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Prevención de Infecciones Durante el Embarazo

Última actualización 14 de Agosto 2013
Prevención de Infecciones Durante el Embarazo

Introducción

Es un hecho que las embarazadas tienden a desarrollar más infecciones que la mujer no embarazada. Esto es debido a que su sistema inmunológico es un poco menos efectivo durante el embarazo ya que su cuerpo disminuye sus defensas –en forma natural y como parte del proceso del embarazo- para asegurarse que el bebé no sea rechazado como “un órgano trasplantado”.

Una de las desventajas de esto es que quedan más expuestas a enfermarse y esto es un problema de especial importancia ya que ciertas infecciones se presentan en forma más severa en ellas y son particularmente peligrosas durante el embarazo para su salud y la del bebé.

Es importante tenerlas en cuenta, tanto para prevenirlas como para tratarlas y evitar con ello sus efectos negativos. Una infección no tratada puede afectar el embarazo provocando un trabajo de parto prematuro, una amenaza de aborto o que se rompan las membranas que rodean al feto.

O bien, al transmitirse de la madre al bebé (transmisión vertical), puede causar algún defecto al nacimiento en el bebé y esto puede ocurrir tanto durante el embarazo como durante el parto y aún después del parto.

¿Qué es el sistema inmunológico?

El ser humano cuenta con todo un sistema que lo ayuda a mantener fuera del cuerpo a los microorganismos infecciosos tales como ciertas bacterias, virus y hongos, así como destruir cualquier microorganismo infeccioso que logre invadir nuestro organismo (antígenos). Este sistema vital casi nunca es tomado en cuenta por la mayoría de las personas, sin embargo, ninguno de nosotros sobreviviría mucho tiempo si no tuviéramos un sistema inmunológico sano. ¿Por qué?, porque el cuerpo humano es continuamente bombardeado por agentes que son causa de enfermedades como las bacterias, los virus y las células mutadas como el cáncer.

El sistema inmunológico está formado por un conjunto vital y complejo de células y órganos que protegen al cuerpo contra la infección. Incluye barreras que no permiten la entrada de materiales nocivos al cuerpo, formando así la primera línea de defensa de la respuesta inmune.

Algunas de estas barreras son la piel, el ácido estomacal, la mucosa (atrapa bacterias y partículas pequeñas), el reflejo de la tos y enzimas en las lágrimas y en los aceites de la piel. Si un antígeno traspasa las barreras externas, es atacado y destruido por otras partes del sistema inmunológico. La inmunidad también incluye aquellas cosas que hacen resistentes a los humanos a muchas de las enfermedades de los animales.

¿Cómo funciona el sistema inmunológico?

El sistema inmune  del ser humano tiene dos formas  de defenderse contra las infecciones.

  1. Por  medio de los linfocitos o glóbulos blancos (que se encuentran  circulando en la sangre).
  2. Por los anticuerpos producidos por ciertos linfocitos que también  circulan en la sangre. Los anticuerpos se forman cuando hay una infección y sirven para atacar al agente (virus, bacteria etc.), causante de la misma.

Esto es lo que entendemos como inmunidad.

¿Qué pasa con el sistema inmunológico cuando la mujer está embarazada?

El embarazo es el mejor modelo de un trasplante y se ha dicho que el feto es una especie de ‘aloinjerto’ que sigue las leyes de aceptación y rechazo.

Como ya lo mencionamos, durante el embarazo el sistema inmunológico materno se deprime (supresión inmunológica) para que el feto no sea  rechazado como si fuese  un cuerpo extraño.

Y, como es lógico, la supresión inmunológica en la embarazada, aumenta el riesgo del desarrollo de infecciones. Las enfermedades infecciosas sobre todo durante  el primer trimestre  del embarazo, son más preocupantes, pues es el período más vulnerable del feto, ya que se están formando y desarrollando los órganos, aparatos y sistemas del bebé.

¿Por qué son peligrosas las infecciones durante el embarazo?

Es sabido que muchas infecciones pueden complicar la salud de la mujer embarazada o la del bebé durante el período intrauterino. Hasta una simple infección del tracto urinario, común durante el embarazo, debe tratarse de inmediato. Una infección no tratada puede traer complicaciones en el embarazo de diferentes tipos. Algunas pueden ser causa de problemas serios como malformaciones cardíacas, ceguera, recién nacidos de bajo peso para su edad gestacional o causar retraso mental.

Las infecciones más frecuentemente asociadas con problemas en el recién nacido son la toxoplasmosis, listeriosis, salmonelosis, rubéola, citomegalovirus, hepatitis B y herpes genital.

Afortunadamente existen medidas que pueden ayudarte a disminuir la posibilidad de desarrollar una de estas infecciones durante el embarazo.

Prevención

La primera línea de prevención la constituye la vacunación antes del embarazo. Idealmente toda mujer en edad fértil debería estar vacunada contra rubéola, varicela (esto si no las tuviste en tu niñez), hepatitis B y difteria-tétanos (refuerzos cada 10 años). Además, por el mayor riesgo materno de complicaciones, se recomienda la vacunación contra la influenza durante el embarazo.

  • No todas las vacunas se pueden aplicar durante el embarazo, hay un esquema de vacunación que se debe de seguir y tu médico te lo debe de indicar.
  • Vacunas para la familia: es recomendable que tanto los niños como todos los miembros de la familia estén al día con sus vacunas.

 

Medidas de Higiene

Son varias las enfermedades infecciosas mencionadas anteriormente que no pueden prevenirse con vacunas y es mejor evitarlas con una buena práctica de higiene.

Las prácticas de higiene como un frecuente lavado de manos y evitar el contacto con la saliva de otras personas (a través de compartir alimentos, bebidas o utensilios), puede disminuir la posibilidad de infectarte. Una buena higiene es de particular importancia cuando tu trabajo te obliga a estar en contacto con grupos de niños o si tienes hijos propios, porque algunas infecciones, como la del citomegalovirus, son más fáciles de adquirir a través de ellos.

El lavado de manos: Es una de la medidas  indispensable y efectivas para prevenir el contagio de muchas enfermedades infecciosas así como su dispersión hacia otras personas. Lo ideal es usar jabones antimicrobianos y frotarse las manos por 20 segundos, poniendo atención en las uñas, entre los dedos y las muñecas.

Debes de lavarte las manos:

  • antes y después de ir al baño.
  • Si  manipulaste carne cruda , huevos crudos o los vegetales  que no han sido lavados
  • Antes de preparar los alimentos y antes de comer
  • Después de haber trabajado en labores de jardinería  o haber tocado tierra o polvo
  • Después de haber tocado a tus mascotas
  • Si has estado en contacto con gente enferma
  • Cuando le has cambiado el pañal a tu bebé
  • Si has estado jugando o cuidando niños
  • Después de usar el transporte público
  • Después de  llegar del mercado
  • Después de haber  manejado los desechos de tus mascotas
  • Después del manejo de la basura
  • Antes y después de curar un herida
  • Después de haberte aseado la nariz, toser o estornudar

¡OJO! No siempre sabrás si estás padeciendo una infección, muchas veces ni siquiera te sientes enferma, pero cuando tengas la duda  o pienses que estás en riesgo de contraer  una infección debes de avisar a tu médico de inmediato

No debes compartir tenedores, vasos, cucharas  y comida con otros niños o adultos: A  través de la saliva, se trasmiten muchas infecciones  como el citomegalovirus muy frecuente en los niños a los que  aparentemente no les afecta  pero a tu bebé que aún no nace SÍ le puede dañar.

Cocina bien las carnes: Las carnes no deben de estar rojas o con salida de jugos  sanguinolentos, si consumes “hotdogs” deben de estar bien cocidos. Existen muchas bacterias dañinas que se propagan a través de las carnes mal preparadas.

Las carnes no deben de estar rojas o con salida de jugos  sanguinolentos

Los productos lácteos: Leche, quesos, yogures, cremas, que no estén pasteurizados los debes de evitar, ya que pueden contener bacterias como la Listeria, que afectan tu salud y la de tu bebé, verifica en la etiqueta si los productos están pasteurizados.

Leche, quesos, yogures, cremas, que no estén pasteurizados los debes de evitar, ya que pueden contener bacterias como la Listeria

Si tienes gatos: Usa guantes de hule cuando cambies su arenero, o pide a alguien que lo haga por ti. En ocasiones los desechos felinos pueden estar contaminados con parásitos  como el Toxoplasma.

Mantente alejada de ratones o de mascotas como el hámster, así como de sus desechos: Si tienes en tu hogar roedores, contrata a un profesional en control de plagas y deshazte de ellos. Si  tienes una mascota, pide a alguien que te la cuide hasta después del nacimiento de tu bebé. Algunos roedores son portadores de un virus llamado Virus de la Coriomeningitis Linfocítica. Una  mujer embarazada le puede pasar la infección a su bebé causándole defectos al nacimiento.

Consulta con tu médico, sobre las  pruebas  en sangre, para detectar enfermedades de trasmisión sexual: HIV, Hepatitis B y C, muchas personas no tienen los síntomas de la enfermedad. Si padeces alguna enfermedad, habla con tu médico para que te informe, cuál es la mejor forma de proteger a tu bebé antes de nacer.

Evita tener contacto con personas con procesos infecciosos. Es aconsejable que la embarazada trate de no estar en lugares cerrados y mal ventilados, ni convivir con personas enfermas que puedan contagiar.

Sobre todo si se trata de personas que estén padeciendo rubéola o varicela y  tú no las has padecido o no estás vacunada. La vacuna de la varicela está hecha con virus vivos, una mujer embarazada  corre cierto riesgo de contagio cuando está expuesta a personas que han sido vacunadas recientemente.

Para prevenir infecciones urinarias hay que cuidar la higiene personal y si aparecen molestias al orinar (ardor), hay que recurrir al médico.

Igualmente si se presenta infección vaginal (dolor, comezón y flujo abundante y de mal olor) hay que consultar con el médico. Este tipo de infecciones pueden propiciar un problema serio durante el embarazo. (Ver información más amplia en la sección “Complicaciones del embarazo”).

Viajes: Evita viajar a lugares que estén calificados como de alto riesgo para infecciones. En algunas partes del mundo es todavía muy común encontrar polio, fiebre amarilla y malaria.

Para prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS): Las embarazadas tienen que estar consientes que el riesgo de infectarse con una ITS puede incrementarse si tiene varias parejas sexuales o si tu pareja tiene relaciones sexuales con múltiples parejas. A menos de que estés absolutamente cierta de que tu pareja no tiene ninguna enfermedad sexual, deberás pedirle que use condón para cada encuentro sexual.

Consejos para prevenir infecciones vaginales

  • Se recomienda usar ropa suelta, ya que los pantalones ajustados favorecen a que aumente la temperatura en la zona.
  • La buena higiene es indispensable, aunque no se recomienda el uso de jabones muy fuertes que terminen por destruir la flora vaginal. Es preferible evitar todo tipo de productos con olor, tales como desodorantes vaginales, toallitas femeninas perfumadas, etc.
  • La ropa mojada debe cambiarse lo antes posible. También se recomienda evitar los baños en tinas a altas temperaturas.
  • La dieta debe ser balanceada y sana incluyendo la ingesta de yogurt, de esta forma se mantiene la buena salud del cuerpo.

Y siempre, ante cualquier duda o persistencia de la infección, lo mejor es consultar con el médico.

Tratamiento de las infecciones

El tratamiento va a depender de cuál sea la causa, pero es conveniente tener en cuenta que, en caso de que sea una infección de transmisión sexual, será necesario que tu pareja también acuda al médico y que tome el medicamento indicado.

Referencias

Con la colaboración de la doctora Bárbara Asch, médico genetista.