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MPS VI, Síndrome de Maroteaux- Lamy

Última actualización 15 de octubre 2013
Lamy

MPS VI, Síndrome de Maroteaux- Lamy

Definición

El síndrome de Maroteaux – Lamy, es una enfermedad rara hereditaria que forma parte de un grupo de padecimientos conocidos como “mucopolisacaridosis” por lo que se le conoce también como “Mucopolisacaridosis VI (MPS VI).
Se caracteriza por la deficiencia de una enzima conocida como arilsufatasa B (ASB), la cual es responsable de la degradación de moléculas complejas de azúcares llamadas glicosaminoglicanos (GAGs) anteriormente denominados mucopolisacáridos. Esta deficiencia lleva a la acumulación del GAG dermatán sulfato dentro de las células de muchos órganos del cuerpo -entre ellos, el esqueleto, el corazón, la piel y las vías respiratorias- el cual es excretado en grandes cantidades en la orina.

Esta acumulación progresiva de GAGs en las células de todo el cuerpo, produce síntomas que pueden aparecer en la lactancia, en la adolescencia o en el comienzo de la adultez.

Este padecimiento se caracteriza por afección ósea que ocasiona estatura baja, disostosis múltiple (defecto en la osificación de los huesos y cartílagos) y enfermedad degenerativa de las articulaciones.
El síndrome Maroteaux- Lamy (MPS VI), es una de las mucopolisacaridosis más raras y obtiene su nombre de dos médicos franceses, el doctor Pierre Maroteaux y el doctor Maurice Lamy quienes fueron los primeros en describir esta condición en 1963 como un padecimiento parecido al síndrome de Hurler, pero con la preservación de la capacidad intelectual. Desde entonces se han encontrado otras formas no tan severas de este síndrome.

Incidencia

La incidencia de este padecimiento es entre 1: 43,261 a 1: 505,160 nacimientos de niños vivos (fuente: orphanet)
Afecta por igual a hombres y mujeres.

¿Qué son las mucopolisacaridosis (MPSs)?

Son un grupo de enfermedades metabólicas que ocurren por deficiencia en la producción de enzimas que son necesarias para degradar (o metabolizar) – a moléculas más simples- las moléculas de mucopolisacáridos o glicosaminoglicanos (GAGs).
Los glicosaminoglicanos (GAGs o mucopolisacáridos) son cadenas largas de azúcares que se utilizan para la formación de los huesos, cartílagos, pelo, tendones y muchos otros tejidos. Todos los tejidos tienen, en algún grado, algo de esta sustancia como parte normal de su estructura.
Existe un ciclo permanente de formación de nuevos GAGs y también de degradación y reciclaje. Este proceso dinámico y continuo es necesario para mantener el cuerpo saludable y requiere de una seria de herramientas bioquímicas llamadas enzimas. Cada enzima corta un pedazo especial de los GAGs.

En las personas afectadas con MPS la deficiencia de una enzima lleva a la acumulación anormal de GAGs en las arterias, esqueleto, ojos, articulaciones, oídos, piel y/o dientes. Estas acumulaciones pueden encontrarse también en las vías respiratorias, hígado, bazo, sistema nervioso central, sangre y médula ósea. Eventualmente es causa de un daño progresivo a las células, tejidos y órganos.
Las MPSs son parte de un grupo más grande de enfermedades genéticas llamadas “Enfermedades de almacenamiento lisosomal (LSDs por sus siglas en inglés). Cada una de las más de 40 LSDs, son el resultado de la deficiencia de una proteína específica (enzima) que normalmente está presente en cada una de las células que forman nuestro cuerpo.

¿Qué son los mucopolisacáridos o GAGs?

Los mucopolisacáridos son cadenas largas de azúcares que se utilizan para la construcción del tejido conectivo de nuestro organismo.

  • Sacárido es un término general que se da a las moléculas de azúcar
  • Poli, quiere decir “muchos”
  • Muco, se refiere a la consistencia de aspecto gelatinoso de las moléculas.

Estas cadenas de azúcar no pueden ser vistas con el ojo.

¿Qué quiere decir “enfermedades de almacenamiento lisosomal”?

Nuestro cuerpo está compuesto por células que en su interior contienen cientos de estructuras redondas llamadas lisosomas que actúan como “centros de reciclado” de la célula. Digieren y reciclan, continuamente, diferentes tipos de moléculas y las transforman en productos más simples que puedan ser reutilizados por la célula para sus funciones o para que sean eliminadas. Este proceso de reciclado requiere de la acción –en secuencia- de muchas enzimas para que la célula funcione normalmente.
Este proceso de reciclaje ocurre constantemente en cada célula de cada órgano del cuerpo y es crítico para el crecimiento y desarrollo saludables.

Cuando una de estas enzimas no está presente en cantidad suficiente, el proceso de reciclado no se puede hacer y el material no degradado se queda almacenado dentro del lisosoma o sea, dentro de las células del organismo causando un daño progresivo. Es por esto que a estos padecimientos se les ha dado el nombre de “Enfermedades de almacenamiento lisosomal”.
Con el tiempo, la cantidad de material acumulado en cada lisosoma hace que aumenten de tamaño y ocupen más espacio dentro de la célula lo que causa más problemas en sus funciones normales e incluso pueden morir y esto da como resultado una gran variedad de síntomas. Dependiendo del tipo de material que la célula no puede degradar, se alterarán diferentes tejidos u órganos, esto es lo que da la diversidad en los síntomas.
Es probable que los bebés recién nacidos no muestren ningún síntoma de este desorden, pero al irse acumulando el dermatán sulfato en sus cuerpos, empiezan las manifestaciones de la enfermedad alrededor de los 2 años de edad.

Causa

Este padecimiento es causado por las mutaciones en el gen ARSB que se encuentra en el par de cromosomas número 5. Se han reportado cerca de 130 mutaciones posibles de este gen las cuales dan origen a la ausencia o deficiencia en la producción de la enzima arylsulfatase B (ASB or N-acetylgalactosamine 4-sulfatase) encargada de la degradación del GAG dermatan sulfato y condroitín sulfato y a la gran variedad de síntomas que presenta este padecimiento.

¿Cómo se hereda este padecimiento?

Como ya lo mencionamos, el síndrome de Maroteaux-Lamy (MPS VI), tiene un patrón de herencia autosómico recesivo, lo cual quiere decir que el niño hereda tanto del padre como de la madre, las copias del gen mutado. Ambos padres de un niño afectado con un padecimiento autosómico recesivo, son portadores sanos de un gen mutado.
El niño nacerá y tendrá este padecimiento toda su vida. Para entender esto, es necesario saber algo de lo que es la genética y la herencia.

Genética y herencia

La herencia es la transferencia del material genético (DNA),  contenido en los cromosomas, de una generación a la siguiente.
La palabra herencia se refiere a la información que recibimos de nuestros padres.
La mayoría de las personas piensa que los problemas genéticos solo se presentan cuando existen otros familiares afectados con un padecimiento, pero no siempre es así. A veces los genes enfermos o mutados no se hacen evidentes hasta que dos personas portadoras sanas de un gen mutado tienen descendencia. Las MPS son de este tipo de enfermedades. La mayoría de los padres con un hijo afectado por una enfermedad MPS, no tienen historia familiar de ningún padecimiento genético. Una MPS, aparece de repente.

Principios básicos: en cada una de las células de nuestro cuerpo existe un compartimento especial llamado núcleo en donde se guarda nuestro DNA o material genético. en cromosomas los cuales, a su vez, están compuestos por genes que contienen las instrucciones exactas para nuestro desarrollo y crecimiento.


En la especie humana hay 46 cromosomas ordenados por pares, por lo tanto hay 23 pares. Un organismo tiene los mismos cromosomas durante toda su vida.

Un gen indica cómo debe hacer el cuerpo para producir una proteína y determinan algunas características en la apariencia de cada persona. Los genes están guardados en un lugar preciso de un cromosoma como si fuera un fichero perfectamente organizado. Como los seres humanos poseemos dos cromosomas de cada tipo (uno que heredamos de papá y otro de mamá), entonces cada receta viene por duplicado.

A cada copia de la receta se le llama “alelo” y su función es la misma. Para cada enzima que produce el cuerpo existen entonces dos “alelos” uno heredado del padre y la otra en el de la madre.

Como ya lo mencionamos, la información contenida en ellos (el material hereditario, DNA) da instrucciones a las células de cómo deben funcionar y determinan algunas características en la apariencia de cada persona; sin embargo no es lo único, también la interacción con el medio ambiente influye en las características o rasgos resultantes.

Es pues fácil imaginar que en este delicado sistema algún gen puede estar errado, alterado o completamente ausente. Estas mutaciones o ausencias pueden no ser nocivas para el individuo, pero otras veces, ocurren en un punto crítico del gen. Para la producción de la mayoría de las enzimas, con un alelo funcionando es suficiente para mantener la salud. Se dice entonces que este alelo mutado es “recesivo” y eso quiere decir que las personas que cargan con este alelo mutado no tienen el padecimiento porque el otro alelo trabaja correctamente. A estas personas se les llama “portadores”.

Cuando dos portadores se unen, heredarán al hijo los dos alelos o genes mutados que NO funcionan correctamente, esto significa una pérdida de información esencial para la producción de una enzima  y entonces el niño nacerá con una enfermedad genética con un patrón de herencia recesiva.


Vemos entonces que la mutación puede aparecer por primera vez en un niño con MPS pero puede venir de generaciones atrás, escondida entre los alelos normales de las “familias portadoras”.

¿Y cuál es el riesgo de herencia cuando se unen dos portadores? En la mayoría de los casos, si una persona que tiene un gen recesivo mutado, se une a otra persona que tiene el mismo gen mutdo, tendrán un riesgo de:

  • uno en cuatro de tener un hijo que herede este gen defectuoso de ambos padres y estará afectado por este padecimiento.
  • Dos en tres de que los hijos que no están afectados sean a su vez “portadores” del gen afectado

  • Uno de cuatro de un hijo que herede información normal de ambos padres y sea completamente sano.

 

Es un padecimiento tan raro que el riesgo para los portadores de casarse con otra persona que tenga este gen afectado siempre y cuando no se unan a familiares cercanos.

Los padres de niños con MPS VI no deben sentir que podrían haber sabido o hecho algo para prevenir esta enfermedad. Todos portamos algunos genes defectuosos y no tenemos ninguna manera de saberlo hasta que, al azar, ocurre una enfermedad.

Se recomienda consultar con un asesor en genética para ayudar a los padres a entender la herencia recesiva autosómica y la probabilidad de que se desarrolle MPS VI en embarazos futuros, así como la importancia de esta enfermedad para los hermanos no afectados.

Usa nuestra sección de “directorio de Genetistas” para localizar a un profesional especializado en genética en tu área.

Excepto la MPS II, la enfermedad de Fabry y la enfermedad de Danon, todas las MPSs tienen un patrón de herencia autosómico recesivo.

 

Síntomas

El síndrome de Maroteaux-Lamy (MPS VI) ocasiona muchos síntomas que afectan distintos sistemas del cuerpo. Los síntomas de la MPS generalmente no son evidentes en el nacimiento, pero se manifiestan más tarde, a medida que los GAGs se acumulan. La velocidad con la que aparecen y empeoran los síntomas varía mucho de una persona a la otra.

Algunas personas afectadas tienen una forma de MPS VI de evolución rápida y pueden comenzar a mostrar síntomas tan temprano como entre los 6 y los 24 meses de edad y pueden morir antes de los 20 años. Otras tienen una forma de MPS VI de evolución más lenta y posiblemente no presenten síntomas importantes hasta mucho más tarde.

El síndrome de Maroteaux-Lamy (MPS VI) generalmente produce varios signos y síntomas que pueden hacer que un especialista sospeche que podría tratarse de MPS VI, y que solicite pruebas de laboratorio.

Esos signos y síntomas pueden incluir rasgos faciales toscos, infecciones de oído frecuentes y cambios en la estructura esquelética. Un niño o adolescente que recién comienza a mostrar signos de MPS VI puede tener sólo 1 ó 2 de estos síntomas y, al principio, pueden parecer muy leves.

Algunos de los síntomas que mencionamos a continuación, también se encuentran en otras mucopolisacaridosis y otros son más específicos de la MPS VI:

Aspecto físico: Los rasgos faciales se vuelven toscos, incluyendo nariz ancha, puente nasal plano, cuello corto y ojos inusualmente prominentes; pueden tener cabeza grande y abdomen abultado y baja estatura.

Boca: Las personas con el síndrome de Maroteaux-Lamy (MPS VI) generalmente tienen labios gruesos y lenguas largas. Los surcos de las encías son amplios.

Dientes: Sus dientes tienden a ser pequeños y a estar muy separados, con el esmalte dental mal formado. Los dientes nuevos que están saliendo generalmente no pueden romper las encías. Esto puede causar infecciones frecuentes en la boca.

Crecimiento: Cada persona con síndrome de Maroteaux-Lamy (MPS VI),  es distinta. Los bebés que tienen MPS VI generalmente comienzan a crecer a una velocidad normal, pero cerca de los 2 ó 3 años de vida, su crecimiento puede disminuir dramáticamente, e incluso detenerse por completo. Las personas que sufren MPS VI en su variedad mas grave, pueden alcanzar una estatura final de 90 a 140 centímetros, mientras que las que tienen la enfermedad de evolución más lenta alcanzan una estatura mayor pero son más pequeños de lo normal.
Problemas neurológicos, cerebro, sentidos y nervios: En la MPS VI la inteligencia se preserva. Sin embargo, las dificultades auditivas, los problemas de visión y el cansancio pueden interferir con el aprendizaje en el entorno escolar.

Con el tiempo, las personas afectadas por MPS VI pueden desarrollar hidrocefalia una complicación cerebral que puede ser bastante grave. En la hidrocefalia se acumula líquido en el cerebro, lo cual ejerce presión dentro de la cabeza. La hidrocefalia puede aparecer con distintas manifestaciones, entre ellas mareos, dolor de cabeza y cambios de comportamiento y puede causar daño permanente si no se la corrige.

Otra complicación grave de la MPS VI es la compresión de la médula espinal. Esto puede ocurrir debido al almacenamiento de GAGs en el tejido que rodea la médula, como resultado de los cambios óseos que ocurren a lo largo de la columna vertebral. La presión o compresión de la médula espinal puede causar debilidad o parálisis si no se la trata.

En el sistema nervioso periférico, las personas afectadas pueden presentar síndrome de túnel carpiano el cual ocurre cuando el almacenamiento de GAGs y los cambios en los huesos de la muñeca causan presión sobre el nervio que pasa por la muñeca. El síndrome de túnel carpiano no tratado, generalmente va acompañado de adormecimiento, dolor y pérdida de fuerzas de la mano.

Ojos: las personas con MPS VI frecuentemente desarrollan problemas de visión por opacidad en la córnea (95%), que ya puede iniciarse en el primer año de vida o por glaucoma (50%), daño en el nervio óptico (15%) o degeneración de la retina (poco frecuente) (fuente Asoc. Mps España)

La pérdida de audición es común debido a la repetición de infecciones de oído y cambios en los huesos del oido que se inicia alrededor de los nueve meses de edad por la acumulación de GAGs. La sordera es de transmisión y neurológica.

Respiración y sistema respiratorio: Son tres los rasgos clave de este padecimiento que conducen a los problemas en la función respiratoria y a otros problemas relacionados con oídos, nariz y garganta:

  • Las facciones toscas con el puente nasal plano y los canales respiratorios de la nariz estrechos.
  • Acumulación de dermatan sulfato en las anginas, adenoides y lengua y estrechamiento de la tráquea (la vía respiratoria que conecta los pulmones con la boca) que cambian la estructura de las vías respiratorias.
  • Producción excesiva de moco espeso.

Las personas con síndrome de Maroteaux-Lamy (MPS VI), a menudo tienen dificultad para respirar o presentan respiración ruidosa y ronquidos (se considera una enfermedad obstructiva de vías respiratorias por depósitos de GAGs).

Como resultado, las personas con MPS VI pueden desarrollar una afección denominada apnea del sueño, en la que la respiración se detiene y vuelve a comenzar varias veces cada noche. Esto hace que tengan períodos con bajo nivel de oxígeno y que duerman mal.

También son frecuentes las infecciones en garganta y pecho y en los senos nasales.

Pulmones: La mala circulación de aire debida a la obstrucción de las vías respiratorias altas y la constricción del tórax causada por la rigidez de las costillas, junto con secreciones excesivas de mucosidad, son todos factores que contribuyen a que disminuir la función de los pulmones y esto puede ser origen de complicaciones serias e incluso fatales.

Corazón: Los problemas cardiacos generalmente son el resultado de la acumulación de GAGs en el tejido del corazón. Esto, sumado a los efectos causados por los problemas en vías respiratorias y la falta de oxígeno crónica, puede originar cambios en la estructura del corazón y de los vasos sanguíneos.

Con el tiempo, el almacenamiento de GAGs puede causar que las personas con síndrome de Maroteaux-Lamy (MPS VI), desarrollen problemas cardíacos, incluso mal funcionamiento de las válvulas cardíacas (particularmente las válvulas mitral y aórtica), engrosamiento y endurecimiento de la pared del corazón y estrechamiento de vasos sanguíneos que toman oxígeno en los pulmones y suministran sangre al músculo cardíaco.

Estos problemas empeoran con la edad (aun en las personas con la forma leve de la enfermedad) y pueden conducir a insuficiencia cardíaca, una enfermedad en la que el corazón ya no puede bombear con la fuerza suficiente para llevar sangre y oxígeno al resto del cuerpo. Esta puede ser la causa más frecuente de muerte entre las personas afectadas con este síndrome.

Existen medicamentos que ayudan a controlar los problemas cardiacos que ocurren en MPS.

Abdomen: El hígado y el bazo de las personas que tienen síndrome de Maroteaux-Lamy (MPS VI), se agrandan con el tiempo como resultado del almacenamiento de GAGs en estos órganos. Este agrandamiento del hígado se denomina hepatomegalia, y el agrandamiento del bazo se denomina esplenomegalia.

Si bien el agrandamiento del hígado y el bazo normalmente no afectan la función de estos órganos, puede hacer que el abdomen se abulte. El hígado puede agrandarse lo suficiente como para ejercer presión sobre el estómago y causar sensación de llenado, o sobre los pulmones y reducir la capacidad de la persona de llevar el aire hacia dentro y hacia afuera adecuadamente.

El síndrome de Maroteaux-Lamy (MPS VI) también causa debilidad en los músculos abdominales y por eso los bebés y los niños que padecen este síndrome desarrollan hernias inguinales (hernias en la ingle) y hernias umbilicales (hernias en el ombligo).

Problemas intestinales: Los individuos con síndrome de Maroteaux-Lamy sufren periódicamente de diarrea. La causa de esto no ha sido totalmente entendida. Se piensa que puede existir un defecto en el sistema nervioso autonómico, el sistema que controla las funciones fisiológicas que están más allá del control voluntario.

El problema podría desaparecer cuando el niño crezca, pero podría empeorar debido al uso de antibióticos prescritos para otros problemas. La diarrea episódica en algunos de los pacientes con MPS parece ser afectada por su dieta; la eliminación de algunos alimentos podría ayudar.

La constipación (o estreñimiento) puede llegar a ser un problema cuando el niño crezca y se vuelva más inactivo y los músculos se debiliten. Si un incremento de fibra en la dieta no ayuda o no es posible, el doctor podría prescribir laxantes.

Huesos y articulaciones: En el síndrome de Maroteaux- Lamy (MPS VI), las anomalías de los huesos, articulaciones, cambios faciales y retardo en el crecimiento, generalmente representan las manifestaciones más visibles de la enfermedad.
La causa de estos problemas es la acumulación de GAGs por lo que, conforme la enfermedad progresa, típicamente estos síntomas empeoran.

Las articulaciones se vuelven rígidas, especialmente las rodillas, la cadera y los codos, lo cual causa que las personas con MPS VI adopten una postura encorvada, con las rodillas flexionadas cuando están de pie.

La rigidez progresiva de las articulaciones (común en todas las formas de MPS VI), especialmente de las rodillas, la cadera y los codos, limita el movimiento e induce a que las personas con MPS VI adopten una postura encorvada con las rodillas flexionadas cuando están de pie. El movimiento limitado en brazos y hombros puede hacer que vestirse sea una tarea difícil. Más adelante, esta rigidez puede causar dolor, el cual puede ser aliviado mediante calor y medicinas para el dolor.

La MPS VI también produce cambios inusuales en la forma de distintos huesos que se pueden ver mediante radiografías y que colectivamente se denominan “disostosis múltiple”:

  • Las vértebras están deformadas en pico de loro,
  • las clavículas y las costillas están engrosadas.
  • Hay displasia en las caderas
  • Bloqueo de “rodillas”

Esto lleva a problemas neurológicos si los nervios de la médula y de diferentes partes del cuerpo, son aplastados por los huesos.
Cuando las vértebras están afectadas, la columna vertebral puede curvarse (gibas y/o escoliosis) o las vértebras pueden desalinearse y comprimir la médula espinal. Las costillas rígidas y con formas inusuales dificultan la entrada y salida del aire de los pulmones y contribuyen a la tendencia que tienen las personas con MPS VI a desarrollar infecciones respiratorias frecuentes.

Cuello: El cuello es corto y su movimiento es restringido. Los huesos que estabilizan la conexión entre la cabeza y el cuello pueden estar mal formados en las personas con MPS VI, dejando el cuello en una forma inestable.
Si existe dolor severo o dolor asociado con debilidad en las partes bajas de las piernas, el niño deberá tener estudios hechos sobre el cuello para evaluar el deslizamiento de las vertebras del cuello.

Manos: La forma de las manos es muy notable. Las manos son cortas y amplias con dedos hinchados. Los dedos se vuelven rígidos y eventualmente se curvan debido al limitado movimiento de las articulaciones. Las puntas de los dedos se pueden quedar dobladas permanentemente dando como resultado escasa destreza de las manos y los dedos.

Piernas y Pies: Muchas personas con MPS VI se paran y caminan con sus rodillas y caderas dobladas. Esto, combinado con un ligamento del talón de Aquiles corto, puede causar que caminen en los dedos de los pies. A veces sus rodillas chocan pero esto raramente necesita de un tratamiento.
Los pies son anchos y pueden ser rígidos con los dedos de los pies curvados hacia abajo como en las manos.

Piel: las personas con MPS VI tienden a tener piel gruesa y fuerte haciendo difícil sacarles sangre o introducir catéteres. Las manos sudorosas y frías son comunes y están posiblemente relacionadas al corazón, la circulación y a otros mecanismos que controlan y regulan la temperatura.

Tolerancia al ejercicio: Las personas con MPS VI pueden cansarse fácilmente y tener una tolerancia baja para la actividad física. Esto se debe a una variedad de razones, entre ellas problemas con el dolor y la rigidez en las articulaciones, problemas para respirar y problemas cardíacos.

 

Síntomas en la presentación leve del síndrome de Maroteaux- Lamy (MPS VI)

Debido a las mutaciones genéticas que permiten una pequeña cantidad de actividad enzimática, algunas personas afectadas muestran una enfermedad de evolución más lenta y posiblemente no presenten signos y síntomas hasta llegar a la adolescencia o a la edad adulta.

  • Menor displasia ósea y progresión más lenta.
  • Talla normal o casi normal.
  • Sin o con leve crecimiento del hígado (hepatomegalia).
  • Ausencia o mínimos rasgos toscos.
  • Inteligencia normal.
  • Síntomas oculares y cardiacos pueden aparecer en la adolescencia o bien estar ausentes.
  • Los niveles de GAGs en la orina son normales o están discretamente elevados.

 

Diagnóstico

Existe una tendencia a demorar el diagnóstico de las MPS. En una encuesta de familias con MPS I, se informó una demora promedio de 2.5 años desde el momento en que aparecieron síntomas por primera vez hasta el momento en que se sospechó que se trataba de esta enfermedad.

En el caso del síndrome de Maroteaux-Lamy (MPS VI), varios factores contribuyen a esta demora en el diagnóstico ya que los signos tempranos de la MPS VI pueden ser sutiles.

Los signos tempranos de la MPS VI de avance lento son particularmente difíciles de reconocer. Otro factor importante es la variabilidad de síntomas, es decir que no todas las personas que tienen MPS VI tienen exactamente los mismos síntomas. Además, algunos de los síntomas tempranos, como las infecciones de oídos frecuentes, son comunes en niños que no tienen MPS.

Otra razón muy importante de la demora en el diagnóstico puede ser la poca frecuencia de esta enfermedad. Los médicos muy raramente o nunca ven a una persona con MPS y por eso es menos probable que sospechen que los síntomas sean causados por esta enfermedad.

Debido a que la MPS VI es una enfermedad progresiva, es importante diagnosticarla lo antes posible. Cuando la MPS VI se diagnostica temprano, la persona tiene una mayor probabilidad de recibir atención médica adecuada con la prontitud necesaria para evitar complicaciones prevenibles, como la pérdida de audición provocada por infecciones de oídos repetidas.

La clave del diagnóstico temprano es consultar a un médico que se especialice en trastornos por almacenamiento lisosómico y enfermedades de MPS. Éste es generalmente un especialista en genética o en enfermedades metabólicas.
Una vez que la persona ha sido referida al especialista adecuado, el diagnóstico de MPS VI se confirma en la evaluación clínica: historia clínica y examen físico y en los resultados de las pruebas especializadas de laboratorio.

Pruebas de laboratorio para MPS VI

Medición de glicosaminoglicanos (GAG) en la orina: Cuando un médico piensa que un paciente puede tener MPS VI, es posible que solicite un análisis de orina que determina la cantidad o el tipo de glicosaminoglicanos en la orina. Dado que la acumulación de glicosaminoglicanos es común en las personas que tienen MPS VI y otras enfermedades de MPS, un nivel alto del GAG dermatán sulfato en la orina y la ausencia de heparán sulfato, es indicativo de que la persona podría tener MPS VI.

Los análisis de orina no siempre son específicos o precisos, ya que pueden revelar que una persona tiene MPS sin dar información sobre el tipo específico de MPS y es importante llegar al diagnóstico diferencial. Por este motivo, es necesario hacer un seguimiento con una prueba de medición de enzimas.

Medición de enzimas: El médico también puede solicitar una prueba para medir niveles de enzimas. Una prueba de enzimas proporciona un diagnóstico definitivo de MPS VI, porque determina específicamente la cantidad de arilsulfatasa B (ASB) en las células de una persona (usando cultivos de células de la piel o células sanguíneas). Como las personas que sufren MPS VI tienen una deficiencia de la enzima ASB, un resultado bajo en este análisis confirma el diagnóstico de MPS VI.

Pruebas de ADN: es recomendable hacerlas, cuando esto es  posible, para confirmar el diagnóstico.

Pruebas prenatales: Para los padres que son portadores conocidos (padres que ya han tenido un hijo con MPS VI), se dispone de un diagnóstico prenatal para los embarazos siguientes. En esta prueba se mide la enzima ASB en células fetales recolectadas mediante una muestra de vellosidades coriónicas (CVS, por sus siglas en inglés) o por amniocentesis.

Si estás planeando otro embarazo, es importante consultar con un médico genetista que te pueda realizar algunos estudios y que se hagan las preparaciones necesarias para el diagnóstico prenatal al inicio del embarazo.

Una vez que se ha identificado cuál es el gen afectado en una familia, es recomendable que todos los miembros de esa familia consulten con un genetista antes de tener hijos ya que actualmente es posible realizar un embarazo mediante técnica de Diagnóstico Genético Pre-implantación (PGD), que implica el uso combinado de técnicas de reproducción asistida y de genética molecular

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Pruebas de portador: Es muy posible que los hermanos no afectados de personas que tienen MPS VI quieran saber si son portadores, particularmente cuando planifiquen formar su propia familia. El método más preciso de determinar si una persona es portadora consiste en un estudio genético que examina si una de las copias del gen ASB es defectuosa.

Algunas veces no es posible hacer estudios genéticos. En estos casos se puede intentar determinar si una persona es portadora, midiendo la cantidad de enzima ASB en sus células sanguíneas o de la piel. Sin embargo, este método muchas veces es poco informativo debido a la superposición de los niveles enzimáticos entre los portadores y los no portadores.

Laboratorios especializados en pruebas de MPS: Todas las pruebas que se describen aquí son muy especializadas y, por lo tanto, deberán hacerse en un laboratorio con experiencia, bajo la dirección de un médico especialista en genética médica o en enfermedades metabólicas.

Otros estudios pueden abarcar:

  • Ecocardiografía
  • Audiometría (medición de la audición)
  • Examen ocular con lámpara de hendidura en la que se detectará problemas de visión secundarios a opacidad de la córnea.
  • Radiografía de huesos largos, costillas y columna vertebral en las que se podrán observar diversas anormalidades (estas aparecen antes de las anormalidades físicas).

 

Tratamiento

En mayo de 2005 se aprobó el tratamiento de reemplazo enzimático para las personas afectadas con el síndrome de Maroteaux-Lamy (MPS VI).

Para lograr un máximo beneficio, es importante hacer un diagnóstico lo más temprano posible. En la actualidad, este tratamiento requiere de inyecciones por vía intravenosa semanales o quincenales y de un día de estancia en el hospital. A largo plazo, esto puede afectar la permanencia en el tratamiento.

El enzima recombinante actúa principalmente sobre el corazón, pulmón e hígado. No resuelve los síntomas en algunas regiones del sistema nervioso central (SNC), la afectación ocular y de las articulaciones, debido a la barrera entre la sangre y los tejidos del cerebro y debido al pobre riego sanguíneo que tienen las articulaciones que impide que el enzima alcance eficazmente a estos órganos.

Los investigadores continúan estudiando diversas posibilidades de tratamiento como la terapia génica y el trasplante de médula y es muy probable que los pacientes tengan más opciones en el futuro.

Problemas que se han observado al tratamiento de reemplazo enzimático

  • Con el mismo defecto enzimático y con la misma mutación genética, la respuesta puede ser diferente al tratamiento.
  • Al administrar el enzima recombinante, unos mejoran más un órgano y otros mejoran otro diferente.
  • No llega a solucionar todas las anomalías presentes ni a detener completamente  la evolución de la enfermedad.

 

Terapia sintomática

Hasta hoy, no existe ninguna cura para individuos afectados con síndrome de Maroteaux- Lamy (MPS VI), pero existen maneras de manejar los diferentes retos que tendrán para que mejoren su calidad de vida, lentifiquen el progreso de la enfermedad y prevengan el daño permanente a los tejidos.

La evaluación y el manejo de las personas con síndrome de Maroteaux- Lamy (MPS VI), debe ser llevada por un equipo multidisciplinario de médicos especialistas coordinados por un médico especializado en el cuidado de personas con problemas médicos complejos. El control regular y el tratamiento temprano pueden ayudar a evitar daños irreversibles como la ceguera, sordera o parálisis.

Uno de los más importantes es el genetista que juega un papel vital para el diagnóstico y las pruebas genéticas, pero será necesario también un cardiólogo, un oftalmólogo, un ortopedista, un otorrinolaringólogo y un dentista. A este equipo se puede agregar un nutriólogo y un fisioterapista.

Dieta: No existe evidencia científica de que una dieta en particular tenga un efecto positivo en personas con MPS VI y síntomas como la diarrea tienden a venir y a irse naturalmente. Algunos padres, sin embargo, encuentran que un cambio en las dietas de sus hijos puede ayudar con algunos problemascomo exceso de mucosa, diarrea o hiperactividad.

Reducir el consumo de leche, productos lácteos y azúcar, así como también evitar comidas con muchos aditivos y colorantes, ha ayudado a muchos individuos. Es aconsejable que contactes a tu médico o a un dietista especializado en MPS si piensas hacer cambios mayores para estar seguro de que no dejas afuera alimentos esenciales.

Si los problemas de tu hijo mejoran, entonces podrías reintroducir algunas comidas lentamente y una por una para ir probando si afecta a al niño en una manera positiva o negativa.

Tragar puede ser difícil para individuos con MPS VI, especialmente durante el crecimiento debido a que la enfermedad progresa junto con el crecimiento del individuo. Si esto ocurre, el niño puede atragantarse o aspirar comida o líquidos a los pulmones, lo cual puede ser causa de una neumonía recurrente. Durante esta etapa, se alarga el tiempo de alimentación y puede haber pérdida de peso.

Es difícil para las familias el considerar formas alternativas de alimentación como el tubo gastrico (tubo-G), por lo que seguramente su médico los canalizará a consulta con un  pediatra cirujano que los ayude a tomar una decisión.

Es importante notar que no existe ninguna dieta que prevenga la acumulación de mucopolisacáridos porque estos son, de hecho, creados por el propio cuerpo. Así que la reducción de azúcar u otros componentes dietéticos no pueden reducir la acumulación de GAGs.

Corazón: Es muy importante –tanto para la sobrevida como para la calidad de vida que pueda tener la persona afectada- programar citas regularmente con el cardiólogo.
En la evaluación realizará un electrocardiograma (EKG) y un ultrasonido del corazón, ninguno de estos estudios es doloroso y son necesarios para que el médico determine si existe algún problema que se esté desarrollando.
Debido a los problemas poco comunes generados por este padecimiento, es mejor seleccionar un cardiólogo que tenga conocimiento de cómo tratar a individuos con MPS VI.

Ojos: Es conveniente programar citas periódicas con el oftalmólogo para que tenga controlado los problemas causados por la opacidad de la córnea y vigile la salud de tu nervio óptico.

Dientes: Es muy importante que los dientes sean cuidados adecuadamente. Los dientes tienen que ser limpiados regularmente y si el agua en tu área no tiene fluoruro, el niño necesita gotas o tabletas diarias de fluoruro. Es elemental programar las visitas regulares al dentista.
Aun con el mejor tratamiento dental, los abscesos se pueden desarrollar alrededor de un diente debido a la  formación anormal de los dientes. Si un individuo con MPS VI tiene problemas del corazón, es importante que el cardiólogo le administre antibióticos antes y después de cualquier tratamiento dental. Esto es porque ciertas bacterias en la boca se pueden introducir a la corriente sanguínea y causar infecciones en el corazón, dañándolo aun más. Si el diente necesita ser removido durante una anestesia, esto debe ser realizado en un hospital bajo el cuidado de ambos, un anestesiólogo experimentado y un dentista, nunca en la oficina del dentista.

Ortopedia: Los niños con síndrome de Maroteaux- Lamy (MPS VI), deben ser referidos a un cirujano ortopedista a una edad temprana para monitorear la condición de la espina dorsal. Es probable que el especialista solicite estudios de Resonancia Magnética o RX para vigilar las curvaturas anormales de la columna y el cuello.

Terapia Física: El movimiento limitado y la rigidez en las articulaciones pueden llegar a causar una significante pérdida de funciones básicas. Es importante iniciar de inmediato con la terapia física -para evitar en lo posible futuras limitaciones- siempre evitando todos aquellos movimientos que causan dolor. Una vez que una limitación significante ha ocurrido, será imposible recobrarla.
Tiene sentido que los individuos sean tan activos como se les sea posible para mantener la función de sus articulaciones y mejorar su salud en general. Su pediatra o terapista físico serán capaces de recomendarle formas de obtener esto a través de una combinación de actividades diarias.

Anestesias: Darle una anestesia a un individuo con MPS VI requiere de habilidad y debe de ser realizado por un anestesiólogo experimentado. Es importante que todas las personas que tratan con tu hijo estén informadas de que, dado el caso de que los padres no puedan ser contactados, si en una emergencia hubiera necesidad de ir a un hospital diferente debe de informarle al anestesiólogo que podrían existir complicaciones al entubar al niño ya que el paso del aire puede ser muy estrecho y podría tener problemas tanto para intubar como para extraer el tubo.

Para cualquier cirugía electiva en un niño con MPS, es importante escoger un anestesiólogo pediatra que tenga experiencia con dificultades en el paso del aire.

Pubertad y matrimonio

Los adolescentes con síndrome de Maroteaux- Lamy (MPS VI) pasarán por las fases normales de la pubertad, aunque posiblemente más tarde que sus amigos. El síndrome no afecta la fertilidad, pero una mujer que sea afectada severamente se le aconsejaría que no se embarazara debido al riesgo a su salud. Los niños de un padre con MPS VI son automáticamente portadores del síndrome, pero ninguno tendrá la enfermedad a menos que el otro padre sea también un portador.

Complicaciones

Entre las complicaciones que se pueden presentar se incluye ceguera, pérdida progresiva de la audición, anormalidades del corazón, debilidad muscular e hidrocefalia.

 

Pronóstico

El pronóstico es variable  y depende principalmente de la edad en la que se inician los síntomas, la progresión de la enfermedad – en algunas personas con MPS VI, la enfermedad involucra muchos problemas médicos distintos y evoluciona rápidamente, en otras, la enfermedad es menos grave y evoluciona más lentamente-  la edad a la que se inicia el tratamiento de reemplazo enzimático y de la calidad del cuidado médico que se ofrezca.
Las evaluaciones regulares y el tratamiento médico inmediato, proporcionados por un equipo de especialistas que incluya a un experto en MPS, ayudarán a evitar complicaciones graves y a mejorar la calidad de vida.

Prevención

Se recomienda la asesoría genética para los futuros padres con antecedentes familiares de síndrome de Maroteaux- Lamy (MPS VI).
Usa nuestra sección de “directorio de Genetistas” para localizar a un profesional especializado en genética en tu área.

 

Acerca del Consejo genético

El consejo genético es el proceso de proporcionar a los individuos y a las familias afectadas, con información acerca de la naturaleza, forma de herencia e implicaciones de los desórdenes genéticos, para así ayudarles a tomar decisiones tanto médicas como personales. Tendrán también asesoramiento del riesgo genético para sus descendientes y se hará una historia familiar y las pruebas genéticas que sean necesarias para aclarar el estado genético de los familiares.
Las pruebas para detectar a los “portadores” son posibles cuando ya se ha detectado cuál es el gen mutado.

 

Organizaciones de apoyo

Estas organizaciones se han establecido para los individuos y sus familias para darles información, apoyo y la oportunidad de establecer contacto con otras personas afectadas.

 

Referencias