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Lactancia: leche materna y medicamentos o drogas

Última actualización 19 de octubre 2015
Lactancia: leche materna y medicamentos o drogas

Introducción

Mas del 90% de mujeres toman medicamentos o productos herbolarios durante el periodo de lactancia y en algún momento dado pueden tener duda acerca de la compatibilidad de la lactancia con un medicamento, una planta medicinal, un contaminante ambiental o una enfermedad.

Aunque las enfermedades más comunes, como por ejemplo: los resfriados, la gripe, o la diarrea no pueden filtrarse en la leche materna, la mayoría de los medicamentos que ingieras pasarán a tu leche, pero usualmente en cantidades muy pequeñas ya que el organismo de las mamás lactantes metaboliza la mayor parte de las drogas antes de que éstas puedan pasar a la leche que será mamada por el bebé.

No obstante, algunas drogas podrían llegar a causar problemas en los bebés incluso si fueran ingeridas en muy pequeñas dosis.

Es por esto que se recomienda que, si estás dando el pecho a tu bebé, no tomes ningún medicamento sin consultar antes con un médico bien documentado. Él seguramente te dirá si es necesario suspender la lactancia.

Factores que determinan la seguridad de los medicamentos durante la lactancia materna.

 Estos factores pueden estar relacionados con la leche materna, con la madre, con el mismo medicamento o con el bebé.

Factores relacionados con la leche materna, composición de la leche: la leche materna sufre muchos cambios en las concentraciones de grasas y proteínas los cuales dependen del momento en el que estás (calostro vs. leche madura), o incluso del estado de una mamada (leche frontal o primera vs. leche posterior) Estos cambios van a influenciar cuánto del medicamento va a ser transportado del plasma de tu sangre a la leche y esto causa variaciones en la concentración del medicamento en la leche.

 Factores relacionados con la madre: la forma en la que se administra el medicamento, la dosis y la duración del tratamiento y si se excreta a través del hígado o de los riñones.

Factores relacionados con el bebé: la edad (el efecto es mayor en recién nacidos que en bebés más grandecitos cuya función del riñón y del hígado es más eficiente); el peso, la forma en la que se absorbe el medicamento, cómo se excreta y qué tanta leche está mamando en cada toma.

Factores relacionados con el medicamento: su concentración en la leche, la toxicidad, el posible efecto supresor de la producción de leche y si es un medicamento de larga o corta acción.

Otro factor importante es el momento en el que la droga alcanza los niveles más elevados en tu sangre. Para evitar que coincida con el momento de amamantar, es necesario que te lo tomes justo al terminar de alimentar a tu bebé.

 ¿Los medicamentos pueden afectar al bebé?

Ante todo debes saber que casi todo lo que se suele prescribir es compatible con la lactancia. Es así que, apenas media docena de enfermedades maternas, contraindican o hacen prácticamente imposible la lactancia. Muchas madres que dan pecho a sus hijos después del parto han de tomar algún tipo de medicamento de manera ocasional o continuada, surgiendo de este modo la duda si debe interrumpirse la lactancia o no. En general la mayoría de los medicamentos que una paciente ingiere se excretan en mayor o menor medida por la leche. Casi todos ellos en pequeñas cantidades.

Muchas madres que dan pecho a sus hijos después del parto han de tomar algún tipo de medicamento de manera ocasional o continuada, surgiendo de este modo la duda si debe interrumpirse la lactancia o no. En general la mayoría de los medicamentos que una paciente ingiere se excretan en mayor o menor medida por la leche. Casi todos ellos en pequeñas cantidades.

Muchas madres que dan pecho a sus hijos después del parto han de tomar algún tipo de medicamento de manera ocasional o continuada, surgiendo de este modo la duda si debe interrumpirse la lactancia o no. En general la mayoría de los medicamentos que una paciente ingiere se excretan en mayor o menor medida por la leche. Casi todos ellos en pequeñas cantidades.

Como ya lo mencionamos anteriormente, la mayor parte de las drogas que la madre consume y se encuentran en la sangre, pueden pasar a la leche, pero no son muchas las que lo hacen en la cantidad suficiente como para afectar al lactante. La dosis que pasa a la leche, raramente excede el 1% al 2% de la dosis materna.

Las madres que deben tomar medicamentos diariamente para padecimientos tales como epilepsia, diabetes o hipertensión, pueden amamantar a sus bebés. Sin embargo, es recomendable que consulten con su pediatra para que les aconseje acerca de la mejor manera para minimizar la exposición del bebé a la droga.

lacydrogas

Prácticamente todos los medicamentos hormonales como: la hormona tiroidea, la insulina, la cortisona a las dosis habituales, son compatibles con la lactancia, sólo hay que evitar los estrógenos pues provocan disminución de la producción de leche. El médico te indicará qué tipo de anticonceptivo podrás usar durante el tiempo que dure la lactancia.

¿Cómo puedo saber si un medicamento es tóxico para el bebé?

Para que una sustancia tomada por o aplicada a la madre afecte al lactante debe: o inhibir la producción de leche o seguir todos y cada uno de los pasos que se describen a continuación.

Inhibir la producción de leche: Algunos medicamentos disminuyen la producción láctea, fundamentalmente por inhibición de la hormona prolactina

Aparecer en la sangre de la madre: es decir, tiene que absorberse.

Tiene que pasar de la sangre a la leche. Casi todos los medicamentos pasan a la leche en mayor o menor medida, aunque hay excepciones, como la heparina y sus derivados (inyecciones anticoagulantes que a veces se aplican antes o después del parto, cuando existe riesgo de trombosis).

Persistir en la leche de la madre en concentración significativa, lo que depende de:

  • Pico o Tiempo máximo: Tiempo necesario para alcanzar la concentración máxima desde que se toma. Si el medicamento puede afectar al bebé, es justo el momento en el que hay que evitar dar pecho (es mejor tomar el medicamento o producto en cuestión inmediatamente después de dar pecho).
  • Semivida de eliminación. Es el tiempo que tarda la concentración plasmática de una sustancia en reducirse a la mitad. Cuanto más corto es (pocas horas), más pronto se elimina y, por tanto, más seguro para la lactancia.

Pasar a la sangre del lactante: Según la capacidad de paso a la leche y de absorción por parte del lactante se considera que el porcentaje de dosis materna de un medicamento que llega al lactante generalmente es en cifras inferiores a 1.0 %.

Producir un efecto perjudicial al bebé. La mayor parte de los medicamentos pasan a la leche en cantidades tan ridículas que no pueden tener ningún efecto. Y la mayoría, aunque pasasen en mayor cantidad, no serían perjudiciales.

Además, si la madre ha estado recibiendo el medicamento durante el embarazo (que ha llegado al feto a dosis plenas), no existe razón alguna para suspenderlo o desaconsejar la lactancia una vez nacido el bebé.

Medicamentos de aplicación local. Los medicamentos aplicados sobre la piel, los que se inhalan por la nariz, o los que se aplican en los ojos, no son un riesgo para el bebé que es amamantado.

Los medicamentos como la anestesia local. No implican un riesgo para el bebé

Factores maternos que influyen en la cantidad de medicamento a la cual el recién nacido está expuesto

Padecimientos maternos: Cualquier padecimiento que retarde la eliminación del medicamento en la madre (por ejemplo si la madre tiene problemas del hígado o del riñón), puede dar lugar a que se presenten niveles altos del medicamento en la leche materna y, por lo tanto, haya una mayor exposición del medicamento en el recién nacido.

Vía de administración: Si la madre toma el medicamento por vía oral se demorará en llegar a la leche materna, en cambio si se usa inyectado en la vena, tendrá niveles en sangre más altos y llegará más rápidamente y en mayor concentración a la leche materna. La vía intramuscular también es rápida.

 La dosis y duración del tratamiento: Son importantes para determinar la seguridad del uso del medicamento durante el amamantamiento.

 En algunos medicamentos se desconoce la magnitud de excreción a través de la leche, de ahí que sea necesario usar medicamentos aprobados para usarse durante la lactancia materna.

 Los factores genéticos. La sensibilidad de la madre y del bebé que pueden presentarse de manera severa ante ciertos medicamentos como: alergias, diarrea, vómito.

 Factores del recién nacido que pueden influir

La edad y la madurez del lactante son importantes. Los bebés prematuros y recién nacidos tienen inmadurez a nivel renal y hepático y tienen mayor riesgo de alcanzar concentraciones altas del medicamento en la sangre.

Consideraciones que te ayudarán si vas a recibir una medicación

  • Evita lo más posible el uso de medicamentos. Si son utilizados sólo para aliviar síntomas, selecciona la droga que alivie el síntoma más molesto.
  • Retrasa el tratamiento (si es posible). Las terapias específicas deben ser retrasadas hasta después del destete.
  • Toma el medicamento antes del período más largo de sueño del bebé. Esto puede aplicarse para drogas que se administran una vez al día.
  • Trata de no amamantar en los periodos de concentración máxima de la droga, entre 1 a 3 horas después de ingerido el medicamento.
  • Toma el medicamento cuando termines de dar de mamar.
  • Se prefiere los medicamentos que tienen un período de acción más corto.
  • No debe suspenderse la lactancia materna, ya que las consecuencias para la salud del niño pueden ser desfavorables.
  • Comunícate con el pediatra si el bebé presenta una reacción como (diarrea, somnolencia, llanto excesivo, etc.).

¿Cuáles medicamentos están contraindicados?

Además de los antineoplásicos (anticancerígenos) y las drogas de abuso social, sólo cuatro medicamentos están absolutamente contraindicados durante la lactancia: la fenindiona (Metronidazol), la amiodarona (medicamento para corregir las arritmias del corazón), los derivados del ergotamina (para crisis de migraña) y los yoduros.

Lee la etiqueta del medicamento para saber si afecta la lactancia materna. Algunos medicamentos pueden afectar la capacidad de tu cuerpo para producir leche materna.

Advertencias de uso

Pero si hay algo que está absolutamente prohibido es la automedicación. Sólo puedes utilizar fármacos bajo estricto control médico, para que se te indique en qué momento debes tomarlos, si tienes que esperar para dar el pecho al bebé, cuántas dosis puedes ingerir…

Y es que incluso los medicamentos más seguros tienen cierto riesgo si no se usan en el momento y en la forma adecuada. Por ejemplo, si tomas paracetamol, tendrás que esperar un mínimo de dos horas para amamantar a tu hijo, es decir, lo ideal es tomarlo inmediatamente después de dar el pecho.

Si quieres saber el nivel de riesgo de otros medicamentos, las precauciones que debes guardar con ellos, cuánto tiempo tardan en ser eliminados del organismo materno…, entra en www.e-lactancia.org. Es una página web coordinada por el Dr. José María Paricio, ex jefe de Pediatría del Hospital de Denia (Alicante, España), uno de los mayores expertos en lactancia materna. Allí podrás consultar la compatibilidad del amamantamiento, no sólo con medicamentos; también con plantas medicinales, contaminantes ambientales, suplementos vitamínimos, procedimientos médicos o enfermedades.

Drogas ilícitas y “drogas sociales”.

La nicotina a dosis muy altas puede disminuir la producción de leche por inhibición de la liberación de prolactina. Los lactantes criados en ambientes de humo de tabaco padecen más infecciones respiratorias, pero más si al mismo tiempo son alimentados con leche artificial, por lo que si una madre no puede dejar de fumar, es preferible que trate de fumar menos y que no fume dentro de casa, pero sobre todo que siga dando pecho para contrarrestar los efectos perniciosos del tabaquismo pasivo del lactante.

Grandes dosis de cafeína (más de 300 mg al día, 6 tazas de café al día) pueden producir irritabilidad e insomnio en el lactante, aunque algunos lactantes tienen problemas con menos dosis. Si aparecen estos síntomas, valorar la conveniencia de disminuir la ingesta de café, té, mate, chocolate, refrescos, bebidas o medicamentos que lo contengan.

Es recomendable no consumir alcohol o hacerlo de forma muy moderada y ocasional. El consumo crónico ocasiona sedación y retraso psicomotor en el bebé.

El alcoholismo y las drogas de abuso, alteran el juicio y la conducta, interfieren con la capacidad de la madre de cuidarse a sí misma y de atender apropiadamente a su bebé haciendo peligrar la vida y salud de ambos.

Las anfetaminas se concentran 7 veces más en la leche que en la sangre y se absorben oralmente muy bien, provocando taquicardia e irritabilidad en el lactante.

La relación leche/plasma para la marihuana es de 8, su absorción oral es completa, permanece durante meses en tejidos grasos y su metabolito, el tetrahidrocanabinol, puede retrasar el desarrollo psicomotor del lactante.

La cocaína provoca vómitos, diarrea, hiperexcitabilidad, hipertensión y taquicardia en los lactantes de las madres que la toman.

La fenciclidina y el LSD son potentes alucinógenos nada recomendables; la fenciclidina se concentra 10 veces más en leche que en plasma y ambas drogas tienen una biodisponibilidad oral del 100%.

La heroína, que también se concentra más del doble en leche que en plasma, se excreta en cantidad suficiente para crear adicción en el lactante.

El uso de drogas ilícitas te afecta tanto a ti como a tu bebé ya que estas drogas pasan directamente a la leche materna. Es indispensable que detengas este hábito o elijas no amamantar a tu hijo, algunas de ellas afectan la producción de la leche y además afecta la capacidad de la madre para cuidar del bebé y puede poner en peligro la salud y la vida de ambos

¿Los estudios de laboratorio afectan la lactancia?

Todos los procedimientos odontológicos, incluida la anestesia local, el blanqueo de dientes y la prescripción de antibióticos y antiinflamatorios, también son compatibles con la lactancia.

Las ecografías, las radiografías, los TAC y las Resonancias Nucleares Magnéticas (RNM) son compatibles con la lactancia, aunque sea con contrastes. Muchos de los contrastes empleados en estas exploraciones son yodados, pero el yodo está fijado a la molécula del contraste y no puede liberarse, comportándose como material inerte.

La lactancia no debe suspenderse por una mamografía, pero puede dificultar su interpretación, en cuyo caso se puede recurrir a la ecografía. Antes de practicarla conviene vaciar bien el pecho (dar de mamar) para disminuir las molestias de la exploración y facilitar su interpretación.

En cambio, hay que consultar cuidadosamente cuánto tiempo se debe dejar de amamantar si lo que se va a practicar es una prueba con isótopos radioactivos (gammagrafía); en este caso, es conveniente haber tomado la precaución de extraer leche previamente para disponer de una reserva necesaria en días posteriores.

Conclusiones

Muchas veces se interrumpe la lactancia con tratamientos que son considerados oficialmente compatibles con la Lactancia Materna.

Promover la lactancia materna es el objetivo que deben plantearse todos los profesionales de la salud. Interrumpirla puede tener consecuencias para la salud de madre e hijo.

Es importante que el médico, antes de administrar un fármaco a una madre lactante, se pregunte si el medicamento es realmente necesario y deberá seleccionar el más seguro el cual será administrado en la dosis más baja posible y durante el período más breve compatible con un tratamiento eficaz.

Es importante que observes reiteradamente a tu bebé mientras recibes el tratamiento farmacológico, para que, tempranamente, detectes si existen efectos adversos como por ejemplo: cambios en los patrones de alimentación y sueño, inquietud, agitación, depresión, erupciones en la piel. Ante la aparición de algunos de estos signos, es necesario comunicarlo a tu médico y al pediatra.

Preguntas frecuentes:

  1. Nos han mandado a los dos el mismo antibiótico. ¿Tengo que dárselo, o ya es suficiente con lo que tomo yo y pasa a la leche?

Tienes que dárselo. Con la cantidad que pasa a la leche tu hijo no tiene ni para empezar. Y no, no se le juntará demasiada cantidad, es como si tu hijo, en vez de tomarse una pastilla, tomase 1,01 (o 1,0001) pastillas.

  1. ¿Es mejor tomarlo antes o después de la toma?

En algunos casos muy concretos para aquellos medicamentos que se pueden tomar, pero con grandes precauciones, puede que tu médico te aconseje un horario concreto. El truco es intentar que el pico máximo del medicamento en la sangre (que es distinto en cada fármaco, muchas veces entre 30 minutos y dos horas después de tomar la pastilla, pero a veces más tarde), no coincida con una toma. Cuando el tratamiento se toma sólo una vez al día, y además el niño duerme de un tirón (se dice que algunos lo hacen), lo mejor suele ser tomar la pastilla tras la última toma de la noche.

  1. ¿Y si me salto una toma y le doy un biberón?

Si te han dicho que se puede tomar el medicamento, se puede. Darle biberón puede afectar tu lactancia.

  1. ¿Y si tomo sólo media pastilla?

Si no estás enferma, o no necesitas el tratamiento, no tomes nada. Pero si lo necesitas, el médico te habrá recetado la dosis adecuada. No se te ocurra tomar menos.

Referencias: