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Muerte del Feto durante el embarazo, Óbitos

Última actualización 20 de Marzo 2015
Muerte del Feto durante el embarazo

Introducción

La muerte de un bebé en el vientre de la madre causa un dolor que puede ser insuperable. Los padres deben pasar de la ilusión y la alegría de tener un nuevo niño a la dolorosa situación de tener que confrontar esta terrible noticia.

En la mayoría de las ocasiones, la pérdida es inesperada puesto que hasta la mitad de los óbitos ocurren en embarazos cuyo curso había sido completamente normal. El 14 por ciento de las muertes fetales ocurren durante el parto mientras que el 86 por ciento tiene lugar antes del mismo.

La muerte fetal es una de las situaciones más desconcertantes para el médico, la paciente embarazada y su familia, ya que sus causas son múltiples y a veces desconocidas, así como sus factores contribuyentes.

Definición

La definición médica de “muerte en útero” es el nacimiento de un bebé que nace sin signos de vida después de las 24 semanas de embarazo. El bebé puede haber muerto durante el embarazo (a esto se le llama muerte intrauterina), durante la labor de parto o durante el nacimiento.

Aunque algunos autores definen al óbito fetal como “el cese de la vida fetal (no hay latido cardiaco, pulsación del cordón umbilical ni movimientos del feto) a partir de las 20 semanas de gestación y con un peso mayor a 500 gramos”.

Causas

Como en la mayoría de las pérdidas gestacionales, las muertes del feto en útero pueden ocurrir sin que se identifique la causa, sin embargo, existen algunos factores que pueden incrementar el riesgo:

Maternos:

  • Embarazo prolongado (de más de 42 semanas)
  • Enfermedades crónicas de la madre como puede ser la diabetes mellitus (no controlada), lupus eritematoso, hipertensión arterial o algún problema sanguíneo con formación de coágulos que contribuyen a un pobre crecimiento del bebé y al desprendimiento de la placenta.
  • Infecciones durante el embarazo como la listeriosis, salmonela o toxoplasmosis.
  • Preeclampsia y eclampsia: que pueden reducir el flujo de sangre hacia el bebé. Esta condición se asocia con el desprendimiento de la placenta.
  • Edad materna muy precoz o avanzada.
  • Algún problema en el momento del parto relacionado con la posición de presentación del bebé.
  • Incompatibilidad Rh (el Rh de la sangre materna es diferente del Rh del bebé)
  • Ruptura uterina.
  • Hipotensión severa materna (es decir, baja muy importante de la presión sanguínea de la madre)
  • Muerte materna.

Fetales:

  • Gestación múltiple (de dos o más bebés).
  • Retardo de crecimiento intrauterino: los bebés que crecen muy lentamente tienen un riesgo incrementado de morir durante el embarazo. En el ultrasonido de control se observa que el bebé simplemente no crece lo suficiente dentro del útero.
  • Anomalías congénitas o genéticas: un defecto físico o genético en el bebé. Esto significa que el cerebro, el corazón u otro órgano, no se desarrollaron apropiadamente.
    • Las malformaciones múltiples en los bebés pueden ser por causa genética, del medio ambiente o desconocida y siempre será importante consultar a un especialista en genética en casos de bebés que fallecen en estas circunstancias.
    • Entre el 5 y el 10 por ciento de los bebés nacidos sin vida tienen anomalías relacionadas con sus cromosomas, que son las estructuras que contienen el material genético que determina nuestras características físicas. Sobre todo, en pérdidas antes de la semana 20, son particularmente frecuentes las anormalidades de los cromosomas, aunque pueden provocar la muerte del feto en cualquier momento del embarazo.
  • Infecciones Las infecciones bacterianas que afectan al feto o a la placenta son una causa importante de las muertes fetales que ocurren entre las semanas 24 y 27 de gestación. A veces la mujer embarazada puede tener una infección que puede pasar inadvertida (como las infecciones del tracto genital y urinario y ciertos virus como el parvovirus) hasta que ha provocado serias complicaciones, tales como la muerte del feto o su nacimiento en forma prematura (antes de terminar la semana 37 del embarazo).
    • Después del parto, es posible demostrar si la muerte del feto fue provocada por una infección bacteriana mediante la realización de pruebas especiales a la placenta.

Placentarias:

  • Accidentes de cordón umbilical (como nudos o aplastamiento)
  • Abrupto placentario (desprendimiento de la placenta durante el embarazo).
    • La placenta es un órgano vital para mantener la salud del bebé. El desprendimiento de la placenta, un trastorno por el que la placenta se separa del útero, desde parcialmente hasta en forma casi total, ocurre con mayor frecuencia alrededor de la semana 35 del embarazo. Este trastorno provoca sangrados considerables que impide que el feto reciba la cantidad adecuada de oxígeno y le puede llegar a causar la muerte. El ultrasonido puede diagnosticar el desprendimiento de la placenta, si se detecta tempranamente se debe realizar una cesárea urgente lo que puede salvar la vida del bebé. Las mujeres que fuman o utilizan cocaína tienen más de riesgo de desprendimiento.
  • El envejecimiento grave de la placenta, la formación de coágulos placentarios son otros problemas que impiden que el feto reciba suficiente oxígeno y nutrientes también contribuyen a la muerte del feto.
  • Rotura prematura de membrana (se rompe la bolsa de aguas antes del tiempo adecuado).
  • Vasa previa (una complicación obstétrica en la cual los vasos sanguíneos fetales que no están protegidos por el cordón, cruzan o corren muy cerca del orificio del cuello uterino y se pueden rasgar fácilmente cuando el cuello se dilata. El resultado es que el bebé se desangra).

¿Qué pasa cuando el bebé muere en el útero?

Cuando el bebé muere en el útero, la triste realidad es que la madre todavía tiene que continuar con el proceso del parto y los doctores le dirán lo que es mejor para su salud.

Aunque lo ideal es proceder de inmediato a inducir el parto, la pareja puede tomarse su tiempo y decidir cuándo desean dar a luz al feto muerto. En la mayoría de los casos, el parto comienza naturalmente antes de transcurridas dos semanas desde el fallecimiento del feto y la pareja puede decidir si espera a que el parto comience en forma natural.

Si en el periodo de dos semanas no hay trabajo de parto espontáneo se recomienda hacer la inducción. Otras parejas preferirán que se induzca el parto de inmediato, lo cual se puede realizar con los mismos medicamentos que se utilizan para inducir las contracciones en condiciones normales. Idealmente, se debiera evitar una intervención cesárea.

Si estás esperando más de un bebé y se descubre la muerte de uno de ellos, el médico te aconsejará que no te induzcan el parto. Mucho de lo que se haga dependerá de si los bebés compartían placenta y en qué momento te encuentras del embarazo. Es probable que el médico te aconseje darles más tiempo a los otros bebés a que sigan su maduración dentro del útero. Nacerán entonces al mismo tiempo en el momento más oportuno para los otros.

¿Qué se debe hacer después del parto de un óbito?

Después del parto de un óbito, se debe examinar cuidadosamente el feto y la placenta para determinar la causa de muerte. A menudo se recomienda practicar una autopsia, aunque aun después de la realización de muchas pruebas y análisis, en más de un tercio de los casos no es posible conocer la razón de la muerte del bebé.

Para los padres es muy importante comprender qué causó este desenlace y les puede ayudar a la pareja a superar su devastadora situación. Cuando se llega a conocer la causa de un nacimiento sin vida, los médicos pueden ofrecer mejores consejos a la pareja acerca del riesgo de que ocurra otro evento similar en un futuro embarazo y cuáles serían las estrategias para prevenirlo.

En la mayoría de las parejas, este riesgo será bajo. Por ejemplo, no es probable que una anomalía cromosómica o un accidente de cordón umbilical se repita en otro embarazo. Sin embargo, si la muerte del feto se debió a una enfermedad crónica de la madre (tal como el lupus eritematoso sistémico o la elevada presión sanguínea) o a un trastorno genético (como puede ser algo que se heredó del padre o de la madre), quizás la pareja deba enfrentarse a un riesgo mayor de que la muerte del feto se repita en otro embarazo.

En tales casos, es aconsejable que la pareja acuda a los servicios de consejería de un especialista en genética.

¿Cómo se diagnostica la muerte del bebé?

Se puede confirmar mediante un examen con ultrasonido al no detectar latido del corazón. Este estudio también puede aprovecharse para volver a estudiar la placenta y los órganos y estructuras del bebé para determinar alguna posible causa de la pérdida.

¿Se puede prevenir la muerte del feto?

En algunos casos sí, pero en otros…no. Como parte del cuidado prenatal, el médico vigilará la aparición de signos que denoten que hay problemas en la madre o en el bebé. Evidentemente una vigilancia adecuada de un embarazo disminuye la probabilidad de un evento adverso de esta naturaleza, pero en el caso de otros problemas inesperados como defectos genéticos, la muerte en útero ocurrirá sin ningún aviso.

La consulta con el especialista en obstetricia permite detectar enfermedades en la madre como la diabetes y la alta presión sanguínea maternal, que pueden incrementar el riesgo de muerte del feto.

Es necesario realizar un seguimiento cuidadoso de las mujeres con embarazos de alto riesgo durante el final del embarazo. A menudo es posible determinar si el feto tiene algún problema monitoreando los latidos del corazón del bebé. De este modo es posible comenzar un tratamiento que, a veces, puede incluir un parto prematuro que puede salvar la vida del bebé.

En la actualidad, el riesgo de que las mujeres diabéticas y con presión sanguínea elevada den a luz un bebé sin vida es bajo cuando se someten a un seguimiento regular de su embarazo.

Ninguna mujer debe fumar, beber alcohol o utilizar drogas ilícitas, todo lo cual puede incrementar el riesgo del nacimiento sin vida del bebé y de otras complicaciones del embarazo.

En caso de sangrado vaginal, la mujer debe informar a su médico inmediatamente. El sangrado vaginal durante la segunda mitad del embarazo puede ser una señal de desprendimiento de la placenta.

¿Cuáles son los síntomas tempranos de una muerte fetal?

Como ya lo mencionamos, la muerte del bebé en el útero durante el embarazo, puede ocurrir sin ninguna señal previa de aviso, pero una de las cosas que acostumbran a hacer los médicos es instruir a la embarazada para que se acostumbre a contar las patadas del bebé a partir aproximadamente de la semana 26 del embarazo.

Si el bebé da menos de 10 pataditas por día o si la madre siente que se mueve menos que lo habitual, es probable que su doctor recomiende la realización de pruebas para comprobar el bienestar del feto (como el monitoreo de los latidos del corazón del bebé o una prueba de ultrasonido).

Si las pruebas demuestran que el feto tiene algún problema, a menudo es posible tomar medidas para prevenir su fallecimiento.

Otros posibles síntomas de aviso incluyen el dolor abdominal o de la espalda baja y el sangrado vaginal. Siempre es preferible pasarte al lado del exceso de precauciones y llama a tu médico si estás preocupada.

Todos estos cuidados y recomendaciones se deben realizar en todos los embarazos pero con mayor razón cuando ya ha existido un evento previo de esta naturaleza.

¿Qué pasa cuando el bebé muere en el momento del parto?

Es muy raro que el bebé muera en la labor de parto o en el parto. Cuando algo no está bien, es una experiencia traumática para los padres quienes no entienden lo que pasa mientras ven al personal muy ocupado resolviendo la emergencia.

Más tarde se descubrirá que el bebé tenía alguna anormalidad o una infección. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se debe a algo que sucedió durante la labor de parto o en el momento mismo del nacimiento. Un problema con la placenta o con el cordón umbilical como por ejemplo un nudo en el cordón, puede significar que el bebé no tuvo suficiente oxígeno en ese momento.

¿Los padres deben cargar y abrazar a su bebé muerto?

La respuesta es diferente para cada pareja. Algunos padres encuentran que cargar a su bebé es esencial para soportar la pérdida, mientras que otros, ni siquiera quieren verlo.

Las investigaciones muestran que ninguna de estas dos posibilidades es mejor que la otra y que la decisión está en los padres. La parte más difícil esta en los padres indecisos que están confusos en su preferencia y que no se deciden sino hasta que ya es muy tarde. Algunos que no sostuvieron al bebé, terminan por arrepentirse.

Muchos padres encuentran consuelo en guardar alguna cosa del bebé y generalmente se les permite la opción de tomar fotos, o un mechón de pelo. En las muertes en útero, al contrario de los abortos, existe la opción de llevar a cabo un funeral formal y/o cremación.

¿Es posible saber…qué pasó?

Después del nacimiento, tanto el bebé como la placenta y el cordón umbilical son examinados cuidadosamente para, de ser posible, determinar cuál fue la causa de la muerte del bebé.

Cuando los médicos no están seguros acerca de la causa, en ocasiones puede descubrirse a través de varias investigaciones que pueden incluir: estudios de la sangre de la madre, exámenes especializados de la placenta y autopsia del cuerpo del bebé.

En la autopsia se buscará identificar la causa o causas de la muerte, dará datos del desarrollo del bebé y proveerá datos acerca de problemas de salud que servirán para el cuidado de la madre en un siguiente embarazo.

¿Cómo se maneja emocionalmente la pérdida?

Si pasaste por una muerte en útero, seguramente ya sabes que es un golpe devastador difícil de superar. Es posible que tengas sentimientos de culpa (aun cuando esta muerte lo más probable es que no sea tu culpa) o aun estás luchando para entender qué paso. Para las mamás, a la pena se suma el que, además, están teniendo que sufrir con la bajada de la leche y la depresión post parto que se agregan a su propio dolor.

Lo más importante es que sepas que…está bien sentir la pena y el dolor de la pérdida. Muchos padres sienten un apego fuerte a su bebé desde antes de nacer y tener que romperlo de manera tan súbita y dramática, es un trauma fácilmente entendible.

El tiempo es un factor importante para que una pareja se recupere de la pérdida de su bebé. Es normal pasar por una etapa de duelo que el tiempo y la comprensión y solidaridad de familiares y amigos les ayudará a resolver.

A medida que van superando la pérdida, pueden experimentar muchas emociones como atontamiento y negación, dolor profundo, enojo y depresión. Una mujer y su pareja pueden tener sentimientos diferentes y esto a veces crea tensión entre ellos cuando más se necesitan.

Puede resultar útil solicitar al médico que los refiera a un especialista que tenga experiencia en la asistencia a parejas que han perdido bebés.

Instituciones de apoyo

Clínica de Atención Integral Izcal Calli, A. C.
Prevención y Atención Psico-Emocional a Mujeres con Pérdidas Perinatales e Infantiles
Pitágoras No. 567
Col. Narvarte
Área Metropolitana de la Ciudad de México
Teléfono 5523-7444

Referencias