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Preeclampsia

Última actualización 20 de Marzo 2015
Preeclampsia

Introducción

La Preeclampsia, considerada como la causa principal de complicaciones del embarazo-incluyendo bajo peso al nacer, prematuridad y muerte en útero- es una condición en la cual aparece una elevación marcada de la presión arterial materna después de las 20 semanas de embarazo y hay presencia de proteína en la orina (proteinuria) como resultado de problemas en los riñones de la madre.

Conocida también como “toxemia”, la preeclampsia puede también dañar el riñón, el hígado y el cerebro de la embarazada. Cuando la preeclampsia causa convulsiones, se conoce entonces como “eclampsia” que es la segunda causa de muerte materna en EU. (fuente: Florida Hospital).

No existe otra cura para la preeclampsia que el parto y, en algunas ocasiones, tiene que ser un parto de emergencia, aun cuando sea prematuramente. Si la enfermedad es severa y no se induce el parto, la madre puede morir.

¿Qué es la preeclampsia (PE)?   

La preeclampsia es un desorden que ocurre únicamente durante el embarazo y en el periodo de post parto y que afecta tanto a la madre como al bebé. Es una condición que progresa rápidamente caracterizada por:

  • Elevación de la presión sanguínea materna (hipertensión) inducida por el embarazo y acompañada de:
  • Presencia de proteínas en la orina (proteinuria), que en situaciones normales no debe de darse.
  • Coagulopatía (problemas en la coagulación de la sangre que induce la formación de coágulos en venas o arterias),
  • Disfunción hepática (del hígado),
  • Que puede avanzar a veces hasta una falla de varios órganos (multiorgánica) que deriva en eclampsia o convulsiones.

Típicamente, la preeclampsia se presenta después de la semana 20 del embarazo (en la segunda parte del 2do o 3er trimestre) y hasta las seis semanas después del parto.

El Síndrome de Hellp y la Eclampsia, son otras variantes de la preeclampsia.

Clasificación

Se considera “preeclampsia leve” cuando la hipertensión medida en dos ocasiones (con una separación de seis horas), es de 140/90 mmHg, pero no existe evidencia de daño orgánico en una mujer que, hasta la semana 20 del embarazo, tenía la tensión arterial normal y hay presencia de proteínas en la orina.

La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg). El primer número (el de arriba) es tu “presión arterial sistólica” o sea, es la presión que se encuentra en tus arterias cuando tu corazón se contrae al latir. El segundo número (el de abajo), es el número de tu presión arterial diastólica, o sea, la presión arterial que hay en tus arterias cuando tu corazón se relaja en cada latido.

Preclampsia

En una embarazada con hipertensión crónica, la preeclampsia se diagnostica cuando la presión sistólica se incrementa 30 mm Hg, o la presión diastólica se incrementa 15 mm Hg.

Se considera “preeclampsia severa” cuando, ya diagnosticada la preeclampsia, se encuentra alguno de los siguientes síntomas:

  • Presión arterial en 160/110 mm Hg, tomada en dos ocasiones con una separación de cuando menos seis horas.
  • Proteinuria (proteínas en la orina) de más de 5 g en una orina de 24 horas o más de 3+ en muestras de orina que se juntaron con una separación de 4 horas.
  • Edema pulmonar (agua en los pulmones) o cianosis (coloración morada de la piel.
  • Oliguria (disminución de la cantidad de orina (menos de 400 ml en 24 horas).
  • Dolores de cabeza persistentes.
  • Dolor en la boca del estómago (epigastrio) y/o mal funcionamiento del hígado.
  • Trombocitopenia (disminución de los glóbulos rojos de la sangre).
  • Oligohidramnios (disminución de la cantidad de líquido amniótico que rodea al bebé).
  • Restricción del crecimiento uterino o desprendimiento de la placenta.

 ¿Cuál es la causa?

Aunque los investigadores han aprendido mucho sobre la preeclampsia en la última década, muchos aspectos de esta condición aún se desconocen. Los especialistas creen que en muchos casos la preeclampsia en realidad existe desde el principio del embarazo, bastante antes de que se manifiesten los síntomas y que está relacionada con un riego sanguíneo reducido a la placenta.

Esto podría suceder si la placenta no se implanta correctamente en las paredes del útero y las arterias de esa zona no se dilatan como deberían, de manera que llega menos sangre a la placenta.

No está claro por qué les sucede a algunas mujeres y a otras no, y es posible que no haya una única explicación pero se sabe que existen determinados factores que te ponen en un riesgo mayor:

Asociados a la embarazada

  • Ausencia o deficiencia de control médico durante el embarazo.
  • Si es el primer embarazo (primigesta) o si son varios (multigesta).
  • Breve intervalo de tiempo entre embarazos (menor a dos años).
  • Ha transcurrido un período prolongado (más de 10 años) entre embarazos.
  • Hipertensión arterial antes del embarazo (crónica).
  • Obesidad o desnutrición.
  • Diabetes, artritis reumatoide, lupus o esclerodermia.
  • Edad: menor de 18 años o mayor de 35.
  • Presentaste preeclampsia en el embarazo anterior.
    • Cuanto más grave es la preeclampsia y más temprano la padeces, mayor es el riesgo. De hecho, si tuviste preeclampsia severa y ésta comenzó antes de la semana 30, el riesgo de que la vuelvas a padecer puede ser de un 40%.
  • Antecedente de preeclampsia en madre o hermana (las hijas nacidas de mujeres con preeclampsia tienen el doble del riesgo normal de sufrir preeclampsia en sus embarazos).
  • Historia de formación de coágulos (trombocitofilias).
  • Tienes otros problemas médicos incluyendo hipertensión arterial, diabetes, enfermedad renal, lupus o escleroderma.
  • Se observa alteración (en el ultrasonido) de la circulación de las arterias del útero a las 18 y 24 semanas.

 Asociados al esposo o compañero de la madre

  • Primipaternidad (es su primer hijo)
  • Padre en embarazo preeclámpsico anterior.
  • Los hombres nacidos de un embarazo con preeclampsia tienen un riesgo del 50% de engendrar un niño en que pueda ocurrir la complicación.

Asociados con el estado del feto

  • Embarazo múltiple
  • Hidropesía fetal (es un problema muy grave que pone en grave riesgo la vida del bebé antes y después de nacer) o problemas de cromosomas.
  • Mola hidatiforme (es una masa o tumor poco común – constituido por tejido de la placenta o de las membranas- que se forma en el interior del útero al comienzo de un embarazo)

Aproximadamente el 25% de las mujeres clasificadas en el grupo de alto riesgo, de acuerdo con los factores de riesgo descritos, efectivamente desarrollará PE; en la población general, este porcentaje es el 5% (fuente: Preeclampsia Foundation).

La desventaja de este enfoque está clara ya que se calcula que el 30-40% de todos los embarazos corresponde a primeros embarazos. En este caso, no sólo no existen datos relativos al embarazo, sino que además el riesgo de desarrollar PE durante el primer embarazo es entre 1.5 y 3 veces superior al riesgo de desarrollar esta enfermedad en embarazos posteriores.

No obstante, considerar todos los primeros embarazos como embarazos de alto riesgo no es práctico. La dificultad de determinar qué primeros embarazos efectivamente son embarazos de riesgo es otro motivo que justifica la necesidad de disponer de herramientas eficaces para predecir el riesgo de desarrollar PE.

Se cree que la disminución del riesgo en el segundo y posteriores embarazos se debe a que se produce una adaptación inmunológica a los antígenos (anticuerpos) masculinos.

 ¿Qué es el síndrome de HELLP?

Síndrome HELLP es una enfermedad de rápido desarrollo potencialmente letal que presenta el cuadro siguiente:

  • Hemólisis (destrucción de los glóbulos rojos de la sangre)
  • Niveles elevados de enzimas del hígado (transaminasas)
  • Recuento plaquetario bajo (< 100.000 células por μL) (sin plaquetas, hay riesgo de hemorragia).

Este síndrome incrementa el riesgo de hemorragia postparto.

Esta complicación puede generar en ti y en el bebé, más riesgo de presentar los mismos tipos de problemas que tendrías en el caso de una preeclampsia severa y la edad gestacional en el momento del parto parece ser el factor decisivo de la mortalidad neonatal.

Si tienes preeclampsia, te harán un análisis de sangre periódicamente para verificar que no haya ningún signo del síndrome de HELLP.

¿Qué es la eclampsia?

Eclampsia es una variedad peligrosa de PE grave en la que la visión borrosa, la apatía, las náuseas y los mareos se convierten en convulsiones, que indican que la enfermedad grave ha afectado al cerebro y que la vida de la embarazada corre peligro.

A veces las convulsiones aparecen sin previo aviso. Por esta razón a todas las mujeres que padecen preeclampsia severa se les da sulfato de magnesio, un anticonvulsivo.

Se establece el diagnóstico cuando después de la semana 20, después del parto o en el puerperio (no más de 30 días), se presentan dos o más de los siguientes síntomas: presión arterial mayor a 160/ 110, proteinuria mayor a 5+ en 24 horas, producción de orina de menos de 500 ml en 24 horas, trastornos cerebrales y edema (hinchazón) generalizado.

Síntomas y signos de la preeclampsia

Saber y conocer acerca de los síntomas de la Preeclampsia, el síndrome de HELLP y otros desórdenes hipertensivos del embarazo, te podrá ayudar a identificar el problema en la etapa temprana y así asegurarte un mejor pronóstico.

Un síntoma es algo que experimentas y reconoces como el dolor de cabeza o visión borrosa, sin embargo, algunas características de la preeclampsia son signos que pueden medirse pero que no son aparentes para ti, como por ejemplo, la presión arterial elevada.

Síntomas de preeclampsia

Sin síntomas: La preeclampsia es un problema serio del embarazo y puede ser particularmente peligroso porque muchos de los signos son silenciosos mientras que otros parecen “efectos normales” del embarazo. Con frecuencia, una mujer sufre de preeclampsia no se siente enferma y se sorprende y frustra cuando le piden que se hospitalice o la mandan a reposo absoluto.

La elevación de la presión arterial (hipertensión) es un signo importante de la preeclampsia y de hecho se le ha llegado a llamar el “asesino silencioso” porque muchas personas no pueden “sentir” la elevación de su presión arterial.

Es por esto que es importante que la embarazada tenga conocimiento de los signos que debe observar para que se le pueda dar el tratamiento adecuado. Te insistimos en la importancia de familiarizarte con ellos para que tomes las medidas adecuadas.

De esta manera sabrás que en cada visita prenatal deberán de tomarte la presión y analizar la orina para buscar presencia de proteínas. Pregúntale a tu médico si observas que alguno de estos pasos es omitido.

Hipertensión arterial: La elevación de la presión arterial durante el embarazo es una de las banderas rojas que avisan que se está desarrollando una preeclampsia. Y aun cuando no sea un signo de PE, de todas maneras es un problema.

Se considera que tienes hipertensión arterial si tienes un valor sistólico de 140 milímetros de mercurio (mmHg) o mayor o un valor diastólico de 90 mmHg o superior. Debido a que la tensión arterial puede fluctuar durante el día, será necesario que la revisen más de una vez para verificar que esté constantemente alta.

¿Qué puedes hacer tú? Conoce tu presión arterial desde antes del embarazo, especialmente si se considera como “baja”. Y pregúntale a tu médico, en cada visita, cuál es tu presión arterial ese día. Anótala.

Si te es posible, tómate cada semana la presión arterial a la misma hora y en la misma posición y anótala. Enséñale al doctor este registro y avísale de inmediato si descubres una elevación significativa entre cada visita.

Las mediciones caseras no deben suplir las visitas prenatales y tampoco una lectura “normal” puede significar que ignores otros síntomas de preeclampsia.

Proteína en la orina (proteinuria): Es otro signo de preeclampsia y es el resultado de que las proteína –que normalmente se encuentran confinadas en la sangre por la filtración de los riñones- se encuentran en tu orina. Esto sucede porque la preeclampsia daña temporalmente este filtro. Una simple prueba realizada con una tira reactiva en tu orina, puede decir si existe este problema.

Cuando la lectura es de +1 o más, esto puede significar el inicio de la preeclampsia aun cuando tu presión arterial puede estar en menos de 140/90. Si eso te preocupa o si ya has tenido PE con anterioridad, puedes comprar estas tiras reactivas en la farmacia y hacerte la prueba en tu casa. Cuando la lectura es de +2 o más, llama de inmediato a tu médico.

Es probable que te pida que juntes la orina de 24 horas para determinar la cantidad exacta de proteína.

La orina de color oscuro es, generalmente, el resultado de una toma baja de líquidos y puede estar asociada con deshidratación. Sin embargo, una orina oscura, rojiza o del color de la coca cola, puede indicar un problema, llama a tu médico.

Hinchazón (edema): Es normal hincharte un poco durante el embarazo, pero el edema en sí es la acumulación de un exceso de líquido y puede ser una preocupación cuando ocurre en tu cara, alrededor de los ojos o en tus manos.

Nota: se considera normal que se presente algo de hinchazón en los pies y los tobillos con el embarazo (a partir del segundo trimestre).

Si piensas que tu cara se ve demasiado llena, si la hinchazón en tus manos y pies es severa y notas que se hacen pozos (cuando te aprietas con el dedo en la piel y el pozo permanece por unos segundos) o que hay zonas descoloridas en tus piernas, llama a tu médico de inmediato. Eleva los pies pero evita permanecer sentada por largos periodos de tiempo.

Dolor de cabeza: Un dolor sordo o severo de cabeza que generalmente se describe como migraña y que simplemente no se acaba de quitar, es algo de lo que te debes de preocupar.

Si los medicamentos que compraste en la farmacia no te sirven, si el dolor es fuerte y te molesta la luz o si se acompaña de cambios en la visión, llama de inmediato a tu médico y trata de verlo ese mismo día.

Nausea o vómito: La nausea y el vómito son particularmente significativos cuando se inician después de la mitad del embarazo. Las “nauseas matutinas” deben desaparecer después del primer trimestre y su súbita aparición posterior, deben relacionarse con preeclampsia.

Llama de inmediato a tu médico. La nausea y el vómito pueden confundirse con una gripa o con problemas de vesícula, así que insiste que te tomen la presión arterial y que verifiquen tu orina para la proteinuria.

Dolor abdominal (en el área estomacal) y/o dolor en el hombro: Este tipo de dolor abdominal al que generalmente se le llama “dolor en el epigastrio” (en la boca del estómago), aparece bajo las costillas y del lado derecho. Puede confundirse con acidez estomacal, problemas de vesícula, gripa, indigestión o dolor por las patadas del bebé.

El dolor en el hombro se le llama “dolor reflejo” porque se irradia desde el hígado debajo de las costillas derechas.

El dolor de la espalda baja es diferente del dolor muscular común en el embarazo porque generalmente es más agudo y específico. El dolor del hombro se puede sentir como si alguien estuviera picándote fuertemente a lo largo del tirante del brasiere o en el cuello y puede ser doloroso acostarte del lado derecho.

Todos estos signos pueden ser síntomas del síndrome de HELLP o de un problema relacionado en el hígado.

El dolor en esta área debe ser tomado con seriedad, no lo ignores y te vayas a la cama. Llama a tu médico de inmediato.

Dolor de la espalda baja: Este dolor es una queja común en el embarazo. Sin embargo, algunas veces puede estar indicando la presencia de un problema con el hígado, especialmente si se acompaña de otros síntomas de preeclampsia.

Llama a tu médico y menciónale este problema, sobre todo si se acompaña de otros síntomas.

Ganancia súbita de peso: Aumento repentino de peso en un período de 1 a 2 días y más de 1 kilo por semana, puede ser un indicador de preeclampsia. Los vasos sanguíneos dañados permiten que se filtre más líquido y que se quede estancado en tus tejidos sin que pueda pasar a tus riñones para ser excretado.

No trates de bajar de peso durante el embarazo mediante una restricción en tu dieta. Aliméntate bien con una dieta sana y balanceada que incluya verduras y frutas crudas. Evita el exceso de sal y permanece dentro de tu peso ya que se sabe que la obesidad incrementa los riesgos de presentar eclampsia.

Cuidado con las dietas con un exceso de proteína que pueden causar problemas renales. Asegúrate de tomar suficiente líquido y de hacer ejercicio. Durante las visitas prenatales no disimules la ganancia de peso brincándote una comida. La medición exacta de tu peso es vital para hacer el diagnóstico.

Cambios en la visión: Los cambios en la visión son uno de los síntomas más serios de la preeclampsia y pueden estar asociados con irritación del sistema nervioso central o ser un indicador de la hinchazón del cerebro (edema cerebral).

Los cambios en la visión incluyen sensaciones de lucecitas, auras, sensibilidad a la luz o visión borrosa o con manchas.

Si estás experimentando cualquiera de estos cambios, debes contactar a tu médico de inmediato o irte directamente al hospital. Estos síntomas son muy serios y no deben desatenderse ni siquiera para la mañana siguiente.

Hiperreflexia: Es cuando tus reflejos son tan fuertes que cuando te tocan la rodilla con un “martillo” de hule, tu pierna sube de inmediato y fuertemente. Este signo lo mide el médico y es difícil que tú lo notes.

Dificultad para respirar, ansiedad: Dificultad para respirar, el pulso acelerado, confusión mental, una sensación alta de ansiedad y de que algo malo va a pasar, pueden también ser síntomas de preeclampsia. Si estos signos son nuevos para ti, pueden ser un indicador de una elevación de la presión arterial o –más raramente- de acumulación de líquido dentro de tus pulmones (edema pulmonar).

Llama a tu médico de inmediato si estos síntomas son nuevos. Durante el embarazo es importante escucharte a ti misma. Si algo no está bien, sigue tus instintos y llama al médico. Nunca tengas miedo de llamarlo. Los peores pronósticos de la preeclampsia pueden evitarse cuando el problema se reconoce precozmente.

Diagnóstico de la preeclampsia

Se puede diagnosticar preeclampsia cuando tu presión arterial se eleva súbitamente y aparecen proteínas en la orina al hacerte chequeos prenatales, o si manifiestas síntomas de preeclampsia. Si tu médico piensa que tienes preeclampsia, generalmente tendrás que ir al hospital a hacerte más pruebas. Es posible que debas ingresar en el hospital hasta que nazca el bebé.

Si te diagnostican preeclampsia, probablemente tendrás que hacerte las siguientes pruebas:

  • Medición de la presión arterial aproximadamente cada cuatro horas, o con mayor frecuencia, dependiendo de la gravedad de tu afección.
    • La preeclampsia provoca que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que genera hipertensión y disminución del riego sanguíneo. Esto puede afectar muchos órganos de tu cuerpo, como el hígado, los riñones y el cerebro.
  • Se tomarán muestra de orina de 24 horas para medir, en el laboratorio, el monto exacto de proteína en tu orina.
  • Análisis de sangre, incluyendo función renal y de hígado y pruebas de coagulación sanguínea.
  • Ultrasonidos para detectar restricción del crecimiento intrauterino, flujo sanguíneo en el cordón umbilical y volumen de líquido que rodea al bebé.
  • Si hay un menor riego sanguíneo hacia el útero, el bebé puede tener problemas como bajo crecimiento, muy poco líquido amniótico y desprendimiento prematuro de placenta (cuando la placenta se separa de la pared uterina antes del parto).

La preeclampsia puede ir de leve a severa y progresar lenta o rápidamente. Tu doctor verificará si padeces esta condición en cada visita prenatal. Te tomará la presión y revisará tu muestra de orina para ver si detecta proteína.

Tratamiento y sobrevivencia

La única “cura” para la preeclampsia es el parto, en algunos casos aun cuando el bebé todavía no sea viable y en otros, los médicos pueden considerar desarrollar un plan que le permita al bebé más tiempo para desarrollarse y crecer.

Todo va a depender del grado de gravedad, de cuántas semanas de embarazo tengas y de cómo se encuentre tu bebé. Probablemente te hospitalizarán al menos para hacerte una evaluación inicial y posiblemente durante el resto del embarazo te harán controles rigurosos.

Estos embarazos son vigilados muy cercanamente para que, si tu condición es estable, haya posibilidad de esperar a que el trabajo de parto comience normalmente. En caso de que la situación empeore, se inducirá el parto de inmediato antes de que la preeclampsia amenace la vida de la madre.

Si tu condición es grave, es posible que haya que inducir el parto de inmediato. Frecuentemente ello se hará mediante una cesárea. Si el embarazo es prematuro, se te podrían inyectar esteroides –en una única dosis- el día antes del parto. Ello estimula el desarrollo de los pulmones del bebé y reduce el riesgo de que tenga dificultades para respirar.

Si la preeclampsia es severa y no se realiza el parto, la madre puede morir. La eclampsia se considera como la segunda causa de muerte materna, sin embargo, cuando hay un diagnóstico temprano, los médicos pueden tomar medidas para mejorar la sobrevivencia del binomio madre-hijo.

Si tienes preeclampsia leve y te encuentras en la semana 37 o más, probablemente te provocarán el parto de inmediato, especialmente si el cuello uterino está comenzando a afinarse y dilatarse. O, si hay signos de que tú o tu bebé no pueden tolerar el parto, te practicarán una cesárea.

Si todavía no estás en la semana 37, la complicación es leve y parece estable, y tu bebé está bien, posiblemente no necesites dar a luz de inmediato. Por el contrario, puede que te envíen a casa y te digan que intentes descansar lo más posible. Quizás tu doctor te pida que controles tu tensión sanguínea en casa regularmente o te mande una enfermera para que la verifique. O bien, tu médico puede querer que permanezcas internada para que hagas reposo en cama y te puedan hacer controles.

Si bien no hay estudios que demuestren que el reposo en cama mejora el pronóstico clínico tuyo y del bebé cuando tienes preeclampsia, la tensión arterial es por lo general más baja cuando descansas. Por eso la mayoría de los médicos sugieren reducir las actividades o hacer algo de reposo. (El reposo absoluto, en el que te obligan a permanecer en cama por periodos prolongados, probablemente no te ayudaría y aumentaría el riesgo de que se formaran coágulos de sangre).

Independientemente de si te encuentras en tu casa o en el hospital, tú y tu bebé serán sometidos a controles rigurosos durante el resto del embarazo. Si estás en tu casa, esto significará que deberás hacer visitas frecuentes al médico para que verifique tu tensión sanguínea y te haga análisis de orina y además para que te hagan ecografías y cardiotocografías (estudios para vigilar los latidos del corazón de tu bebé) en reposo. Además, tendrás que contar los movimientos fetales todos los días.

Si en algún momento los síntomas indican que la preeclampsia está empeorando o que tu bebé no está bien, te volverán a internar y posiblemente tendrás que dar a luz.

Si te diagnostican preeclampsia grave, tendrás que pasar el resto del embarazo en el hospital. Y puede ser que te trasladen a un hospital en donde pueda atenderte un especialista en embarazos de alto riesgo. Te darán sulfato de magnesio por vía intravenosa o algún otro tratamiento para prevenir convulsiones y otra medicación para bajar la tensión arterial, si es que se encuentra demasiado alta.

Te inducirán el parto (o, en ciertas situaciones, te practicarán una cesárea) al primer indicio de que la preeclampsia está empeorando (por ejemplo, si tienes HELLP o eclampsia) o si tu bebé no está bien, independientemente del momento del embarazo en que te encuentres.

Si desarrollas preeclampsia durante el parto, te harán controles rigurosos. Según tu situación particular, puede ser que te administren medicamentos para prevenir convulsiones y medicación para bajar la presión.

Después del parto, permanecerás bajo estricta supervisión durante algunos días para verificar tu tensión arterial y controlar que no haya indicios de otras complicaciones. Muchos casos de eclampsia y del síndrome de HELLP ocurren después del parto, generalmente durante las primeras 48 horas. Por eso, no te extrañe que te sigan tomando la tensión con frecuencia.

La tensión arterial empieza a bajar en un día más o menos, en la mayoría de las mujeres, especialmente si tienen preeclampsia leve. En casos más severos, la tensión arterial puede permanecer elevada por más tiempo.

A las mujeres que presentan cuadros más graves se les administra sulfato de magnesio por vía intravenosa, durante por lo menos 24 horas después del parto. El objetivo es ayudar a prevenir las convulsiones. Lo más probable es las manden a casa con medicación para controlar la tensión arterial.

Pronóstico

Los signos y síntomas de preeclampsia generalmente desaparecen por completo 6 semanas después del parto. Sin embargo, algunas veces, la hipertensión arterial empeora en los primeros días posteriores al parto.

Si tuviste preeclampsia, eres más propensa a desarrollarla de nuevo en otro embarazo; sin embargo, normalmente no será tan grave como la primera vez.

Si has tenido hipertensión arterial durante más de un embarazo, eres más propensa a padecerla cuando envejezcas.

Complicaciones

  1. Se relaciona la preeclampsia a una vasoconstricción arterial que puede provocar una disminución en la llegada de sangre a órganos de la madre importantes como los riñones, hígado, cerebro y placenta. Con eso se reduce la llegada de alimentos y oxígeno al bebé, comprometiendo el crecimiento intrauterino (retraso del crecimiento intrauterino) y disminuyendo el volumen de líquido amniótico.
  2. La hipertensión también aumenta el riesgo de abruptio placentae, que es el desprendimiento prematuro de la placenta de la pared uterina antes del parto. Cuando es grave puede provocar hemorragia abundante y shock, situaciones peligrosas para la madre y el bebé.
    1. El síntoma más común de abruptio placentae es la hemorragia vaginal después de las 20 semanas de embarazo. Se recomienda a las mujeres embarazadas informar siempre cualquier hemorragia vaginal a su médico de inmediato. Si bien todas las mujeres que padecen hipertensión durante el embarazo están expuestas al riesgo de padecer estos problemas, el riesgo es mayor en las mujeres con preeclampsia, incluidas aquellas que padecen hipertensión crónica acompañada de preeclampsia.
  3. Insuficiencia renal aguda debida a la presencia de proteínas en la orina que impiden una buena circulación sanguínea en el riñón y, por lo tanto, un buen filtrado.
  4. Edema pulmonar agudo (el pulmón se llena de líquido)
  5. Edema cerebral.

La preeclampsia puede en raros casos evolucionar rápidamente y convertirse en eclampsia, que provoca convulsiones y estado de coma.

Estas complicaciones se observan en las mujeres que desarrollan preeclampsia antes de las 32 semanas del embarazo y en aquellas con condiciones médicas preexistentes.

Consecuencias para el bebé 

  • Prematurez y retraso en el crecimiento fetal
  • Bajo peso al nacer
  • Predisposición a infecciones
  • Complicaciones respiratorias graves.
  • Muerte dentro del útero.

La hipertensión causada por la preeclampsia puede afectar negativamente al feto al causar el angostamiento de las arterias placentarias y causar una reducción grave del flujo sanguíneo a ciertas áreas de la placenta.

Si el flujo sanguíneo permanece restringido, ciertas áreas de la placenta pueden “morir” y poner al bebé en peligro.

Detección temprana de la preeclampsia

Es un objetivo importante para tu médico, que pueda predecir si tienes riesgo de desarrollar preeclampsia antes de que la enfermedad se haga ostensible. Esto le permitirá llevar un control más estrecho de tu embarazo y tomar medidas de prevención que puedan reducir el riesgo.

Como ya lo mencionamos anteriormente, la base de esta detección es una combinación de elementos que se agrupan en:

  • Factores clínicos: Los elementos clínicos para la detección de la PE son aquellos antecedentes de la historia materna que son los “factores de riesgo” para desarrollar esta condición.
  • Ecográficos: El marcador ecográfico en la PE es el doppler de arteria uterina (es una técnica que utiliza el ultrasonido para estudiar el flujo sanguíneo de una arteria), que constituye una forma indirecta de evaluar el flujo sanguíneo entre el útero y la placenta. Si la placentación fue inadecuada, este flujo estará disminuido.
    • La eficacia de la ecografía Doppler durante el primer trimestre de embarazo sigue constituyendo un importante aspecto de investigación.
    • En el caso de los embarazos de mayor riesgo, la evaluación mediante Doppler se debe repetir en el segundo trimestre.
  • Estudios de laboratorio: Se ha demostrado que la evaluación sencilla de las concentraciones de dos hormonas llamadas PAPP-A y PlGF pueden evaluar el riesgo de preeclampsia.

¿Cómo puede prevenirse?

No se sabe cómo se puede prevenir la preeclampsia, aunque existen muchas investigaciones en curso. Sin embargo, si estás pensando en embarazarte y tienes la presión arterial elevada, acude a tu médico. Si tomas medidas básicas para controlar tu hipertensión antes y durante el embarazo, tendrás muchas más posibilidades de prevenir la preeclampsia.

Una vez embarazada, la prevención se hace a través del monitoreo de la presión arterial y los niveles de proteína en la orina que se realizan cada mes en la visita prenatal. Si tienes un alto riesgo de desarrollar preeclampsia, es probable que tu doctor te concierte más visitas prenatales durante el tercer trimestre con el objetivo de detectar esa condición lo más pronto posible.

Es también importante que sepas reconocer los síntomas de la preeclampsia, de manera que puedas ponerlo sobre aviso y recibir el tratamiento adecuado cuanto antes.

En caso de reconocer factores de riesgo, el médico puede tomar algunas medidas:

  • Uso de aspirina: Se cree que el daño placentario causado por la preeclampsia deriva en la activación de las plaquetas y el sistema de coagulación. Las mujeres con PE producen exceso de tromboxano, una sustancia que estimula la formación de coágulos.
    • La aspirina tiene capacidad para inhibir la producción de esta sustancia. La aspirina se ha probado tanto para la prevención como para el tratamiento de la PE. Se concluyó, por tanto, que la administración de aspirina en dosis reducidas puede estar justificada en el caso de las mujeres con PE temprana cuya situación precise un parto pretérmino. Estudios más recientes señalan que es posible que sea preciso iniciar el tratamiento con aspirina en el primer trimestre de embarazo y concluyeron que la aspirina reduce el riesgo de muerte perinatal y desarrollo de preeclampsia en mujeres con factores de riesgo.
    • Ojo: Solo debes tomar aspirina cuando el médico te indicado que lo hagas, porque ella puede causar sangrado durante el embarazo y en el parto.
  • Uso de calcio: La base de datos Cochrane de revisión de ensayos clínicos reveló que el suplemento de calcio durante el embarazo constituye un medio seguro y relativamente barato para reducir el riesgo de hipertensión en mujeres pertenecientes a los grupos de riesgo. Un estudio más reciente ha determinado que el suplemento de calcio no previene la PE, pero sí reduce la gravedad de la afección y el índice de morbilidad materna y neonatal.
  • L-Arginina: Un estudio realizado en el Instituto Nacional de Perinatología demostró su eficacia en embarazos de muy alto riesgo, aun está pendiente la prueba de su eficacia en la población general.

¿Existe una prueba que pueda detectar el riesgo de desarrollar preeclampsia?

Todavía no. Sin embargo, los investigadores están estudiando algunas proteínas que produce la placenta, las cuales son más elevadas en la sangre de las mujeres que desarrollan preeclampsia. Los especialistas tienen la esperanza de que algún tipo de prueba esté disponible en el futuro.

¿En qué se diferencia la preeclampsia de la hipertensión gestacional?

Si presentas hipertensión después de la semana 20 de embarazo pero no tienes proteína en la orina, se dice que tienes hipertensión gestacional (también conocida como hipertensión inducida por el embarazo). Si más adelante te encuentran proteína en la orina, tu diagnóstico pasa a ser preeclampsia. Esto le sucede a alrededor de una cuarta parte de las mujeres a quienes les diagnosticaron en un principio hipertensión gestacional.

Lo más probable es que la tensión arterial vuelva a su nivel normal después de que tengas al bebé. Si la tensión arterial se encuentra todavía alta tres meses después del parto, te diagnosticarán hipertensión crónica. Eso no significa que la hipertensión gestacional te haya producido hipertensión crónica. Por el contrario, probablemente la hayas tenido en todo momento y simplemente no te diste cuenta.

El embarazo generalmente hace que la tensión arterial disminuya al final del primer trimestre y durante gran parte del segundo trimestre, de manera que es posible que oculte temporalmente la hipertensión crónica. Por eso, si recién tuviste tu primera visita prenatal al final del primer trimestre o incluso más tarde, puede que el médico no la detecte hasta que el embarazo haya avanzado más.

Consecuencias a largo plazo

Diversos estudios epidemiológicos revelan que existe una relación entre la PE y un aumento del riesgo de que la madre padezca alguna cardiopatía coronaria a lo largo de su vida. Se ha observado que el riesgo de morir de una enfermedad cardiovascular que presentan las mujeres que padecen PE y, como consecuencia, tienen un parto pretérmino, es ocho veces superior que el de las mujeres que no desarrollan PE y cuyo embarazo llega a término.

La PE pretérmino suele asociarse a un crecimiento fetal reducido. Los recién nacidos pequeños para su edad gestacional son más propensos a padecer diabetes o enfermedades cardiovasculares a lo largo de su vida. Además, existen indicios de que el estrés durante el embarazo se transmite al feto a través de la placenta y afecta al temperamento del recién nacido.

Glosario de algunos términos relacionados

Retraso del crecimiento intrauterino (RCI) es la incapacidad del feto de desarrollar su potencial de crecimiento como consecuencia de factores genéticos o ambientales (en este caso y como ya lo mencionamos, la disfunción de la placenta retrasa e impide el desarrollo del bebé).

Pequeño para la edad gestacional (PEG) es todo aquel con un peso de nacimiento inferior al promedio que le correspondería de acuerdo a su edad gestacional. Todos los recién nacidos con RCI son invariablemente recién nacidos PEG.

Parto pretérmino (PPT) se aplica a los resultados del embarazo cuando el parto tiene lugar antes de que se cumplan 37 semanas completas de gestación.

Resultado normal hace referencia a todo parto a término (≥37 semanas) de un bebé vivo con un peso al nacer adecuado y ninguno de los síntomas asociados a la PE y sus subtipos, a la eclampsia, el síndrome HELLP.

Referencias: