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¿Qué es el puerperio?

Última actualización 20 de Agosto 2013
¿Qué es el puerperio?

¿Qué es el puerperio?

El puerperio comienza después del parto, se trata del periodo que transcurre hasta que mujer se recupera después de un parto o cesárea. Dura aproximadamente 40 días o 6 semanas, por eso también se le llama cuarentena.

Los cambios efectuados durante el embarazo (fisiológicos, anatómicos, endocrinos u hormonales), desaparecerán poco a poco y nuevamente pasarás por muchas transformaciones. Conocerlas y ayudar a que ocurran del modo adecuado es de enorme importancia para lograr los mejores resultados.

Tener paciencia es fundamental hasta que las cosas vuelvan a su sitio.

Etapas del puerperio

  1. Puerperio Inmediato: comprende las primeras 24 Hs. y se ponen en juego los mecanismos que permiten que la matriz empiece a contraerse y deje de sangrar.
  2. Puerperio Mediato: abarca del 2do al 10° día, actuando los mecanismos que disminuyen el tamaño de la matriz y se inicia la lactancia.
  3. Puerperio Alejado: se extiende aproximadamente hasta los 45 días luego del parto, el retorno de la menstruación indica su finalización.
  4. Puerperio Tardío: puede llegar hasta los 6 meses post parto y se acompaña de una lactancia prolongada y activa.

Lo que debes esperar, físicamente, durante la cuarentena

Este tiempo de recuperación, requiere de algunos cuidados y vigilancia. Por otro lado existen circunstancias, que son normales y la mujer debe conocer. A continuación explicaremos cada una de estas situaciones.

Sangrado vaginal:

Tras el parto, tanto si es parto vaginal como cesárea, se presentará sangrado vaginal. Son los restos de lo que el útero necesita sacar después del parto. El primer día, un poco más que en una regla.

Después, poco a poco, el sangrado irá disminuyendo progresivamente, hasta que a partir de los 15-20 días existirá una secreción rosácea-blanquecina hasta que terminan siendo muy semejantes al flujo vaginal de la mujer.

Quizás sea más abundante por la mañana porque se forman depósitos tanto en el útero como en la vagina mientras que estás acostada y estos descienden cuando te levantas.

El sangrado disminuirá o desaparecerá más rápido cuando la madre amamanta, aunque en algunas mujeres siguen hasta la primera menstruación. Es necesario cambiar las compresas con frecuencia y no utilizar tampones para evitar el riesgo de infección. Si el sangrado aumenta, huele fuerte o hay fiebre, consulte a tu médico.

Entuertos o cólicos:

Los entuertos son dolores uterinos (cólicos), similares a los de la regla y son causadas por la involución o disminución del tamaño del útero hasta que llega a su tamaño normal.

Pueden ser calmados con algún analgésico que te recomiende tu médico sin que afecte a la lactancia la cual, por cierto, motiva que, durante las tomas, los entuertos aumenten por la acción de la hormona oxitocina, que se produce por la succión del pezón por el bebé. Estos analgésicos también son útiles para cualquier tipo de dolor.

Incontinencia urinaria o fecal:

El estiramiento de los músculos durante el parto, puede ser la causa de que tengas, accidentalmente, incontinencia urinaria, especialmente cuando toses, te ríes o haces algún esfuerzo. Igualmente, puede dificultar el control del movimiento de tus intestinos, especialmente cuando tuviste una labor de parto larga antes de un parto vaginal.

Las molestias urinarias desaparecen después de 24 hs. del parto. Recuerda realizar ejercicios para los músculos del piso pelviano desde el primer día como los ejercicios de Kegel. Estos ejercicios harán que los músculos de la vagina vuelvan a tener el tono normal más rápido y además es una manera de prevenir el prolapso vaginal y la incontinencia urinaria.

En la incontinencia fecal, si realizas frecuentemente los ejercicios de Kegel, te podrá ayudar cuando el problema es leve, pero si este problema persiste, es necesario que hables con tu médico.

Constipación o estreñimiento:

 Si hay dificultad para evacuar el intestino que no se soluciona con una dieta rica en fibras, pueden utilizarse supositorios de glicerina sin ningún riesgo. No tengas miedo de la episiotomía al evacuar los intestinos porque los puntos no se soltarán.

El sueño

El hecho de no poder dormir las horas necesarias es agotador al principio, pero todas las madres sobreviven a estas primeras semanas. El bebé se despierta cada 2 ó 3 horas para alimentarse y el proceso de amamantamiento y cambiada de pañal lleva al principio casi 1 hora. Te quedarán sólo 2 horas entre mamada y mamada para comer, higienizarte y descansar.

Procura aprovechar estos espacios. El sueño profundo se conserva (y esto permite que te recuperes) a expensas de una menor duración de los periodos de sueño ligero.

Manchas en la piel

Si notaste que durante tu embarazo aparecieron algunas manchas amarronadas en la piel, especialmente en la frente, pómulos, mentón o en el abdomen, debes saber que tardan en desaparecer varios meses en la medida que la piel se vaya descamando con su proceso natural. Protégete del sol.

Rara vez estas manchas persisten y en este caso debes consultar a un dermatólogo.

Várices

Lo mismo sucede con las várices que pueden aparecer durante el embarazo. Generalmente a los 3 meses postparto desaparecen, salvo que exista cierta predisposición personal o familiar para las mismas. También se debe consultar a un especialista si persisten más de este tiempo.

Si tienes hemorroides: Extrema la higiene, después de la defecación, de preferencia realizar limpieza con agua tibia. Evita el estreñimiento con una alimentación rica en fibras (frutas y verduras).

Caída del cabello

Puede aparecer una caída de cabello que no tendrá importancia si no es excesiva. Procura escoger un champú adecuado, no coloques el secador muy cerca del pelo y no lo recojas con gomas. Una alimentación adecuada es tu mejor aliado. Evita los tintes durante este periodo.

Consejos para el puerperio

 Cuidado de la episiotomía: A veces, el ginecólogo realiza una episiotomía (corte en la zona que va desde la vulva hasta el ano) más o menos extensa en un intento de evitar un desgarro vaginal grave y el sufrimiento del bebé durante el parto.

Normalmente cicatriza en unos 7-10 días, los puntos de sutura que se suelen utilizar se reabsorben solos, no es necesario quitarlos. Si el dolor en la zona es excesivo, se hincha o enrojece o se abren los puntos, es necesario consultar al médico.

Es conveniente, después de cada defecación, lavar con agua y jabón blanco o neutro. Si se puede, hay que procurar que se seque al aire. Mantener la zona siempre seca, utilizando compresas sin plástico para que haya transpiración de la herida y cambiándolas con frecuencia. Procurar no secarse frotando la herida, sino con cuidado con pequeños toquecitos con la toalla.

En el caso de una cesárea, los puntos deberán ser retirados por el médico a los 10 días aproximadamente. Mientras tanto el aseo diario con agua limpia y jabón debe ser suficiente para mantener limpia la herida.

Deambulación

Es de gran importancia levantarse de la cama en cuanto puedas alternando algunos paseos con el descanso, eso facilitará:

  • El normal funcionamiento de la vejiga y la pronta eliminación de líquidos acumulados durante el embarazo (edemas o hinchazones).
  • Agilizará la función normal del intestino.
  • Evitara la formación de trombos (coágulos) en las venas o arterias por reposo prolongado.
  • Eliminará la posibilidad de riesgo de flebitis (inflamación de las venas, principalmente de las piernas)

Se aconseja el baño pero se prohíben las duchas vaginales.

Pérdida de peso

Después del parto, probablemente te sientas fuera de forma e incluso puede parecer que sigues embarazada. Esto es normal. La mayoría de las mujeres pierden más de 5 kilos durante el parto incluyendo el peso del bebé, la placenta y el líquido amniótico. En los días siguientes, perderás más peso de los líquidos acumulados.

Ya después, una dieta saludable y el ejercicio regular puede ayudar a que, gradualmente, vayas recuperando tu peso de antes del embarazo.

Recuperación de la figura

El abdomen va a impresionarte durante los primeros días y tal vez lo notes flácido y abultado como un embarazo de 5 meses. Tanto los músculos como la piel necesitan de un cuidado especial en este período para que vuelvan a lucir como antes.

Es conveniente durante el primer mes tras el parto, únicamente realizar ejercicios para fortalecer la musculatura perineal, es decir la que se encuentra entre la vagina, el recto y la uretra (el conducto por donde sale la orina de la uretra). Un ejercicio muy eficaz consiste en cortar el chorro de la orina, de esta manera te darás cuenta de cuáles son los músculos del perineo y podrás continuar apretándolos en cualquier momento sosteniendo la presión unos segundos cada vez.

Trata de mantener tu piel bien hidratada con las mismas cremas que usaste durante el embarazo y, después de, por lo menos, un mes tras el parto, podrás iniciar una rutina diaria de ejercicios para fortalecer la musculatura abdominal.

Es importante no iniciar enseguida con los abdominales. No por empezar antes se obtiene un resultado mejor.

No es aconsejable una dieta muy estricta durante el amamantamiento. Es más efectiva la actividad física para recuperar tu figura.

Lactancia

La placenta es un órgano que cumple muchas e importantes funciones, entre las cuales está la fabricación y liberación de hormonas tendientes a crear y mantener un adecuado estado gestacional. El hecho de que la placenta se desprenda, dejando de aportar ese caudal de hormonas provoca a que el cerebro libere, por ejemplo, oxitocina.

Entre otras funciones, esta hormona interviene en la salida de la leche materna. Por ello, el puerperio es un periodo fundamental para la lactancia. Cuanto más amamante la madre al bebé en esta etapa, mejor y más duradera será la lactancia.

Dolor de las mamas

Las mamas aumentan de tamaño en el embarazo y más aún en el momento de la lactancia. El aumento de la producción de leche dentro de la mamas, hace que éstas estén más grandes, más distendidas y más dolorosas.

Durante la primera semana del puerperio se produce una “bajada de leche”, es decir, comienza la producción, la cual se verá estimulada por la succión del mismo bebé. La leche de los primeros días se llama calostro, es amarilla espesa y de color oro, es rica en anticuerpos que protege al bebé de infecciones graves y lo estimula a mamar frecuentemente.

En ese momento, las mamas se ponen duras y tensas, calientes y tersas produciendo bastante dolor que, a veces, se acompaña de un poco de temperatura.

Los primeros días de lactancia los pechos producen más leche de la que el niño es capaz de succionar, por lo que los lóbulos mamarios se quedan llenos de leche produciendo bastante dolor si no se vacían en tomas sucesivas. La mujer nota como si la mama estuviera rellena de piedras o almendras.

Para evitar estas molestias mamarias, es recomendable el masaje suave en las mamas y la aplicación de calor local ya sea mediante duchas de agua caliente o con paños calientes unos minutos antes de la toma.

El calor favorecerá la dilatación de los conductos de la leche (galactóforos) y la salida de la leche, disminuyendo así las durezas mamarias. En casos extremos, puede ser necesario vaciar las mamas con un sacaleches para disminuir la tensión mamaria que puede llegar a aplanar el pezón dificultando la correcta succión del bebé.

Otro cuadro distinto es la llamada “ingurgitación dolorosa de la mama”. Es un proceso inflamatorio que se acompaña de mamas calientes, grandes y dolorosas, pero sin percibirse bultos como almendras como en el exceso de leche. La ingurgitación dolorosa de la mama es un cuadro que acompaña a la subida de la leche y se trata, al contrario que el exceso de leche, con la aplicación de frío en forma de bolsa de hielo después de cada toma.

El dolor de los pezones y también del resto de la mama también se produce durante la succión del bebé. Las mujeres refieren que “les tira algo por dentro” cuando su bebé mama. Estas molestias aparecen los primeros días hasta que la madre se acostumbra a la succión del bebé y ambos coordinan el ritmo de la lactancia. Los pezones están más sensibles y doloridos.

Relaciones sexuales

En general se recomienda no iniciar las relaciones sexuales con penetración hasta que haya finalizado el puerperio (40 días). Después de este periodo dependerá del deseo que tenga cada mujer y si tiene dolor o no en la zona de la episiotomía.

Desde el inicio de las mismas se deberá utilizar un método anticonceptivo, no esperar hasta la primera menstruación, ya que existe peligro de embarazo.

Aunque esté dando de mamar deberá utilitzar un método anticonceptivo, ya que la lactancia no es un método anticonceptivo seguro. Aunque no hayan reglas, pueden haber ovulación.

Cambios de humor y depresión postparto

Los cambios en el humor son muy frecuentes durante el puerperio. Después de la euforia del nacimiento, provocada por unas hormonas llamadas endorfinas, puede sobrevenir un período de cansancio físico que podría provocarte momentos de depresión.

Los cambios hormonales por los que estás pasando, los cambios en la forma de vida y las influencias familiares pueden impactar en tu ajuste a la maternidad, la sensibilidad está a flor de piel y lloras fácilmente, te enojas sin razón y te cansas más.

Todas tus actividades cotidianas te resultarán un desafío y muchas veces descubrirás que el llanto es lo único que te alivia. Trata de charlar con tu pareja de todas estas emociones nuevas que vas sintiendo y encuentra en él el principal apoyo durante estos días tan diferentes.

En algunas ocasiones resientes esta nueva responsabilidad de 24 horas y el hecho de que tu casa está toda desordenada y no tienes tiempo ni energía para cuidar de ella.

Puede que no estés en esta situación, pero estas son algunas sugerencias que te ayudarán en estos momentos:

  • Trata de arreglar tu horario para que tengas varios periodos de descanso y de momentos ininterrumpidos con tu pareja.
  • Duerme cuando el bebé duerme y trata de no ser una “súper mamá”
  • Sé realista acerca de ti misma y de tu apariencia. Tómate el tiempo para bañarte, vestirte y arreglarte. Esto ayudará a que te sientas mejor.
  • Busca alguien que te pueda cuidar al bebé para que puedas salir tranquila de tu casa y descansar un rato fuera.
  • Habla con tu pareja. No puedes esperar que entienda tus sentimientos y preocupaciones a menos que se las digas.
  • Acepta el hecho de que tu casa ya nunca más será la misma de antes sino hasta que tu bebé crezca y se vaya de tu casa.
  • Y, lo más importante: concéntrate en lo bueno, no en lo malo. Disfruta a tu bebé porque los niños crecen muy rápido.

Si la depresión persiste por más de 2 semanas debes consultar a tu médico para que busque otros motivos. No dejes de visitarlo porque puede ser un indicio de depresión postparto.

¿Qué cambios suceden en los organos reproductores?

El útero: El útero, que creció en forma importante durante la gestación hasta casi el límite con las costillas, debe comenzar rápidamente su reducción.

En los primeros tres días del puerperio, y gracias a la acción de la oxitocina, el útero se reduce a un cuarto del tamaño que había alcanzado, lo cual constituye un caso único en la anatomía humana en cuanto a la pronta capacidad de reacción. Ningún músculo posee esta cualidad de estirarse sin romperse y luego encogerse a su anterior tamaño.

Hay que tener en cuenta que, al agrandarse, el útero tuvo que aumentar su vascularización, incluyendo una zona intermedia entre la madre y el niño, por donde se producía su nutrición, la cual queda expuesta luego del alumbramiento (momento del parto en que es expulsada la placenta).

De la misma manera que una planta está enraizada en el suelo, la placenta lo está en el útero, el cual debe cerrar rápidamente todos esos vasos abiertos en una superficie expuesta de entre 15 y 20 centímetros de diámetro. De esto también se encarga la oxitocina, entre otros complicados procesos mediados por esta hormona.

Una semana después del parto, el útero ha disminuido su tamaño un 50% y tiene un peso aproximado de 500 gr.

Puerperio

A las 2 semanas, la involución normal es tal que ya no se puede palpar el útero en el examen abdominal y, ya a las 6 semanas, ha recuperado casi el tamaño que tenía antes del embarazo.

Cuando no sucede esto, entonces se presenta una sub-involución y esto puede dar como resultado una hemorragia post parto tardía.

El cuello del útero. Después de la salida de la placenta, el cuello casi no tiene tono muscular y no se parece en nada al cuello del útero antes del embarazo.

Sin embargo, en 2 ó 3 días, recupera su apariencia común pero aún está dilatado 2 ó 3 cm. en su diámetro. Una semana después, el cuello ya tiene su apariencia común.

La vagina. Inmediatamente después del parto, las rugosidades prominentes de la vagina no son visibles y tiene una apariencia lisa e inflamada.

A las 3 semanas, la vascularidad y el edema disminuyen y la rugosidad reaparece. A las seis semanas, se ha completado la involución.

Regreso de la ovulación y de la menstruación. Algunos estudios muestran que la primera ovulación después del parto en mujeres que no amamantan, se presenta alrededor de las 10 semanas comparado con la ovulación de las madres que amamantan que se presenta más o menos a la semana 17.

El regreso de la menstruación en las mujeres que no amamantaron se puede presentar a las 12 semanas del parto y casi un 70% habrá tenido su primera regla para esa fecha.

El término medio para la primera menstruación será de 7 a 9 semanas, pero en las mujeres que amamantan, mientras más largo sea el período de lactancia, más largo será el tiempo promedio para que se presente la primera menstruación.

Sin embargo, es muy importante recordar que puedes ovular antes de que se presente tu menstruación y que puedes ovular incluso si no tienes el período. Quizás estés interesada en preguntarle a tu médico sobre el control natal.

Se piensa que si la primera menstruación se presenta antes de las 6 semanas del parto, será anovulatoria (hay menstruación pero no hay ovulación), pero una vez que el ciclo ya se ha establecido, se incrementa el porcentaje de que las siguientes menstruaciones serán ovulatorias.

Cambios en los sistemas de tu organismo durante el puerperio

Los cambios que ocurren en otros sistemas durante el puerperio, son interesantes desde la perspectiva fisiológica y porque es frecuente que el médico tenga que distinguir entre un suceso de post parto normal y un cambio que pueda ser anormal.

Sistema Cardiovascular. La mayoría de los cambios que ocurren durante el embarazo, regresan a su normalidad casi al principio del puerperio. Los cambios más significativos en la circulación sanguínea en respuesta al embarazo, incluyen un dramático aumento de la carga cardiaca y del volumen sanguíneo y una disminución en la resistencia de los vasos sanguíneos periféricos.

La primera (la carga cardiaca) y la última (disminución de la resistencia de los vasos sanguíneos) recuperan su nivel basal en las primeras 2 semanas y en cuanto al volumen sanguíneo, un parto vaginal normal se asocia a una pérdida sanguínea de 500 ml y en las cesáreas llega a 1000 ml o más. En el tercer día del post parto el aumento del volumen se ha disminuido en un 16 % y la mayor parte de la regresión se logra antes de las 2 semanas después del parto.

Tracto urinario. Los cambios principales que suceden en el sistema renal durante el embarazo, recobran sus dimensiones normales en un período de 2 a 8 semanas.

Sin embargo, al principio del puerperio existen todas las condiciones fisiológicas para que se de una infección urinaria. La función de la vejiga se altera y se considera que el 20% de las mujeres en post parto no pueden vaciar completamente la vejiga y esto puede durar 3 meses o más.

El hígado. Muchas de las alteraciones observadas en las funciones del hígado, son inducidas por los niveles de los estrógenos en la sangre durante el embarazo. El regreso a los niveles basales sucede, generalmente, a las 3 semanas del post parto.

El chequeo médico después del parto

Más o menos a las 6 semanas después del parto, tu médico revisará el estado de tu vagina, cuello uterino y útero para asegurarse de que todo va bien. Es probable también que haga un examen de las mamas y que tome tu presión arterial y peso.

Este es un buen momento para preguntarle acerca de cuándo puedes reiniciar la actividad sexual, qué tipo de anticonceptivo puedes usar, cómo vas en la lactancia y de cómo te ajustas a tu nueva vida con el bebé.

Puedes también preguntarle acerca de los ejercicios de Kegel que te ayudan a fortalecer tus músculos del piso pélvico.

Pero sobre todo, comparte las preocupaciones que puedas tener acerca de tu salud emocional o física. Es probable que te aclare que todo lo que sientes…es absolutamente normal.

Confía en el (ella) en esta nueva etapa de tu vida.

Referencias