Año 1, No. 6 – Noviembre 2014

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Dra. Alejandra Castañón Pérez Allende
Otorrinolaringología / Otorrinolaringología pediátrica.
alecastanon@hotmail.com
orlcastanon@hotmail.com

La época invernal, son los meses del año en que existe mayor índice de enfermedades de vías respiratorias altas en la población en general pero sobre todo en los extremos de la vida: adultos mayores y niños.

La mayoría de las infecciones de vías aéreas superiores llegan y se van en el transcurso de pocos días, pero existen casos en que estas infecciones se complican dando lugar a problemas de salud más graves como son bronquitis y neumonía.

Los pacientes que presentan algún tipo de enfermedad subyacente como asma, alergias, inmunodepresión, etc., son más susceptibles a presentar complicaciones por infecciones respiratorias.

Existen medidas generales que se pueden implementar en nuestros hábitos de vida, para disminuir el riesgo de adquisición de este tipo de enfermedades. Las acciones que se pueden llevar a cabo de manera preventiva son las siguientes:

1. Vacunación. La única vacuna de este tipo que existe es la vacuna de influenza. Esta vacuna está dirigida para prevención de infecciones dadas por el virus de influenza mas NO protege contra adenovirus, rinovirus, coronavirus, etc.. que también son causa de infección de vías respiratorias.

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Cada año se hace un estudio para predecir cuales cepas del virus de influenza serán las que predominen en esa temporada invernal y con base en este estudio se fabrica la vacuna. Esta debe aplicarse una vez al año al inicio del otoño.

La vacuna está dirigida a la población en general pero es prácticamente obligatorio aplicarla en personas de la tercera edad y niños menores de 4 años, así como en pacientes con enfermedades crónicas en quienes el cuadro de influenza puede complicarse.

2. Lavado de manos constante. La transmisión de virus que afectan vías respiratorias se da principalmente por gotas de saliva y moco que se esparcen a través de manos, objetos contaminados, estornudos y tos de personas infectadas.

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Un lavado constante de manos ó uso de gel antibacterial nos ayudan a disminuir las probabilidades de transmisión y contagio

Dependiendo del tipo de virus que cause la enfermedad es la vida aproximada del mismo en superficies fuera del cuerpo humano.

La vida de los virus en el exterior puede ser desde 30 minutos hasta 48 horas dependiendo el tipo de agente infeccioso. Por eso es importante en caso de contar con un enfermo en casa o en lugares como escuelas y consultorios médicos, que se desinfecten las superficies por lo menos una vez al día.

3. Prevención. Debemos de limitar el contacto con personas enfermas. Evitar asistir a lugares muy concurridos y promover la ventilación adecuada de espacios cerrados.

Es común que en meses de invierno haya mayor transmisión de infecciones respiratorias debido en gran parte a la permanencia en espacios cerrados para evitar el frío. Esto puede llevarse a cabo pero siempre fomentando la ventilación adecuada en el lugar y no permitir la concentración de humo de tabaco dentro del espacio cerrado.

4. Mantener una dieta balanceada que nos ayude a tener un sistema inmunológico lo suficientemente fuerte para atacar cualquier tipo de infección. Si llevamos esto a cabo, no es necesaria la administración de suplementos alimenticios o vitaminas adicionales.

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Existe evidencia científica en la utilidad de la vitamina D para fortalecer el funcionamiento del sistema inmunológico, pero si se mantiene al cuerpo ingiriendo una dieta balanceada no hay necesidad de ingerir esta vitamina en suplementos vitamínicos.

Se recomienda tomar dosis extra de vitamina D a las personas con alguna deficiencia inmunológica o desnutrición.

También es recomendable para la población general en caso de epidemia de alguna infección viral

La nutrición con frutas y verduras incluidas de manera constante en la dieta ayudarán al buen funcionamiento del sistema de defensa del organismo.

5. Mantener un cuerpo descansado con adecuadas horas de sueño. Durante un descanso nocturno adecuado que incluya aproximadamente 8 horas de sueño, habrá una producción hormonal óptima y liberación de melatonina la cual mantiene en forma adecuada al sistema inmunológico.

Es importante también evitar el stress, depresión y preocupación excesiva ya que es bien sabido que esto influirá de manera negativa en las defensas de nuestro cuerpo debido al exceso de producción de cortisol.

6. No al hábito de fumar. La inhalación de humo de tabaco disminuye la función de las defensas locales del aparato respiratorio, está comprobado científicamente que las personas con el hábito del cigarro tienen más posibilidades de contraer infecciones respiratorias y también en ellos aumenta el riesgo de que estas se compliquen.

En los fumadores la respuesta inflamatoria aumenta durante la infección y las secreciones se vuelven de consistencia más espesa, lo cual hace que el cuadro sea más duradero.

7. Ejercicio moderado. La práctica de ejercicio moderado como rutina diaria hace que el cuerpo produzca endorfinas, estas tienen un efecto benéfico en la buena función del sistema de defensas del organismo.

Se debe diferenciar entre ejercicio moderado y ejercicio extenuante ya que este último tendría un efecto contraproducente en el sistema inmunológico pues se manifiesta como una condición de stress para el cuerpo.

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Todas estas medidas reducirán el riesgo de adquirir problemas infecciosos respiratorios en los meses de invierno.

¿Qué podemos hacer cuando tenemos un enfermo en casa?

Si a pesar de llevar a cabo todo esto, tenemos un enfermo en casa, los cuidados y atención que debemos de llevar a cabo para su recuperación y evitar complicaciones son los siguientes:

1. Reposo. Es muy importante el descanso pues nos ayuda a que el sistema inmunológico actúe de manera adecuada y dirigida específicamente al cuadro infeccioso que se tenga en ese momento.

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Además es de vital importancia ser un enfermo responsable y no exponer a otros al contagio.

El enfermo debe de quedarse en casa y adoptar medidas para evitar que las personas cercanas se enfermen. Debe siempre taparse la boca al estornudar o toser, debe de lavarse las manos continuamente y debe de evitar contaminar con secreciones objetos de uso común como teléfono, manijas de puerta, etc..

2. NO auto recetarse. El manejo adecuado del cuadro solo puede ser valorado y prescrito por un médico.

La mayoría de las infecciones respiratorias están dadas por virus en un 80% de los casos, no por bacterias por lo cual el uso de antibióticos solo se limita a pocos casos. Ni la coloración del moco ni la fiebre son indicativas del uso de antibiótico. La única persona capacitada para decidir si la infección es viral o bacteriana e indicar o no el uso de antibiótico, es el médico basado en el cuadro clínico y revisión del paciente.

Es necesario solicitar atención médica si el cuadro infeccioso dura más de tres días ó se presentan síntomas de alarma como dificultad respiratoria, fiebre elevada ó gran ataque al estado general.

Siempre será importante consultar al especialista antes de administrar cualquier tipo de medicamento al enfermo ya que esto puede interferir en la valoración posterior y en el desarrollo de la enfermedad.

3. Ingerir abundantes líquidos. Los líquidos ayudan a mantener la humedad adecuada en las secreciones de vías aéreas con la finalidad de poder expulsarlas adecuadamente.

La ingestión de líquidos también ayuda a evitar la deshidratación que puede aparecer como consecuencia de la fiebre.

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