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Año 1, No. 3 – Agosto 2014

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Haciendo lo correcto

Desde el tacto al olfato, audición y visión, los bebés tienen una vida mental activa dentro del útero. ¿Y esto qué quiere decir?, ¿la madre debe de hacer algo para estimular este desarrollo? Es fácil hacer suposiciones, pero en realidad todos estos datos son muy interesantes pero son, solamente, la punta de lo que se conoce. Son investigaciones interesantes, pero los datos que tenemos hasta la fecha pero no son lo suficientemente importantes como para resolver el misterio de la primera vida mental. Nada más…nos la revelan.

Cuatro cosas que pueden ayudar al cerebro del bebé

Los comportamientos que se sabe pueden ayudar a desarrollo del bebé en el embarazo pueden ser:

  1. Peso
  2. Nutrición
  3. Estrés
  4. Ejercicio

1. Peso

Gana el peso que debes ganar durante el embarazo: estás embarazada y, por eso, debes de comer más y, si no te sobrepasas, tendrás un hijo inteligente.

Y esto… ¿por qué es así? Porque la inteligencia del bebé es una función del tamaño de su cerebro. El índice de inteligencia (IQ) de tu bebé es una función del volumen del cerebro. El tamaño del cerebro predice cerca del 20% de la variación en el índice de inteligencia que alcanza (la corteza frontal, situada justamente atrás de la frente, es particularmente predictiva). El volumen del cerebro está relacionado con el peso al nacer, lo que significa que un bebé más grande es más inteligente. El aumento en el tamaño del cerebro se disminuye una vez que el bebé ha llegado a los 3 kg. Existe solamente 1 punto de diferencia en el IQ entre un bebé de 3 kg y un bebé de 3.500 kg.

El combustible de la comida ayuda al bebé a crecer. Desde los cuatro meses hasta el nacimiento, el bebé se vuelve casi ridículamente sensible al tipo y cantidad de comida que consumes. Esto se sabe por los estudios realizados en malnutrición.

Los bebés que experimentan una disminución crítica de nutrientes, tienen menos neuronas, menos y más cortas conexiones entre las neuronas existentes y menos aislante alrededor de todo el cerebro en el segundo trimestre. Al crecer, los niños con este tipo de cerebros tendrán más problemas de comportamiento, problemas de lenguaje, su grado de inteligencia será menor, calificaciones escolares bajas y, en general, serán unos malos atletas.

¿Qué tanto necesitas comer? Esto depende mucho del peso que tenías al iniciar el embarazo. Cuando inicias pasada de peso, entonces, de acuerdo con el Instituto de Medicina de Estados Unidos, debes engordar un máximo de 8 a 12 kilos para crear un bebé sano (tu médico te guiará en este punto).

Si estás baja de peso, necesitas ganar más de 15 kilogramos para optimizar el desarrollo del cerebro de tu bebé. Esto significa cerca de 450 gr por semana en la importante segunda mitad del embarazo. Esto es igual en las mujeres que tienen el peso adecuado.

Es así que nos damos cuenta de la importancia de la cantidad de “combustible” y existen datos publicados de que es igualmente importante el tipo de nutrientes. Es importante balancear los alimentos que la embarazada desea comer y los que son importantes para el óptimo desarrollo del cerebro del bebé. Desafortunadamente, no siempre coinciden.

2. Come solamente los alimentos correctos

Las mujeres tienen extrañas conductas con respecto a los alimentos durante el embarazo. De repente odian comidas que antes les encantaban y viceversa.

¿Existe alguna evidencia de que el bebé está “telegrafiando” sus necesidades? La respuesta es NO. Existe alguna evidencia en cuanto a la deficiencia del hierro, pero los datos no son suficientes. Más bien es una cuestión de cómo usa una persona los alimentos en su vida diaria. Una embarazada que se tranquiliza con los químicos del chocolate, puede desear comer un chocolate cada vez que se siente estresada. Esta necesidad de chocolate refleja una respuesta aprendida más que una necesidad biológica. En realidad, se desconoce el por qué de los antojos en el embarazo.

Esto no significa, por supuesto, que el cuerpo no tiene sus propias necesidades nutrimentales. La embarazada es como un barco con un solo casco pero con dos pasajeros y lo que tratamos de hacer es llenar esta cocina con los ingredientes correctos para el desarrollo del embarazo. El cuerpo de un feto necesita 45 nutrientes diferentes para un crecimiento sano y 38 de ellos están involucrados en el desarrollo del sistema nervioso. Tú puedes encontrar esta lista en las etiquetas de las vitaminas prenatales que te recetó tu médico al inicio del embarazo.

¿Y dónde obtienes todos estos nutrientes? La dieta adecuada es un poco aburrida pero muy familiar. Comer una dieta balanceada que le da importancia a los vegetales y frutas, es probablemente la mejor opción. Para las que no son vegetarianas, es correcto obtener una fuente de hierro en la carne o pescado. El hierro es importante para el desarrollo del cerebro e incluso para su buen funcionamiento en la vida adulta.

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Las drogas milagrosas: existe una gran cantidad de pensamiento mitológico acerca de lo que debes y no debes comer no sólo durante el embarazo sino también durante tu vida. Y ¿por qué nos dejamos engañar? Primero, la investigación en la nutrición es muy difícil de hacer y no tiene fundamento real. Segundo, la mayoría de los alimentos que ingerimos son sumamente complejos a nivel molecular; los vinos, por ejemplo, pueden tener más de 300 ingredientes. Es por eso que es difícil discernir qué parte del producto te beneficia o te hace daño.

La forma en la que nuestro organismo procesa el alimento es aún más compleja. No todos la metabolizamos de la misma manera. Algunos engordan al olfatear el papel y en cambio otros no engordarían si se alimentaran de leches malteadas. Unos usan la crema de cacahuate como su fuente principal de proteínas y otros se mueren de alergia nada más con olerla.

Así que, para la frustración de la mayoría de los nutriólogos, no existe una dieta que funcione igual en dos personas y esto se debe a nuestra maravillosa individualidad. Esto es igualmente cierto cuando estás embarazada.

Las neuronas necesitan Omega 3

Así que puedes ver porqué a la fecha únicamente dos suplementos tienen suficiente información que apoya su influencia en el desarrollo del cerebro en el útero. Uno de ellos es el ácido fólico que se toma desde la concepción y el otro, el ácido graso Omega -3. Este último es un componente crítico de las membranas de las neuronas, sin él, no funcionan bien.

Al ser humano se le dificulta fabricar Omega 3 así que tenemos que obtenerlo de fuentes externas para llevarlo a nuestros nervios. Una buena fuente es el pescado, especialmente los grasosos. Cuando no comemos suficiente Omega 3, estamos en un riesgo mayor de presentar dislexia, déficit de atención, depresión, desorden bipolar e incluso esquizofrenia. La mayoría de nosotros lo obtenemos en nuestra dieta diaria.

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Sin embargo, durante el embarazo los investigadores recomiendan ingerir cerca de 400 gramos de pescado por semana. Pero… ¿y qué pasa con el mercurio que daña el cerebro?, pues parece que se ha considerado que el beneficio es mucho más importante que el daño que se pueda causar. Los investigadores recomiendan que se ingieran pescados que tienen una concentración más baja de mercurio como el salmón, sardinas, atún enlatado, bacalao).

3. Evita tener demasiado estrés

Un grupo de investigadores decidieron estudiar el efecto de un desastre natural, -una tormenta de hielo en Canadá en 1998- en el desarrollo del cerebro de los bebés de madres embarazadas en ese momento.

El resultado fue dramático. Para cuando estos niños cumplieron 5 años, su comportamiento era totalmente diferente del de los niños cuyas madres no habían experimentado ese desastre. Su inteligencia y desarrollo de lenguaje parecía detenido aún cuando se tomó en cuenta la educación, ocupación y salario de los padres. ¿El estrés de la madre fue el culpable? La respuesta fue…SÍ.

El estrés maternal puede afectar profundamente el desarrollo prenatal. Y no siempre se creyó en esto; anteriormente ni siquiera se pensaba que las hormonas del estrés de la madre podían cruzar la barrera placentaria, pero ahora se sabe que sí le llegan al bebé y que esto tiene consecuencias conductuales a largo plazo, especialmente si la madre sufrió de estrés crónico durante esos meses hipersensitivos del final del embarazo.

¿Qué tipo de consecuencias? El exceso de estrés durante el embarazo puede:

  • Cambiar la temperatura de tu bebé. Los bebés son más irritables y es más difícil consolarlos.
  • Disminuye su nivel de inteligencia (IQ). El promedio es de 8 puntos en algunos estudios realizados durante el primer año de vida.
  • Inhibe las habilidades motoras del bebé, los estados de atención y la habilidad de concentrarse. Estas diferencias todavía se pueden observar a los 6 años de edad.
  • Daña el sistema de respuesta al estrés del bebé.
  • Disminuye el tamaño del cerebro del bebé.

Por suerte, no todos los estreses son iguales. Un estrés moderado, del tipo que todas las embarazadas tienen durante el embarazo, es incluso beneficioso para el bebé. El estrés te ayuda a moverte y actuar e incluso se piensa que enriquece el medio ambiente del bebé.

El bebé está perfectamente preparado para las circunstancias de la vida diaria, pero no para un suceso mayor sostenido. ¿Cómo puedes distinguir entre uno y otro? Porque la mayoría de los estreses tóxicos tienen una misma característica…te sientes fuera de control con lo malo que te está sucediendo. Y conforme el estrés cambia de moderado a severo y de agudo a crónico, la pérdida de control se vuelve catastrófica. Esto puede afectar al bebé.

Meollo del problema: el sistema de respuesta al estrés del bebé

Se han hecho grandes investigaciones tratando de determinar cómo es que el estrés afecta el desarrollo del cerebro del bebé. Y actualmente se ha empezado a responder esta pregunta desde el más íntimo nivel: el de la célula y la molécula.

La hormona del estrés es el cortisol, es la estrella principal en medio de otras moléculas llamadas “glucocorticoides”. Estas hormonas controlan casi todas nuestras respuestas al estrés, desde correr una carrera hasta responder a la urgencia de ir al baño.

Los glucocorticoides son tan poderosos que el cerebro ha desarrollado un sistema natural de “frenado”, para suspender su producción en cuanto se acaba el estrés.

Las hormonas del estrés de la embarazada afectan al bebé al cruzar la barrera placentaria y llegando al cerebro como dos misiles programados para afectar dos blancos. El primer blanco es el  sistema límbico del bebé, un área profundamente involucrada en la regulación emocional y la memoria. Esta región se desarrolla más lentamente cuando existe un exceso de las hormonas del estrés; esta es una de las razones por las que se supone que la inteligencia se afecta ante un estrés crónico elevado.

El segundo blanco para el misil es justamente el “sistema de frenado” que mencionamos anteriormente. El exceso de hormonas maternales hace que el bebé tenga problemas para “apagar” su propio sistema hormonal para el estrés. Su cerebro se “marina” en glucocorticoides cuyas concentraciones ya no son controlables. El bebé puede seguir con este daño al sistema de respuesta al estrés incluso hasta la vida adulta y si es una mujer que, eventualmente queda embarazada, bañará a su bebé con la materia tóxica. El bebé desarrolla un hipotálamo que bombea más glucocorticoides y la siguiente generación de cerebros se disminuirá más de tamaño y…el ciclo continúa.

El exceso de estrés es contagioso, tú puedes dárselo a tus hijos y ellos a su vez, pueden dártelo a ti.

Toma control de tu vida

Es imposible que, en los últimos meses del embarazo detengas totalmente tu vida y te encierres para no tener estrés. Esto quizás te daría más estrés. Pero puedes reducirlo con ayuda de los cuidados de tu esposo, familiares y amigos.

Puedes también empezar por identificar las áreas de tu vida que  te causan estrés y te hacen que pierdas el control y planea estrategias que te saquen de esta situación; en algunos casos es no enfrentarlas o bien salirte deliberadamente de ellas. Un momento de valentía se traducirá en un beneficio para toda la vida de tu bebé.

Una de las grandes estrategias es el ejercicio que tiene tantos beneficios.

4. Ejercítate todo lo que debes

Los antropólogos calculan que el ejercicio está impreso en nuestro cerebro como forma de vida y que en un principio el hombre caminaba casi 19 kilómetros diarios.

Las mujeres que se ejercitan tienen que pujar menos

¿Esto quiere decir que el ejercicio debería ser parte de los embarazos humanos? La evidencia sugiere que la respuesta es…SÍ. Hay muchas razones para mantenerte sana durante el embarazo por medio del ejercicio, pero una de ellas tiene que ver con la labor de parto. Los estudios muestran que si no estás preparada físicamente, te tardarás el doble en la etapa de “pujo” durante el parto y, desde luego, tendrás más dolor.

Mientras más corta sea la fase de pujido, más posibilidades tendrás que el cerebro del bebé no sufra por falta de oxigenación.

Incluso ciertos tipos de ejercicio preparan a la embarazada contra el estrés. Los ejercicios aeróbicos elevan una molécula (BDNF por sus siglas en inglés)  en tu cerebro que, específicamente, bloquea el efecto tóxico de los glucocorticoides y esto significa un mejor desarrollo del cerebro del bebé.

Puede sonar extraño, pero una embarazada que se ejercita puede tener más posibilidades de tener un bebé inteligente o, cuando menos, de elevar su nivel de inteligencia.

Demasiado ejercicio y el bebé sufre de hipertermia (elevación de la temperatura) y baja oxigenación.

Como en todo, siempre hay un balance. El bebé puede sentir y reaccionar al movimiento de la madre. Cuando su ritmo cardiaco se eleva, lo mismo sucede con el del bebé y cuando el número de respiraciones de la madre se eleva, el bebé la sigue. Pero únicamente si el ejercicio es moderado.

Durante el ejercicio extenuante, especialmente en las últimas etapas del embarazo, el ritmo cardiaco del bebé y sus respiraciones se empiezan a bajar. La preocupación es que el exceso de ejercicio pueda subir la temperatura dentro del útero o se restrinja el acceso a oxígeno del bebé.

Como siempre, nadie como tu médico para que te indique la cantidad y tipo de ejercicio que puedes hacer en las últimas etapas del embarazo. Tus niveles de reservas de oxígeno se han disminuido para el tercer trimestre así que ya es tiempo de que disminuyas tus actividades para que te vayas preparando para  el momento de la labor de parto.

La natación y la caminata son unos de los mejores ejercicios para estas etapas. El agua ayuda a disminuir la temperatura en el útero y caminar ayuda a que el bebé tome su posición. El COMEGO (Colegio Mexicano de Gineco-obstericia) recomienda 30 minutos diarios cuando menos.

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El cerebro del bebé se reestructura constantemente. Todo lo que hagas…cuenta.

El cerebro cambia continuamente. La ciencia ha tratado de explicar durante mucho tiempo por qué el cerebro de un bebé es particularmente flexible y por qué cambia con tanta facilidad. ¿Es porque los bebés tienen que aprender mucho? Un grupo de investigadores del Instituto Max Planck para la Dinámica y la Autoorganización en Gotinga (Alemania), la Universidad de Princeton (Estados Unidos) y otras instituciones, ha propuesto ahora una nueva explicación: Quizás es porque el cerebro todavía tiene que crecer.

Las estructuras neuronales no son fijas, sino que se modifican con cada paso de aprendizaje y cada experiencia. Sin embargo, ciertas áreas del cerebro de un bebé recién nacido son particularmente flexibles. En experimentos con animales, el desarrollo de la corteza visual puede ser fuertemente influenciado en los primeros meses de vida, por ejemplo, por diferentes estímulos visuales.

El cerebro realiza una proeza tremenda al llevar a cabo semejante restructuración a la vez que continúa funcionando. Es como modificar una máquina mientras se la mantiene en marcha. Por ejemplo, el desarrollo de la corteza visual está determinado por el propio proceso visual.

No te preocupes demasiado y haz tu mejor esfuerzo. El hombre, como especie, ha tenido bebés desde hace más de 250,000 años y con muy buenos resultados a pesar de que no tenían todo este super conocimiento. En un embarazo, tus mejores intenciones te llevarán a crear un medio ambiente super favorable para tu bebé en desarrollo y más adelante para recibirlo y atenderlo.

Bibliografía

John J. Medina, “Brain rules for Baby” how to raise a smart and happy child from zero to five, ed. Pear Press. Cap. 1.

Referencias

http://www.tvcrecer.com/search/estimulaci%C3%B3n/llega-el-frio-como-abrigo-al-bebe/llega-el-frio-como-abrigo-al-bebe/page/31/
http://developingchild.harvard.edu/activities/sar/translating_science/
http://alumnatbiogeo.blogspot.mx/2013/02/formacion-de-las-conexiones-neuronales.html
http://sertv.gob.pa/noticias-nacional-fm/item/22317-hallan-mecanismo-que-explica-conexiones-neuronales-en-embri%C3%B3n
http://myehter-net.blogspot.mx/2010_07_12_archive.html
http://www.taringa.net/posts/info/17473166/Los-efectos-de-la-musica-en-el-cerebro.html

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