en lo que se refiere a su capacidad para cuidar del bebé.

La lactancia también quema calorías y ayuda a que el útero se encoja tras el parto, de modo que las madres que amamantan a sus hijos recuperan la figura y pierden peso más deprisa que las que los alimentan con leche artificial.

Además, los estudios indican que la lactancia materna ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama premenopáusico y también es posible que ayude a reducir el riesgo de cáncer de útero y de ovario.

Ventajas para la sociedad

La lactancia disminuye los gastos médicos. Los gastos médicos totales para el país son menores para bebés amamantados por completo que para aquellos que nunca lo fueron, porque los bebés amamantados necesitan menos visitas al médico por enfermedad, menos medicamentos y menos internaciones.

La lactancia contribuye a tener una población activa más productiva. Las madres que amamantan pierden menos días de trabajo, ya que sus bebés se enferman con menor frecuencia.

Los costos médicos para los empleadores también son menores y la productividad de los empleados es mayor.

La lactancia es mejor para el medio ambiente porque hay menos basura y menos residuos plásticos comparados con los que producen las latas de fórmula y los suministros para biberones.

Y ¿cuáles son los retos o desafíos a los que se enfrenta la madre?

A pesar de ser la mejor forma de alimentar a un bebé, la lactancia materna también puede acarrear algunas preocupaciones que comparten muchas madres.

Entre las preocupaciones más frecuentes de las madres, sobre todo durante las primeras semanas o meses de vida del bebé, se incluyen:

Incomodidad y molestias. Al principio, como ocurre cuando se está adquiriendo cualquier habilidad, muchas mujeres se sienten incómodas o tienen molestias mientras dan el pecho. Pero con la información, apoyo y la práctica necesaria, la mayoría de las madres superan esta etapa de aprendizaje. El punto fundamental es que la lactancia NO debe doler.

El dolor cuando el bebé se agarra al pecho es normal durante la primera semana hasta el décimo día, y debería durar menos de un minuto en cada toma.

Pero, si el hecho de dar el pecho resulta doloroso durante toda la toma, o si los pezones o las mamas se inflaman o agrietan, es una buena idea pedir ayuda a un especialista en lactancia, al médico de familia, al ginecólogo o al pediatra del bebé.

A veces, sólo es cuestión de utilizar la técnica adecuada, pero a veces el dolor puede obedecer a otro motivo, como una infección.

Tiempo invertido y frecuencia de las tomas. Es incuestionable que la lactancia materna exige una considerable cantidad de tiempo, paciencia, dedicación y compromiso por parte de la madre.

Pero ocurre lo mismo con otras muchas tareas relacionadas con el cuidado y la educación de los hijos. A algunas mujeres les preocupa que la lactancia pueda crearles problemas en el trabajo, o que no puedan ir de compras, hacer recados o viajar debido al horario de lactancia o a la necesidad de extraerse leche durante el día.

Y es cierto que los bebés amamantados necesitan alimentarse más a menudo que los alimentados con leche artificial, porque la leche materna se digiere más rápido que la artificial. Esto significa que el bebé puede necesitar mamar cada 2 ó 3 horas (tal vez más, tal vez menos) durante las primeras semanas de vida.

                                                                         ¿Y cuáles son los retos o desafíos que le pone a la madre?

Esto puede ser agotador para la madre, pero una vez establecida la pauta de lactancia (lo que se suele conseguir durante el primer mes), otros miembros de la familia pueden colaborar dándole al bebé biberones que contengan la leche que la madre se haya extraído previamente cuando ésta necesite un respiro o deba reincorporarse al trabajo.

Y los bebés no tardan mucho en necesitar alimentarse menos frecuentemente y en dormir toda la noche de un tirón (generalmente en torno a los 3 meses). Asimismo, si aprende a organizarse y a aprovechar bien el tiempo, le resultará más fácil diseñar un horario de lactancia y extracción de leche.

  1. Necesidad de limitar la cafeína.Las mujeres que amamantan a sus bebés deben limitar el consumo de cafeína a no más de 300 miligramos (entre una y tres tazas de café) al día porque puede provocar problemas, como la inquietud y la irritabilidad, en algunos bebés.

De todos modos, muchas mujeres ya están acostumbradas a tomar menos cafeína porque redujeron su consumo al mínimo durante el embarazo. Las mujeres a quienes les gustan mucho las bebidas con cafeína pueden seguir tomando pequeñas cantidades de esta sustancia combinando las bebidas con y sin cafeína, o tal vez prefieran cambiarse a bebidas descafeinadas de sabor similar.

Trastornos médicos de la madre, medicamentos y cirugía mamaria. Los trastornos médicos, como la infección por el VIH o el SIDA o aquellos que requieren someterse a quimioterapia, así como la toma de determinados medicamentos, imposibilitan la lactancia materna.

Si una mujer no está segura de si debería amamantar a su bebé porque padece determinado trastorno o toma determinada medicación, debería preguntárselo a su médico o a un especialista en lactancia.

Pero la mayoría de las madres pueden amamantar a sus bebés aún cuando tomen algún medicamento. Las mujeres que se han sometido a cirugía mamaria, como una reducción de senos, pueden tener dificultades para producir leche si sus conductos mamarios han sido dañados.

Si éste es tu caso, es una buena idea que hables con tu médico y le pidas consejo a un especialista en lactancia.

¿De qué depende la lactancia?

De acuerdo con la maestra en ciencias del Instituto Nacional de Perinatología, María Eugenia FloresQuijano, una lactancia natural correcta está determinada por dos factores muy importantes:

  1. Que sea exclusiva y de libre demanda durante al menos los seis primeros meses de vida del bebé.
    1. La lactancia exclusiva consiste en que la leche materna sea el único alimento que se le proporcione al bebé, sin interferir esta dieta con jugos o agua, pues al incluir otros alimentos, el bebé demandaría menos leche a su madre, lo que a fin de cuentas disminuiría su producción.
  2. Por su parte, la libre demanda consiste en alimentar al bebé cada vez que lo requiera, pues al nacer, el bebé deja de alimentarse continuamente por medio del cordón umbilical y cambia a una alimentación espaciada.
    1. Con una lactancia correcta, el bebé paulatinamente espaciará sus tomas de leche materna.

¿Amamantar es un instinto natural?

Amamantar es una función natural, pero NO necesariamente un instinto maternal.

Es un poco como aprender a andar en bicicleta, en las primeras semanas tú y tu bebé pueden luchar un poco para acoplarse, pero un día, de repente, empiezas a “pedalear” kilómetros enteros. Será tan fácil que no entenderás porque te costaba tanto trabajo al principio.

Recuerda que la mayoría de las mujeres necesitan que alguien les enseñe cómo deben de amamantar a su bebé y además necesitan estímulo, apoyo y ayuda para que disfruten el amamantar y cuidar a su bebé.

Y ¿cuál es la ventaja de la lactancia artificial o con fórmula?

Las principales organizaciones médicas consideran la lactancia materna como la mejor opción nutricional para un bebé, pero no todas las madres quieren o pueden amamantar a sus bebés. Las leches infantiles comercializadas son una alternativa nutritiva a la leche materna y hasta contienen hierro.

Fabricada en condiciones de esterilidad, las leches artificiales intentan reproducir en la medida de lo posible las propiedades y la composición de la leche materna utilizando una compleja combinación de proteínas, azúcares, grasas y vitaminas que serían imposibles de fabricar artesanalmente en casa.

Por lo tanto, si no amamantas a tu bebé, es importante que le des solamente leche infantil comercializada.

                                                                   lactoformula

Aparte de las razones médicas, he aquí otros motivos que pueden llevar a una mujer a elegir la lactancia artificial en vez de la materna:

Comodidad. Cualquiera de los dos progenitores (o cualquier otra persona que esté a cargo) puede darle el biberón al bebé en cualquier momento (aunque esto también se puede hacer cuando la madre se extrae leche manualmente o con un extractor de leche).

Esto permite que la madre comparta la responsabilidad de alimentar al bebé con el padre y ayuda a este último a involucrarse más en la alimentación del bebé, algo crucial en el proceso de formación del vínculo de apego.

Flexibilidad. Una madre que alimenta a su bebé con leche artificial tiene la libertad de poder dejar al bebé con el padre u otro cuidador sabiendo que el pequeño estará bien alimentando. No necesitará extraerse leche ni organizarse el horario de trabajo u otras obligaciones y actividades en función del horario de lactancia del bebé.

Tampoco necesitará buscar un lugar recogido cuando tenga que alimentar al bebé en público. De todos modos, si la madre pasa mucho tiempo fuera de casa con el bebé, necesitará llevar encima provisiones para cuando tenga que darle el biberón.

Tiempo invertido y frecuencia de las tomas. Puesto que la leche artificial se digiere más despacio que la materna, los bebés alimentados con leche artificial pueden espaciar más las tomas que los amamantados.

Dieta. Las mujeres que optan por la lactancia artificial no necesitan preocuparse por lo que pueden comer o beber porque pueda afectarle al bebé.

 Puedes saber cuánto toma el bebé. Es fácil de medir la cantidad que está ingiriendo el bebé.

Y ¿cuáles son los retos o desafíos que la lactancia artificial le pone a la madre?

Al igual que con la lactancia materna, la lactancia artificial también plantea algunos retos.

Organización y preparación. Siempre se debe tener suficiente leche artificial a mano y los biberones se deben preparar con agua esterilizada. Las leches en polvo o condensadas se deben preparar con agua previamente esterilizada (hirviéndola hasta que el bebé tenga por lo menos seis meses) o con agua esterilizada embotellada especial para bebés.

Las leches infantiles que se venden listas para el uso y que se pueden verter directamente en el biberón sin añadir agua, tienden a ser caras.

Los biberones y los chupones se deben esterilizar antes del primer uso y luego lavarse después de cada toma (esto también es aplicable cuando se administra leche materna previamente extraída utilizando un biberón).

Los biberones y los chupones pueden transmitir bacterias si no se lavan adecuadamente y lo mismo ocurre con la leche artificial no conservada en envases estériles.

                                          lactoformula2

Los biberones que se dejan fuera del refrigerador durante más de dos horas y cualquier cantidad de leche artificial que quede en el biberón después de una toma deben desecharse.

Los biberones preparados no se deben guardar en el refrigerador durante más de 24 a 48 horas (lee la etiqueta del producto para más información).

Es posible que sea necesario calentar el biberón antes de dárselo al bebé, aunque esto es algo que dependerá del bebé, pues algunos prefieren los biberones fríos a los calientes.

Algunos padres calientan los biberones en el microondas durante unos segundos y esto no es recomendable porque puede crear peligrosas “burbujas o áreas calientes”.

En lugar de ello, si tu bebé prefiere el biberón caliente, coloca el biberón frío debajo de un chorro de agua caliente durante unos minutos. También puedes calentarlo en una cacerola con agua (al baño María). Comprueba siempre la temperatura vertiéndote una o dos gotas en la cara interna de tu muñeca.

Carece de anticuerpos. Ninguno de los anticuerpos más importantes que contiene la leche materna se encuentra en la leche artificial, lo que significa que ésta no proporciona al bebé la protección añadida contra las infecciones y enfermedades que proporciona la leche materna.

Coste económico. La leche artificial cuesta dinero. Las variantes en polvo son las más baratas, seguidas de las concentradas, siendo las más caras las que se venden listas para el uso.

Y las leches especiales (por ejemplo, de soja o las hipoalergénicas) son más caras –a veces mucho más caras- que las básicas.

Posibilidad de producir gases y estreñimiento. Los bebés alimentados con leche artificial tienden más a tener gases y a evacuar deposiciones más duras que los alimentados con leche materna.

 No reproduce la complejidad de la leche materna. Las leches artificiales están lejos de reproducir la complejidad de la leche materna, que va cambiando a la par de las necesidades nutricionales del bebé.

Comparación de la leche materna con otras leches naturales

Todas las especies de mamíferos producen leche. Pero su composición varía según los requerimientos de cada especie. La leche entera de la vaca no contiene (de forma natural) suficiente vitamina E, hierro ni ácidos grasos esenciales.

Por otro lado, contiene excesivas cantidades de proteínas, sodio y potasio, que pueden dañar los riñones inmaduros del infante.

Además, las proteínas y la grasa en la leche de la vaca entera resultan más difíciles de absorber para un bebé que las de la leche materna. La leche condensada puede ser más fácil de digerir debido al tratamiento de la proteína, pero sigue sin ser nutricionalmente adecuada.

Además se debe considerar que hay niños intolerantes a la lactosa o alérgicos a uno o varios constituyentes de la leche de vaca.

Factores que pueden influir en la toma de decisión

Algunas circunstancias pueden hacer que cambien tus planes de amamantar a tu bebé. Cómo y qué come tu bebé va a depender de su salud y condición física después del nacimiento.

Sin embargo, podemos decir que la mayoría de los bebés, incluso los prematuros, pueden ser amamantados.

Algunos bebés no pueden ser amamantados porque:

  1. Son prematuros
  2. Son muy pequeños
  3. Están muy débiles
  4. Tienen dificultad para succionar
  5. Tienen defectos al nacimiento en la boca: labio y paladar hendido

Se recomienda NO iniciar la lactancia cuando:

  • La madre tiene tuberculosis activa y no tratada
  • La madre tiene SIDA
  • La madre tiene una lesión de herpes en el pecho
  • La madre está severamente desnutrida
  • La madre tiene hepatitis
  • La madre usa drogas ilegales o es alcohólica.

Si decido no amamantar, ¿cómo debo manejar las emociones negativas que surjan?

Si estás considerando alimentar a tu bebé con fórmula, analiza antes todos los pros y los contra para que tu decisión sea bien informada. Y ya decidida, enfócate en alimentar y cuidar a tu bebé con todo el cariño que sientes, en vez de continuar manejando las emociones negativas.

Recuerda, ser padres es una aventura que requiere de desiciones y compromisos. Lo que cuenta es que las hagas lo mejor que puedas.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empieza la percepción del sabor en el bebé?

Los resultados de las investigaciones científicas han revelado que los sistemas necesarios para detectar los sabores –los sentidos del gusto y del olfato– están bien desarrollados desde antes del parto.

 ¿El líquido amniótico que rodeaba al bebé durante el embarazo influye en el desarrollo de los gustos alimenticios del bebé?

El medio en que vive el bebé, el líquido amniótico, cambia en función de los gustos alimenticios de la madre, porque los sabores de su dieta se trasmiten y dan sabor al fluido amniótico.

Durante el último trimestre de embarazo el bebé ingiere importantes cantidades de líquido amniótico y además inhala (respira) el doble de volumen que ingiere. Los botones gustativos en la lengua y los receptores olfativos de la nariz se encuentran bañados de líquido amniótico y, como han demostrado las investigaciones realizadas en los últimos diez años, estas experiencias gustativas ayudan a incrementar el gusto y las preferencias por aquellos sabores a la hora del destetamiento e incluso después.

¿El sabor de la leche materna se parece al sabor del líquido amniótico?

Algunos de los sabores que el bebé aprendió a reconocer durante el embarazo, también se encuentran en la leche materna, lo que sugiere que las primeras experiencias que va a tener el bebé con la cocina de su cultura, ocurren mucho antes de que prueben por primera vez alimentos sólidos.

¿Qué sabores distingue el recién nacido?

Tras el nacimiento, el bebé ya es capaz de percibir los sabores dulce, ácido y amargo probando comidas, igual que una amplia variedad de aromas. Sin embargo, estos sistemas se continúan desarrollando durante la niñez y están influidos por las propias experiencias.

Referencias