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Lactancia. ¿Cómo hacer para que todo salga bien?

Última actualización 19 de octubre 2015
Lactancia. ¿Cómo hacer para que todo salga bien?

 Introducción

Cuando estás embarazada, es muy común sentir la incertidumbre de si podrás

amamantar, ya que seguramente habrás escuchado a muchas madres decir que no tuvieron leche, que fue doloroso o simplemente que el bebé no se prendía y por lo tanto no lograron alimentar al pecho a su bebé.

Afortunadamente, el 99% de las mujeres que dan a luz, están en condiciones de iniciar y de practicar la lactancia debido a que durante el embarazo, su glándula mamaria alcanzó la madurez y el desarrollo necesarios para la producción y excreción de la leche.

Sin embargo, para la mujer la lactancia materna representa una conducta que tiene que “aprender”. Aprender a hacerlo correctamente para que sea exitosa, y que tanto el bebé como la mamá obtengan los mayores beneficios que la lactancia les puede brindar.

¿Por qué vale la pena el esfuerzo?

Porque está científicamente comprobado que la leche materna es el mejor alimento que existe para los bebés. Hay estudios que demuestran que si alimentas a tu bebé exclusivamente con tu leche hasta que tenga por lo menos tres meses de edad, podrías prevenir que contraiga ciertas enfermedades respiratorias. Y si lo haces hasta que tenga por lo menos cuatro meses, es posible que también reduzcas el riesgo de que tenga infecciones en los oídos.

Tu leche es un alimento completo que contiene todas las sustancias nutritivas que el bebé necesita (más de 400), incluyendo hormonas y componentes para combatir enfermedades que no se encuentran en las leches artificiales, o fórmulas infantiles. Más increíble todavía es el hecho de que su composición nutritiva cambia y se ajusta a las necesidades del niño a medida que éste crece y se desarrolla.

Aparte de los beneficios que la leche materna ofrece en la formación del cerebro de tu bebé y en la lucha contra las infecciones, la lactancia te ayuda a crear un vínculo muy fuerte y especial con tu pequeño. Al amamantar, tu bebé también se “nutre” de tu cariño, el contacto directo con tu piel, y la seguridad que siente en tus brazos.

 Algunas preocupaciones de la madre embarazada con respecto a la lactancia

El tamaño de sus senos. Se piensa que si son pequeños producirán poca leche, sin embargo, esto es totalmente falso. El tamaño del seno va en función de la cantidad de grasa que rodea a la glándula mamaria, no de su capacidad para producir leche.

La forma del pezón. Es conveniente que hacia el final del embarazo revisemos nuestro pezón para corroborar que sobre salga ante el estímulo, en caso de tener pezones invertidos o planos, no debemos preocuparnos, ya que el bebé no mama del pezón, sino de la areola.

No tuvo “escurrimientos” de calostro durante el embarazo. También es común escuchar que hay mujeres embarazadas a las que les escurren gotas de calostro y se piensa que quienes no tienen esos escurrimientos no producirán leche, sin embargo, esto nuevamente es falso, ya que esto no es indicativo de la capacidad para producir leche después del parto. Simplemente es algo que nos puede o no suceder.

¿Qué aspectos tengo que cuidar para que salga bien?

En términos prácticos, el aspecto que hay que cuidar para que la lactancia “salga bien”, es que la leche sea extraída eficientemente de la glándula mamaria; esto asegura que:

  • la mujer produzca suficiente leche para cubrir las necesidades de su bebé,
  • su hijo crezca adecuadamente y,
  • se prevengan problemas en los pechos.

Para lograr esta extracción hay que cuidar dos factores: la práctica y la técnica de la lactancia.

¿A qué se refiere la práctica de la lactancia?

La práctica se refiere a las decisiones que la mujer hace con respecto a la manera en que llevará a cabo la lactancia. Es muy importante que hagas los arreglos necesarios con tus médicos y hospital desde antes del parto para que te ayuden a iniciar la lactancia lo más pronto posible después del parto o cesárea, idealmente dentro de las dos primeras horas de vida del bebé.

La primera vez que tengas en brazos a tu bebé, aun en la sala de partos, ponlo en tu pecho. El estómago de tu recién nacido es muy pequeñito así que no necesita mucha leche para llenarse.

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A medida que su pancita crezca, tu producción de leche aumentará para satisfacer sus necesidades.

 El inicio precoz de la lactancia se asocia con:

  • Establecimiento más temprano       de una succión efectiva del bebé.
  • Mejora el control de la temperatura del recién nacido.
  • Estabiliza los niveles de azúcar.
  • Incrementa las evacuaciones y disminuye la ictericia (color amarillento de la piel del bebé)

La bajada de la leche

Es una de las cuestiones que más preocupa a las bajada de la leche es la consecuencia de un proceso hormonal que se desencadena después del parto, haya sido parto vaginal o cesárea. Y en ambos casos, el tiempo que demora en que baje la leche es el mismo, entre el primero y el tercer día después del parto, es un mito que con una cesárea la bajada de la leche materna tarde más.

Hasta que se produce la bajada de la leche, los pechos de la madre producen calostro, un líquido amarillento y espeso que contiene todo lo que el recién nacido necesita. Entre otros beneficios, facilita la eliminación del meconio: las primeras heces del bebé; favorece la flora bacteriana del bebé y, debido a su consistencia, es ideal como entrenamiento, practicando el ejercicio de succión-deglución-respiración.

 Interferencia en la bajada de leche

Existen varios factores que pueden interferir en la bajada de leche:

  • Emociones tales como vergüenza, enojo, irritación, miedo o resentimiento
  • Agotamiento
  • Succión deficiente debido a una posición inadecuada
  • Tiempo insuficiente de amamantamiento activo del bebé
  • Estrés
  • Comentarios negativos de parientes o amigos
  • Miedo a sentir dolor en sus senos o en el útero (p. ej., dolor en los pezones o dolores después del parto)
  • Congestión mamaria durante los primeros días

 Leche madura

Tu leche cambiará y aumentará en cantidad aproximadamente 48 a 72 horas después de dar a luz. Puede tomar más tiempo, según cuándo comiences a amamantar y con qué frecuencia lo hagas. El cambio de la leche se produce un poco antes si ya has amamantado anteriormente.

 Leche inicial: Cuando comienzas a amamantar, la leche que recibe el bebé se denomina leche inicial. Es poco espesa y acuosa, y tiene un tinte celeste. La leche inicial es más que nada agua que se necesita para saciar la sed de tu bebé.

 Leche final: La leche final es liberada después de varios minutos de haber comenzado a amamantar. Su textura es similar a la de la crema y tiene la más alta concentración de grasas. La leche final tiene un efecto relajante en el bebé. La leche final ayuda al bebé a sentirse satisfecho y a aumentar de peso. Alimenta a tu bebé hasta que notes que se está quedando dormido y está satisfecho.

 NOTA: La “leche materna débil” no existe. Tu cuerpo combinará la cantidad exacta de ingredientes necesaria para satisfacer las necesidades del bebé.

Recomendaciones para una práctica adecuada

Libre demanda, es decir, ofrecer el pecho cada vez que el bebé presente signos de tener hambre (durante el día y la noche) y no restringir el tiempo que dure la tetada. Esto es importante ya que la concentración de grasas (lípidos) es diferente en la leche que sale al principio que al final de la tetada y esto ayudará a que el bebé reciba la cantidad de energía que necesita.

El número de tetadas y su duración varía ampliamente. La única restricción es que el recién nacido no pase más de 3 horas sin recibir la leche materna. Generalmente, el bebé succionará de 8 a 12 veces en 24 horas.

  • La lactancia a libre demanda:
  • Disminuye la posibilidad de que el bebé presente ictericia.
  • Estabiliza los niveles de azúcar (glucose) en la sangre del bebé.
  • Disminuye la pérdida inicial de peso
  • Promueve la “bajada” de la leche madura.
  • Incrementa la duración de la lactancia
  • Con el tiempo irás reconociendo los gestos del bebé que indican que quiere mamar: se mete las manos en la boca, hace el movimiento de succión o abre la boca buscando el pecho. No esperes a que llore, en cuanto notes estas señales colócale al pecho.

Ofrecer un pecho sin restringir el tiempo que lacte de él, no tienes que estar pendiente del reloj. Cuando el bebé lo suelte espontáneamente y después de haber sacado el aire, se puede ofrecer el otro pecho.

  • Si el bebé ya no lo toma o se ha quedado dormido, la siguiente tetada habrá de comenzar con el pecho que no tomó o que amamantó por menos tiempo.
  • Es muy importante que tengas en cuenta la importancia de que cuanto más tiempo esté el bebé al pecho más succionará y más se activará la producción de leche.

Lactancia exclusiva mínimo durante cuatro y preferiblemente durante seis meses. Esto es sin incluir otro alimento líquido o sólido a la dieta del lactante durante este tiempo.

Procura permanecer tranquila, sobre todo si a tu recién nacido le cuesta encontrar el pezón o mantenerlo en la boca. Dar de mamar es un arte que exige un poco de paciencia y mucha práctica y nadie espera que sepas hacerlo desde el comienzo, o sea que no dudes en pedir ayuda.

¿A qué se refiere la técnica de amamantamiento?

La técnica de amamantamiento, se refiere a la posición en la que la mujer se dispone a amamantar, la manera en la que acomoda al bebé con respecto a su cuerpo para estimular el reflejo de búsqueda en el bebé y permitir que éste tome el pecho.

La base de una lactancia exitosa es lograr que el bebé agarre el pecho correctamente. Un bebé que se prende bien, saca bien la leche. Un bebé que no se prende bien, tiene más dificultad para obtener leche, especialmente si el suministro no es abundante.

La producción de leche no es abundante en los primeros días después del nacimiento, esto es normal, así lo diseñó la naturaleza; pero si la forma en que está agarrando el pecho el bebé no es buena, se le hará difícil obtener leche. Los bebés no necesitan demasiada leche en los primeros días, pero sí necesitan algo de leche.

Y posteriormente, aunque la producción de leche sea abundante, tratar de amamantar a un bebé con un mal agarre es similar a darle un biberón con un agujero que es demasiado pequeño: el biberón está lleno de leche, pero el bebé no va a obtener mucha o le va a salir muy despacio.

Una técnica adecuada evitará que los pezones y areolas (la parte más oscura del pecho que rodea al pezón) se lastimen y se agrieten y permitirá que la leche sea extraída eficientemente del pecho.

La elección de la posición para amamantar depende de las circunstancias de la madre y del niño y se buscará la que sea más cómoda y eficiente para ambos.

¿Cuándo se considera correcta la técnica de amamantamiento?

  • Cuando hay una correcta adhesión o acoplamiento de la boca del bebé al pecho de la madre.
  • Cuando la duración de las mamadas asegura la extracción de los dos tipos de leche.

Recomendaciones para una técnica correcta:

El bebé debe permanecer en contacto piel con piel con su madre tanto tiempo como sea posible inmediatamente después del parto y durante tanto tiempo como sea posible en las primeras semanas de vida. Por cierto, algunos estudios también han demostrado que el contacto piel con piel entre madre e hijo(a) mantiene al bebé tan caliente como una incubadora. No debe haber prendas que interfieran entre el pecho y la boca del bebé. Cuanto más contacto piel con piel haya, mejor.

  1. En cuanto al bebé:

Una colocación correcta es indispensable para el éxito de la lactancia. Para que el recién nacido pueda realizar una adecuada succión, el acoplamiento boca-pecho debe ser funcional:

  • El bebé debe tomar el pecho de frente, sin voltear la cara. El acoplamiento correcto permite que el bebé introduzca el pezón y gran parte de la areola dentro de la boca.
    • La boca del bebé debe cubrir toda o casi toda la areola mamaria y el pezón debe estar completamente dentro de su boca, sobre el paladar blando en la parte superior de la boca. Para dejarlo más claro, el pezón no debe quedar en los labios del bebé sino todo dentro de la boca. La leche sale por el pezón pero gracias a la succión que hace el bebé.
  • El reflejo de succión del bebé enviará al cerebro de la madre la orden para producir prolactina, hormona responsable de la producción de leche.
  • Existe una regla muy importante que se debe cumplir en el amamantamiento: “La boca del niño se acerca al pecho y no el pecho al niño”.
    • Si el bebé no se coge al pecho enseguida, no te agobies, sigue intentándolo. Algunos lo hacen enseguida y otros tardan un poco más. Para ayudarle, déjale en contacto con tu pecho desnudo la mayor parte del tiempo, cerca de tu olor y tu calor.
  1. En cuanto a la madre:

La mujer necesita estar en una posición relajada y cómoda y puede estar sentada o acostada.

Sentada: Puedes apoyar los pies en un banquito y/o colocar una almohada sobre los muslos para quitar tensión de la espalda y acercar al bebé a la altura del pecho.

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La cabeza y espalda del bebé descansan sobre el antebrazo, del lado del pecho que se está ofreciendo, de tal manera que la cabeza del bebé quede libre para moverse asegurando que la nariz del bebé no se presione contra el pecho y pueda respirar normalmente.

  • Ofrecer el pecho al bebé tomándolo con la mano en forma de “C” con el dedo pulgar arriba de la areola y los otro cuatro dedos por abajo, soportando la base del pecho contra el tórax, o bien en forma de “U”, de manera que el pulgar quede del lado interno del pecho y los otro cuatro del lado opuesto a la areola. En esta forma el bebé podrá introducir suficiente tejido mamario a la boca evitando la obstrucción por los dedos.
  • Estimular el reflejo de búsqueda tocando los labios del bebé con el dedo o la punta del pezón y cuando el bebé abra la boca introducir buena parte de la areola y pezón. Afuera de la boca del bebé se podrá apreciar mayor proporción de la areola por arriba del labio superior que del lado inferior.
  • En ésta posición se suscitarán los reflejos de succión y deglución.

No te preocupes, aunque el bebé tenga su nariz estrechamente pegada contra la mama, puede respirar normalmente debido a la conformación anatómica de ésta.

Posteriormente, el retiro del pecho debe hacerse cuidadosamente, ya que el retiro brusco puede causar trauma del pezón. Romper el vacío succional de la boca separando los labios con el dedo meñique en la comisura e introduciéndolo entre las encías. Sólo entonces retirar el pecho suavemente.

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Posición para amamantar gemelos

¿Cuáles serían los aspectos que debo reconocer mientras estoy dando de mamar?

Anteriormente se mencionó cómo poder reconocer el amamantamiento correcto, dentro de algunos lineamientos generales. Ahora, vamos a ver en la práctica de la lactancia qué aspectos debes reconocer

  • Sonido de deglución audible. Cuando el bebé está extrayendo leche suficiente, su deglución (tragar) es perfectamente audible. El sonido característico de la deglución a veces se acompaña de una especie de suave quejido producido por el aire que se desplaza en el espacio retrofaríngeo (atrás de la garganta).
  • Actitud de bebé satisfecho: Cuando el amamantamiento se hace correctamente, tanto el bebé como la madre sienten placer al hacerlo. El bebé mama tranquilamente, sin apuro ni ansiedad, en forma rítmica, apreciándose claramente relajado y satisfecho.
  • Sueño Tranquilo: Habitualmente después de mamar del segundo pecho, el bebé se queda dormido plácidamente y es habitual que suelte el pecho espontáneamente cuando se relaja. El bebé duerme 1,5 a 3 horas y al despertar, con una actitud corporal, una actividad bucal y lingual propia y un gemido o leve llanto característicos, pide de mamar nuevamente.
    • Mucho antes de llorar, el bebé muestra que está listo para alimentarse. Su respiración puede cambiar, por ejemplo. O puede empezar a estirarse. La madre, a menudo en sueño ligero y en sintonía con su bebé, se despertará, su leche empezará a fluir y el bebé, calmado, usualmente tomará el pecho, contento. Un bebé que ha estado llorando durante algún tiempo antes de ser puesto al pecho, puede rechazarlo aunque esté muy hambriento.
  • Producción de leche constante: La madre que amamanta en forma correcta puede notar que la producción de leche es constante y sentirá que la bajada de la leche está ajustada al horario de mamadas de su bebé.
  • Aumento de peso normal: Desde el punto de vista nutricional, el bebé que se amamanta correctamente, con la frecuencia y duración de las mamadas que corresponde a su edad, tiene un incremento de peso y estatura perfectamente adecuado
  • Al menos seis pañales mojados: Si el bebé está recibiendo la cantidad de leche suficiente, mojará al menos 6 pañales en el día con una orina clara que no deja marca en el pañal
  • Deposiciones amarillas y fluidas: Después que se ha eliminado el meconio, las deposiciones son de color amarillo oro, de consistencia más o menos fluida y tienen un olor característico.
  • Pezones y pechos sanos: Si el niño se acopla bien y hace una succión correcta, el amamantamiento no provoca dolor ni daño en los pezones. Por otra parte, si la extracción de la leche es adecuada, se evita la plétora (Inflamación dolorosa) y la congestión de los pechos.
    • El pecho se va ablandando mientras avanza la lactancia.
    • El pezón se verá elongado (alargado) después de la lactancia, pero no marcado o lastimado

¿Cuándo puedo saber si ya terminé de amamantar?

Cuando el bebé haya extraído la leche disponible o cuando haya quedado satisfecho, soltará el pezón espontáneamente.

Si por alguna razón hay que suspender la tetada antes del que el bebé termine de succionar, es importante romper la presión negativa de la boca del bebé sobre el pecho, para evitar que se lastime el tejido. Esto se logra si la mamá introduce su dedo meñique y abre la boquita del bebé.

Régimen de Libre Demanda

En el régimen de libre demanda es el bebé el que regula la frecuencia de las mamadas de acuerdo a la necesidad que tiene de recibir alimento y de hidratarse. Durante los primeros días el vaciamiento gástrico se produce más o menos cada 1,5 hora y con esa frecuencia el bebé necesita recibir alimento y agua.

Los bebés a menudo amamantan muy seguido los primeros días, esto es normal y temporal. En realidad, durante los primeros días los bebés tienden a mamar con frecuencia, en especial al final de la tarde o durante la noche.

Es importante que entiendas esto, ya que muchas veces esta demanda frecuente se interpreta como que la leche materna no es suficiente y se recurre a la fórmula, que obviamente mantendrá satisfecho al niño por más tiempo porque se digiere más lentamente.

Hasta que se ajusta el proceso de producción de leche a la demanda del niño, durante las primeras semanas la madre tendrá que amamantar frecuentemente (cada 2 1/2 a 3 horas), pudiendo también tomar la iniciativa de dar de mamar cuando sienta los pechos demasiados llenos.

La base de la manutención de la producción de la leche está en permitir el equilibrio natural entre lo que el bebé pide y lo que la madre produce. El poner horarios rígidos interfiere con el delicado mecanismo fisiológico de la lactogénesis (producción de leche).

Cuando se inicia la mamada, el bebé hace una succión “vacía” por algunos segundos. Con esto estimula el reflejo de eyección (salida de la leche) y a la vez le da tiempo al bebé para organizar el sistema de succión-deglución para recibir la leche.

En cada mamada el bebé debe recibir los dos tipos de leche de cada pecho: la leche inicial, con más contenido de lactosa y agua, y la leche final, con más contenido de grasa y mayor concentración.

Estudios han demostrado que en las primeras semanas, la segunda leche empieza a fluir después de los 7 minutos, razón por la cual las mamadas deben prolongarse al menos 15 minutos por lado, vaciando siempre un pecho antes de ofrecer el otro.

Si la leche no es removida, la glándula produce una sustancia que inhibe el proceso de síntesis celular, y si ésta situación persiste, cesa totalmente la producción. El vaciamiento de ambos pechos es indispensable para que se mantenga en ellos la producción normal de leche.

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¿Y cómo podemos reconocer si un amamantamiento es correcto?

  • Cuando satisface todas sus necesidades nutricionales, con un mínimo de desgaste metabólico.
  • Cuando no provoca molestias en la madre y ella siente verdadero placer de amamantar a su hijo.
  • Cuando satisface psico-emocionalmente tanto a la madre como al niño.

¿Qué ventaja tiene que yo amamante a mi bebé?

La composición de aminoácidos y ácidos grasos de la leche materna resulta la más adecuada para satisfacer plenamente las necesidades nutritivas del bebé para que tenga un óptimo desarrollo, éste es uno de los principales beneficios que aporta la leche de seno materno pero existen también otros:

Para el bebé:

Alimento ideal: porque contiene todos los nutrientes que el niño necesita, durante los primeros 6 meses de vida, evita tanto la desnutrición como la obesidad.

Protección contra enfermedades: la leche materna protege al niño contra infecciones, diarreas y resfríos porque contiene sustancias que aumentan sus defensas, además, previene la aparición de alergias

Salud buco dental: los niños amamantados, al succionar el pecho materno estimulan un mejor desarrollo de los huesos y músculos de la cara, favoreciendo también el futuro crecimiento de dientes más fuertes

Para la mamá:

Recupera la figura: La producción de la leche materna promueve la pérdida del peso ganado durante el embarazo

Evita las hemorragias: La succión del pecho estimula la liberación de algunas sustancias, que permiten al útero recuperar su estado original, evitando las hemorragias después del parto

Económica: la leche materna es limpia y saludable. Está disponible a la temperatura ideal y elimina el trabajo de preparación, lo que presenta ahorro de tiempo y dinero

La lactancia prolongada y repetida contribuye a formar niños emocionalmente sanos y reduce el riesgo de padecer cáncer de mama.

Se recomienda continuar con la lactancia nocturna (al menos una vez en la noche), ya que ésta mamada produce una mayor secreción de prolactina influyendo directamente en una mayor producción de leche y en la manutención de la amenorrea (no hay ovulación ni menstruación) e infertilidad postparto.

¿Y cómo me debo cuidar yo si estoy amamantando?

  • En cuanto a alimentación: debes incluir en tu dieta todo tipo de productos, en especial frutas, hortalizas, verduras, líquidos y carnes. La grasa, sal y dulce debe ingerirse en poca cantidad.
  • No consumas alcohol o cigarrillos y procura no tomar bebidas con cafeína, si necesita medicamentos consulta a tu médico.
    • El uso de medicamentos durante la lactancia debe ser cuidadosamente monitoreado por un médico. Todos los fármacos pasan a la leche y si pasan en cantidad suficiente pueden producir efectos secundarios graves. Algunos medicamentos son compatibles con la lactancia y otros no.
  • Examina con frecuencia tus pechos
  • Báñate diariamente y limpia siempre el pezón antes de empezar a amamantar a tu bebé.
  • Usa un sostén o corpiño adecuado.

Consejos importantes a seguir que te ayudarán a tener una lactancia exitosa

¿Cuándo y cómo despertar al bebé? Recuerda, durante las primeras cuatro semanas no debe transcurrir más de tres horas sin que el bebé reciba alimento.

Estimula al bebé para que despierte completamente: quítale las cobijas, cámbiale el pañal, coloca al bebé en contacto piel a piel ya sea con la madre o padre, masajéale su espalda, brazos y piernas. Pasa un algodón húmedo en su carita.

NO le ofrezcas complementos como fórmulas o tés. La leche materna es el alimento ideal y contiene todos los nutrientes necesarios para que nuestros hijos se desarrollen correctamente. Si la madre alimenta a su hijo a libre demanda, generará la leche que requiere su bebé.

 Sugerencias para crear un buen ambiente para el amamantamiento:

  • Busca un lugar tranquilo para amamantar. Antes de comenzar a alimentar a tu bebé, desenchufa el teléfono, pon música relajante y respira profundo. (Respira profundamente con el abdomen cuatro o cinco veces).
  • Si amamantar en público te incomoda, insiste en tener privacidad y/o coloca una manta liviana sobre el bebé y tu hombro.
  • No dejes que amigos y parientes con buenas intenciones y que piensen distinto te desanimen.
  • Restringe las visitas hasta que te sientas cómoda.

Con la colaboración:

Maestra en Ciencias Ma. Eugenia Flores Quijano del Departamento de Investigación en Nutrición del Instituto Nacional de Perinatología.

Dra. Giovanna Majanos Rivas.

IBCLC Graciela Hess

Referencias