Leucemia y embarazo

Última actualización 7 de mayo 2014

Definición

La leucemia es una enfermedad maligna que afecta a los tejidos encargados de formar sangre. Ataca principalmente a la médula ósea, los ganglios linfáticos y al bazo.

Para entender el cáncer, es útil saber cómo se forman los glóbulos normales de la sangre.

La médula ósea es el centro esponjoso y suave que tienen los huesos largos, y que producen, a partir de las células llamadas “células madre”, las tres células principales de la sangre, cada una tiene su función especial:

  • Los glóbulos blancos, que luchan contra la infección; hay varios tipos de glóbulos blancos.
  • Los glóbulos rojos, que transportan el oxígeno a los tejidos de todo el cuerpo.
  • Las plaquetas que ayudan con la coagulación de la sangre y detienen los sangrados.

En un organismo sano, cuando los glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas envejecen o se dañan, mueren y células nuevas los reemplazan.

La mayoría de las células sanguíneas maduran en la médula ósea y luego pasan a los  vasos sanguíneos. La sangre que fluye por los vasos sanguíneos y el corazón se llama  sangre periférica.

Células leucémicas

Cuando una persona tiene leucemia, la médula ósea, por razones que aún se desconocen, comienza a fabricar glóbulos blancos que no maduran correctamente, pero que continúan reproduciéndose. A estas células se les llama “células leucémicas”.

Las células normales sanas, únicamente se reproducen cuando hay suficiente espacio para ellas porque el cuerpo puede regular la producción de células al enviar señales para parar dicha producción pero cuando se sufre de leucemia, dichas células no responden a las señales de cesar la reproducción, aunque ya no haya espacio para ellas.

Estas células inmaduras se siguen reproduciendo rápidamente y no pueden funcionar como glóbulos blancos sanos cuya tarea es combatir las infecciones. Además, reducen la producción de glóbulos rojos normales (que evitan la anemia) y de las plaquetas dificultando su funcionamiento normal.

A medida que avanza la enfermedad, la función de la médula ósea se deteriora y las células normales de la sangre se reducen drásticamente y, si la enfermedad no es controlada, las células anormales se incrementan y son transportadas al cuerpo a través de la sangre. Sin controlar, la leucemia puede producir infecciones -debido a la falta de glóbulos blancos normales capaces de combatirlas-, anemia grave -por la falta de glóbulos rojos capaces de transportar oxigeno- y moretones y hemorragias -debido a la falta de plaquetas.

Incidencia

La coexistencia de leucemia aguda y embarazo no es una asociación frecuente y su incidencia es de 1 en 75.000-100.000 embarazos. Esto puede incrementarse debido a la tendencia actual de posponer el embarazo hasta más tarde en la vida y la creciente incidencia de la leucemia mielógena en la última década.

Generalmente el diagnóstico  es hecho después del 1er trimestre del embarazo. Se considera que el embarazo no tiene un efecto adverso sobre la enfermedad. Los resultados en términos de porcentaje de remisión completa (92%) y sobrevida libre de enfermedad (54%) son similares a los de mujeres no embarazadas.

¿Qué son los glóbulos blancos?

El nombre científico de los glóbulos blancos es leucocitos. Son difíciles de ver en un microscopio, por lo cual los científicos los tiñen de colores fuertes para poder estudiarlos mejor. Como ya lo mencionamos, al igual que los glóbulos rojos, los glóbulos blancos se forman en la médula ósea, el bazo, los ganglios linfáticos y otros tejidos

¿Cuál es su función?

Los glóbulos blancos son una parte muy importante del sistema inmunológico. Su función es proteger el organismo de infecciones producidas por gérmenes. Hay muchos tipos de glóbulos blancos y cada uno de ellos tiene tareas específicas. Hay linfocitos T y linfocitos B, monocitos y granulocitos

Los glóbulos blancos pueden atravesar las paredes de los capilares (los más diminutos vasos sanguíneos) para atacar, destruir y consumir a los gérmenes invasores. Los granulocitos  se llaman así porque contienen pequeños gránulos en su materia celular, y pueden clasificarse como neutrófilos, basófilos y eosinófilos.

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Los monocitos y linfocitos no contienen gránulos, pero cuando los granulocitos detectan un germen invasor, los linfocitos y monocitos lo encuentran y se lo comen. Luego los monocitos examinan las partes de proteína que formaban el germen para analizar de qué estaba formado. Después, los monocitos llaman a los linfocitos T para que reconozcan cómo era el germen, y éstos a su vez convocan a los linfocitos B, los cuales crean una arma especial llamada anticuerpo para atacar a esos gérmenes.

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Los linfocitos B crean muchas copias de estas armas o anticuerpos. Cuando los anticuerpos encuentran su objetivo lo atacan, hieren y matan, para que luego los granulocitos y monocitos terminen con él. En una sola gota de sangre hay entre 7.000 y 25.000 glóbulos blancos.

Causa

La mayoría de las leucemias no tienen causa conocida. La exposición a radiaciones ionizantes y ciertos productos químicos como el benceno son algunos de los factores que pueden producir la enfermedad. Se sabe que la leucemia humana de células T es provocada por dos virus, y algunas leucemias se han relacionado con ciertas alteraciones en los cromosomas.

Tipos de Leucemia

La leucemia se divide en dos grandes categorías:

  • Aguda: La leucemia aguda produce una acumulación de glóbulos blancos inmaduros, se desarrolla rápidamente y es la más común en los niños.
  • Crónica: La crónica es más frecuente en los adultos y su desarrollo es lento, generalmente durante muchos años. En la leucemia crónica, los glóbulos blancos son más maduros.

Se estima que la mayoría de las leucemias diagnosticadas durante el embarazo, son agudas.

Asimismo, se identifica a la leucemia por el tipo de glóbulo blanco al que ataca:

  • Leucemia linfocítica o linfoblástica afecta a los glóbulos blancos (linfoides) que se forman en los ganglios linfáticos y bazo, mientras que la
  • Leucemia mielocítica (también llamada granulocitica o mielógena) afecta a los glóbulos blancos (mieloides) que se forman en la médula ósea.

Hay cuatro tipos comunes de leucemia.

  • Leucemia linfocítica crónica  (LLC). Afecta a las células linfoides y es por lo general de crecimiento lento. Hay más de 15 000 casos nuevos de leucemia cada año. A menudo, las personas que son diagnosticadas con esta enfermedad son mayores de 55 años. Casi nunca afecta a niños.
  • Leucemia mieloide crónica (LMC). Afecta a células mieloides y por lo general es de crecimiento lento al principio. Hay aproximadamente 5 000 casos nuevos de leucemia cada año. Afecta principalmente a adultos.
  • Leucemia linfocítica (linfoblástica) aguda (LLA). Afecta a células linfoides y es de crecimiento rápido. Hay más de 5 000 casos nuevos de leucemia cada año. La LLA es el tipo de leucemia más común entre niños pequeños. También afecta a adultos.
  • Leucemia mieloide aguda (LMA). Afecta a células mieloides y es de crecimiento rápido. Hay más de 13 000 casos nuevos de leucemia cada año. Afecta tanto a adultos como a niños.(fuente: National Cancer Institute).

Hay formas de leucemia menos comunes que afectan a otro tipo de células sanguíneas.

  • Leucemia monocitica afecta a los monocitos (grandes glóbulos blancos barredores que forman parte del sistema inmunológico),
  • Leucemia eritroleucemia ataca a los eritrocitos (células primitivas parientes de los glóbulos rojos) que se encuentran en la médula ósea.

Sin embargo, es importante saber que el diagnóstico y tratamiento de los distintos tipos de leucemia es parecido.

Causas y factores de riesgo

Aunque se han dado grandes pasos para tratar la leucemia, todavía se desconocen las causas y formas de prevenir la enfermedad. Los médicos saben rara vez, por qué una persona tiene leucemia y otra no. Sin embargo, la investigación a mostrado que existen ciertos factores de riesgo que aumenta la posibilidad de que una persona padezca esta enfermedad.

Factores de riesgo

Algunos investigadores médicos creen que la enfermedad consta de una compleja interacción de factores químicos y genéticos individuales con la posible participación de un virus.

Los factores de riesgo pueden variar según los distintos tipos de leucemia:

  • Radiación: Las personas expuestas a concentraciones muy altas de radiación son mucho más propensas a padecer leucemia mieloide aguda, leucemia mieloide crónica o leucemia linfocítica aguda.
  • Explosiones de bomba atómica: Las explosiones de bombas atómicas produjeron concentraciones muy altas de radiación (como las explosiones de Japón en la Segunda Guerra Mundial). Las personas, especialmente los niños, que sobreviven explosiones de bombas atómicas tienen un riesgo mayor de leucemia.
  • Radioterapia: Otra fuente de exposición a altas concentraciones de radiación es el tratamiento médico para el cáncer y otras enfermedades. La radioterapia puede aumentar el riesgo de leucemia.
  • Rayos X de diagnóstico: Los rayos X dentales y otros estudios de rayos X de diagnóstico (como las tomografías computarizadas, TC) exponen a las personas a concentraciones mucho más bajas de radiación. Actualmente se desconoce si esta concentración baja de radiación en niños y adultos se relaciona con la leucemia. Los investigadores están estudiando si la administración de muchos estudios con rayos X puede aumentar el riesgo de padecer leucemia. Ellos están estudiando también si las tomografías computarizadas durante la infancia están asociadas a un mayor riesgo de padecer leucemia.
  • Tabaquismo: El fumar cigarrillos aumenta el riesgo de padecer leucemia mieloide aguda.
  • Benceno: La exposición al benceno en el lugar de trabajo puede causar leucemia mieloide aguda. Éste puede causar también leucemia mieloide crónica o leucemia linfocítica aguda. El benceno se usa ampliamente en la industria química. También se encuentra en el humo del tabaco y en la gasolina.
  • Quimioterapia: Los pacientes con cáncer que son tratados con ciertos tipos de fármacos para combatir el cáncer algunas veces más tarde presentan leucemia mieloide aguda o leucemia linfocítica aguda. Por ejemplo, el tratamiento con fármacos conocidos como agentes alquilantes o  inhibidores de la topoisomerasa  está asociado a una pequeña posibilidad de padecer leucemia aguda más tarde
  • Síndrome de Down y algunas otras enfermedades hereditarias: El síndrome de Down y algunas otras enfermedades hereditarias pueden aumentar el riesgo de padecer leucemia aguda.
  • Síndrome mielodisplásico y algunos otros trastornos de la sangre: Las personas con ciertos trastornos sanguíneos tienen un mayor riesgo de padecer leucemia mieloide aguda.
  • Virus de la leucemia de células T humanas tipo I (HTLV-I): Las personas con infección de HTLV-I tienen mayor riesgo de un tipo de leucemia poco común conocido como leucemia de células T en adultos. Si bien el virus HTLV-I puede causar esta enfermedad poco común, la leucemia de células T en adultos y otros tipos de leucemia no son contagiosos
  • Antecedentes familiares de leucemia: Es raro que más de una persona en una familia tenga leucemia. Cuando esto sucede, lo más probable es que se trate de leucemia linfocítica crónica. No obstante, sólo pocas personas con leucemia linfocítica crónica tienen a su padre, madre, hermano, hermana, hijo o hija que padece también esta enfermedad.

El tener uno o más factores de riesgo no significa que una persona va a tener leucemia. La mayoría de las personas que tienen factores de riesgo nunca padecen la enfermedad.

La leucemia no es contagiosa y no tiene un patrón aparente hereditario. Parece no haber forma de prevenir la leucemia fuera de tratar de evitar exponerse a radiaciones innecesarias y productos químicos peligrosos.

Síntomas

Al igual que todas las células de la sangre, las células leucémicas viajan por todo el cuerpo. Los síntomas de la leucemia dependen del número de células leucémicas y de dónde se acumulan en el cuerpo. Algunos de ellos pueden confundirse o minimizarse durante el embarazo lo que hace que, en ocasiones, el diagnóstico se retrase.

Los síntomas comunes de la leucemia crónica o aguda pueden ser los siguientes:

  • Infección frecuente: Si bien el análisis de sangre de una persona con leucemia puede arrojar una cantidad inusitadamente alta de glóbulos blancos, estos son inmaduros y no pueden combatir las infecciones. Una persona con leucemia generalmente manifiesta los síntomas de una infección como por ejemplo, fiebre, goteo nasal y tos.
  • Debilidad o cansancio
  • Fiebres o sudores nocturnos
  • Inflamación de los ganglios linfáticos: que, con frecuencia, no duelen (principalmente los ganglios linfáticos que se encuentran debajo de los brazos, la ingle, el pecho y el cuello). Las células de la leucemia pueden acumularse en los ganglios y provocar una inflamación.
  • Malestar corporal
  • Sangrados y facilidad para magullarse: Cuando la médula no puede producir plaquetas debido a la gran concentración de células que hay en ella, pueden presentarse sangrados o moretones con mayor facilidad (sangrado de encías, manchas de color morado en la piel o pequeños puntos rojos bajo la piel).
  • Anemia de rápida evolución: La anemia se presenta cuando la médula no puede producir glóbulos rojos debido a la gran concentración de células en ella. En un análisis de sangre, la cantidad de glóbulos rojos será inferior a lo normal.
  • Dolor frecuente en huesos y articulaciones: Los dolores en los huesos y las articulaciones son otros síntomas comunes de la leucemia. Generalmente, este dolor es consecuencia de que la médula está superpoblada y «llena».
  • Hinchazón o dolor en el abdomen: Los dolores abdominales también pueden ser un síntoma de la leucemia. Las células de la leucemia pueden acumularse en los riñones, el hígado y el bazo, y generar el agrandamiento de estos órganos.
  • Pérdida del apetito: El dolor abdominal puede provocar que el niño pierda el apetito.
  • Pérdida del peso: por razones desconocidas.
  • Dificultad para respirar, tos frecuente y larga, etc,
  • Agrandamiento agudo y desproporcionado de las glándulas mamarias (presentación de las leucemias de tipo linfoblásticas en las mujeres embarazadas). En este caso tu médico hará una punción mamaria con aguja fina para enviar el tejido a que sea analizado en el microscopio.

Las leucemias mielocíticas crónicas se caracterizan además por el aumento del bazo, y las leucemias linfocíticas crónicas por la inflamación de los ganglios linfáticos.
Es importante comprender que los síntomas de la leucemia pueden parecerse a los de otros trastornos de la sangre o demás problemas médicos. Si notas cualquiera de estos síntomas en forma persistente, es importante que acudas a tu médico.

La leucemia aguda progresa rápidamente y te lleva a la consulta médica debido a que te sientes enfermo, o porque has notado que se forman moretones por cualquier cosa y que las heridas tardan en curarse.

Diagnóstico

A veces los médicos descubren la leucemia después de un análisis de sangre de rutina. Si tu médico tiene alguna razón de sospechar leucemia, te hará una historia clínica completa y un examen físico que le ayudará a determinar el estado de salud general.

Es probable que también te pida algunos estudios que pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • Biopsia por aspiración y por punción de la médula ósea – un procedimiento que comprende la extracción de una pequeña cantidad de líquido de la médula ósea (aspiración) y, o de tejido sólido de la médula ósea (biopsia core o por punción), generalmente de los huesos de la cadera, para estudiar la cantidad, tamaño y madurez de los glóbulos y/o de las células anormales.
    • Se considera que la biopsia de médula ósea es un estudio que puede realizarse durante el embarazo sin dañar al feto.
  • Biometría hemática completa: análisis de sangre por medio del cual se hace una medición del tamaño, el número y la madurez de diferentes glóbulos en un volumen específico de sangre. La leucemia causa una concentración muy alta de glóbulos blancos. También puede causar concentraciones bajas de plaquetas y de hemoglobina, la cual se encuentra dentro de los glóbulos rojos.leucemia-2
  • Análisis de sangre adicionales. Pueden incluir análisis de la química sanguínea, evaluación de la función renal y hepática y estudios genéticos.
  • Tomografía computarizada (también llamada escáner CT o CAT). Una TC muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, el tejido adiposo y los órganos. Las tomografías computarizadas muestran más detalles que las radiografías generales.
  • Imágenes por Resonancia Magnética (su sigla en inglés es MRI)
  • Rayos X 
  • Ultrasonido. Las ecografías se utilizan para ver el funcionamiento de los órganos internos y para evaluar el flujo sanguíneo en los distintos vasos.
  • Biopsia del ganglio linfático. Una muestra del tejido fino se quita del nodo de linfa y se examina debajo de un microscopio.
  • Punción raquídea (punción lumbar). Procedimiento mediante el cual se coloca una aguja especial en la parte baja de la espalda, en el interior del conducto raquídeo (la zona que rodea a la médula espinal). Por medio de este procedimiento se puede medir la presión que existe en el conducto raquídeo y en el cerebro. También se puede extraer una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo y enviarla al laboratorio para comprobar si existe una infección o algún otro tipo de problema. El líquido cefalorraquídeo es el líquido que baña el cerebro y la médula espinal.

Otras pruebas
Es posible que tu médico, dependiendo del tipo de leucemia, te pida otras pruebas más especializadas.

  • Citogenética. El laboratorio estudia los  cromosomas de las células de muestras de sangre, de médula ósea o de ganglios linfáticos. Si se encuentran cromosomas anormales, el análisis puede mostrar el tipo de leucemia que usted tiene. Por ejemplo, las personas con leucemia mieloide crónica (LMC) tienen un cromosoma anormal llamado cromosoma Filadelfia.
  • Punción lumbar: el médico te extrae líquido cefalorraquídeo ( el líquido que llena los espacios en el cerebro y en la médula espinal y a su alrededor). El laboratorio examina el líquido para ver si hay células de leucemia u otros indicios de problemas.
  • Radiografía del pecho: Una radiografía puede mostrar ganglios linfáticos inflamados u otros signos de enfermedad en el pecho. Para realizarla durante el embarazo, te pondrían un mandil de plomo para proteger el abdomen.

Tratamiento

La detección temprana de la enfermedad es de vital importancia para el tratamiento. El manejo de la leucemia durante el embarazo requiere de un equipo médico multidisciplinario (ginecólogo, oncólogo, hematólogo, etc.) que se enfrente al reto de ser eficaz en el tratamiento de la madre y al mismo tiempo  evite dañar al bebé.

Las personas con leucemia tienen muchas opciones de tratamiento. Las opciones son: espera vigilante, quimioterapia, terapia dirigida, terapia biológica, radioterapia y  trasplante de células madre. Si el bazo está agrandado, es posible que el médico aconseje una cirugía para extraerlo. A veces se usa una combinación de estos tratamientos.

La selección de tratamiento depende principalmente de los siguientes factores:

  • El tipo de leucemia (aguda o crónica)
  • Tu edad
  • Si se encontraron células leucémicas en el líquido cefalorraquídeo. Esto puede también depender de ciertas características de las células leucémicas. Tu médico toma también en consideración tus síntomas y estado general de salud.

Las personas con  leucemia aguda  necesitan ser tratadas de inmediato. La meta del tratamiento es destruir los signos de leucemia en el cuerpo y hacer que desaparezcan los síntomas. Esto se llama  remisión.

Después que las personas entran en remisión, se les puede administrar más terapia para evitar una recaída.  Este tipo de terapia se llama  terapia de consolidación  o terapia de mantenimiento. Muchas personas con leucemia aguda pueden curarse.

Si tienes leucemia crónica, sin síntomas, es posible que no necesites ningún tratamiento de cáncer. Tu médico observará tu salud cercanamente para dar inicio al tratamiento hasta que presentes síntomas.

El no administrar tratamiento del cáncer en forma inmediata se llama espera vigilante. Cuando se necesita tratamiento para la leucemia crónica, éste puede, por lo general, controlar la enfermedad y sus síntomas. Las personas pueden recibir una terapia de mantenimiento para ayudar a mantener el cáncer en remisión, pero la leucemia crónica puede rara vez curarse con quimioterapia. Sin embargo, los trasplantes de células madre ofrecen la posibilidad de curación para algunas personas con leucemia crónica.

En el tratamiento de la embarazada con leucemia participará un equipo médico de especialistas en leucemia además del ginecólogo: hematólogo, oncohematólogo, oncólogo y radiólogo.

La quimioterapia es el tratamiento más importante contra la leucemia. Esta incluye la combinación de unos 30 medicamentos anticancerosos. El oncohematólogo -médico especialista en leucemia y demás enfermedades malignas de la sangre- administra estas drogas a los pacientes en dosis calculadas para matar a la mayor cantidad de células leucémicas sin dañar en forma irreversible a las células sanas.

Las dosis que se aplican a las embarazadas son iguales a las que reciben las mujeres no embarazadas. El embarazo NO tiene repercusión sobre el desarrollo, la respuesta y la duración del tratamiento.

Es primordial que el médico les explique, a ti y a tu familia, cuál es el esquema de tratamiento estándar que se debe utilizar de acuerdo al tipo de leucemia que padeces y cuáles son las consecuencias que se podrían presentar para el bebé  dependiendo del momento del embarazo en el que te encuentras teniendo en cuenta que la quimioterapia puede ser causa de malformaciones y defectos al nacimiento cuando se aplica en el primer trimestre del embarazo y de aborto, bajo peso al nacer, muerte en útero, parto pre término o mortalidad perinatal cuando se aplica en el segundo o tercer trimestre. Durante el tratamiento, tu ginecólogo te monitoreará cercanamente para vigilar el crecimiento y bienestar del bebé.

Sin tratamiento (quimioterapia), el pronóstico es fatal. La sobrevida promedio es de 3 a 6 meses. Es por esto que es de vital importancia que tu médico inicie el tratamiento inmediatamente después de que se ha confirmado el diagnóstico, en este caso no es posible posponerlo hasta el momento del parto excepto cuando el diagnóstico se hizo ya cerca del término del embarazo. El parto o la cesárea se programarán, de ser posible, unas semanas después de terminado el tratamiento.

Si el diagnóstico se hizo después de la semana 35,  seguramente tu ginecólogo preferirá  inducir la maduración de los pulmones del bebé y proceder de inmediato al parto o cesárea antes de iniciar la quimioterapia.

El objetivo que se busca es lograr la remisión de la enfermedad para después mantenerla. La remisión ocurre cuando la leucemia y sus síntomas, pueden ser detenidos. Esta detención puede ser temporaria o permanente.

Cuidados médicos de apoyo

La leucemia y su tratamiento pueden llevar a otros problemas de salud. Tú puedes obtener cuidados de apoyo antes, durante y después del tratamiento de cáncer. El cuidado médico de apoyo es un tratamiento para evitar o combatir las infecciones, para controlar el dolor y otros síntomas, para aliviar los efectos secundarios del tratamiento y para ayudarte a sobrellevar los sentimientos que puede ocasionar un diagnóstico de cáncer. Puedes recibir cuidados de apoyo para evitar o controlar estos problemas y mejorar tu bienestar y calidad de vida durante el tratamiento.

  • Infecciones: Dado que las personas con leucemia contraen infecciones con mucha facilidad, es posible que el médico te prescriba antibióticos y otros medicamentos. Algunas personas reciben  vacunas contra la gripe y neumonía. El equipo de atención médica puede recomendarte permanecer alejado de multitudes y de personas con resfríos y otras enfermedades contagiosas. Si te afecta una infección, esto podría ser grave y deberá tratarse de inmediato. Es probable que tengas que permanecer en el hospital para el tratamiento.
  • Anemia y hemorragia. La anemia y la hemorragia son otros problemas que suelen requerir cuidados de apoyo. Es posible que necesites una transfusión de glóbulos rojos o plaquetas. Las transfusiones ayudan a tratar la anemia y a reducir el riesgo de una hemorragia grave.
  • Problemas dentales: La leucemia y la quimioterapia pueden hacer la boca sensible, que se infecte con facilidad y que sea propensa a sangrar. Los médicos suelen recomendar que los pacientes se hagan un examen dental completo y, si es posible, que se realicen el tratamiento dental necesario antes de empezar la quimioterapia. Los dentistas indican a los pacientes cómo mantener su boca limpia y saludable durante el tratamiento.

Nutrición y actividad física

Es importante que usted te cuides, comas bien y mantengas la máxima actividad posible. Necesitas la cantidad suficiente de calorías para mantener un buen peso y para el crecimiento de tu bebé. Necesita también las proteínas suficientes para conservar las fuerzas. La buena nutrición puede ayudarte a que te sientas mejor y tengas más energía. La nutrióloga te dirá como puedes superar los efectos del tratamiento.

Las investigaciones indican que las personas con cáncer se sienten mejor cuando se mantienen activas. Caminar, hacer yoga y otras actividades pueden mantenerte fuerte y aumentar tus energías. El ejercicio puede reducir las náuseas y el dolor y hacer que el tratamiento sea más fácil de manejar. Éste puede también ayudar a aliviar la tensión. Cualquiera que sea la actividad física que elijas, asegúrate de consultarlo con tu ginecólogo antes de empezar. Asimismo, si la actividad te causa dolor u otros problemas, habla con tu médico.

El tratamiento de soporte (posterior a la quimioterapia) cumple un papel importante, protegiendo a la persona afectada, permitiéndole al mismo sobrepasar el período crítico necesario para que los beneficios de la quimioterapia hagan efecto. Este tratamiento de soporte incluye antibióticos, aislamiento para evitar infecciones, transfusiones sanguíneas.

Debido a la posibilidad de  recaída de LA en los tres primeros años y que en algunas circunstancias puede requerirse tratamiento de mantenimiento, es probable que, para evitar un nuevo embarazo, tu ginecólogo te recomiende un método anticonceptivo confiable después del parto.

¿Qué pasa cuando el enfermo de leucemia es el padre?

La quimioterapia en el padre puede afectar al esperma y este podría provocar una formación del feto incorrecta, por tanto es recomendable no mantener relaciones sexuales durante el tratamiento.

Documento elaborado con la colaboración y supervisión del médico cirujano especialista en oncología Dr. Eduardo Maafs Molina.

Referencias

 

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