Año 1, No. 2 – Julio 2014

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¡Silencio por favor!… bebé en desarrollo

 

El bebé en desarrollo necesita que lo dejemos en paz. Cuando menos al principio. Desde el punto de vista del bebé, la mejor característica de la vida dentro del útero es la falta de estimulación.

El útero es oscuro, húmedo, calientito, seguro como un refugio antibombas y mucho más silencioso que el mundo exterior. Y…así tiene que ser. Una vez que se inicia el proceso, el pre-cerebro del embrión bombeará neuronas a la increíble velocidad de 500,000 células por minuto, eso es más de 8,000 por segundo, y este paso lo sostendrá durante muchas semanas.

Esto se puede observar tres semanas después de la concepción y continúa hasta casi la mitad del embarazo. El bebé debe lograr un gran objetivo en muy poco tiempo, así que, mientras menos interfieran los padres en este proceso, será mejor para el bebé.

De hecho, muchos biólogos evolucionarios, creen que ésta es la razón para que persistan las nauseas matutinas en los embarazos humanos. Las nauseas matutinas –que pueden durar todo el día o todo el embarazo- hacen que la mujer se sienta enferma y apetezca una dieta simple. Y la fatiga que la acompaña mantendrá a la mujer en una mínima actividad física.

Los investigadores piensan que esto podría hacer más inteligente al bebé. En un estudio –que aun no se replica- se observó a bebés cuyas madres tuvieron nauseas todo el embarazo. Cuando estos niños llegaron a la edad escolar, 21% de ellos marcaron 130 o más puntos (un nivel que se considera superior) en una prueba estándar de inteligencia. Cuando la madre no tuvo nauseas, solamente el 7% alcanzó esa calificación.

Los investigadores tienen una teoría que tiene que ser probada: dos de las  hormonas que son las culpables de las nauseas, pueden actuar como “fertilizador neurológico” en un cerebro en desarrollo.

Cualquiera que sea la razón, el bebé prefiere que lo dejes tranquilo a que logre su desarrollo. Y no existe ningún producto comercial que haya mostrado, en una forma científica, que sirva para mejorar el desarrollo del cerebro del bebé durante el embarazo.

Sin embargo, sí hay algunas actividades que los padres pueden hacer para ayudar al desarrollo cognitivo de su bebé en construcción. Han sido probadas y evaluadas y los resultados se han publicado en la literatura científica, pero para entender su importancia, necesitas primero entender algunos hechos acerca del desarrollo del cerebro del bebé.

Manos a la obra

Los principales actores de la obra “como se hace un bebé”, son simplemente un espermatozoide y un óvulo. Una vez que estas dos células se unen, empiezan a producir muchas células en un pequeño espacio. Pronto, el embrión humano empieza a parecerse a una mora, de hecho, en esa etapa se le llama “mórula”.

La primera decisión que tiene que tomar, es práctica: tiene que decidir qué parte de ella va a ser cuerpo del bebé y qué parte va a ser su refugio. Esto sucede muy rápido. Ciertas células se designan para el proyecto de la construcción del refugio y crean la placenta y las membranas o “bolsa de aguas” en el cual flotará el embrión, el saco amniótico. A otra células se les asigna la tarea de construir al embrión creando un nudo de tejidos internos a los que se les ha dado el nombre de “masa celular interna” que, en este momento, posee una célula que será la que formará el cerebro del bebé. La maquinaria de procesamiento más increíble inicia su desarrollo y no es mayor que el punto con el que se termina esta frase.

Y el milagro continúa, si pudieras observar al embrión flotando, verías que la masa celular interna es un enjambre de células que rápidamente se van acomodando en tres capas que se asemejan a una hamburguesa.

La capa inferior, llamada endodermo, formará la mayoría de los sistemas de células que recubren los órganos y vasos sanguíneos del bebé. La capa de en medio, el mesodermo, forma los huesos, músculos, sangre y varios tejidos conectivos entre otros sistemas. La capa superior es el ectodermo el cual creará la piel de tu bebé, el pelo, las uñas y el sistema nervioso. Es dentro de esta capa que reside el milagroso y pequeño pre-cerebro del embrión.

Si lo observas más cuidadosamente, verás una línea de células que se están formando por encima del centro de esta capa.  Abajo, se empieza a formar un cilindro que se va alargando usando la línea de células de arriba como guía. Este cilindro es el tubo neural que formará la médula espinal y la parte superior se convertirá en el cerebro.

Es importantísimo que este tubo se desarrolle correctamente y es por esto que se recomienda que la madre tome, desde antes del embarazo, ácido fólico el cual ayuda a que el tubo neural tenga la forma apropiada. Esta es la primera cosa que pueden hacer para ayudar al desarrollo del cerebro.

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Una delicada red de células que crepita con electricidad

La parte superior del tubo neural continúa su proyecto de construcción creando protuberancias de células que se asemejan a formaciones de coral las cuales, eventualmente, formarán las estructuras principales del cerebro. Antes de un mes, la célula cerebral se ha desarrollado en un ejército de millones de células.

Esta estructura masiva está compuesta de una delicada red de células que crepitan con impulsos eléctricos. Son dos tipos de células las que son importantes aquí: las primeras, las “células gliales” forman casi el 90% de las células del cerebro de tu bebé. Ellas le dan estructura al cerebro y ayudan a que las neuronas procesen correctamente la información. El segundo tipo de células son las neuronas que, aunque tienen una gran importancia en el sistema cognitivo de tu bebé, son nada más el 10% de las células del cerebro. Esta quizás es la razón para que se diga que “usamos solamente el 10% de nuestro cerebro”.

Una neurona, 15,000 conexiones

Así que… ¿cómo una célula se puede convertir en cerebro? Las células embriónicas se tornan neuronas en un proceso llamado “neurogénesis”. En este momento, primera mitad del embarazo, es cuando el bebé quisiera que lo dejáramos lo más en paz posible.

Y ya en la segunda mitad, las neuronas migran hacia la región que, eventualmente, será su “hogar” y empezarán a conectarse una con otra. A este proceso se le llama “sinaptogénesis” y al hacerlo se forman pequeños espacios entre ellas que se denominan “sinapsis” (de ahí el nombre de sinaptogénesis). Las señales eléctricas saltan entre estos espacios para permitir la comunicación neural. Este último paso es el núcleo del asunto en el desarrollo cerebral.
La sinaptogénesis es un proceso prolongado por una sola razón: es ridículamente complejo. Una sola neurona tiene que hacer un promedio de 15,000 conexiones con las otras neuronas a su alrededor antes de que su labor de comunicación esté completa. Algunas neuronas tienen que hacer 100,000 conexiones. Esto significa que el cerebro de tu bebé tiene que hacer el increíble número de 1, 800,000 conexiones por segundo para hacer un cerebro completo. Muchas de las neuronas nunca llegan a completar este proceso, mueren antes.

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Y aún a esta fascinante velocidad, el cerebro de los bebés llega al momento del nacimiento sin terminar su tarea. Cerca del 83% de las sinaptogénesis continúan después del nacimiento y no terminarán sino hasta los 20 o 21 años. El cerebro es el último órgano en completar su desarrollo.

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¿En qué momento el bebé puede escucharte y olerte?

El propósito de esta rápida (y después frustrantemente lenta) producción de redes es la construcción de un cerebro funcional, uno que pueda recibir y responder a los estímulos. Así que a la pregunta que hacen todos los padres… ¿Qué aprenden y cuándo?, ¿en qué momento pueden sentir, digamos, toquecitos o caricias en la panza?

El principio del desarrollo que tenemos que recordar es: el cerebro pasa la primera mitad del embarazo trabajando con todo empeño para preparar su “tienda neuro-anatómica” e ignorando completamente la posible involucración de sus padres (nos referimos a la interferencia que hacen las drogas, el alcohol o la nicotina que claramente pueden dañar el cerebro del bebé durante el embarazo.

La segunda mitad del embarazo, es una historia diferente. Cuando el desarrollo cerebral se cambia de neurogénesis a sinaptogénesis, el feto empieza a exhibir una mayor sensibilidad al mundo exterior. El cableado entre las células está sujeto más a las influencias externas –incluyendo las de la madre- que al acto de crearlas por sí mismas.

Los sentidos se desarrollan estratégicamente

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¿De qué manera se construye el sistema sensitivo? (tacto) pues como si fueran paracaidistas que llegan a territorio enemigo, las neuronas “invaden” una determinada región del cerebro y establecen varias bases sensoriales. Las neuronas que se adhieren a los ojos, eventualmente serán utilizadas para la visión, las de los oídos, para la audición, las de la nariz, para el olfato. Una vez que ya aseguran su área, estas células  establecen ligas que las ayudan a llegar a las estructuras de comando y control perceptivas que, al igual que ellas, están creciendo dentro del cerebro (en el cerebro existen muchos centros de comando y control).

Estas estructuras que nos dan habilidades perceptivas, están activamente trabajando para establecer su territorio dentro del cerebro y son una de las últimas zonas del cerebro que, en el útero, se conectan apropiadamente. Esto quiere decir que las neuronas ligadas a los ojos, nariz u oídos, recibirán una señal de “ocupado” cuando traten de comunicarse con su centro de control. Y es debido a estas diferencias en el tiempo que el cerebro del bebé puede responder a estímulos sensoriales antes de que  perciba que está siendo estimulado.

Pero una vez que el bebé, en la segunda mitad del embarazo, percibe estímulos como sonidos u olores, se “conectan” a ellos y, subconscientemente, recuerdan.

Los bebés se acuerdan

Como veremos, lo que la madre come, escucha o huele, puede influir también en las percepciones del bebé y recibe así información del mundo exterior. Para él, estas cosas se convierten en “el común y confortable hogar”.

Pero veamos ahora en qué momento los sentidos del bebé –tacto, vista, oído, olfato, equilibrio, gusto- empiezan a funcionar en el embarazo.

Tacto

Uno de los primeros en aparecer es el tacto. Los embriones de 1 mes de vida pueden sentir cuando los tocan en la nariz y boca. Esta habilidad se extiende rápidamente y casi toda la superficie de la piel puede sentir a las 12 semanas de vida, pero no es sino hasta casi los cinco meses de embarazo que los bebés pueden experimentar el tacto tal y como tú lo percibes. Es en ese momento que el cerebro del bebé desarrolla “mapas de su cuerpo” o microscópicas representaciones de todo su cuerpo. Para el principio del tercer trimestre, el bebé desarrolla comportamiento de rechazo como, por ejemplo, moviéndose rápidamente lejos de una aguja para biopsia. Con esto podemos concluir que los bebés pueden tener dolor aunque es imposible medir esto directamente.

El bebé parece tener, también, sensibilidad a la temperatura, pero es posible que el diagrama de las redes de la temperatura no esté completo en el momento de nacer y que requieren experimentar el mundo exterior para terminar este “plano”.  El tacto es un sentido muy importante para el desarrollo del bebé.

Vista

¿Pueden los bebés ver dentro del útero? esto es difícil de contestar más que nada porque la visión es el sentido más complejo.

La visión inicia su desarrollo alrededor de la cuarta semana de vida. El feto forma dos pequeños puntos a los lados de su pequeña cabeza. Pronto aparecen, dentro de estos puntos, unas estructuras con forma de copa que formarán, en parte, los lentes del ojo. Los nervios de la retina salen como hilos por detrás de estos ojos primitivos tratando de llegar a la parte posterior de la cabeza y concretarse a las regiones que eventualmente formarán la corteza visual.

Las células en esta corteza han estado trabajando mucho para prepararse a recibir a estos visitantes neurales y asociarse con ellos. El segundo y tercer trimestre están llenos de estos encuentros masivos en estas regiones en donde algunas neuronas mueren y muchas establecen conectividad. En este momento, el cerebro está haciendo ¡1, 000,000 de nuevas sinapsis por día!

Uno de los resultados de esta enorme actividad es el establecimiento de los circuitos necesarios para parpadear, dilatación de la pupila, o seguimiento de los objetos que se mueven que está presente en el momento de nacer.

Los experimentos realizados muestran que los bebés que ya están en el tercer trimestre, se mueven o alteran su ritmo cardiaco o ambos, en respuesta a un fuerte rayo de luz dirigido hacia el abdomen, pero toma tanto tiempo construir circuitos que funcionen adecuadamente, que el bebé necesita más de nueve meses para terminar el trabajo.

El cerebro continuará formando 10 billones de sinapsis por día durante casi un año después del nacimiento. Durante ese período, el cerebro utiliza experiencias visuales externas para ayudarlo a terminar sus proyectos de construcción internos.

Audición

En 1980, en un estudio se les pidió a las mujeres que estaban en las seis últimas semanas del embarazo que leyeran en voz alta un libro infantil dos veces al día. Un total de cinco horas diarias. Cuando los bebés nacieron, se les dio un chupón que estaba conectado a una máquina que podía medir la fuerza y la frecuencia de las succiones.

Los promedios de fuerza y frecuencia de las succiones pueden utilizarse para medir si un bebé reconoce algo. Estos bebés empezaron a oír grabaciones de su madre leyendo el libro infantil o una diferente historia y se midieron los patrones de succión y fuerza en todo momento.

Lo que se encontró fue increíble. Los bebés que habían escuchado el libro infantil parecía que reconocían la grabación de su madre leyendo este libro y succionaban en su chupón siguiendo un patrón estimulados por esta lectura, pero no cuando escuchaban algo diferente. Es decir, los bebés reconocieron la experiencia auditiva que habían tenido dentro del útero.

Sabemos ahora que el desarrollo de la audición se inicia mucho antes del nacimiento. Tejidos relacionados con la audición pueden observarse a las cuatro semanas de vida. La audición se inicia con la unión de dos estructuras que parecen como cactus miniaturas que emergen a los lados de la cabeza de tu bebé.

Son llamados otocitos primordiales y formarán una gran parte del aparato auditivo de tu bebé. Una vez que esto sucede, las siguientes semanas se dedicarán a preparar la casa, desde vellosidades internas hasta los canales que van a cubrir estas vellosidades y que tienen una apariencia de caracol.

¿Cuándo se conectan estas estructuras al resto del cerebro y permiten que el bebé escuche? No hasta el principio del tercer trimestre. A los seis meses puedes enviar un sonido al feto en útero y escucharás con asombro como su cerebro envía débilmente respuestas eléctricas. En un mes más, ésta respuesta eléctrica se incrementa no solo en fuerza sino también en velocidad de reacción. Dale un mes más y todo ha cambiado, ahora tienes un bebé pre término que no solamente puede oír y responder sino que además puede discriminar entre varios sonidos del habla.

Los bebés pueden escuchar la voz de la madre al final del segundo trimestre y prefieren su voz a cualquier otra al nacer y reaccionan incluso a los programas de TV que sus madres escuchaban durante el embarazo.

¿Qué pasa con la música? Cada bebé responde al estilo de la música a la que se le expuso durante la vida intrauterina repetidamente. Esto depende de los gustos y de la cultura musical materna. Se puede recomendar cantar Canciones de Cuna, en particular aquellas que te permitan expresar más fielmente tu amor anhelos y deseos.

Cantarle al bebé regularmente lo tranquiliza, lo prepara para el desarrollo del leguaje y fortalece los vínculos familiares. Entre la música recomendada están las Cuerdas de Amor, Amnios, La Magia de Mozart, Las Maravillas de Vivaldi, El Encanto de Beethoven, Los Gloriosos de Bach, La Pasión de Schubert, La Belleza de Tchaikovski, Flauta o Cuerdas con sonidos de naturaleza.

Se ha comprobado que inmediatamente después del nacimiento, la música y las voces escuchadas prenatalmente, tienen un efecto «mágico» en los bebés, ya que dichos sonidos y voces quedaron impresos en su memoria y, al escucharla nuevamente, son asociados con sensaciones de placer.

No es para ponerse nerviosa y que cambies tus hábitos de lectura o de visión, sino para darnos cuenta que los bebés tienen una poderosa memoria para los sonidos que se encontraron en la última parte del embarazo.

Olfato

Lo mismo es cierto para el olfato. Solamente cinco semanas después de la concepción, se pueden observar complejos cerebrales conectándose para el olfato. Pero, como sucede con los otros sentidos, la percepción no se presenta simplemente porque la maquinaria ya está ahí. Al principio, los bebés sufren de una nariz tapada. La cavidad nasal se llena de un material que probablemente funciona como una cubierta que protege al delicado interior de la nariz hasta que esté lista para operar. El olfato, tal como lo identificamos y conocemos, es prácticamente imposible.

Con todos los cambios biológicos que suceden en el tercer trimestre: millones de neuronas establecen comunicación en el cerebro, el tapón mucoso se hace menos espeso, la placenta permite el paso de más y más moléculas que se consideran transportadoras de olor (llamadas odorantes), el mundo olfatorio de tu bebé se enriquece y se hace más complejo después del sexto mes del embarazo. Los olores no tienen que estar exactamente bajo su nariz, el bebé puede detectar el perfume que usas y aun el ajo que comiste.

Como recién nacido, el bebé preferirá estos olores. A esta preferencia se le llama “etiquetado olfatorio”. Y basándose en esto, la neurocientífica Lise Eliot dice en su libro “¿Qué pasa ahí?”, que no debes bañar inmediatamente al bebé con agua y jabón en el momento de nacer. El olor del líquido amniótico que lo envolvía, lo calma porque, al igual que con los sonidos, el olfato les recuerda a los bebés del confort que tenían en la casa que disfrutaron durante nueve meses.

Equilibrio

A los ocho meses de embarazo tu misma puedes probar si tu bebé tiene lo que se llama “reflejo del Moro” (los brazos del bebé súbitamente se extienden a los lados de su cuerpo con los dedos totalmente flexionados, las palmas hacia arriba y una mirada asustada). Si estás acostada, ruédate sobre ti misma en un movimiento rápido, si estás sentada, párate. ¿Sientes algo dramático? Un bebé puede hacer el Reflejo del Moro completo, dentro del útero. Estas acciones generalmente lo incitan.

El Reflejo del Moro es normal y generalmente ocurre si un bebé es sorprendido y, especialmente, si siente que está cayendo. Se cree que es la única respuesta no aprendida que tiene el hombre al miedo.

Es importante que el bebé tenga estas respuestas, la ausencia puede ser un signo de un problema neurológico. Los bebés deben de hacerlo hasta los cinco meses de nacidos. Su persistencia después de este tiempo también es signo de un problema neurológico.

El Moro demuestra que una gran parte de las habilidades motoras (movimiento) y vestibulares (equilibrio), ya están en funcionamiento a los ocho meses del embarazo. Las habilidades vestibulares permiten que los músculos estén en constante comunicación con los oídos y todo esto coordinado por el cerebro. Necesitas esta sofisticada forma de comunicación para hacer el Moro.

Los bebés no empiezan siendo capaces de hacer gimnasia, pero a las seis semanas de vida pueden mover lo que serán sus piernas y brazos en pequeños y rápidos movimientos que la madre aún no es capaz de sentir. Este movimiento es también importante, debe de hacerse o los miembros del bebé no se desarrollarán apropiadamente. A la mitad del tercer trimestre, el bebé es absolutamente capaz de hacer que su cuerpo realice series de movimientos coordinados.

Gusto

Los tejidos que intervienen en las sensaciones gustativas, no surgen en la lengua de su pequeña boca sino hasta las ocho semanas de vida. Eso no quiere decir que tu bebé ya puede “gustar” ya que esto no sucede sino hasta el tercer trimestre. Una vez más nos encontramos con el patrón de “recepción antes de la percepción” del desarrollo sensorial.

En ese momento puedes observar algunos comportamientos que nos son familiares. Los bebés en el tercer trimestre cambian sus patrones de tragar cuando sus madres comen algo dulce: tragan más. Compuestos saboríficos cruzan la placenta hacia el líquido amniótico que los bebés, en el tercer trimestre, tragan. El efecto es tan poderoso que lo que comes durante la última etapa del embarazo, puede influenciar las preferencias alimenticias del bebé.

A esto se le llama “programación de sabores” y lo puedes hacer también durante la lactancia.

(Espera la segunda parte en el siguiente número de tu Revista Mensual Infogen)

Bibliografía

John J. Medina, “Brain rules for Baby” how to raise a smart and happy child from zero to five, ed. Pear Press. Cap. 1.

Referencias

http://www.tvcrecer.com/search/estimulaci%C3%B3n/llega-el-frio-como-abrigo-al-bebe/llega-el-frio-como-abrigo-al-bebe/page/31/
http://developingchild.harvard.edu/activities/sar/translating_science/
http://alumnatbiogeo.blogspot.mx/2013/02/formacion-de-las-conexiones-neuronales.html
http://sertv.gob.pa/noticias-nacional-fm/item/22317-hallan-mecanismo-que-explica-conexiones-neuronales-en-embri%C3%B3n
http://myehter-net.blogspot.mx/2010_07_12_archive.html
http://www.taringa.net/posts/info/17473166/Los-efectos-de-la-musica-en-el-cerebro.html

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