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Monitorización fetal antes del parto

Última actualización 25 de Agosto 2014
Monitorización Fetal

Introducción

La monitorización fetal antes del parto es una herramienta diagnóstica para evaluar el bienestar fetal. Esta tecnología permite el registro continuo de la frecuencia cardiaca fetal y su relación con las contracciones uterinas del trabajo de parto, lo que le permite a tu médico evaluar la salud de tu bebé.

La monitorización fetal es una técnica indolora y no invasiva que suele realizarse en las últimas semanas del embarazo y durante el trabajo de parto con objeto de controlar la actividad uterina y el bienestar intrauterino del bebé.

Se basa en el hecho de que el monitoreo de la frecuencia cardiaca fetal es el reflejo más acertado de la oxigenación del bebé en un determinado momento.

El pulso fetal y sus indicaciones: El promedio de latidos fetales oscila entre 120-180 por minuto. Así que una alteración significativa de este ritmo, inferior o superior delata que existe algún tipo de sufrimiento fetal, bien sea por falta de oxigeno, mala colocación o por cualquier otra causa.

Muchas mujeres describen los latidos cardiacos de sus bebés como el sonido del galope de un caballo.

Ese pulso puede cambiar como respuesta del bebé ante las condiciones presentes en el útero (generalmente durante la labor de parto o en el parto mismo). Un pulso o patrón cardiaco anormal puede significar que el bebé no obtiene suficiente oxígeno o que existen otros problemas.

Un patrón anormal también puede indicar que es necesario realizar un parto de emergencia o por cesárea.

¿Cuántos tipos de monitorización fetal hay?

Fetoscopio: Un Fetoscopio es un dispositivo especialmente diseñado para escuchar los latidos del bebé que se parecerá mucho a un estetoscopio. El mismo está equipado con un auricular especial, el cual le permitirá a tu médico escuchar los latidos del corazón de tu bebé. El fetoscopio deberá ubicarse en diferentes lugares abarcando toda el área de tu abdomen a fin de poder detectar los latidos fetales. Existen varios tipos de fetoscopios y se pueden utilizar desde las 18 semanas del embarazo.

Doppler: es un tipo de ecografía que utiliza ondas sonoras para medir el flujo de la sangre a través de un vaso sanguíneo. El flujo aparece en forma de ondas sobre la pantalla del ecógrafo. Los estudios del flujo por Doppler se pueden utilizar para evaluar el flujo sanguíneo en las venas y arterias umbilicales y en el cerebro y el corazón del bebé. El Doppler a veces recibe el nombre de velocimetría Doppler.

Si el estudio muestra una disminución en la cantidad de flujo sanguíneo, es posible que se requieran otras pruebas.

Monitorización fetal electrónica: Durante el trabajo de parto y el alumbramiento, los latidos fetales también podrán ser controlados utilizando un dispositivo especialmente diseñado para realizar un monitoreo fetal electrónico. Este dispositivo le permitirá a tu médico controlar la frecuencia cardiaca del bebé continuamente durante el transcurso del trabajo de parto. El monitoreo fetal electrónico además se encargará de registrar las contracciones que tendrás durante el trabajo de parto. Esta información podrá ser utilizada para determinar el estado del bebé durante el trabajo de parto y el parto mismo.

Existen dos clases principales de dispositivos especialmente diseñados para realizar monitoreos fetales electrónicos

  • Monitorización electrónica fetal externa: El monitoreo fetal externo se llevará a cabo utilizando una serie de electrodos especialmente diseñados para esta tarea en particular, los cuales se ajustarán a la parte externa de tu abdomen. Estos electrodos, conocidos con el nombre de trasductores o sensores, son dos especies de discos electrónicos especiales. Los mismos permitirán captar y grabar (registrar) los latidos del bebé y sus contracciones. Estos dos electrodos deberán ser anexados a una banda elástica la cual se colocará alrededor del abdomen. Los mismos – más tarde- serán conectados a una máquina que se encontrará ubicada a tu lado, la cual le permitirá a tu médico visualizar en forma de gráficos, toda la información relacionada al ritmo cardíaco del bebé y a sus contracciones. La mayoría de las mujeres descubrirán que los dispositivos de monitoreo fetal externos serán completamente indoloros, a pesar de que podrán sentirse un poco incómodas al tener que estar conectadas (o “atadas”) a una máquina por largos períodos de tiempo. Los nuevos adelantos tecnológicos han permitido la creación de monitores fetales electrónicos portátiles, los cuales utilizan un radiotransmisor que deberá ser colocado en su tobillo. Esto le permitirá moverse con soltura durante el trabajo de parto, pudiendo controlar libremente los latidos cardíacos fetales y sus contracciones sin necesidad de estar inmovilizada. Si este registro es normal, nos indica que con una alta probabilidad no existe sufrimiento fetal (debe recordarse que ninguna prueba diagnóstica es absolutamente exacta).
    • Durante la labor de parto puede usarse en forma continua o intermitente. Esto es un beneficio para los partos con riesgo.
  • Monitorización electrónica fetal interna: Muchas veces, el monitoreo fetal deberá realizarse internamente. Para ello, el médico deberá introducir un electrodo a través del cuello de su útero y colocarlo rodeando el cuerpecito del bebé. Este electrodo, conocido con el nombre de electrodo fetal interno, tendrá la apariencia de un pequeño elástico o resorte, y será colocado en la parte superior de la cabeza del bebé. El mismo permitirá que pueda llevarse a cabo la transmisión de toda la información relacionada al ritmo cardíaco del bebé, la cual será reflejada en la pantalla de un monitor que estará ubicado a su lado. El monitoreo electrónico fetal interno es sumamente preciso, aunque sólo podrá ser utilizado si ya se hubiera roto la bolsa de líquido amniótico (o fuente) y si el cuello uterino ya estuviera parcialmente dilatado. Es por ello que algunas mujeres prefieren no someterse a esta clase de monitoreo interno, ya que el mismo podría provocarles alguna clase de infección, que pondría en riesgo su vida y la de su bebé.

Monitorización telemétrica: es muy semejante a la monitorización fetal normal pero en este caso la madre puede mantener la movilidad.

Este es el sistema más novedoso y utiliza ondas de radio conectadas a un transmisor para transmitir los latidos del corazón del bebé a la estación de enfermeras. Usted puede moverse libremente y a la vez está totalmente monitorizada. Esto es necesario únicamente en caso de riesgo.

¿Cómo se realizan las auscultaciones intermitentes?

Tu doctor, partera o enfermera mantendrá el Doppler o fetoscopio contra tu vientre y escuchará el latido del corazón de tu bebé, igual que hicieron durante las visitas prenatales y determinará tus contracciones poniendo sus manos en tu abdomen.

Él o ella harán la auscultación a intervalos específicos, como cada 15 a 30 minutos en la fase activa de la primera etapa del parto, y cada cinco minutos durante la segunda fase (pujar). Contará los latidos del corazón de tu bebé entre contracciones, cuando no se esté moviendo, para determinar su “línea de base” de latidos del corazón (la normal está entre 110 y 160 latidos por minuto). También escuchará su corazón durante algunas contracciones y un poco después de que acaben para tener una idea de cómo está el bebé tolerándolas.

Además de hacer la auscultación a intervalos planeados, los latidos del corazón de tu bebé se evaluarán según sea necesario, como por ejemplo antes y después de los exámenes vaginales o cuando rompas fuente.

Si tu doctor o partera sospecha que se está desarrollando un problema, comprobará el ritmo cardiaco más frecuentemente. Puede que te conecten un monitor electrónico fetal durante un tiempo o, si es necesario, durante todo el parto.

Fetoscopio: Un Fetoscopio es un dispositivo especialmente diseñado para escuchar los latidos del bebé que se parecerá mucho a un estetoscopio. El mismo está equipado con un auricular especial, el cual le permitirá a tu médico escuchar los latidos del corazón de tu bebé.

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El fetoscopio deberá ubicarse en diferentes lugares abarcando toda el área de tu abdomen a fin de poder detectar los latidos fetales. Existen varios tipos de fetoscopios y se pueden utilizar desde las 18 semanas del embarazo.

Doppler: es un tipo de ecografía que utiliza ondas sonoras para medir el flujo de la sangre a través de un vaso sanguíneo. El flujo aparece en forma de ondas sobre la pantalla del ecógrafo. Los estudios del flujo por Doppler se pueden utilizar para evaluar el flujo sanguíneo en las venas y arterias umbilicales y en el cerebro y el corazón del bebé. El Doppler a veces recibe el nombre de velocimetría Doppler

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Si el estudio muestra una disminución en la cantidad de flujo sanguíneo, es posible que se requieran otras pruebas.

Tu doctor, partera o enfermera mantendrá el Doppler o fetoscopio contra tu vientre y escuchará el latido del corazón de tu bebé, igual que hicieron durante las visitas prenatales y determinará tus contracciones poniendo sus manos en tu abdomen.

Él o ella harán la auscultación a intervalos específicos, como cada 15 a 30 minutos en la fase activa de la primera etapa del parto, y cada cinco minutos durante la segunda fase (pujar). Contará los latidos del corazón de tu bebé entre contracciones, cuando no se esté moviendo, para determinar su “línea de base” de latidos del corazón (normal de 110 a 160 latidos por minuto). También escuchará su corazón durante algunas contracciones y un poco después de que acaben,  para tener una idea de cómo está el bebé tolerándolas.

Además de hacer la auscultación a intervalos planeados, los latidos del corazón de tu bebé se evaluarán según sea necesario, como por ejemplo antes y después de los exámenes vaginales o cuando rompas fuente.

Si tu doctor o partera sospecha que se está desarrollando un problema, comprobará el ritmo cardiaco más frecuentemente. Puede que te conecten un monitor electrónico fetal durante un tiempo, o si es necesario, durante todo el parto.

Monitorización fetal electrónica

Durante el trabajo de parto y el alumbramiento, los latidos fetales también podrán ser controlados utilizando un dispositivo especialmente diseñado para realizar un monitoreo fetal electrónico. Este dispositivo le permitirá a tu médico controlar la frecuencia cardiaca del bebé continuamente durante el transcurso del trabajo de parto. El monitoreo fetal electrónico además se encargará de registrar las contracciones que tendrás durante el trabajo de parto. Esta información podrá ser utilizada para determinar el estado del bebé durante el trabajo de parto y el parto mismo.

Existen dos clases principales de dispositivos especialmente diseñados para realizar monitoreos fetales electrónicos

1. Monitorización electrónica fetal externa: El monitoreo fetal externo se llevará a cabo utilizando una serie de electrodos especialmente diseñados para esta tarea en particular, los cuales se ajustarán a la parte externa de tu abdomen. Estos electrodos, conocidos con el nombre de transductores o sensores, son dos especies de discos electrónicos especiales. Los mismos permitirán captar y grabar (registrar) los latidos del bebé y sus contracciones.

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Estos dos electrodos deberán ser anexados a una banda elástica la cual se colocará alrededor del abdomen. Los mismos – más tarde- serán conectados a una máquina que se encontrará ubicada a tu lado, la cual le permitirá a tu médico visualizar en forma de gráficos, toda la información relacionada al ritmo cardíaco del bebé y a sus contracciones. La mayoría de las mujeres descubrirán que los dispositivos de monitoreo fetal externos serán completamente indoloros, a pesar de que podrán sentirse un poco incómodas al tener que estar conectadas (o “atadas”) a una máquina por largos períodos de tiempo.

Los nuevos adelantos tecnológicos han permitido la creación de monitores fetales electrónicos portátiles, los cuales utilizan un radiotransmisor que deberá ser colocado en su tobillo. Esto le permitirá moverse con soltura durante el trabajo de parto, pudiendo controlar libremente los latidos cardíacos fetales y sus contracciones sin necesidad de estar inmovilizada. Si este registro es normal, nos indica que con una alta probabilidad no existe sufrimiento fetal (debe recordarse que ninguna prueba diagnóstica es absolutamente exacta).

Durante la labor de parto puede usarse en forma continua o intermitente. Esto es un beneficio para los partos con riesgo.

Este tipo de monitorización es el que siempre se utiliza durante el embarazo y en la mayoría de los partos. Es más sencillo de realizar y no implica ningún riesgo, aunque la información que ofrece en ocasiones no es tan precisa como la de la monitorización interna.

2. Monitorización electrónica fetal interna: Muchas veces, el monitoreo fetal deberá realizarse internamente. Para ello, el médico deberá introducir un electrodo a través del cuello de su útero y colocarlo rodeando el cuerpecito del bebé. Este electrodo, conocido con el nombre de electrodo fetal interno, tendrá la apariencia de un pequeño elástico o resorte, y será colocado en la parte superior de la cabeza del bebé.

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El mismo permitirá que pueda llevarse a cabo la transmisión de toda la información relacionada al ritmo cardíaco del bebé, la cual será reflejada en la pantalla de un monitor que estará ubicado a su lado. El monitoreo electrónico fetal interno es sumamente preciso, aunque sólo podrá ser utilizado si ya se hubiera roto la bolsa de líquido amniótico (o fuente) y si el cuello uterino ya estuviera parcialmente dilatado.

Por esta razón, a pesar de que la información sobre el ritmo cardiaco que proporciona la monitorización interna resulta más precisa, se utiliza muy poco, ya que, actualmente, la tendencia es que se mantenga la bolsa mientras que el parto se va desarrollando y podría causar alguna clase de infección que pone en riesgo tu salud y la del bebé.

Monitorización telemétrica: es muy semejante a la monitorización fetal normal pero en este caso la madre puede mantener la movilidad.

Este es el sistema más novedoso y utiliza ondas de radio conectadas a un transmisor para transmitir los latidos del corazón del bebé a la estación de enfermeras. Puedes moverte libremente y a la vez estás totalmente monitorizada. Esto es necesario únicamente en caso de riesgo.

¿Qué muestran las gráficas obtenidas?

Un mismo embarazo mostrará gráficas diferentes en distintos momentos pudiendo ser normales todas ellas. Las anomalías que se suelen detectar están relacionadas con alteraciones en el flujo sanguíneo que le llega al bebé desde la placenta, la existencia de contracciones uterinas, la relación entre ambos factores, la pérdida de bienestar fetal por éstas u otras razones, como las infecciosas o la existencia de algunas malformaciones en el bebé.

No ofrece datos en cuanto a parámetros de crecimiento ni se puede determinar la fecha del parto.

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Los estudios que se han hecho hasta la fecha no muestran ninguna evidencia de efectos dañinos o daños al feto causados por los ultrasonidos que se utilizan. Situaciones como un ayuno prolongado, enfermedades de la madre, posiciones poco favorables para la detección de la señal u otras pueden requerir que se adopten posiciones para la realización de la prueba que no sean las más cómodas o que se prolongue el tiempo de realización.

No debes sentir como consecuencia de la prueba dolor o malestar, por lo que si aparece debes comunicarlo a la persona que le realiza la prueba.

¿Qué es la bradicardia?

Es un descenso de la frecuencia cardiaca fetal (descenso de las pulsaciones del corazón del bebé). El corazón fetal late más rápido que el del adulto. El promedio es de 140 latidos por minuto, con un rango normal de 110 a 170 latidos. Un latido más lento puede ser signo de que algo debe ser revisado.

Hay varios tipos de bradicardias, que reciben el nombre de ‘dips’. Hay dips que resultan normales, como cuando se inicia el periodo expulsivo, porque con la compresión de la cabeza el bebé hace un reflejo vagal y le bajan las pulsaciones durante las contracciones.

En cambio, si ocurre al acabar las contracciones, es sospecha de sufrimiento fetal por falta de oxígeno. Cuando la expulsión del bebé durante el parto es forzado con oxitocina y los pujos son continuos, casi sin descanso y en posición boca arriba, las posibilidades de que el niño sufra por falta de oxígeno se disparan. Un Ph 7,24 indica sufrimiento fetal moderado; grave es igual o por debajo de 7,21.

 ¿Qué ventajas tiene uno u otro método?

Según la OMS, estos dos métodos de vigilancia fetal han sido comparados en multitud de estudios. El índice de cesáreas y de partos instrumentales fue más alto en todos los grupos electrónicamente monitorizados. Si no se disponía de facilidades para realizar análisis de muestra sanguínea fetal, el índice de cesáreas fue incluso mayor.

Existe poca evidencia de que el índice elevado de intervenciones en los grupos electrónicamente monitorizados proporcionase notables beneficios a los fetos. Ni las muertes perinatales ni los índices de Apgar bajos se redujeron.

Se precisan más estudios sobre la selección de las mujeres que podrían beneficiarse de la monitorización fetal.

Lo que debes saber sobre la monitorización fetal

A continuación te informamos sobre algunos aspectos que debes conocer acerca de la monitorización fetal:

  • La monitorización no es obligatoria pero es uno de los avances disponibles en la actualidad que ofrece información importante.
  • El empleo de la monitorización no significa que algo vaya mal. Se utiliza por rutina.
  • Es una técnica no invasiva, incluso la monitorización interna no produce ningún problema al bebé.
  • Durante la monitorización la mujer puede elegir la postura que considere más cómoda. Normalmente, en las consultas de embarazo se suele colocar tumbada o sentada en una silla, pero durante el parto la monitorización NO tiene que interferir en la postura que quieras adoptar en cualquier momento.
  • Un ritmo cardíaco fetal normal debe ser de 110 a 160 latidos por minutos. El ritmo del corazón fetal normalmente cambia en reacción a las contracciones. Por ejemplo, el ritmo del corazón podría ser más lento cuando comienza una contracción. También es normal ver ritmos más acelerados periódicamente. Estos cambios forman un patrón sin que eso refiera un problema.
    • Sin embargo, ciertos patrones pueden indicar que el bebé no está recibiendo suficiente oxígeno.
  • Si la frecuencia cardiaca fetal (FCF) se mantiene por debajo de 100 durante un tiempo, o estas bajadas se repiten frecuentemente durante la monitorización, se suele acostar a la madre del lado izquierdo para que le llegue más oxígeno al feto. O directamente se le pone oxígeno.
  • El ritmo cardiaco fetal también puede descender porque después de poner la epidural, baja la presión arterial de la madre, pero se puede recuperar moviéndola y acostándola del lado izquierdo.
  • Durante el parto, cuando la mujer tiene una contracción, es normal que la línea base que mide la FCF descienda, pero esto no implica sufrimiento fetal siempre y cuando, tras la contracción, vuelve a la línea base normal.

Si se produce un patrón anormal de frecuencia cardíaca fetal, el médico tratará primero de determinar la causa de dicho patrón y se pueden tomar medidas para que el bebé reciba más oxígeno, como pedirte que cambies de posición o darte medicamentos o líquidos intravenosos.

Si estos procedimientos no dan resultado, o si otros estudios indican que el bebé tiene algún problema, el especialista podría decidir que el niño debe nacer de inmediato. En tal caso, es más probable que el bebé nazca por medio de parto por cesárea, o con fórceps.

¿Quiénes son candidatas a una monitorización constante durante la labor de parto?

Son candidatas a la monitorización todas aquellas embarazadas que presenten enfermedades relacionadas con la gestación, que pongan en peligro el bienestar de la madre y/o del feto, e incluyen:

  • En las alteraciones del trabajo de parto por no existir una buena proporción céfalo pelviana (aplicado en la prueba de trabajo de parto), o sea aquellas embarazadas cuya pelvis es pequeña para el tamaño de cabeza del bebé.
  • Ante la detección de meconio (la primera evacuación del bebé)  antes o durante el trabajo de parto.

Cuando hay:

  • Aumento o disminución en la cantidad de líquido amniótico.
  • Falta o disminución de los movimientos fetales.
  • Embarazo prolongado (mayor de 40 semanas).
  • Inmunización al factor Rh.
  • Embarazo gemelar.
  • Antecedentes de muerte fetal intrauterina.
  • Diabetes mellitus o diabetes gestacional.
  • Hipertensión arterial aguda (pre-eclampsia o eclampsia).
  • Alteraciones hormonales (por ejemplo hiper o hipotiroidismo).
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Enfermedades renales.
  • Enfermedades hepáticas.
  • Enfermedades hematológicas.
  • Como estudio complementario a partir de la semana 36 de gestación.
  • Parto pre término.
  • Infecciones
  • Otras que considere el médico

Referencias: